MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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domingo, 17 de junio de 2018

TERRIBLES PALABRAS DE JESÚS DIRIGIDAS A LOS IMPÍOS QUE SE HAN OLVIDADO DE DIOS Y DE SU PRÓJIMO



En el día del Juicio Jesús escudriñará a Jerusalén
con "LÁMPARAS ENCENDIDAS"

Dios es perfecto, y quiere de nosotros la perfección que Él mismo nos enseñó, con su Doctrina y sobre todo con su ejemplo, y a través de sus santos, que aún pecadores, supieron corregirse y alcanzar la perfección con la Gracia de Dios. Hace poco, vino a verme un amigo que se hizo protestante y me dijo: "Yo no me dejo guiar por un hombre porque es pecador, y le contesté: los pecadores arrepentidos fuimos perdonados por la Sangre de Cristo y lavados por el Agua que salió de su sagrado Corazón, y además tenemos nuestra alma alimentada por el cuerpo y la Sangre de Jesús, que son los que nutren el alma para hacerla apta para renacer a la Vida eterna. 

Dice San Juan de la Cruz, que en el día del Juicio, Dios pedirá cuenta de hasta las palabras vanas que hemos pronunciado, y que a los pocos que hayan tenido trato directo con Él, les reprochará esos defectos que tenían, y que Él mismo no se los advirtió, porque tenían conocimientos perfectos de ellos, gracias a su conciencia y a las escrituras y de su doctrina. Dios no quiere en su Santo Reino, almas con defectos como envidias, desobediencia, rencores, pereza o con algún resto de soberbia.
Es por eso que Jesús dijo de San Juan Bautista que era el más grande de los hijos nacidos de mujer, (ya que en la visitación de María a su prima Isabel, saltó de alegría en el vientre de su madre, al borrarse el pecado original), y que el más pequeño en el Reino de los Cielos era más grande que él. 
Esto demuestra que todos los bienaventurados en el Reino de Dios, han entrado completamente purificados en la Tierra o en el Purgatorio.




De los Cuadernos de María Valtorta
 (12-11-1.943)

Isaías 4, 2-6.
Dice Jesús:

“Cuando llegue el momento de mi Reino pacífico – y llegará porque lo he prometido y Yo no falto a mis promesas – todos los buenos que están en la Tierra vendrán a Mí, será el periodo del que te hablé, el periodo en que el espíritu habrá alcanzado esa evolución por la que espontáneamente os separaréis en dos partes. Los que vivan fuera del espíritu yacerán en sus tinieblas a la espera de ser tropa para el Príncipe del mal. Los vivientes en el espíritu vendrán al séquito del Hijo santo de Dios, del Retoño del Señor, amado y bendecido por los hombres en gracia, que entonces comprenderán cuál sea mi Gloria y la suya de hijos de Dios.

PALABRAS PARA LOS HIJOS DE DIOS

Reuniré a mis santos, porque es santo quien me ama y sigue obediente y fiel. Los reuniré desde los cuatro rincones de la Tierra, y por su amor perdonaré las iniquidades de los hombres. La bondad de los santos apagará el rigor de la Justicia, mi amor y la de los santos apagará el fuego de la Tierra. La Tierra será como un gran altar, pacificada consigo misma y con Dios, y sobre este altar, el Maestro instruirá a los hombres en el conocimiento exacto de la Verdad, para que los buenos no vacilen cuando satanás furioso, al ver a Cristo adorado por la humanidad, se desate para su última batalla.

Lucha de espíritu contra espíritu, Satanás opondrá a mi Reino espiritual y a mi instrucción, su satánica guerra a los espíritus para extraviar a quien más pueda, los más débiles, y sacará de sus reservas, de sus fortalezas, donde están los que han permanecido fieles a la Bestia aún después de la derrota de la Bestia y de su ministro, a los agentes de seducción para destruir por última vez la obra de Dios, cuya destrucción inició al pié del árbol del Bien y del Mal.

La época satánica, será tres veces más feroz que la época anticristiana. Pero será breve porque para los vivientes de esta hora rezará toda la Iglesia triunfante entre las luces del Cielo, rezará la Iglesia purgante entre las llamas purificadoras del amor, rezará la Iglesia militante con la sangre de los últimos mártires.
Se salvarán quienes, mientras que las tinieblas y el ardor, las tempestades y los fulgores de Satanás trastornen el mundo, sepan estar a la sombra del tabernáculo de donde sale toda fuerza, porque Yo soy la Fuerza de los vivientes, y quien se alimenta de Mí con fe y amor se hace uno con mi Fuerza. Y los que se salven serán pocos, porque tras siglos y siglos de mi amor hacia el hombre, el hombre no ha aprendido a amar.

Pero nadie podrá acusarme de perderse. ¿Qué más podría hacer por vosotros, ¡Oh hijos de Dios, que habéis preferido ir lejos de la casa del Padre, y a veces vender vuestro linaje divino al enemigo de Dios? No digáis que Yo, poderoso, podía impedir que el Mal os acechase y podía haceros buenos con mi autoridad. Entonces, hubierais tenido menos mérito que el tallito de hierba que el pie pisa sin sentirlo, porque la hierba nace con semilla obedeciendo el decreto de Dios. Nace y crece por sí misma. Y recibe una mínima parte de cuidados del Altísimo en relación con los que vosotros recibís, El tallo recibe de Dios sol, rocío y un terrón de tierra. Vosotros tenéis la inteligencia para guiaros, tenéis la Gracia para iluminaros. La Ley para conduciros, a Mí por Maestro, mi Sangre por Salvación.

Os he dado todo y vosotros me habéis dado tan poco, ¡cada vez menos! Os he cuidado con paciencia de Dios y os habéis sublevado contra Mí. Incluso los menos culpables fueron siempre indolentes. Siempre habéis temido hacer demasiado por vuestro Dios,  que lo ha hecho todo por vosotros.
Por esto os vienen los castigos. Son aún llamadas de Amor para convenceros que existe Dios, y que los otros dioses que servís en la finalidad que a Mí me negáis, solo pueden daros engañosas promesas y mal seguro. De castigo en castigo, aumentando en la medida en que vosotros aumentáis la idolatría y la fornicación, llego a los grandes castigos, y este es uno de ésos en que no ya una hilera de mi viña, sino toda la viña está abierta e invadida, devastada y revuelta por aquel que servís y que Yo dejo que os persuada con sus dones de muerte.

Por eso os digo: “Venid a Mí, llamad a Dios con verdad de pensamiento y de corazón, y Dios se asomará al horizonte ensangrentado y Satanás torturador huirá dejándoos libres.

PALABRAS PARA LOS HIJOS DE LAS TINIEBLAS

Pero no llamáis a Dios. Os basta con pensar hacer del mal común un bien propio: aumentar vuestras riquezas, arrebatar poderes cada vez más altos, gozar y gozar. No os cuidáis de quienes – los mejores – sufren. De Dios, menos aún. Al contrario, os alzáis con desafío. Osando llamarle, oh blasfemadores, para ratificar vuestros actos y pensamientos satánicos. Lo desafiáis para que se muestre porque decís: “Dios no existe. Dios somos nosotros”. Sobre vuestra lengua maldita y vuestra alma vendida, ya Satanás acumula las brasas infernales y Yo las enciendo con mi furor.

Os maldigo desde ahora, serpientes con aspecto de hombre, y si recibís los anatemas de mis santos y las imprecaciones de mis buenos, como si fuera pluma de pájaro que si os cae encima no hace daño – porque poseéis un corazón de granito -, mi maldición penetrará para atormentaros  porque Yo soy quien abre los valles, quiebra los montes, separo los mares, sacudo la Tierra con el deseo de mi pensamiento, y puedo penetrar en el pedernal de vuestro corazón y hacerlo añicos como si fuera una frágil bola de cristal.

Profanadores, mentirosos, inicuos, malditos seáis por todo el mal que hacéis, por todas las almas que me arrojáis en la desesperación de la bondad de Dios, que me corrompéis con vuestros ejemplos y que me robáis dañándolas de todas las maneras. Pero no teméis. Del mismo modo que seré justo y piadoso hacia los débiles que con vuestra fuerza habéis doblegado al mal, así seré justo e inexorable con vosotros.

Ya, desde la Tierra, vuestro poder, vuestras riquezas robadas, destiladas por el dolor de miles de hombres, se esfumarán de vuestras manos como el humo de la paja que se quema, porque está demasiado sucia para conservarla. No habrá defensa que valga contra vosotros  que habéis pasado la medida.
Quien tenga oídos para entender, que entienda. No se extiende la mano sucia sobre el candor del santo que habla en nombre del santo de los Santos y en contra del Santuario más elegido que el templo de Jerusalén, porque sus cimientos fueron bautizados, aún antes de ser iniciados, por la sangre de mis héroes, y sus piedras han tenido por rocío el purpúreo baño de infinitos mártires. Allí está el lecho donde descansa, en espera de resurgir al lado de su Maestro, la carne de mi Piedra elegida.

Y Yo os juro que ese lugar es mucho más santo de cuanto lo fuera el Templo de Salomón, y a los profanadores de ese lugar, que ya es Paraíso – entended vosotros el por qué – sucederá lo que sucedió a todos cuantos desafiaron la Gloria del Señor”.