MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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miércoles, 14 de diciembre de 2016

DEL CÁNTICO ESPIRITUAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ. LA FUSIÓN DEL ALMA CON LA DIVINIDAD POR LA ACCIÓN DEL AMOR DEL ESPÍRITU SANTO







LA INFINITA HERMOSURA DE DIOS 

Maravillosas palabras de San Juan de la Cruz, el Doctor místico, que nadie pronunció jamás y que nadie tampoco nunca pronunciará en este mundo, porqué el Doctor místico ha sabido describir como nadie la transformación “matutina y vespertina” del alma esposa con su Esposo Dios, que es la “fusión” del alma redimida por Jesús y purificada por la acción del Espíritu Santo en la noche activa y pasiva del Sentido y la terrible noche oscura activa y pasiva del Espíritu. 

Y aquí se puede entender el por qué, Cuando Dios se le apareció y le preguntó: "Juan, ¿que quieres por tus servicios?, el Santo le contestó: "¡ Señor padecer y ser despreciado por vuestro amor !", petición que fue cumplida por la Divinidad en su vida, en donde fue apresado por los Carmelitas Calzados y encerrado 9 meses en una celda en Toledo, saliendo los Viernes para ser azotado ante la Comunidad, por haber querido reformar la Orden, fundando los Carmelitas Descalzos con Santa Teresa. Padeció hasta el día de su muerte con terribles sufrimientos por su enfermedad y desatendido por el Prior del Convento de Úbeda donde murió.


(Del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz) 
Canción 35 

Esposa 
Gocémonos, Amado 
y vamos a ver en tu hermosura 
al monte o al collado, 
do mana el agua pura; 
entremos más adentro en la espesura 


Ya que está hecha la perfecta unión entre el alma y Dios, quiérese emplear el alma y ejercitar en las propiedades que tiene el amor. Y así ella es la que habla en esta canción con el Esposo, pidiéndole tres cosas que son propias del amor; la primera querer recibir el gozo y sabor de el amor, y esa le pide cuando dice: “Gocémonos, Amado”; la segunda es desear hacerse semejante al Amado, y esta le pide cuando dice: “Gocémonos Amado: “Vámonos a ver en tu hermosura”; y la tercera es escudriñar y saber las cosas y secretos de el mismo Amado, y esta le pide cuando dice: “Entremos más adentro en la espesura”. Síguese el verso: 

Gocémonos Amado 

Es a saber, en la comunicación de dulzura de amor, no solo en la que tenemos en la ordinaria junta y unión de los dos, más en la que redunda en el ejercicio de amar afectiva y actualmente, ahora interiormente con la voluntad en actos de afición, ahora exteriormente haciendo obras al servicio del Amado. Porque (como habemos dicho) eso tiene el amor donde hizo asiento, que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras que son del ejercicio de amar interior y exteriormente (como habemos dicho), todo lo cual hace por hacerse más semejante al Amado. Y así dice luego: 


Y vamonos a ver en tu hermosura 

Que quiere decir: Hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos a vernos en tu hermosura, esto es, que seamos semejantes en hermosura, y sea tu hermosura de manera que, mirando el uno al otro, se parezca a ti en tu hermosura, y se vea en tu hermosura, lo cual será transformándome a mi en tu hermosura; y así te veré a ti en tu hermosura, y tu te verás en mi en tu hermosura, y yo me veré en ti en tu hermosura; y así parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura, y seré yo tú en tu hermosura, y serás tu yo en tu hermosura, porque tu hermosura misma será mi hermosura. 

Esta es la adopción de los hijos de Dios, que de veras dirán a Dios lo que el mismo Hijo dijo por San Juan (17,10) al eterno Padre, diciendo: Omnia mea tua sunt, et tua mea sunt; que quiere decir: Padre, todas mis cosas son tuyas, y tus cosas son mías; El por esencia, por ser Hijo natural, nosotros por participación, por ser hijos adoptivos; y así lo dijo Él no solo por sí, que era la cabeza, sino por todo su cuerpo místico, que es la Iglesia. 


Al monte o al collado 

Eso es, a la noticia matutinal que llaman los teólogos, que es conocimiento en el Verbo Divino, que aquí entiende por el “monte”- porque el Verbo es altísima sabiduría esencial de Dios- ; o vámonos a la noticia vespertina, que es la sabiduría de Dios en sus criaturas y obras y admirables ordenaciones, la cual aquí es significado por el “collado”, el cual es más bajo que el monte.
En decir pues, el alma: “Vámonos a ver a tu hermosura al monte”, es decir: “aseméjame e infórmame en la hermosura de la Sabiduría divina, que (como decimos) es el Hijo de Dios; y en decir: “o vámonos al collado”, es pedir la informe también de su sabiduría y misterios en sus criaturas y obras, que también es hermosura en que se desea el alma ver ilustrada. 
No puede verse en la hermosura de Dios el alma y parecerse a Él en ella si no es transformándose en la Sabiduría de Dios, en lo que de arriba se ve y se posee. Por eso desea ir “al monte o al collado”, 


Do mana el agua pura

Quiere decir: donde se da la noticia y Sabiduría de Dios - que aquí llama “agua pura”- al entendimiento, limpia y desnuda de accidentes y fantasías, y clara sin tinieblas de ignorancias. Este apetito tiene siempre el alma de entender clara y puramente las verdades divinas; y cuanto más ama, más adentro de ellas apetece entrar. Y por eso pide lo tercero diciendo: 


Entremos más adentro en la espesura. 

En la espesura de las maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud es tanta, y de tantas diferencias que se puede llamar “espesura”, porque en ellos hay sabiduría abundante y tan llena de misterios, que no solo la podemos llamar espesa, mas aún cuajada, según lo dice David (Ps 67, 16), diciendo: Mons Dei, mons pinguis, mons coagulatus, mons pinguis; que quiere decir: El monte de Dios es monte grueso y monte cuajado. Y esta espesura de Sabiduría y ciencia de Dios, es tan profunda e inmensa, que, aunque más el alma sepa della, siempre puede entrar más adentro, por cuanto es inmensa y sus riquezas incomprehensibles, según exclama san Pablo (Rom 11,33), diciendo: ¡Oh alteza de riquezas de sabiduría y ciencia de Dios, cuán incomprehensibles son sus juicios, e incomprehensibles sus vías! 

Pero el alma en esta espesura e incomprehensibilidad de juicios y vías desea entrar, porque muere en deseo de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido. De donde hablando David de el sabor de ellos, dijo así (Ps 18, 10-12): Iudicie Domini vera, iustificata in semitipsa, diserabilia super aurum el lapidem pretiosum multum, dulciora super mel et favum; nam et servus tuus dilexit ea; que quiere decir: Los juicios de Dios son verdaderos y en si mismo, tienen justicia; son más deseables y codiciados que el oro y que la preciosa piedra de grande estima; y son dulces sobre la miel y el panal, tanto que tu siervo los amó y guardó. 

Y por eso, en gran manera desea el alma engolfarse en estos juicios, y conocer más adentro en ellos; y a trueque desto le sería grande consuelo y alegría entrar por todos los aprietos y trabajos de el mundo, y por aquello que le pudiese ser medio para esto, por dificultoso y penoso que fuese. 

Y así se entiende también en este verso la espesura y los trabajos y tribulaciones, en la cual desea el alma también entrar cuando dice: “Entremos más adentro en la espesura”, es a saber, de trabajos y aprietos, por cuanto son medio para entrar en la espesura de la deleitable sabiduría de Dios; porque el más puro padecer trae y acarrea más puro entender, y por consiguiente, más puro y subido gozar por ser de más adentro. Por tanto, no se contentando con cualquier manera de padecer, dice: “Entremos más adentro en la espesura”. 

De donde Job (6,8), deseando este padecer, dijo: “Quis det ut veniat peticio mea, et quod expecto tributa mihi Deus? Et quit coepit, ipse me conterat, solvat manum suam, et succidat me? Et haec mihi sit consolatio, et affliget me dolore, non parcat mihi? Que quiere decir: ¿Quien dará que mi petición se cumpla, y que Dios me dé lo que espero, y el que me comenzó ése me desmenuce y desate su mano y me acabe, y tenga yo esta consolación, que afligiéndome con dolor no me perdone ni dé alivio? 

¡Oh si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura de Sabiduría y riquezas de Dios, sino es entrando en la espesura de el padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y como el alma que de veras desea Sabiduría, desea primero de veras entrar más adentro en la espesura de la Cruz, que es el camino de la vida por que pocos entran!

Porque deseando entrar en espesura de Sabiduría y riquezas y regalos de Dios es de todos; más desear entrar en la espesura de trabajos y dolores por el Hijo de Dios es de pocos, así como muchos se querrían ver en el término sin pasar por el camino y medio a él.










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