MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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miércoles, 14 de octubre de 2015

HAY UNA MUERTE PRIMERA Y SEGUNDA Y, EN CONSECUENCIA UNA RESURRECCIÓN PRIMERA Y SEGUNDA

EL JUICIO INAPELABLE DE DIOS, SOLO TIENE A NUESTRA
 MADRE LA VIRGEN  MARÍA POR ABOGADA





DE LOS CUADERNOS DE Mª VALTORTA (28-8-1943)


Dice Jesús:

“Antes de cerrar este ciclo hay que hablar de las dos resurrecciones.
La primera comienza en el momento en que el alma se separa del cuerpo y se presenta ante Mí, en el juicio particular. Pero solo es resurrección parcial. Más que resurrección se podría decir: liberación del espíritu de la envoltura de la carne y espera del espíritu para reunirse con la carne y reconstruir el templo vivo, creado por el Padre, el templo del hombre creado a imagen y semejanza de Dios

Una obra a la que le falta una parte está incompleta y es imperfecta. La obra-hombre, perfecta en su creación, está incompleta e imperfecta si no está unida en sus diversas partes. Destinados al Reino luminoso o a la morada tenebrosa, los hombres deben de estar en éstos para siempre con su perfección de carne y espíritu.
Por eso se habla de la primera y de la segunda resurrección. Pero observa.

Quien ha matado su espíritu con vida terrena de pecado viene a Mí, en el juicio particular con un espíritu ya muerto. La resurrección final hará que su carne vuelva a tomar el peso del espíritu muerto para morir totalmente con él. Mientras que quien ha vencido a la carne en la vida terrena viene a Mí, en el juicio particular con un espíritu vivo que, entrando en el Paraíso, aumenta su vivir.

También los purgantes son “vivos”. Enfermos, pero vivos. Lograda la curación en la expiación, entrarán en el lugar que es Vida. En la resurrección final, su espíritu vivo de mi Vida, a la que estarán indisolublemente unidos, volverá a tomar la carne para glorificarla y vivir totalmente con ella así como Yo vivo con ella.

Por eso se habla de muerte primera y segunda, y, en consecuencia de resurrección primera y segunda. El hombre debe llegar por propia voluntad a esta posesión eterna de la Luz – porque en el Paraíso poseéis a Dios y Dios es Luz - , como por propia voluntad ha querido perder la Luz y el Paraíso. Yo os doy las ayudas, pero la voluntad debe ser la vuestra.

Yo soy fiel. Os he creado libres, y libres os dejo. Y si pensáis cuánto es digno de admiración este respeto de Dios por la libre voluntad del hombre, podéis entender cómo debería de ser vuestro deber no abusar de ello, utilizándola para el mal, y tener respeto, reconocimiento y amor hacia el Señor, Dios vuestro.

A los que no han abusado, Yo digo: “Está preparada vuestra morada en el Cielo, y deseo ardientemente que estéis en mi Beatitud”.


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