MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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domingo, 31 de diciembre de 2017

1 DE ENERO DE 2.018 FIESTA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



LA VIRGEN DEL CARMEN, PATRONA DE LOS MÍSTICOS CONTEMPLATIVOS



María Santísima tiene una enorme dimensión, porque actúa en toda el mundo material, por eso es Reina de la Tierra, y otra dimensión aún más grande, porque actúa también en todo el mundo celestial, es por eso que es Reina del Cielo y de los Ángeles. 

La Soberbia Eva, quiso ser como Dios y entregando a su compañero el fruto maldito, engendró con él a una humanidad  tarada en su cuerpo material, que sigue atraído por todos los apetitos de este mundo y de la carne, tentado por todos los renegados, liderados por el dragón Infernal. Eva tiene una actuación material porque por su culpa a traído la muerte al cuerpo y también una actuación sobrenatural,  porque ha atraído la segunda muerte que es la muerte eterna del alma, rematando así la obra de Lucifer que dijo a Dios: "No serviré".

También en nuestra mundo ha ocurrido lo inverso, necesario para restablecer el orden creado por Dios, La humildísima Ave (que es el inverso de Eva) María, quiso ser la esclava de Dios, y al entregar a sus futuros hijos su fruto bendito que es Jesús, engendró espiritualmente gracias a Él, una humanidad limpia de la culpa heredada, lo que anuló en las almas que comen de ese fruto lo que había conseguido Lucifer, venciendo la muerte del cuerpo por una Resurrección como la de Jesús, que restablece el cuerpo inocente que tenían Adán y Eva antes del pecado, y devuelve al hombre la herencia de Dios que había perdido, que es la Vida Eterna.

Pero en María existe también una dimensión sobrenatural, que es reparar la Ofensa de Lucifer a Dios, que quiso ponerse a su altura con su soberbia y su desprecio. María, gracias a su maternidad en la Tierra demostró a los ángeles que habían permanecido fieles a Dios, que solo la humildad y el servicio con verdadero Amor a Dios, es lo que nos hace iguales a Él, por eso es también Maestra y Reina de los Ángeles.

La palabra Lucifer significa portador de la Luz, que según dijo Jesús en el Evangelio era Él mismo, el Arcángel caído estaba pues destinado a dar a conocer al mundo al mismo Hijo de Dios, pero se transformó en Demonio por su soberbia, de la misma manera María estaba también destinada a dar al Mundo la Luz divina, se transformó de mujer en Reina de los Ángeles gracias a su humildad.

Bendito sea Dios Todopoderoso que endereza los caminos torcidos por los pecados, rebaja las montañas y las aplana, que es la altanería de las almas, y allana los caminos para preparar su venida, como predicaba Juan el Precursor.



De los cuadernos de María Valtorta
(25 de Noviembre de 1.943)

Dice Jesús:

Todas las almas son creadas por el pensamiento del Padre que manda a estas hijas suyas para animar los cuerpos generados en la Tierra. Pero el alma de la Purísima no salió solo del pensamiento del Padre.

Del vórtice de ardores que es nuestra Trinidad santa parten los tres amores que convergen en el centro, allí donde nuestra divinidad se unifica y resplandece. Allí está el vértice del Amor, fruto de los tres amores unidos, y para hacer una comparación, humana, podría decir que allí está el corazón  de nuestra santa Trinidad.

De este corazón ha venido el alma de María. Como una chispa despedida de nuestra voluntad de amor, Ella se generó de nuestros tres amores  y de nuestros tres deseos de tenerla como Hija, como Madre, como Esposa, y hemos puesto toda nuestra perfección en crearla porque ella estaba destinada a ser la piedra del edificio del Templo verdadero, el arca del nuevo pacto, el inicio de la Redención que, como todas las cosas de Dios, lleva el tres, signo simbólico del Dios Trino.

El primer tiempo de la Redención es la creación – obra más específica del Padre – del alma sin mancha destinada a descender para habitar una carne que tendría que ser Sagrario de Dios, y el Amor del Hijo y de Espíritu Santo beatíficamente cuidaron su formación. .
El segundo tiempo es cuando, por obra del Espíritu, Aquella sin mancha, toda bella y pura, fundió su ardor de Virgen enamorada de Dios con el ardor del Amor de Dios, y por obra del Espíritu Santo generó a Cristo para las gentes.
El tercer tiempo, cuando Cristo cumplió su misión de Redentor muriendo en la Cruz.

También entonces María estaba unida a la obra de Dios, y por obra del Hijo, se hizo Corredentora y Víctima con Él. Indisolublemente unida a Dios y a su voluntad. Ella está presente en cada momento del camino de las etapas de la Redención, y sin María, no habrías tenido al Redentor.

La Madre es la flor completamente abierta de toda la púrpura de su vestidura real. Pero la Madre, para ser tal, no solo tuvo que iniciarse en el capullo inviolado de la Virgen candidísima, sino en la semilla aún no nacida de la que después brotó el tallo, el capullo, la flor.

Al celebrar la fecha de la Concepción inmaculada de María. Suave fruto de nuestro amor y portadora del fruto del amor infinito, consagrado a vuestra salvación, que soy Yo, tened presente no solo a María tal como ha sido concebida, sino su origen – tres veces Santa porque para crearla concurrieron nuestros tres amores – y su especial dignidad como iniciadora del perdón del Eterno hacia el hombre.

Aurora serena del día de la Redención. Ella vino a vosotros con su casto fulgor de Estrella matutina y de alma paradisiaca. Su cuna, que se prepara para recibirla precede en poco a la mía, y su sonrisa vos enseña el Gloria para cantar al Eterno que, en su caridad perfectísima, ha cumplido por vosotros los dos amores prodigios de la Concepción inmaculada de María y de mi Encarnación”.