MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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martes, 14 de agosto de 2018

EL BEATO TRÁNSITO DE LA Stma. VIRGEN MARÍA (Comentarios de Jesús y María)



EL APÓSTOL JUAN RODEÓ EL LECHO DE MARÍA DE FLORES
Y DE RAMOS DE OLIVO ANTES DE LA ASCENSIÓN

Jesús habla aquí de la diferencia que existe entre el éxtasis del arrobamiento de los santos, cuya alma en su parte mejor se aparta del cuerpo, y al final del rapto vuelve a él, y el tránsito de María en sentido inverso: su parte más sublime del alma sube al Cielo ante el trono de Dios, y no vuelve al cuerpo que está en la Tierra, sino es el Cuerpo que sube al alma, con la ayuda de los ángeles.

Jesús relata un hecho misterioso: es el caso de Enoc y del Profeta Elías, que fueron raptados con su cuerpo mortal, siendo de virtud inferiores a la Virgen María, y están en un lugar solo conocido por Dios y por los moradores del Cielo, como así lo afirma Jesús en este comentario. Al no haber muerto su cuerpo, y al no estar ni en el Limbo, ya que Jesús ha abierto sus puertas con su Resurrección, ni tampoco en el Cielo, el misterio sigue patente. Este hecho me hace pensar en Melquisedec Sacerdote y Rey, de procedencia desconocida, que en realidad era la prefigura de Jesús, ¿Será que tanto Enoc como Elías han sido esos Sacerdotes y Reyes para otros mundos habitados que nunca llegaremos a conocer? 



DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE MARÍA VALTORTA


6 de Enero de 1.944:
Dice Jesús:
“Llegada la última hora, como una azucena cansada, que después de haber exhalado todos sus aromas, se pliega bajo las estrellas y cierra su cáliz de candor. María, mi Madre, se recogió en su lecho y cerró sus ojos a todo lo que la rodeaba, para recogerse en una última, serena  contemplación de Dios.
Velando reverente su reposo, el ángel de María esperaba ansioso que el éxtasis urgente separara su espíritu de la carne, durante el tiempo señalado por el decreto de Dios, y lo separara para siempre de la Tierra, mientras ya del Cielo, descendía el dulce e invitante imperativo de Dios.
Inclinado también Juan, ángel terreno, hacia ese misterioso reposo, velaba a su vez a la Madre que estaba para dejarle. Y cuando la vio extinguida siguió velando, para qué, no tocada por miradas profanas y curiosas, siguiera siendo, incluso más allá de la muerte, la Inmaculada Esposa y Madre de Dios que tan plácida y hermosa dormía.

Una tradición dice que la urna de María, abierta por Tomás, se encontraron solo flores. Pura leyenda. Ningún sepulcro engulló el cadáver de María, porque nunca hubo cadáver de María, según el sentido humano, dado que María no murió como todos los que tuvieron vida.
Ella se había separado por decreto divino, solo del espíritu, y con este, que la había precedido, se unió de nuevo su carne santísima. Invirtiendo las leyes habituales, por las cuales el éxtasis termina cuando cesa el rapto, o sea, cuando el espíritu vuelve al estado normal, fue el Cuerpo de María el que se unió de nuevo con el espíritu, después de la larga estancia en el lecho fúnebre.
Todo es posible para Dios, Yo salí del sepulcro sin ayuda alguna; solo con mi Poder. María vino a Mí, a Dios, al Cielo, sin conocer el sepulcro con su horror de podredumbre y lobreguez. Es uno de los más fúlgidos milagros de Dios. No único en verdad, si se recuerda a Enoc y a Elías, quienes por el Amor que el Señor les tenía, fueron raptados de la Tierra sin conocer la muerte, y fueron transportados a otro lugar, a un lugar que solo Dios y los celestes habitantes de los Cielos conocen. Justos eran y, de todas formas, nada respecto a mi Madre, la cual es inferior en santidad sólo a Dios.
Por eso no hay reliquias del cuerpo y del sepulcro de María, porque María no tuvo sepulcro, y su cuerpo fue elevado al Cielo.



Dictado del 8 y 15 de Julio de 1.944.

Todo los relatos anteriores, y especialmente este último de María Stma. desmontan todas las visiones de Ana Catalina de Emmerick, que decía que María ascendió en los Cielos desde una casa en Efeso, de lo que hoy es Turquía; que todos los Apóstoles habían sido avisados por ángeles para asistir al tránsito de la Virgen María, y tantos cuentos y leyendas falsas.

Dice María:

"Un éxtasis fue la concepción de mi Hijo. Un éxtasis aún mayor es darle a luz. El éxtasis de los éxtasis fue mi tránsito  de la Tierra al Cielo. Solo durante la Pasión ningún éxtasis hizo soportable mi atroz sufrimiento.

La casa en que se produjo mi Asunción se debió a uno de los innumerables actos de generosidad de Lázaro para con Jesús y su Madre: la pequeña casa de Getsemaní, cercana al lugar de la Ascensión. Inútil es buscar los restos. Durante la destrucción de Jerusalén  por obra de los romanos, fue devastada, y sus ruinas fueron dispersadas durante el transcurso de los siglos.