MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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lunes, 8 de enero de 2018

JESÚS PERDONA TODO A QUIEN LE AMA CON TODO SU CORAZÓN, ÉL NO ES COMO EL HOMBRE QUE PERDONA Y NO OLVIDA


Las lágrimas de arrepentimiento, son  el detergente perfecto
para borrar todos los pecados, es producido
por el amor  que exprime el corazón.

San Juan de la Cruz dice que el perdón de Dios hacia los pecadores es de tal magnitud, que solo en el Cielo nos daremos cuenta de como Dios se ha olvidado para siempre de todos los pecados cometidos en nuestra vida. Todas nuestras faltas estarán completamente borradas, y nunca más recordadas, por graves que hayan sido. 
Satanás trata insistentemente por todos los medios que pensemos todo lo contrario, para evitar la unión mística del alma con la Divinidad, intenta persuadirnos de que nunca se nos perdonarán las faltas más graves y trae a la mente el recuerdo de ellas, diciéndonos: "Esto, y aquello que hicistes, te hace despreciable a los ojos de Dios, nunca podrá llegar a perdonarte esos pecados tan graves".
Como este siniestro ángel tenebroso es un envidioso embustero, a la hora de cometer esos pecados, nos decía todo lo contrario: "Eso que vas a hacer, no tiene importancia, Dios es un Padre amable y comprensible, y como eres su hijo, no te lo tendrá en cuenta".


Dice Jesús:

“Esto, María es para ti. Y para las almas enamoradas como tú. Lucas, narrando el banquete en casa de Simón, cuenta lo que utilizó la redimida enamorada para mostrarme su amor. Las lágrimas, los cabellos, el perfume.

Simón se escandaliza porque ella me tocaba. Pero podía escandalizarse quien era escándalo y esparcía su sombrío interior sobre todo lo que veía. Una persona pura no vería una acción digna de escándalo.

No el agua, sino las lágrimas, gotas de corazón, líquido no contaminado por gérmenes impuros, sino filtrado por el amor y el arrepentimiento, hecho digno de Dios y considerado precioso por Dios, porque era signo de un espíritu que había comprendido la Verdad. No los linos, sino los cabellos, seda viva que la mujer convierte en seducción y culto, y que la regenerada por la Gracia, humilla haciéndola toalla para los pies del Salvador. El perfume: uno de los instrumentos enseñados por Satanás a la mujer, y que la mujer vuelta a Dios destruye, haciendo bálsamo para el Señor.

Yo miraba y callaba, y ni siquiera una de esas lágrimas ardientes y arrepentidas, ni siquiera una de las caricias de los mechones que no ponían en contacto la carne  aún impura, con la Carne que no había conocido mancha, sino que ponían entre una y otra un velo que no podía ser despreciado por Dios, y ni siquiera una de esas gotas de nardo, menos, mucho menos perfumadas que el amor de quien las esparcía, pasaban desapercibidas, Y cada una, porque cada una era una profesión de amor y confesión de error, recibía perdón y bendición.

Y mientras que la sorpresa indignaba al Fariseo, a quien habría que tener mucho a reprochar, mortificaba a la arrepentida con palabras  de una escandalizada y falsa especulación sobre su voluntaria, valiente, humilde profesión de arrepentimiento y de amor, Yo le daba total absolución de todo el pasado.

Estaba lavado por su llanto. Sus tinieblas eran vencidas por la Luz del Amor y vencido era su hielo. María era la amada por su generosidad y confianza. Su corazón había sido su instrumento del mal, pero en su propio corazón había encontrado el camino del Bien. Y el corazón había sido su maestro para encontrar un lugar en la Vida y en el Corazón del Maestro.

La he amado mucho porque ha amado mucho; me ha amado mucho porque se lo he perdonado todo. Todo, María. Yo le perdono todo a quien me ama con todo su corazón.