MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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sábado, 5 de agosto de 2023

EL ESPÍRITU SANTO ESTÁ DISEÑANDO CON NUESTRA COLABORACIÓN EL FUTURO ASPECTO DE NUESTRA ALMA PARA LA VIDA ETERNA

 ESTE MUNDO FUE CREADO PARA DISEÑAR  NUESTRO ASPECTO ETERNO 




               En  este mundo mortal, todos los hombres y mujeres tienen apariencias físicas muy determinadas, y pertenecen a razas muy diversas. Dentro de esas mismas razas hay una variedad de aspectos que es infinita, siendo raro encontrar dos seres iguales en su aspecto corporal, salvo naturalmente en el caso de los hermanos gemelos. Pero hay una cosa que me llamó siempre la atención, y me refiero al aspecto de cada persona: hay individuos sanos, otros enfermizos, otros de una apariencia hermosa, y muchos otros seres humanos  desafortunados en cuanto a su aspecto. Los hay enanos y gigantes, gordos y flacos, y un abanico interminable de aspectos.
                
        Lo extraño e increíble, que siempre me ha parecido una injusticia, es que cada persona ha heredado su aspecto sin que haya contribuido en nada a su apariencia, por lo cual siempre he pensado, que esto que parece injusto, proviene de un designio misterioso de Dios, que da a cada uno el aspecto que tiene, en orden a que así pueda alcanzar mejor la finalidad para la que fue creado, que es la salvación eterna.

          A este respeto, he oído hace ya mucho tiempo que habían cuatro hermanas, que se reunieron ya ancianas para dialogar sobre como había transcurrido su vida. Una de ellas era inválida, en una silla de ruedas, y permaneció soltera, las otras se habían casado y habían tenido hijos. Después de un largo y detallado relato de todos los pormenores de lo que había transcurrido en su vida, llegaron a la conclusión de que la más feliz había sido la hermana inválida, ya que las otras como era natural, habían tenido que solucionar problemas no solo suyos, pero también referentes a sus maridos, y sobre todo a sus hijos, sus nueros y sus consuegros.

           Pero lo que pasa en este mundo, no tiene absolutamente nada que ver con lo que ocurre u ocurrirá en el otro: en el más allá, las almas tendrán el aspecto que se han forjado ellas mismas aquí en la Tierra. Es decir el grado de belleza es y será directamente proporcional al grado de virtud que han tenido; y el grado de fealdad será también proporcional al grado de pecado que han cometido en la Tierra.

         El día del Juicio, el alma presentará ese aspecto, ya que la señal de Caín, que Yahvé había puesto en la Tierra, para disimular su fealdad o su belleza, consecuencia de su vicio o de su virtud, ya no existirá, y su aspecto será el fiel reflejo de lo que ha sido su vida en la Tierra.

         Por esa razón, los grandes Santos serán de una belleza sublime, y los grandes pecadores, de una horrible fealdad. Y me viene a la mente lo que me decía mi madre que era terciaria de la Virgen del Carmen, cuando era pequeño y le preguntaba como unas almas pueden ir al Cielo, y otras al Infierno, ella me contestaba diciéndome. "Ellas mismas se verán de una manera tal, que se dirigirán a un lugar o a otro por sí solas." 

         Esta reflexión concuerda con la visión de María Valtorta sobre la Resurrección final, en donde los cuerpos mortales salían de la Tierra unos con un aspecto espantoso y otros de una extrema belleza, unos con una mirada agresiva y amenazante, y otros con una alegría y una paz, que se separaban de los condenados y cantaban alegremente para ir al Juicio final.






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