MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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martes, 27 de enero de 2026

ORACIÓN ESCRITA EN FRANCÉS POR MI MADRE QUE EN PAZ DESCANSA, PARA LOS SACERDOTES


Recuerdo de un retiro espiritual Temed a Dios
 para no retroceder;amadlo para avanzar

(San Agustín)

Publié le 8-11-2018

Un jour, il y a longtemps après la mort de ma mére le 13 Février de 1.997, j´ai dit a mon épouse, pensant a ma mère: quel dommage qu´on ne puisse pas se communiquer telephoniquement avec nos parents qui ont decedé! ce même jour en rêvant, je reçois un coup de fil de ma mère que je voyais a la perfección, et je lui demande. "Comment vas tu maman?", elle me répond: "Je me trouve très bien!", et je me suis tout de suite reveillé, très content, et avec un peu de peine pour n´avoir pas pu parler un peu plus longtemps avec elle.

Oraison écrite par ma mère, tertiaire du Carmel, trouvée dans un livre. A la messe des défunts a Toulouse, le Prêtre a rememoré ses lectures favorites: Saint Jean de la Croix, Sainte Therese d´Avila et Sainte Therese de l´Enfant Jesús.


PRIÈRE POUR LES PRÊTRES

Mon Dieu, je vous prie pour vos Prêtres, pour tous vos Prêtres - Je vous demande pour eux la Sainteté – Je vous demande qu´ils aiment profondément leur Sacrifice, et qu´ils le vivent avec amour – Je vous demande pour eux l´obéissance, l´esprit de détachement, une inaltérable et limpide chasteté et aussi l´abnégation et l ´humilité, la douceur, le zèle, le dévouement.

          Je Vous demande qu´aucune âme ne les approche sans vous aimer  d´avantage. Je vous demande, mon Dieu, de semer par eux, dans le monde, des grâces mariales qui révèlent à quel point Marie est notre Mère. Et pour qu´il en soit ainsi, pour que votre Règne s ´etende et s´affermisse par eux sur la Terre, je vous promets, ô Jésus, de m´immoler avec Vous de tout mon coeur.
Ainsi - soit - il. 



Tacere et Pati

“Ce n´est pas un esprit de crainte que Dieu nous a donné, mais un esprit de force” (2 Thim 1,8)” Ne craignons pas les souffrances et restons fidèles jusqu´à la mort.” (Ap 2, 10)



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Traducción
Publicado el 8/11/2018

Oración escrita a mano por mi madre, terciaria del Carmen, encontrada en un libro. En la misa de su entierro, en Toulouse, el sacerdote rememoró sus lecturas favoritas: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.


Un día, hace tiempo, después de su  muerte ocurrida el 13 de Febrero de 1.997, le dije a mi esposa, pensando a mi madre: "que lástima que no podamos comunicarnos telefónicamente con nuestros padres que han muerto, ese mismo día, en sueños, recibo una llamada telefónica de mi madre que veía perfectamente, y le pregunto; "¿Como te encuentras mamá?", ella me contesta: "¡me encuentro muy bien!", y me desperté enseguida, muy contento, y un poco apenado por no haber podido hablar un poco más con ella.





Oración para los Sacerdotes


Dios mío, os rezo para vuestros Sacerdotes, para todos vuestros Sacerdotes - Os pido para ellos la Santidad - Os pido que amen profundamente su sacrificio, y que vivan con Amor - Os pido para ellos la obediencia, el espíritu de renuncia, una inalterable y limpia castidad, y también la abnegación y la humildad, la dulzura, el celo y la entrega.

Os pido que ninguna alma se acerque a ellos, sin amaros aún más, os pido Dios mío, de sembrar por ellos en el mundo, las gracias marianas, que revelan hasta que punto María es nuestra Madre. Y que así sea, para que vuestro Reino se extienda y se consolide por ellos en toda la Tierra, os prometo, Oh, Jesús de inmolarme con Vos con todo mi corazón.
Amén.

Tacere et Pati


"No es un espíritu de temor que Dios nos ha dado, pero un espíritu de fortaleza" (2 Tim 1, 8). 

"No temamos los sufrimientos y sigamos fieles hasta la muerte" (Ap 2, 10).





miércoles, 21 de enero de 2026

INTERCAMBIO DE OPINIONES SOBRE LAS ALEGACIONES DE UN ENEMIGO JUDÍO Y OTRO PROTESTANTE EN CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA




Publicado en Septiembre de 2.022

VIRGEN SANTÍSIMA, SÁLVANOS; INUNDA A TODA LA HUMANIDAD CON LA LLAMA DE AMOR DE TU INMACULADO CORAZÓN QUE CIEGA A SATANÁS, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE.AMEN.


Preguntó la piadosa viuda húngara, que tenía 6 hijos: ¿Qué es la llama de Amor?
El Señor Jesús contestó:

"La llama de Amor de mi Madre Santísima es para vosotros lo que fue la barca para Noé".
La Virgen María contestó:
"La llama de Amor de mi Inmaculado Corazón, es el mismo Jesucristo".


sábado, 3 de enero de 2026

¡AY DE LOS QUE DICEN CREER EN JESÚS Y PONEN EN DUDA LAS PALABRAS QUE DIJO A PEDRO: "TU ERES PEDRO Y EN ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN CONTRA ELLA"!



¡AY DE LOS QUE NO CREEN EN LAS PALABRAS DE JESÚS A PEDRO: !EN ESA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN SOBRE ELLA!



           Es inaudito lo que creen las sectas escindidas y renegadas de la Iglesia Católica, toda la retahila de religiones del tipo Luteranas, Calvinistas, Testigos de Jehovah, Anglicanos, Metodistas, Pentecostales, Mormones, y un sinfín de agrupaciones religiosas fundadas por los iluminados de turno, algunas inauditas como en España la Iglesia Palmariana, el Santón de Baza, y tantos otros como la Iglesia Unificada Moon.

            ¿Como es posible que haya gente, que sabiendo todo lo que le costó a Jesús el rescate de la Humanidad: Sangre, sudor y lágrimas y lo que le costó a la Santísima virgen María, y a todos los santos y mártires, que se crea ahora que Jesús vaya a permitir que la Iglesia por Él fundada, vaya a ser vencida por Satanás y gobernada por un iluminado de turno del tipo John Smith, el cual vaya a reformar a su Santa  Iglesia, con individuos que se creen enviados por Dios para refundar lo que que tiene la Promesa de Dios: "Las puertas del Infierno no prevalecerán en mi Iglesia".

              En mi larga vida he encontrado fieles católicos y hasta algunas almas consagradas, afirmando verdaderas atrocidades dogmáticas: del tipo: "¡La misa es un crimen porque se vuelve a sacrificar otra vez a Cristo!", o otra persona decir: "¡La misa no es válida porque el Sacerdote, cuando predica abandona el altar!". Y la Jerarquía de la Conferencia episcopal alemana, rebelándose directamente contra Roma, o el Arzobispo de Friburgo, y otro Obispo belga de Amberes, opuestos abiertamente al Papa.


Por eso dijo San juan de la Cruz:

"Si no te sujetas en todo a la Santa Obediencia, aunque más te parezca que aciertas, no dejarás de ser engañado por el Demonio".


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Dictado a María Valtorta del 29/12/1.946
Dice el Ángel Azarías:


         “La palabra de Dios es siempre Juicio y está puesta permanentemente como piedra de contraste ante los hombres. Según sea su metal, así son diversas las reacciones y según sean las reacciones, así es también el Juicio de Dios. y por segunda vez, a media noche, en el tiempo de la misericordia para ser potentísimo Amor salvífico, continua siendo a través de los siglos, juicio y piedra de contraste de los hombres. 

         La palabra de Dios, que bajó por primera vez a medianoche en tiempo de la ira para ser castigo inexorable contra los conculcadores de los siervos de Dios. Castigo inexorable para quienes se burlan de ella y por su causa persiguen a los que permanecen fieles a la misma. Y por lo contrario, Amor potentísimo que salva y amaestra para los que, con buena voluntad, van en busca de esta palabra y la aman como a esposa muy querida de su espíritu, de la que jamás se apartan por encontrar en ella todas sus delicias.

         El descenso de la Palabra sobreviene generalmente en el silencio de las horas íntimas, cuando el hombre se encuentra dentro de si mismo, recordando sus actos, estos actos que realizó durante el día con el deseo humilde de obedecer al Señor en sus preceptos de santidad y de doble amor, o con descarado desprecio de Dios, de la moral y del Amor.

          Con dulce y prolongado coloquio del Espíritu Divino con el espíritu del hombre, o con un fulgurante grito de Dios al pecador, la Palabra de Dios, desciende a las horas más impensables eligiendo el momento en que el yo se encuentra solo consigo mismo. Y canta el Amor o ruge la ira, dulce como caricia o temerosa cual chasquido de saeta, promesa de una más grande beatitud o advertencia de un rayo tremendo de Dios, Y, por más que amenace, por más que aterre, es siempre misericordia. Aterra queriendo levantar de nuevo. Fulmina para purificar y ciega para dar visión. 

         Los caminos de Damasco se repiten para infinidad de criaturas. Y dichosos aquellos que supieron alzarse sobre si mismos con la materia reducida a cenizas por la misericordia de Dios, con sus ojos cerrados a las vanidades del mundo, dispuesto a transformarse de enemigos en siervos de Dios y tanto más dispuestos cuanto más les hace Dios ver lo que han de sufrir por su Nombre.

        Y dichosos igualmente aquellos que, habiendo sido siempre amigos de Dios, no se ensoberbecen por la palabra que les ama, antes, con humildad, la obedecen en cuanto les ordena y aconseja y, sin cálculo alguno ni avaricia, la ponen en práctica y la difunden movidos únicamente por el amor, el honor y la gloria de Dios. 

           Son dichosos todos ellos, los mismos que caminan hacia la perfección siguiendo la marcha constante de su buena voluntad que aquellos que lo hacen mediante una intervención milagrosa de Dios que les anonada, cuando van por el camino del mal a fin de hacerlos retornar por el camino del Bien, mediante la   Palabra, cambiándoles de niños que eran a adultos, dispuestos a recibir la herencia paterna cual corresponde a hijos inteligentes, dignos de llevar tal nombre.
     
         La Santa Iglesia, Esposa de Cristo y Madre por tanto, Madre fecunda de sus nacidos, vela y administra los tesoros de su Esposo. Los infinitos tesoros que Cristo acumuló y que con su sacrificio hízolos fuente perenne de Gracia y de Salvación. Y, de esta suerte, las almas pueden crecer y nutrirse, crecer y robustecerse, crecer y alcanzar la edad adulta en la que, de niños que aún no pueden hacerse cargo de la herencia paterna, llegan a ser herederos que toman posesión de los Bienes del Padre.


           La Iglesia ofrece al lactante y al chiquitín el alimento que debe tomar. Ahora bien, si este lo rechaza o lo recibe con náuseas, si prefiere mezclarlo con otros alimentos o sustituirlo sin más, en vano la Madre Iglesia, le ofrecerá los alimentos que hacen del chiquitín un adulto espiritual, uno que “vive y que ve”, ya que tiene en si la Vida y la Luz como amigas.

         El niño en tal caso no crecerá sino que morirá o, cuanto menos, quedará estancado en el infantilismo que, si bien no es culpa, tampoco es santidad heroica y así, mediante una larga expiación, deberá alcanzar la edad perfecta en medio de los fuegos purgativos y misericordiosos. El niño, entonces, el espíritu perezoso, apático y desganado no pasará, a la hora de su muerte, de niño a heredero sino que deberá sufrir por largo tiempo para reparar sus tibiezas, egoísmos y ligerezas hasta alcanzar la edad perfecta.

          “En tanto que el heredero es niño, por más que sea dueño de todo, en nada difiere del siervo y permanece bajo tutores y cuidadores hasta el tiempo fijado por el Padre”. He aquí contenida en las palabras precedentes la advertencia de que el hombre, siempre niño en la perfección, respeto a la Infinita Perfección, está obligado a permanecer en la tutela y en la obediencia de su Madre la Santa Iglesia, la cual como es, perfecta en las cosas del Espíritu, sabe como conducirle, con que alimentos nutrirle y con que medicamentos curarle para defenderlo de los venenos del pecado original, de la carne, del Mundo y de Satanás.

           Por más que se borre la mancha, el fomes no desaparece y resopla en el fuego rastrero del fomes para que, además de serpentear causando quemaduras molestas, se avive produciendo llama que abrase y destruya. La Santa Iglesia esparce sus bálsamos, sus crismas, sus aguas y la Sangre Divina de Cristo para calmar las tempestades, apagar las llamas, medicinar las quemaduras, hacer incombustible el espíritu para que no sea pasto de las llamas y reconforta con el Cuerpo y la Sangre vivificantes de Jesús Santísimo, al que se ve exhausto de fuerzas por su lucha contra los repetidos asaltos de Satanás y de la carne.

            Por eso, al tomar el alimento que ofrece la Santa Iglesia Romana. Única, Católica y Universal, es, si se quiere vivir y llegar a ser herederos del Reino del Padre, un deber más que una necesidad. Por lo que así no lo hace, acudiendo de continuo a sus tesoros, se expone imprudentemente a los desfallecimientos y a la muerte.

            Y, asimismo el que asegura no ser necesario todo esto y que la Santa Iglesia es una institución inútil de la que no necesitaron las almas que supieron hacerse espirituales, se expresa de un modo satánico y por su boca habla aquel que odia a la Iglesia en la misma medida que a Cristo, al que, aún antes de que existiese el hombre, se negó a rendirle adoración.

             No podéis, os es imposible llegar a ser espirituales sin los auxilios del Espíritu de Dios que os vienen a través de los Sacramentos de la Iglesia.

        No podéis, no podéis en manera alguna conservaros espirituales, si es que por la Gracia de Dios y mediante los alimentos que la Madre Iglesia os ofrece llegasteis a serlo, si no continuáis viviendo en Ella, con Ella y de lo que la misma os proporciona.

          ¡Ojala pudieseis permanecer sumergidos como están los peces en la pecera, en la fuente de siete brazos, sin jamás salir de ella, para que así os vierais libres del mordisco de Satanás! Aquel que dice: “Dios está conmigo y, por tanto, ya no tengo necesidad de la Iglesia”, por este solo pensamiento soberbio, se   aparta de la Iglesia y de la Vida y a los ojos de Dios aparece manchado con la baba de la infernal Serpiente.

           Tanto más creceréis en Sabiduría y en Gracia, cuanto más viváis obedeciendo y amando a la Santa Iglesia de Cristo. Tanta mayor robustez viril de los fuertes alcanzaréis cuanto más succionéis la Vida de sus santos pechos. Y tanto más estaréis en Dios y con Dios, y tanto más estará Dios con vosotros, cuanto más estéis en la Santa Iglesia Romana, Católica y Apostólica por cuyo cuerpo circula la Sangre Santísima de Jesús, Señor mío y vuestro.

             ¡Ay de quien de Ella se aparta! ¡Ay, tres veces Ay, de quien hace que otros se aparten de la Iglesia! ¡Ay de quien, poniendo a prueba las almas o seduciéndolas, las tienta para que se aparten o relajen sus contactos con ella diciendo: “No acudáis a la fuente ni al granero porque, si es verdad que estáis con Dios y Dios con vosotras, nada importa que dejéis de nutriros con los alimentos eclesiásticos”; o bien: “Mientras Dios esté con vosotras, podéis muy bien dejar de hacer eso”!

            Tras la oscuridad viene la Luz. Siempre es así: en la creación del mundo, en el despuntar del día, pasada la noche, y en el sucederse de las épocas y de las eras. La propia corrupción produce de la muerte elementos de vida. De las oscuras fosas de los comentarios se desprenden llamitas danzantes, recogidas, pudiendo suministrar luz y calor. Hasta en los periodos espirituales más tristes en los que, al parecer, la muerte haya de apagar la Vida, las Tinieblas vencer a la Luz y la materia aniquilar al espíritu, la Vida, la Luz y el Espíritu vienen a quedar vencedores.

             Resultan atropellados y quedan ocultos, como sucede con el grano lanzado al surco y cubierto de estiércol durante los tristes meses del invierno. Parece quedar despreciado ese grano sepultado bajo capas de polvo y entre el hedor del estiércol. Parece perdido para el sol y el sol para él. 

        Más, precisamente por estar allá abajo mortificado, apretado y oprimido por el polvo, puede echar raíces y no ser ya granito ligero que el viandante puede triturar con el pie, el viento desplazar a cualquier lugar y el pajarillo engullir, antes llegar a ser una planta estable, galana, útil, prospera, multiplicada de valor y de poder, benéfica y triunfante, bajo el sol de los meses más bellos.

         La Luz parece oscurecerse y llegar la Muerte. La corrupción inunda y anega con sus densas ondas. No temáis. Es lo que se necesita para despertar a los adormecidos y desear las voces de lo alto. La lucha es útil para mantener fuerte el atleta. Las náuseas de la corrupción hacen desear lo que es puro. Las tinieblas impelen a buscar la Luz y el materialismo, llevado a límites pavorosos, engendra impulsos hacia la espiritualidad.

             La Humanidad, prendida como una pelota por Satanás, pues habíase adormilado en la neblina de épocas sin luchas religiosas y lanzada con escarnio al fango, por la propia reacción del golpe saldrá rebotada a lo alto. Llegará la era del Espíritu tras esta de materialismo. La era de la Luz retornará después del materialismo actual. La era de la Vida retornará después del oscurantismo actual. La era de la Vida sucederá a la casi mortal agonía. Surgirá la era de Dios para prestar fortaleza en la lucha postrera. Y, por último, la era de Dios reinará después de la de Satanás.

          ¡En pié, Cristianos, con la plenitud de vuestra caridad por Dios, por la Iglesia, por el prójimo y por vosotros! Dios Padre os envió a su Hijo, y Hermano vuestro por la Madre, a fin de que fuera vuestro Maestro y Redentor y vosotros fueseis hijos de Dios. Y, al ser hijos, Dios infundió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones y así El grita por vosotros:” ¡Abba! ¡Padre!

          El hombre, aún el más perfecto, nunca sabría rogar con esa amorosa violencia que obtiene el milagro, todos los milagros. Y entonces, he aquí que el Espíritu de Dios ruega en vosotros para vosotros a fin de obtener cuanto os es útil y necesario, y que por santo, sirve para santificaros. Es siempre el Espíritu del Señor el que, encerrado en los corazones de los fieles, suplica y grita con gemidos inenarrables: “¡Abba! ¡Padre!”.

         Y lo dice por vosotros: ¿De que teméis, pues, cuando podéis llamar “Padre” a Dios? ¿Cuándo el mismo espíritu de Dios lo dice por vosotros, confesando que podéis llamaros hijos del Padre y que sois hijos de Dios? ¿Cuándo el mismo Espíritu al que Dios ama infinitamente, siendo una misma cosa con Él, ruega y clama por vosotros?

         Arriba, pues, y no temáis por las cosas que suceden. No temáis. No sois siervos que pueden ser desposeídos de un momento a otro y carecen del derecho a los bienes del Padre de familia sino que sois hijos, nacidos a la verdadera Vida por los méritos de Cristo y conservados en ella por estos mismos méritos que la Esposa de Cristo maternalmente os ofrece.

        Sois hijos, y por ello, no puede seros arrebatada la herencia paterna que, igualmente tampoco puede ser desbaratada, ya que el Reino de Los Cielos es intangible a los elementos disgregadores que en la Tierra, a falta de coraza, dañan y menoscaban.

            Los rayos de Satanás y las desencadenadas hordas de los ensatanados, las lúgubres hordas del negro Príncipe rebelde, no alcanzan las luminosas playas en las que es completo el gozo de los Santos, donde la Paz se perfecciona y donde es tan sublime la Caridad que solo más allá de la Vida conoceréis su magnitud y su súper beatífica dulzura.

            Este gozar, este permanecer en paz, esta posesión de la Caridad es ya dicha de los verdaderos siervos de Dios aquí donde os encontráis y que yo, Ángel del Señor, os la auguro cada vez más perfecta; dicha que allí os aguarda. Vuestra es. Es de quienes, contra todo y contra todos, saben llegar a ser y continuar siendo hijos de Dios.


Gloria al Padre; al Hijo y al Espíritu Santo”.

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domingo, 14 de diciembre de 2025

14 DE DICIEMBRE FIESTA DE SAN JUAN DE LA CRUZ, DOCTOR MÍSTICO DE LA IGLESIA CATÓLICA


Preguntó Jesús desde un cuadro a San Juan de la Cruz
"Juan ¿Qué quieres por tus servicios?" El Santo le contestó: 
"Señor, padecer y ser despreciado por vuestro Amor". 


Y es que pedirle a Dios ser despreciado, es asegurarse el Cielo, ya que el demonio siempre atrapa las almas por la soberbia, le es imposible hacerlo con los humildes, ya que no tiene por donde agarrarlos. En la enciclopedia Wikipedia, se puede leer que S, Juan de la Cruz es venerado por los Luteranos y los Anglicanos. En un curso para la formación de los profesores de Religión, un profesor de teología estaba predicando doctrina contraria a las enseñanzas de ese gran Santo, se lo dije en plena audiencia, me contestó ¡que eso eran cosas de la Edad Media! 

En este retrato anónimo de San Juan de la Cruz, se ve reflejada la mirada fija hacia Dios, que fue el lema de su Vida, que consistió siempre en contemplar y fusionarse con Amor con la Divinidad, hecho que no solo supo adoctrinar, pero sobre todo aplicar en su vida de una manera plena y continua. Por esa razón, su mensaje es en nuestra época más vigente que nunca, época en la cual el proceso de secularización, que se dedica insistentemente a predicar una doctrina "relativista", con unos sacrificios "lights", que anestesian a las almas, y las apartan del Santo temor de Dios.

Cuentan en el libro de su vida que, estaba tan absorto en la contemplación mística, cuando era Prior del convento de Segovia, donde está enterrado, que cuando lo venían a buscar, estando apartado en una ermita en el jardín del convento, para atender y resolver un asunto del mundo, tenía que golpearse los nudillos de las manos, contra una pared para volver en sí, por esa razón tenía los nudillos de las manos  "descalabrados".

Santa Teresita del Niño Jesús, monja carmelita de estrecha clausura, por su amor y sus sacrificios a favor de los misioneros, mereció el título de “Patrona de las misiones” que le otorgó el Papa Pío XI.
María Valtorta, seglar, encerrada en su cuartito de enferma y clavada a su lecho desde el año 1.933 al 1.961, trató de imitarla en la oración, en el celo y en los sufrimientos, siendo escuchada. Y así, por diversas cartas de Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas misioneras, hemos llegado a saber de un modo continuo que los escritos valtortianos  van esparciendo abundante Luz y provocando un gran fervor en las tierras de misión.

Tanto es así, que la primera traducción parcial (Vida de Jesús extractada de los diez volúmenes de “Il Poema del Huomo-Dio”) fue hecha en Japonés y publicada en Tokio en la Navidad de 1.971 (381 páginas) a cargo del Padre Juan Escobar O.F.M.




DEL LIBRO DE AZARÍAS
Dictado a María Valtorta del 24/11/1.946


            Dice Azarías, su ángel de la Guardia:

En la oración de la Misa propia de San Juan de la Cruz, aparece compendiada en pocas palabras la doctrina precisa para ser perfectos cristianos: negarse a si mismos y amar la Cruz. El santo Doctor y Reformador del Carmelo, es grande en el Cielo por haber sabido hacer estas dos cosas de un modo perfecto.

Bien poco hubiera sido el haber reformado las antiguas constituciones. También los jefes de las Naciones reforman las constituciones de sus Estados, más pocos de ellos son santos. Como también los dueños de una hacienda reforman los usos y costumbres del trabajo, pero pocos de ellos son santos.

E igualmente poco, o bien menos que nada, y más aún motivo de condena hubiera sido para San Juan de la Cruz el haber escrito tratados de mística, si a las palabras no hubieran correspondido sus actos. También los escritores llenan páginas morales para abrillantar la figura del personaje o personajes de sus libros, pero después, en su vida diaria, llevan una vida que es el polo opuesto de la tesis moral que mantuvieron en su libro. No fue el suyo el perfume de su vida, que exhala con palabras la convicción de la mente que se fija en el papel, sino tan solo una obra maestra escrita para obtener de ella aplauso y ganancia. Son, por lo tanto, histriones y nada más.

Si San Juan de la Cruz hubiera escrito aquellos tratados de mística únicamente para demostrar su capacidad de escritor y después hubiera sido un tibio, un tibio nada más, habría firmado de su mano la propia condena a una pena más o menos larga, ya que la Justicia habríale preguntado: “¿Por qué has sido hipócrita? A ti no te vale la excusa de falta de conocimiento que disculpa a los ignorantes. Has conocido el Amor y lo has descrito sin que después te hayas abrasado en él. Ve, por tanto, a aprender a amar y a ser sincero”.

Pero San Juan de la Cruz se reformó heroicamente a si mismo antes que a los demás y practicó la perfección que describía para legar un código de perfección a las almas. Por esto es grande y por esto es Santo.

Y, por lo mismo, cada uno de los cristianos puede llegar a ser santo, negándose a si mismo, es decir, cambiando el yo humano a un yo espiritual perfecto y amando la Cruz. Sin la imitación del Divino Crucificado, no es posible la reforma de uno mismo y sin el amor a la Cruz no se puede llegar a término la transformación del yo, por cuanto, reformar el yo equivale a laborar la planta rebelde de la humanidad a base de cortes y cauteríos, y no una, sino cien y mil veces, ya que ella es planta rebelde que de los mismos puntos de las amputaciones echa nuevos retoños o rechaza los injertos que la fuerzan a cambiar su naturaleza y a estar sujeta al querer del más alto, esto es: el espíritu.

En cuanto acabo de decirte referente al Santo conmemorado hoy, ¿acaso no está tratado ya en lo que dice la Epístola? Esta Epístola escrita muchos siglos antes de la venida de San Juan de la Cruz, ilustra las virtudes del cristiano, e indica las vías a seguir para alcanzar las virtudes siempre conforme a una línea, puesto que la Verdad no cambia. Ella es lo que es hoy, como lo fue hace veinte siglos y lo será en el último día. Tan solo existe un camino para llegar al Cielo: el del vencimiento de si mismos y el del amor a la cruz. Camino que es, como dice Pablo: sabiduría e inteligencia espiritual, junto con el conocimiento de la voluntad de Dios.

Conocimiento de esta divina Voluntad que os propone e, incluso, os impone a fin de poderos dar gloria y gozo, sabiduría e inteligencia espirituales que se desarrollan vigorosas con la renuncia de todo aquello que desagrada al espíritu y con la meditación amorosa del Modelo Divino que se negó a Si mismo hasta la muerte de Cruz y que se os permite “conduciros de la manera digna de Dios”, hasta el punto de agradarle en todo haciendo actos que tienen como fruto la vida eterna más allá de la vida y, como sello y sostén la virtud. ¡Oh vida gozosa y activa de quienes saben negarse a si mismos y amar la cruz!

Es semejante a un fecundo día de primavera en que todo contribuye a que se abran las flores en las plantas y a fecundarlas para que no resulte baldía la floración. Una acción da paso a otra y de un sacrificio redunda un perfeccionamiento. De un latido de amor nace un amor al sacrificio. De un amor al sacrificio, un acto de amor. De un acto de amor, un impulso a la mayor renuncia y a una más grande imitación al Divino Crucificado. Es toda una cadena en la que los eslabones se sueldan unos con otros cada vez más robustos, cada vez más en la luz, en el alto, hacia Dios, hacia la Patria y hacia el gozo. Y el artífice de su perfección da gracias a Dios Padre por “haberle hecho digno de participar en la suerte de los santos” que aquí viven en la Luz y gozan de ella en el Cielo, libres de las seducciones de las Tinieblas, ya que estas no encuentran donde afianzarse para dañar en el corazón, que amputó en si todos los puntos de los que pudiera valerse el Gran Enemigo para penetrar y demoler.

¡Ánimo María, hasta el aniquilamiento absoluto de la criatura afín de que triunfe la causa de Dios y aumente su Gloria con otros muchos espíritus sobre los que la Sangre de Cristo aguarda a caer para redimir y perdonar!

Ten presente que las pequeñas voces, que son siempre almas víctimas, son al mismo tiempo pequeños Moisés. Y el destino de los Moisés es orar sobre el monte al tiempo que los atletas de Dios combaten contra los enemigos del Señor por su Gloria.

La Gloria de Dios deriva del conocimiento del mismo. Donde hay ignorancia de Dios, no puede estar su Gloria, ya que la ignorancia combate al Señor ya que no lo conoce y al no conocerlo, no le ama ni le importan sus palabras. Vive por tanto en el pecado más por ignorancia que por voluntad de pecar. Ayuda con cuanto eres a los atletas que combaten a Satanás, a la ignorancia, las herejías y la tibieza. Jesús Santísimo, que es tu Amor, está esperando de ti una ofrenda de almas.

Pequeña voz, pequeña hostia, sé también una pequeña misionera, sosteniendo a los misioneros con tus sacrificios. A la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.






viernes, 12 de diciembre de 2025

MARGARITA MARÍA ALACOQUE , CON EL ENCARGO DE JESÚS DE HACER QUE EL MUNDO LE AME

IMÁGENES DE SANTA MARGARITA MARÍA 
DEFENSORA DE LA DEVOCIÓN AL
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 Madera del avellano de las apariciones
El divino Corazón solo pide vuestra confianza 
para haceros descubrir la fuerza de su  socorro








En el reverso: Sello del Monasterio de la
 Visitación de Paray-le Monial.
 Paño tocado a los huesos de 
Bienaventurada Margarita María


Visión de Santa Margarita María Alacoque.
De los cuadernos de María Valtorta (2-6-1.944)

[...] Pues bien, creo que estoy en una Iglesia en el interior de un monasterio de rigurosa clausura. Veo un amplio arco, muy alto, que da luz a la Iglesia. En realidad, dar luz o es la expresión más adecuada porque su vano está ocupado por una tupida reja, que lo hace aún más impenetrable porque está cubierta por una pesada cortina de paño muy oscuro, que baja desde lo alto hasta más o menos un metro y medio del suelo, o sea, hasta el punto en que termina el muro que sostiene la reja. [...]

Entra una monja alta y, sin dudas, delgada porque, a pesar del amplio hábito, se nota un cuerpo esbelto. Se dirige al banco y se arrodilla. Se alza el velo que cubría el rostro y veo que este es joven, no tan bello pero gracioso, sumiso, suavemente pálido. Veo dos ojos claros - me parecen de un color castaño-verdoso - que brillan suavemente cuando los alza para mirar el tabernáculo, mientras los finos labios se entreabren con una suave sonrisa. El óvalo del rostro se afila entre las blancas vendas, algo más blancas que su tez. El velo negro desciende hasta la túnica de igual color, de modo que en la figura arrodillada, lo único claro son su gentil rostro, las manos afiladas y bien formadas, unidas en la plegaria, y una cruz de plata que brilla sobre el pecho, más abajo del amplio griñón. Con los ojos fijos en el tabernáculo reza fervorosamente.

Y aquí llega lo bello de la visión. La reja, toda la reja resplandece como si un fuego vivísimo se hubiera encendido más allá de la cortina. la lámpara que antes parecía una estrella reluciente, ahora queda anulada en la luz que va aumentando y cobra cada vez más un tono de plata vivísima, tan vivo que los ojos distinguen solo eso, pues también la reja resplandece en el fortísimo resplandor. Y en ese resplandor aparece Jesús, de pie, erguido, con su cándida túnica y su manto rojo, sonriente, bellísimo.
Exclama: "¡Margarita!" para sacudir a la monja que se ha quedado inmóvil, mirándolo. La llama tres veces, cada vez más dulcemente y sonriéndole cada vez con mayor intensidad. Avanza caminando sin apoyarse en el suelo, sobre el tapiz de luz que se extiende debajo de Él. "Soy Yo, Jesús, a quien amas, no temas".
Margarita María le mira con beatitud y le dice entre lágrimas: "Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Por qué te apareces a mí?.
"Soy Jesús, que te ama, Margarita: quiero que tu hagas que me amen".
"¿Como puedo hacerlo, Señor?"
"Observa y lo podrás todo porque lo que verás te dará fuerzas y voz para sacudir al mundo y traerlo a Mí. He aquí mi Corazón.  Míralo. Es el que amó tanto a los hombres y deseó que lo amasen. Pero los hombres no le aman, a pesar de que en ese amor estaría la salvación del género humano. Margarita, di al mundo que Yo quiero que mi Corazón sea amado, ¡Tengo sed! Dame de beber. ¡Tengo hambre! Dame de comer. ¡Sufro! Consuélame. Esta misión será tu júbilo y tu dolor, pero te pido que no la rechaces. Ven, ven a Mí. Acércate a Mí. Besa mi Corazón. ya no tendrás miedo a nada...".

Margarita María se levanta y camina como en éxtasis hacia Jesús. la enorme claridad hace aún más blanco su rostro. se postra a los pies de Jesús.
Más Él la alza y, sosteniéndola con la mano izquierda, se abre la túnica en su pecho - y al hacerlo parece que se desgarra la carne - y aparece el divino Corazón vivo, palpitante, entre torrentes de luz que iluminan el modesto coro, que hace resplandecer el cuerpo material de la discípula dilecta como si fuera un cuerpo ya espiritualizado. Jesús atrae a sí a su amada y con amorosa violencia le acerca el rostro a la altura de su Corazón, lo estrecha contra él y sostiene a la discípula arrobada pues, de lo contrario, se desplomaría de júbilo. por eso, cuando la separa de Sí, sigue sosteniéndola con dulce cuidado y la apoya en el suelo - pues hasta ese momento Margarita ha caminado en la estela de luz para llegar hasta Jesús - y no la abandona hasta que no la ve firme en su lugar. Entonces dice: "Volveré para hacerte  saber mi voluntad. Ámame cada vez más. Ve en paz".
La luz le envuelve como una nube y va atenuándose cada vez más hasta desaparecer, en el coro, de nuevo sumido en la oscuridad, brilla solamente la estrellita amarilla de la lámpara.
Esto es lo que vi. Y Jesús me dice: "Has cumplido la adoración del Jueves, vísperas del primer viernes. ¿Podrías desear algo mejor?". Sonríe y me deja.


Lucas 7,11-17.

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. 
Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: "No llores". Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: "Joven, yo te lo ordeno, levántate". 
El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. 
Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo". 
El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

¿Cómo puede ser posible que haya tanta gente que no ame a Jesús?, cuando pasó su vida en la Tierra haciendo el bien, resucitando a muertos, curando enfermos, ciegos sordos y leprosos y exorcizando a los posesos.
Para colmo, se ofreció como Víctima expiatoria, murió para darnos la Vida, por lo que, como lo dice San Juan de la Cruz, si teníamos que agradecerle por habernos dado la vida material, le debemos amor eterno por habernos dado la Vida espiritual eterna, que tuvo que pagar con su tremenda Pasión, y su agonía en la Cruz.









martes, 11 de noviembre de 2025

DURÍSIMA REPRIMENDA DE DIOS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA IGLESIA, POR CULPA DEL HEDONISMO QUE PREDICA LA HUIDA DE TODO SACRIFICIO, Y BUSCA SOLO LA FELICIDAD MATERIAL



LA ADORACIÓN DEL BECERRO DE ORO



Los escritos de María Valtorta según lo explica la Asociación francesa "Les amis de Maria Valtorta", eran la lectura favorita de la Madre Teresa de Calcuta, y cuenta que San Pío de Pietrelcina le contestó a un penitente suyo que le preguntaba si podía leer sus obras, que no solo se las recomendaba, pero que le obligaba a leerlas.

María Valtorta, recibe una amiga que ha leído unos escritos suyos, pero esa amiga no sabe que fue ella quien las escribió, comenta que son muy sublimes, pero que atemorizan porque no dejan ver la Misericordia de Dios, ya que hacen ver solo su Justicia, mientras que otra vidente de la época, una tal Marina estaba como en trance, es decir iluminada. 

-Y esta es la expresión de María Valtorta que es la exclamación de todos los Santos:
"¡Dios!..¡Dios!...Éste es mi dolor: Tener como único fin servirle y hacerle amar y temer que Él me aborrezca. Pero es tiempo de Pasión…¡Oh! Ayúdeme porque bajo la calma aparente, soy una doliente herida”.

-Decía San Juan de la Cruz: “Nadie puede saber si es digno de Amor o de aborrecimiento a los ojos de Dios”.

-Decía San Pío de Pietrelcina. “Preferiría llevar mil cruces y hasta me sería dulce y llevadera toda cruz, si no tuviese esta prueba de sentirme siempre en la duda de si agrado o no al Señor en mis obras”.

-El Santo cura de Ars, patrono de los sacerdotes del mundo entero, se veía tan pecador que pidió varias veces a su Obispo que lo destituyera de su cargo, ¡Para entrar en la Trapa y poder llorar sus pecados! 

-Le preguntaba Santa Teresita de Lisieux a la Rvda Madre Ana de Jesús, compañera de Santa Teresa de Jesús, fundadora del Carmelo en Francia y en Bélgica, que se le había aparecido en Lisieux: "¡Dígame por lo menos si Dios está contenta conmigo!"

Y este escrito es para los de la “moderna” teología, que han borrado de un plumazo el don del Espíritu Santo que es el santo Temor de Dios, que es temor a ofenderle y a que esté descontento con nuestra manera de ser, y que siempre predican insistentemente al dios que te quiere “tal como eres”, para los que han modificado la doctrina tradicional de la Santa Iglesia a su gusto, y que no saben que los que han recibido el don de la Fe, también reciben el don de la Esperanza y de la Caridad, que les ayuda a llevar la Cruz que les acompaña siempre, porque ven sus imperfecciones que descubre la presencia de Dios y que siempre acompaña a todos los verdaderos creyentes. 

También es para los abanderados de la Doctrina “light”, los que han borrado de su discurso la palabra "Infierno", Satanás", perdición. muerte del alma, porque les molesta a su vida de relativismo, he aquí las terribles palabras de Dios Padre del 20 de Marzo de 1.945, cuando aún no estaba tan extendido como en nuestros días, y cada vez más, el relajamiento, el relativismo y la traición espiritual de tantos fieles de la Iglesia.

¡Y encima quieren iniciar con esa mentalidad la "Nueva Evangelización" promovida por el Sínodo!



De los cuadernos de María Valtorta 
(19 de Marzo de 1.945)

          
           Habla María Valtorta:
          [...] Hoy he visto a una persona que me conoce desde niña y que me ha dado su amistad materna desde hace muchos años; luego por una voluntad ajena a la mía, tuve que abandonarla y ahora, por fin he podido volver a acercarme a ella. La señora me ha hablado de una tal Marina...y de mis dictados, de los que ha leído algunos fascículos. Como si yo no supiera nada, le he preguntado que diferencia nota entre las dos personas, de la cual una es conocida y la otra casi anónima, porque se la cree una de la congregación Servita o una señorita enferma, etc...

           Me ha respondido que, según ella los de la tal Marina están escritos en trance, mientras que los otros son sublimes, pero atemorizan porque en lugar de hacer sentir la Misericordia de Dios hacen sentir su Justicia. Pero reconoce que encierran palabras de luminosa claridad y de una elevación espiritual que impresiona. Hay una maravillosa oración a la Virgen". Y ha terminado diciendo: "Haz que te los den para leerlos. No pude obtener otros pero, te digo la verdad, deseo obtenerlos".

          No puedo decirle si cree que se trata de mí o si cree que no conozco los dictados: Pero para mí ha sido como una gota de miel porque es una mujer religiosa y culta, que siempre me ha parecido muy equilibrada. Por eso, su juicio y su deseo me han confirmado que en los dictados las almas sienten a Dios.

-¡Dios!..¡Dios!...Éste es mi dolor: Tener como único fin servirle y hacerle amar y temer que Él me aborrezca. Pero es tiempo de Pasión…¡Oh! Ayúdeme porque bajo la calma aparente, soy una doliente herida”.




De los Cuadernos de María Valtorta 
(20 de Marzo de 1.945)


 Habla el Padre Santísimo:

“Os parece dura la palabra que expresa la verdad. Querríais solamente palabras misericordiosas. ¿Podéis reconocer que merecéis misericordia? ¿Acaso no es misericordia también la Voz severa que os habla de castigo y os invita a arrepentiros? ¿Acaso os arrepentís?

Este deseo de oír solamente promesas de bondad, esta manía de recibir de Dios solo caricias, es la desviación de la Religión. Habéis convertido en epicureísmo también este principio sublime que es la Religión referida al Dios verdadero. Pretendéis deleite de ella pero no queréis dedicarle esfuerzo. Queréis descansar en la cómoda transición entre lo que os ordena la Religión y lo que os place. Y pretendéis que Dios se avenga a esta adaptación.

En otras épocas, este vicio espiritual se llamaba “quietismo” y aún así lo llaman los Doctores del espíritu. Yo soy más severo y lo llamo epicureísmo del espíritu.

Querríais recibir de la Religión, de Dios, de su Palabra, solo lo que acaricia los sentidos, porque os habéis rebajado tanto que habéis convertido en sensual hasta el espíritu. Por eso queréis ofrecerle sensaciones y estremecimientos puramente humanos. Parecéis los enajenados de otras religiones que, con oportunas ceremonias provocan un estado psíquico anormal para gozar de los falsos éxtasis de sus paraísos.

Ya no comprendéis la grande, la mayor misericordia de Dios. Y llamáis dureza, espanto, amenaza lo que es amor, consejo, invitación al arrepentimiento para obtener gracias. Queréis palabras misericordiosas. ¿Decís que las queréis para que os den las fuerzas para resurgir? No mintáis. Os gustarían porque son dulces. Pero igualmente, para los labios de Dios, vuestro sabor sería amargo como el veneno.

¿De que sirven las palabras misericordiosas, las visiones plenas de Amor que se os brindan desde hace un año como última prueba de elevación hacia Dios de vuestras almas paganizantes? A muchos les sirve para deleite, a algunos para su ruina y a un pequeño número tremendamente exiguo para la santificación. De este modo continua el destino de Cristo: el de ser un signo de contradicción para muchos.

Hoy hablo Yo ¡Oh culpables, más culpables que los sodomitas! (Gen 19, 24-25), hablo para demostrar que mi misericordia aún es infinita, visto que no os sepulto bajo una granizada de fuego.

Se ha dicho “Castigas a los descarriados pocos por vez, les reprendes por sus faltas y les amonestas para que se aparten de la perfidia y crean en Ti” (Sab 12, 1-2) ¿No han ido aumentando poco a poco estos periodos tremendos ? ¿Os he dejado azotar de un modo infernal una sola vez? No es así. Hace decenas y decenas de años que el castigo va aumentando en cuanto al modo y la duración, dándoos de tanto en tanto una milagrosa ayuda que os liberaba de él y que usabais para preparar, por vuestra misma voluntad, un flagelo aún más cruel.

No mejorasteis nunca. ¡Oh, vosotros que escarnecéis a Dios!, siempre ha aumentado vuestra maldad y vuestra falta de fe. ¿Y ahora, que he de hacer? Si no supiera como os he creado, ahora me preguntaría si tenéis un alma, porque vuestras obras son peores que las de seres bestiales. ¿Os disgusta oíroslo decir? ¡Pues no obréis de modo tal de merecer estas palabras!

En el libro de la Sabiduría se leen estas palabras dirigidas a los Cananeos: “Aborrecías a los antiguos habitantes de tu Tierra Santa, porque sus obras cumplidas con prácticas mágicas y ritos sacrílegos eran abominables ante Ti. Mataban sin piedad a sus pequeños, comían las entrañas de los hombres y bebían la sangre en tu sacra tierra. Quisiste destruir a esos padres, verdugos de almas indefensas…”(Sab 12, 3-7)

¡Oh, generaciones de hombres de esta época!, ¿no os reconocéis en estos antepasados vuestros? Yo sí que os reconozco. Respecto a ellos vuestra perfidia ha aumentado, se ha hecha más satánica. Pero seguís perteneciendo a esta ralea que detesto. El satanismo se ha difundido tanto hasta convertirse casi en la religión de los estados. Ya sea entre los grandes y entre los modestos, entre los cultos y entre los ignorantes, y hasta en la casa de los ministros de Dios, se quiere conocer y se cree conocer a través de magias que tienen un sello inconfundible: el sello de Satanás.

¿No realizáis los sacrificios de los Cananeos? ¡Los hacéis aún peores! No inmoláis las carnes sino vuestras almas y la de vuestros semejantes, conculcando el derecho de Dios y de la libertad del hombre. En efecto, habéis llagado hasta tal punto que, con la burla o con la fuerza, quebrantáis las conciencias de los que aún saben mantenerse fieles, las arrojáis del trono de su fe, que las eleva a Mí, y las corrompéis con doctrinas malditas o las matáis, porque haciéndolo creéis despojarlas de la fe. No; por el contrario, de este modo las ataviáis con una fe incorruptible. Más, que la maldición recaiga sobre vosotros porque sembráis la corrupción para arrebatar fieles a Dios.

 ¿Y no os reconocéis en esos antepasados, vosotras, generaciones de padres que sin piedad matáis moralmente a vuestros hijos al comunicar a esos inocentes vuestra incredulidad, vuestra sensualidad, toda la cohorte de racionalismo y de bestialidad de que estáis saturados y que ahora, ahora, ahora que estos hijos ya no están sostenidos por ninguna columna espiritual, termináis de matarlos en lo que les queda, es decir en la carne, pues permitís que de esa carne hagan mercancía como bestias lujuriosas, y es más, aprobáis satisfechos porque ese mercado os permite satisfaceros y gozar con el sacrificio de vuestros hijos?

  ¡No, no exagera el Libro de la Sabiduría cuando os llama verdugos de almas indefensas! Cuidáis más a la bestia que criáis para venderla y a la planta que cultiváis para obtener los frutos, que a vuestros hijos. Ellos son débiles más no los fortificáis, pues no les dais la Religión de Dios ni, al menos, la de la honestidad cívica y la del amor familiar.

 Padres, ya no sois tutores de los menores. Madres, para vuestras criaturas, no sois ángeles, sois ídolos. No cumplís el fin para el que os he destinado. Abdicáis de vuestros derechos y de vuestras obligaciones. Me causáis horror: sois ídolos idólatras: sois ídolos porque carecéis de espíritu. 

         Sois idólatras, porque adoráis lo que es todo menos el espíritu. Habéis adorado al hombre, habéis permitido que se llegara al culto del cuerpo, que se volviera al culto del cuerpo, tal como lo practicaban los paganos cuando Cristo los encontró, o los neo paganos que son doblemente culpables del paganismo, porque lo eran y siguieron siéndolo aún después de haber recibido la verdadera Religión.

 Y además en los lutos y las alegrías, ¿que hacéis? Practicáis la idolatría. Veneráis, adoráis lo que es perecedero. No pensáis en el Espíritu y en el que lo creó. Y eso “es un engaño para la vida humana, pues los hombres, segundando la afición o la tiranía, dan a la piedra o al leño o a la tela pintada el Nombre incomunicable”(Sab 14, 21) Yo, solo Yo soy Dios.

¿Os parece que os fustigo? Pues entonces oíd: “Ni les bastó haber errado en el conocimiento de Dios sino que, viviendo en la dura guerra de la ignorancia, llaman paz a tan grandes males. Ya inmolan a los hijos, ya hacen misteriosos sacrificios, ya transcurren las noches en infames orgías. No conservan puros ni la vida ni los matrimonios. Por el contrario, uno mata al otro por envidia o le humilla con adulterios. 

        Todo es un cáos de sangre, homicidios, robos, fraudes corrupción, deslealtad, desorden, perjurio, vejación de los buenos, olvido de Dios, contaminación de las almas, inversión de los sexos, inconstancia en los matrimonios, adulterios, libertinaje, porque el abominable culto a los ídolos es causa, principio y fin de todos los males. O se dan a frenéticas juergas o vaticinan falsedades o viven en la injusticia y perjuran sin vacilar pues, dado que confían en ídolos inanimados, no temen que el jurar en falso pueda perjudicarles” (Sab. 14, 22-29).

Mas ¿se trata de la Sabiduría dictada un siglo antes de Cristo o de algo dictado en los momentos actuales? ¿Y aún pretendéis palabras de misericordia?

¿No habéis visto nunca a un pueblo que huye bajo una colosal granizada? Huye veloz pero el granizo le sigue azotando porque los gruesos granos los persiguen por doquier. Si tuviera que hablar según lo merecéis, y os hablara como quien soy, como Dios Padre, seríais como esas gentes azotadas por una colosal granizada.

          Habla la Bondad y no entendéis, habla la Justicia y la consideráis injusta. Tenéis miedo y no os corregís. ¿Sois tontos o criminales? ¿Sois locos o endemoniados? Que cada uno se examine ¿Y por gentes como estas se mandó a la muerte el Hijo del Padre?

           En verdad, si fuera posible encontrar un error en Dios, se diría que ese Sacrificio fue un error, porque su infinito valor es nulo para demasiada gente. Sí, digo que fue un error. Un error que es testimonio de mi naturaleza. Sí, ¡oh, hombres que, a pesar de ser tan culpables, juzgáis que Yo no os trato con misericordia! 


          Porque si Yo no fuera Amor, no os habría concedido la Redención. Sí, porque si en verdad hubiera tenido que obrar como vosotros, que pretendéis el 100 por 100 y hasta el 1000 por cien cuando hacéis aún el mínimo bien, Yo no tendría que haberos concedido la Gracia jamás. Porque desatendéis, burláis, convertís en desgracias todas las formas de gracia, empezando por la de la Sangre derramada para vosotros.


            Hoy Jesús no habla y el pequeño Juan no ve. Hoy hablo Yo para deciros que si callo es porque sé que hablar es inútil; para deciros que la palabra es amor, que el silencio es amor, que la severidad es amor. Solo vosotros sois desamor, en medio del Amor soberano que conforma todo lo que proviene de Dios. Y esta es vuestra condena".

Me faltaba solo este severo dictado para terminar de abrumarme..

 Nota: mi pequeño Juan: nombre dado por Jesús a María Valtorta.