MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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domingo, 23 de marzo de 2025

EL JUICIO DE DIOS SEGÚN LO DICE JESÚS A MARÍA VALTORTA








 Dice Jesús:

              Volver al Origen, presentarse ante el Juez Jesús, no significa ir a un lugar determinado ni tampoco ir al pie del trono eterno. En realidad, estas son formas para ayudar vuestro pensamiento.
     El alma que abandona la carne que ha animado, se encuentra inmediatamente frente a la Divinidad que la juzga, sin necesidad de ascender y presentarse en los umbrales del Reino bienaventurado. Es verdad fundamental que Dios está en el Cielo, en la Tierra y en todo lugar. Y, por lo tanto, el encuentro se produce en cualquier lugar. La Divinidad colma de Sí todo lo Creado. Por lo tanto está presente en todo lugar de la Creación. Quien juzga soy Yo, más siendo inseparable del Padre y del Espíritu Santo, omnipresentes en todo lugar.

          El juicio es rápido, así como fue rápida toda la Creación, que ocupó solo un milésimo de la más pequeña de vuestras unidades de tiempo. Más en el átomo del instante creativo, el alma tiene tiempo de entrever el Santísimo origen que la crea y de llevarse el recuerdo de Él para que sea instintiva religión y guía en la busca de la fe, de la esperanza, de la caridad que, si observáis bien, son confusamente como germenes informes también en las religiones menos perfectas (la fe en una divinidad, la esperanza de un premio otorgado por dicha divinidad, el amor hacia ella). 

          Y esta última observación de Jesús, da a entender el por qué todos los pueblos de todas las civilizaciones, y de los salvajes, tienen en sí la noción de que existe una o varias divinidades, al ser un germen informe, que es como un gen implantado por Dios en el alma en ese instante de su creación.

     Por eso también la gran mayoría de los científicos y paleontólogos, "ateos como cabras", se permiten decir que nuestra Religión Católica fue copiada de una religión anterior, ya que son incapaces de pensar que el Creador ha puesto ese germen en todas las almas, son pues como lo dice el refrán, como el Maestro Ciruela, "que no sabía leer y fundó una escuela".
       
      Del mismo modo, en el átomo del juicio particular, el espíritu tiene tiempo de comprender lo que no quiso comprender en la vida terrenal, lo que odió como enemigo o burló o negó como vana mentira, o al que sirvió con un desapego que exige reparación, y tiene tiempo de llevar consigo el recuerdo al lugar de expiación o de condena eterna, para suscitar llamas de amor por la eterna Belleza, o torturas punitivas debidas a la desazón por el Bien perdido, un Bien que la conciencia inteligente les reprochará haber querido perder voluntariamente. Y junto con sus pecados, lo recordará, pero será terrible, porque no podrán contemplarlo.


           La creación del alma y el juicio particular son los dos átomos de instantes en la que el alma de los hijos del hombre, conocen intelectualmente a Dios en la medida que es justo y suficiente darles un agente para tender al propio Bien, que han entrevisto apenas, pero que ha quedado impreso en la substancia que, por ser inteligente, libre, simple, espiritual, comprende prontamente, tiene libre voluntad, deseos simples y movimientos o inclinación, o apetito si preferís, para reunirse con medio del Amor con Aquel de donde proviene, y para lograr su fin, cuya Belleza ya intuye, o para separarse de Él, con odio perfecto y alcanzar al que es su infame rey, conservando en el recuerdo de ese odio un tormento, el mayor de los tormentos infernales, una desesperación, una maldición indescriptibles .


      […] He dicho "sed perfectos” para liberar el espíritu de los antiguos de esa sensación de temor que les impedía acariciar la idea de ser dignos de semejar al Padre, a su Padre. Hacía demasiados siglos que el Altísimo era para ellos el Dios terrible y, ante la tremenda Inmensidad de Dios, el amor, la esperanza y la fe quedaban sobrecogidas. Más ya había llegado el tiempo de la Misericordia, del Perdón, de la Paz, de la Amistad, del vínculo filial con Dios. Por lo tanto, he ahí la orden de perfección ilimitada: “Sed perfectos como el Padre”. Y con tal orden, también la implícita seguridad que impulsa a osar “porque, con tal que lo deseéis, podéis llegar a serlo”.


         […] Y el hecho de que la mayor parte de las almas vive de un modo tal que parece desmentir mi afirmación, no niega lo que Yo digo, sino que es la demostración de la enorme perversión del hombre en sus afectos y deseos, debida a sus alianzas con el Mal. En verdad son muchos los que sofocan con el dogal de los vicios y los pecados la propia alma, tras haberla hecho esclava de Satanás, de quien se han vuelto aliados. La ahorcan definitivamente para no seguir oyéndola gritar y llorar al recordar que el Mal no es lícito y que existe el castigo para quien lo practica. 

          Estos son los que, de hijos de Dios, se vuelven criaturas-hombre por la pérdida de la Gracia y que luego de hombre pasan a ser demonios, pues el hombre, apartado del Bien, es como una enredadera que se trepa al Mal para sostenerse. Donde no existe la Ley sobrenatural, difícilmente existe la ley moral y si existe es siempre imperfecta. Y donde la Ley moral es imperfecta o está ausente, vive de modo total o parcial la triple concupiscencia.

              Más si parece que la mayor parte de las almas cambia con su modo de actuar el natural recuerdo y deseo de Dios y la propia voluntad de tender hacia un fin gozoso, hay que recordar que en el hombre existe la criatura carnal y la espiritual y que el hombre posee el libre albedrío que siempre está al servicio de la parte más fuerte. Ahora bien, si uno va debilitando las almas por culpa de los vicios y los pecados, es seguro que el alma se volverá débil y que, al mismo tiempo, se fortificará la parte animal, que avasallará la más débil hasta matarla. Más no por ello podrá negarse que el alma ha sido creada con capacidad para recordar y desear naturalmente su fin.



DIFERENCIA ENTRE LAS CRIATURAS TOCADAS POR
LA GRACIA DE DIOS Y LAS PAGANAS


                  La índole del alma es la índole espiritual. Por eso el alma tiene deseos espirituales, aunque en los que no están regenerados por el Bautismo y que, por lo tanto están privados de la Gracia, tiene solo deseos conforme al reino espiritual de donde proviene y en donde siente que instintivamente que está el espíritu Supremo. En cambio en las almas vueltas a la Gracia por la regeneración del Bautismo y mantenidas y robustecidas en dicha Gracia por los demás Sacramentos, la atracción del alma a su fin se produce divinamente, pues la Gracia – es decir, nuevamente Dios - atrae hacia sí a los hijos dilectos, se los acerca cada vez más, los coloca cada vez más en la Luz a medida que van ascendiendo gradualmente, en la espiritualidad, de modo que la separación disminuye y la vista es cada vez más intensa, el conocimiento más vasto, la comprensión más amplia, el amor más perfecto, hasta llegar a la contemplación, que es ya unión y fusión de la criatura con su Creador, un acto temporáneo e imborrable y transformador, porque el abrazo del Fuego de la Divinidad que encierra a su criatura extasiada imprime un carácter nuevo a estos seres vivientes, que ya están separados de su condición humana y espiritualizados en Serafines, y que son doctos en la Sabiduría que Dios les otorga al darse a ellos como ellos a Él.

          […] Las almas recuerdan ¿Por qué lo hacen? Porque Dios, así como le dio a Adán la esperanza de una Redención, de esa Redención, a fin de mitigar contemporáneamente el rigor de la condena, del mismo modo le dejó el recuerdo del tiempo feliz para que le confortara en el dolor del exilio y para que fuera para los hijos de Adán el estímulo santo de amar al que para ellos era el Desconocido.

           Y no solo eso, pues, al crear las almas, Dios no privó a los hijos de los hombres de esa natural inclinación hacia la Divinidad que, por si sola puede ayudar a alcanzar el fin por el cual ha sido creado el hombre: amar al Señor, al Dios Omnipotente y Omnipresente, cuyo Todo incorpóreo colma el infinito y a quien el hombre siente, más o menos exactamente, y ve en todo lo que le rodea, le penetra y le asombra. En los salvajes se tratará del fragor del rayo o del duradero esplendor de la aurora boreal; para los idólatras consistirá en la potencia del león o en la vida anfibia del caimán; para los creyentes en las religiones reveladas, aunque no perfectas, en las manifestaciones naturales consideradas como acciones o manifestaciones de cada dios.

         En el ciudadano pensador o científico, en los fenómenos celestes o en el admirable organismo de los cuerpos; en el creyente, además que en la Doctrina, en la vida misma del alma, que se manifiesta con sus luces y con los latidos que corresponden a otros latidos, aún más ardientes, de un Amor eterno que la ama; en la maravilla del nacimiento y en el misterio de la muerte de una parte de lo humano mientras que la otra vive una vida más verdadera.

            Pero en todos los casos y en todas las cosas, el hombre siente una Presencia invisible y potente, tanto si la niega – y al negarla ya admite su existencia, pues se niega sólo lo que existe y que sabe que otros muchos creen – como si la odia y con su odio confiesa que Ella existe, como si la ama y con su amor proclama que la cree real y que un día espera no ya creer (en Ella) sino gozar en Ella.

                Dios hizo lo siguiente: dejó en el hombre la inclinación hacia el Bien supremo. ¿Y no es esto recuerdo? ¿Os parece que no podía hacerlo justamente Él, que es Omnipotente y que desde hace milenios gobierna la Creación sin esfuerzo ni cansancios y que sin un instante de pausa, crea almas, juzga almas, conoce al instante todas las acciones de las mismas, o mejor, las pre-conoce, pues el Pasado, el Presente y Futuro son un existir único ante su Pensamiento, las sigue en su desarrollo, las juzga sin confusiones ni errores y juzga las almas, que tras su orden, abandonan la carne a la que se las había mandado y vuelven al mundo ultraterrenal ya supercreadas, recreadas o, quizás deba decir, destruidas por la libre voluntad del albedrío?

          Pero a vosotros, que cogéis siempre el sentido material de las palabras y no el sentido de las mismas, esta expresión os haría reaccionar como ante un anatema. Entonces diré: almas feas, deformes, mutiladas y desviadas porque han borrado voluntariamente el recuerdo del Divino. Porque, más que cualquier lección que se pueda aprender en todo tipo de escuelas, precisamente es este recuerdo el que le enseña al alma a perseverar en las virtudes, por amor del propio Dios y por la esperanza de llegar a poseérle un día, más allá de la vida, en la Vida sin fin.

          […] Amadme a Mí más que a la ciencia. Bendecidme a Mí y no a vuestro saber. Y amad también al “niño” que tomé para colocarlo entre vosotros. Y, junto conmigo, bendecid al Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque una vez más se ha revelado a un ser pequeño en vez de haberse revelado a los sabios.   
                                                   
           […] Yo os lo digo: El Señor no muestra su Reino a los doctos sino a los que están iluminados por la Gracia y viven en el amor; y solo Dios elige, coge y posa en la cumbre del monte, donde el Cielo está tan cerca que el espíritu puede gritar, ardiendo, las palabras que debían ser el grito de todos los hombres: “He aquí a mi Dios. ¡Le veo! ¡Le siento! ¡Le conozco! Estoy devorado y recreado por el Amor.
     
            Pequeño Juan, también puedes recordarles que el hombre tiene un ángel como custodio y que este espíritu no está inerte junto al hombre sobre el cual refleja las luces que él mismo, por ser ángel, reverbera al adorar la infinita Luz. Quédate en paz, alma mía”.


miércoles, 19 de marzo de 2025

LA MUERTE ES UN DON CUANDO TOMA EL HOMBRE EN ESTADO DE GRACIA, MUCHAS VECES DIOS, LLAMA A UN ALMA A SU PRESENCIA ANTES DE QUE COMETA UN PECADO MORTAL, QUE VE INMINENTE.




        Como dijo Jesús, cuando lo prendieron, "Este mundo no es mi Reino", es decir, por que por razones de Justicia, Dios no puede intervenir cuando el hombre que es libre,  reniega de los mandamientos de Dios, y por eso, Jesús tampoco puede siempre realizar milagros de sanación en el alma y el cuerpo, porque pudiendo leer los corazones, sabe que estas acciones son inútiles o perjudiciales para la Salvación de las almas.

       Si Jesús-Dios forzara la libertad humana, obligando a una persona a a seguir el camino trazado por sus enseñanzas, que esa alma no quiere seguir, tendría que dejar también a Satanás, por razones de equidad, constreñir igualmente la libertad del hombre, el cual se transformaría en réprobo, en contra de su voluntad.

         Es por esa razón que el Demonio tentó a Jesús de una manera muy astuta, al decirle que se tirara desde el alero del templo, y que sus ángeles evitarían que su pie tropezara en la piedra, haciendo una entrada triunfal en el Templo de Jerusalén. Porque entonces, todos los espectadores admirados estarían obligados a creer y seguir a Jesús, tanto los buenos como los malos, se apuntarían todos, y ya no se podría separar el trigo de la cizaña. 

          Por eso, Cristo nunca se manifestó con su Gloria, solo lo hizo a San Juan, Santiago y San Pedro en el monte Tabor en su Gloriosa Transfiguración, y mandó que no se hablara de ello a nadie hasta su Resurrección, y cuando hacía un milagro, siempre le decía al beneficiario: "No se lo digas a nadie" 

         En la Vida del Santo Cura de Ars, escrita por Monseñor Trochú, se cuenta que vino una Señora ciega desde muy lejos para que le devolviera la vista, el Santo le dijo que si Dios la curase, no tendría la salvación asegurada, pero que si permanecía ciega, se salvaría. La Señora volvió desde donde había venido muy triste, pero resignada.

              Cuando de pequeño, en Francia, estudié la historia, recuerdo que San Luis Rey de Francia, había recibido esa enseñanza de su madre Blanca de Castilla: "Prefiero verte muerto, antes que verte cometer un pecado mortal". 

        Y la explicación a esa mentalidad es la siguiente: La presencia de Dios en un alma Santa, le infunde el conocimiento y la certeza de la diferencia infinita que hay entre el pecado y la Virtud.

          Y Dios infunde de tal manera en el alma esta certeza, que prefiere morir antes que pecar mortalmente, ya que este pecado significa la muerte del alma, es decir el horror del Infierno, y la pérdida por toda la eternidad de la infinita felicidad: la Vida Eterna. Por esa razón, muchas personas, incomprensiblemente para nosotros, gozando de buena salud corporal, se mueren de repente, solo Dios sabe que si hubieran permanecido con vida, quizás se hubieran condenado.





DEL POEMA DEL HOMBRE-DIOS
DE MARÍA VALTORTA

       (...) Una mujer, llorando llama a Jesús entre la multitud, mientras suplica que le dejen pasar para ir donde el Maestro.
       "Es Arria, la gentil que se ha hecho hebrea por amor. Una vez curaste a tu marido, pero... ".
         "Me acuerdo, ¡dejadla pasar!".
         La mujer se acerca, se arroja a los pies de Jesús, llora.
         "¿Qué te pasa, mujer?".
         "¡Rabí, Rabí! ¡Piedad de mí!, Simeón...!"

       Uno de Guerguesa le ayuda a hablar: "Maestro, usa mal la salud que le diste. Se ha hecho duro de corazón, rapiñador; y ya ni siquiera parece israelita. La verdad es que la mujer es mucho mejor que él, a pesar de haber nacido en tierras paganas. Y su dureza y rapacidad le acarrean peleas y odios. Y por una pelea ahora está malherido en la cabeza, y el médico dice que casi es seguro que se quede ciego".

               "¿Y Yo, qué puedo hacer en ese caso?".
         "Tú...curas...Ella, ya lo ves se desespera... Tiene muchos hijos, y pequeños todavía. La ceguera de su marido significaría miseria para toda la casa... Es verdad que es dinero mal ganado... Pero la muerte sería una desventura, porque un marido es siempre un marido, y un padre es siempre un padre, aunque en vez de amor y pan, dé traiciones y palos... ".

         "Le curé una vez y le dije: "No peques más". Él ha pecado más. ¿No había acaso prometido que no iba a pecar más? ¿No había hecho voto de no volver a ser usurero y ladrón, si Yo le curara; es más, de devolver a quien pudiera lo mal adquirido, y de usar lo mal adquirido - para el caso de no poder devolverlo - en favor de los pobres?".

           "Maestro, es verdad. Yo estaba presente. Pero... el hombre no es firme en sus propósitos".

         "Es como dices. Y no solo Siméon. Muchos son los que, como dice Salomón, tienen dos pesos y balanza falsos, y no solo en el sentido material, sino también cuando juzgan y actúan en el comportamiento para con Dios. Y es también Salomón el que dice: "Desastroso para el hombre el fervor ligero por lo santo y, tras hacer un voto, volverse atrás". Y sin embargo, son demasiados los que esto hacen... Mujer, no llores. 

         Pero escucha y sé justa, ya que has elegido Religión de Justicia. ¿Qué elegirías si te propusiera dos cosas, estas: curar a tu marido y dejarlo vivir para que siga burlándose de Dios y acumulando pecados sobre su alma. o convertirle, perdonarle, y luego dejarle morir? Elige. Haré lo que elijas".

         La pobre mujer se encuentra en una lucha muy acerba. El amor natural, la necesidad de un hombre, que bien o mal gane para los hijos la moverían a pedir "vida"; su amor sobrenatural hacia su marido la mueve a pedir: "perdón y muerte". La gente calla, atenta, conmovida en espera de la decisión.

         Al fin, la pobre mujer, arrojándose de nuevo al suelo, abrazándose a la túnica de Jesús como buscando fuerzas, gime: "La vida eterna... Pero, ayúdame, Señor... " Y tanto languidece, rostro en tierra, que parece que muere.
         "Has elegido la parte mejor. Bendita seas. Pocos en Israel te igualarían en temor de Dios y Justicia. Levántate, vamos a donde él".

         "¿Pero realmente le vas a hacer morir, Señor? ¿Y yo, que voy a hacer?". La criatura humana renace del fuego del espíritu como el ave fénix mitológico; y sufre y zozobra humanamente...
         "No temas, mujer. Yo, tú, todos confiamos al Padre de los Cielos todas las cosas, y Él obrará con su amor. ¿Eres capaz de creer eso?".
           "Sí, mi Señor...".
          "Entonces, vamos, diciendo la oración de todas las peticiones y de todos los consuelos".

         Y, mientras anda, rodeado de un enjambre de personas y seguido de un séquito de gente, dice lentamente el Pater. El grupo Apostólico hace lo mismo, y con un coro bien ordenado, las frases de la oración se elevan por encima del murmullo de la muchedumbre, la cual sintiendo el deseo de oír orar al Maestro, poco a poco, va guardando silencio, de forma que las últimas peticiones se oyen maravillosamente en medio de un silencio solemne.

         "El Padre te dará pan cotidiano. Lo aseguro en su Nombre" dice Jesús a la mujer y añade, dirigiéndose no solo a ella sino a todos: "Y os serán perdonadas las culpas si perdonáis al que os haya ofendido o perjudicado. Esa persona necesita vuestro perdón para obtener el de Dios. Y todos tienen necesidad de la protección de Dios para no caer en pecado como Simeón. Recordad esto".

         Ya han llegado a casa y Jesús entra en ella con la mujer, Pedro, Bartolomé y el Zelote.

         El hombre yace, echado en la yacija, en la cara vendas y paños mojados, gesticula desasosegado y delira. Pero la voz, o la voluntad de Jesús lo hacen volver en sí y grita: "¡Perdón! ¡Perdón! No volveré a caer en el pecado. ¡Tu perdón como la otra vez! Pero también la salud como la otra vez. ¡Arria! ¡Arria!, te juro que seré bueno. No volveré a ser ni violento ni ladrón, no..." el hombre está dispuesto a todas las promesas por miedo a morir...

         "¿Por qué quieres todo esto?", pregunta Jesús "¿Por expiar o porque temes el juicio de Dios?".
         "¡Eso, eso! ¡Morir ahora, no! ¡El Infierno!... ¡He robado, he robado el dinero del pobre! he usado la mentira. He sido violento con mi prójimo y he hecho sufrir a los familiares. ¡Oh!...".
         "No miedo, se requiere arrepentimiento, verdadero, firme".
      "¡La muerte o la ceguera! ¡Qué castigo! ¡No volver a ver! ¡Tinieblas! ¡Tinieblas! ¡No!...".

         "Si es adversa la tiniebla en los ojos, ¿no te es horrenda la del corazón? ¿Y no temes la del Infierno, eterna, horrenda? ¿la privación continua de Dios?, ¿los remordimientos continuos?, ¿la congoja de haberte matado a ti mismo, para siempre en tu espíritu?  ¿No amas a esta? ¿Y no quieres a tus hijos? ¿Y no quieres a tu padre, a tu madre y a tus hermanos? ¿Y no piensas que no los vas a tener nunca más contigo si mueres condenado?".

         "¡No!" ¡No! ¡Perdón! ¡Perdón! Expiar, aquí, sí, aquí... Incluso la ceguera, Señor... Pero el infierno no... ¡Que no me maldiga Dios! ¡Señor! ¡Señor! Tú arrojas los demonios y perdonas las culpas. No alces tu mano para curarme, pero si para perdonarme y liberarme del demonio que me tiene sujeto... Ponme una mano en el corazón, en la cabeza... Libérame Señor...".

         "No puedo hacer dos milagros. Reflexiona. Si te libero del demonio te dejaré la enfermedad.... ".
            "¡No importa! Sé Salvador".
       "Sea como tú quieres. Te digo que sepas aprovechar mi milagro, que es el último que te hago. Adiós".
            "¡No me has tocado! ¿Tu mano! ¡Tu mano!".

         Jesús le complace y pone su mano sobre la cabeza y sobre el pecho del hombre, el cual, estando vendado, cegado por las vendas y la herida palpa convulsivamente para agarrar la mano de Jesús, y una vez que la encuentra, llora sobre ella, y no quiere separarse de ella; hasta que, como un niño cansado, se adormece, teniendo todavía la mano de Jesús apretada contra su carrillo febril.
         Jesús saca cautelosamente la mano y sale de la habitación sin hacer ruido, seguido por la mujer y los tres Apóstoles.
         "Que Dios te lo pague, Señor, Ora por tu sierva".
       "Sigue creciendo en la Justicia, mujer, y Dios estará siempre contigo. Alza la mano para bendecir la casa y a la mujer, y sale a la calle.

         (...) No queráis ser más que Dios, que no rechaza al pecador que se arrepiente y le perdona y le admite de nuevo junto a Él. Y aunque ese pecador os haya hecho un mal irreparable, no os venguéis ahora que ya no es un arrogante temido; antes bien, perdonad y tened una gran piedad, porque él fue pobre respeto a ese tesoro que todo hombre puede tener con solo quererlo: la bondad. Amadle, porque con el dolor que os ha causado, os ha dado un medio de merecer un premio más grande en el Cielo. Y no despreciéis a nadie, ni siquiera si es de otra raza. 

Veis que cuando Dios atrae junto a sí un espíritu, aunque sea de un pagano, lo transforma de tal modo que supera en justicia a muchos del pueblo elegido.

         Me marcho. Recordad ahora y siempre estas y mis otras palabras".
           (...) Pregunta Pedro, sin dejar el timón, después de un rato: "Maestro ¿Pero aquel hombre se va a curar o no? No he comprendido nada".
         Jesús no contesta. Pedro hace una señal a Juan, que está sentado en el fondo a los pies del Maestro, con la cabeza relajada a los pies de Jesús. Y Juan repite en voz baja la pregunta.
           "¿No se va a curar?"+
          "¿Por qué, Señor? Yo creía, por lo que he oído, que tuviera que curarse para expiar".

            "No, Juan, pecaría nuevamente porque es un espíritu débil".
           Juan vuelve a apoyar la cabeza en las rodillas y dice: "Pero Tú lo podías hacer fuerte... " y parece manifestar un débil reproche.
          Jesús sonríe, mientras introduce los dedos entre los cabellos de su Juan y, alzando la voz para que todos oigan, da la última lección del día:

         "En verdad os digo que en la concesión de Gracia hay que saber también tener en cuenta su oportunidad. No siempre la vida es un don, no siempre la prosperidad es un don, no siempre un hijo es un don, no siempre - sí, y también esto - no siempre una elección es un don. Vienen a ser dones y permanecen como tales cuando el que los recibe sabe hacer un buen uso de ellos y para fines sobrenaturales de santificación. 

       Pero cuando de la salud, prosperidad, afectos, misión, se hace la ruina del propio espíritu, mejor sería no tenerlos nunca. y a veces Dios ofrece el mayor don que podría dar no dando a los hombres lo que querrían o lo que considerarían justo tener como cosa buena. El padre de familia o el médico sabio saben qué es lo que hay que dar a los hijos o a los enfermos para no ponerlos más enfermos o para evitar que enfermen. Lo mismo, Dios sabe lo que conviene dar para el bien de un espíritu".

         "¿Entonces aquel hombre morirá?" ¡Qué casa más desgraciada!".
               "¿Sería acaso, más feliz viviendo en ella un réprobo? ¿Y él sería más feliz si, viviendo, siguiera pecando? En verdad os digo que la muerte es un don, cuando sirve para impedir nuevos pecados y coge al hombre mientras está reconciliado con su Señor".

                La quilla roza ya el fondo del lago, en Cafarnaúm.
               (...) A fuerza de brazos empujan la barca hacia arriba, a la playa, mientras ya las primeras olas fuertes vienen a azotarlos miembros semi-desnudos y los guijarros de la orilla. Y luego... alejarse rápidamente, a casa, mientras las primeras gotazas alzan el polvo de la tierra ardiente haciendo emanar fuerte olor. Y los relámpagos ya están encima del lago, mientras los truenos llenan de fragor las copas formadas por las colinas de las orillas



jueves, 13 de marzo de 2025

II/II COMENTARIOS DE LA Stma. VIRGEN MARÍA SOBRE SU ENTRADA EN EL REINO DE DIOS PARA SER DECLARADA REINA DEL CIELO Y DE LA TIERRA; MADRE DE DIOS Y DE LA HUMANIDAD




MARÍA Stma; EN SU TRONO DE REINA DEL CIELO
 Y TIERRA  POR SER MADRE DE DIOS Y DE LA HUMANIDAD,
BIENAVENTURADOS LOS QUE SON SÚBDITOS SUYOS


María la obra más perfecta de Dios, es recibida en los Cielos como la Criatura que Dios soñó para toda la humanidad, no hay en ella el menor atisbo de mancha, o de impureza de soberbia, es la nueva Eva que nos enseña como deberían de ser todos los hombres para cumplir con la voluntad de Dios. Como Reina de todo lo creado, tiene en sus manos el poder de concedernos la divina Gracia de Dios, ya que es también medianera de todos sus dones, que dará con amor de Madre a todos los que la aman y que se acogen a su protección.


DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO
DE MARÍA VALTORTA

Diciembre 1.943
Dice María:
“Mi humildad no podía dejarme pensar que me estaba reservando tanta gloria en el Cielo. En mi pensamiento estaba casi la certeza de que mi carne humana, santificada por haber llevado a Dios, no conocería la corrupción. Porque Dios es vida y cuando de sí mismo satura y llena a una criatura, esa acción suya es como un ungüento que preserva de la corrupción de la muerte.
Yo no solo había permanecido Inmaculada, no solo había estado unida a Dios con un casto y fecundo abrazo, sino que me había saturado, hasta en mi más profundo ser, de las emanaciones de la Divinidad escondida en mi seno y que quería velarse de carne mortal. Pero el que la bondad del Eterno tuviera reservado a su sierva el gozo de volver a sentir en sus miembros  el toque de la mano de mi Hijo, su abrazo, su beso y de volver a oír con mis oídos su voz, y de ver con mis ojos su rostro… esto no podía pensar que me fuera concedido, y no lo anhelaba. Me habría bastado con estas bienaventuranzas  le fueran concedidas a mi espíritu, y con ello, ya se habría sentido lleno de beata felicidad mi yo.
Pero, como testimonio de su primer pensamiento creador respecto al hombre, destinado por el Creador a vivir, pasando sin muerte del Paraíso terrenal al celestial, en el reino eterno, Dios quiso que yo, Inmaculada, estuviera en el Cielo con alma y cuerpo… inmediatamente después del fin de mi vida terrena.

Yo soy el testimonio cierto de lo que Dios había pensado y querido para el hombre: una vida inocente y sin conocimiento de culpas; un dulce paso de esta vida  a la Vida eterna, paso con el que, como quien cruza el umbral de una casa para entrar en un Palacio, el hombre, con su ser completo hecho de cuerpo material y de alma espiritual, habría pasado de la Tierra al Paraíso, aumentando esa perfección de su yo que Dios le había dado, con la perfección completa, tanto de la carne como la del espíritu, que el pensamiento divino tenía destinada para todas las criaturas que permanecieran fieles a Dios y a la Gracia. Perfección que habría sido alcanzada en la luz plena que hay en el Cielo y lo llena, pues que de Dios viene; de Dios, Sol eterno que ilumina el Cielo.

Delante de los Patriarcas, Profetas y Santos, delante de los Ángeles y los Mártires, Dios me puso a mí, elevada a la gloria del Cielo en alma y cuerpo, y dijo:
“Esta es la obra perfecta del Creador; la obra que, de todos los hijos del hombre, Yo creé a mi más verdadera imagen y semejanza, fruto de una obra maestra divina y creadora, maravilla del Universo, que ve, dentro de un solo ser, a lo divino en el espíritu eterno como Dios y como Él espiritual, inteligente, libre, sabio, y a la criatura material en el más inocente y santo de los cuerpos, criatura ante la que todos los demás vivientes de los tres reinos de la Creación están obligados a inclinarse.
Aquí tenéis el testimonio de mi amor hacia el hombre, para el que quise un organismo perfecto y un bienaventurado destino de eterna vida en mi Reino.
Aquí tenéis el testimonio de mi perdón al hombre, al que, por la voluntad de un Trino Amor, he concedido  nueva habilitación y creación ante mis ojos.
Esta es la mística piedra de parangón, este es el anillo de unión entre el hombre y Dios. Ella es la que lleva de nuevo el tiempo a sus días primeros, y da a mis ojos divinos la alegría de contemplar a una Eva como Yo la creé, aún más hermosa y santa por ser  Madre de mi Verbo y por ser Mártir del mayor de los perdones.

Para su Corazón Inmaculado que jamás conoció mancha alguna, ni siquiera la más leve, Yo abro los tesoros del Cielo; y para su Cabeza, que jamás conoció la soberbia, con mi fulgor hago una corona, y la corono, porque es para Mí santísima, para que sea vuestra Reina”.

En el Cielo no hay lágrimas. Pero, en lugar del jubiloso llanto que habrían derramado los espíritus si les hubiera conseguido el llanto – humor que rezuma destilado por una emoción -, hubo, después de estas divinas palabras, un centelleo de luces, y visos de esplendores resplandeciendo aún más esplendorosas, y un incendio de fuegos de caridad que ardían  con más encendido fuego, y un insuperable e indescriptible sonido de celestes armonías, a las cuales se unió la Voz del Hijo mío, en alabanza a Dios Padre y a su Sierva bienaventurada para todo la eternidad”.





martes, 11 de marzo de 2025

REFLEXIONES SOBRE LA PARÁBOLA DE LOS INVITADOS A LA GRAN CENA (LUCAS 14, 15-24)




"La Reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar" (Mateo 12: 42).

Cuantos Profetas, y cuantos justos estaban esperando el Mesías, y hubieran deseado oír y ver al Hijo de Dios, el Ser más Sublime que haya pisado la Tierra, lleno de Majestad, triunfador de Satanás con su poder expulsando los demonios, con sus prodigiosos milagros, devolviendo la vista a los ciegos, soltando la lengua a los mudos, liberando a los paralíticos, sanando a los enfermos, multiplicando los panes y los peces, resucitando los muertos, mandando al mar y a los vientos, que le obedecieron inmediatamente, evitando el hundimiento de la barca con los Apóstoles.

El que predicó en el Sermón de la montaña el mensaje más maravilloso: Las Bienaventuranzas, el que tiene la llave del Reino del Cielo y del Hades, el que hizo el Cielo y la Tierra, y el Universo infinito, de una dimensión inalcanzable, hecho a su imagen y semejanza, porque Él también es infinito en poder, gloria, majestad y es fuente de todas las Virtudes, el Creador de la Belleza, el que posee la fuerza infinita que hace temblar hasta los ángeles más subidos como los Serafines y Querubines.

La Reina de Saba, que es la Reina del Sur, ha venido para ver la Sabiduría de Salomón, se quedó admirada, pero los Judíos del tiempo de Jesús no creyeron y hoy tampoco, muchos no creen, el simbolismo místico está en el Juicio de Salomón.

Las dos mujeres que dicen que el niño es suyo, representan a toda la Humanidad, los hijos de Dios son los misericordiosos, condición necesaria y suficiente para alcanzar la Salvación, es el simbolismo del Amor que dice: "Lo bueno para ti y lo malo para mí", y esto es lo que ocurrió con la verdadera madre misericordiosa, que antes de ver descuartizado a su hijo prefirió dárselo a la mala madre, que quería que lo mataran con tal de no renunciar a su deseo, tenía lo que es contrario al amor, el odio que dice: "Lo bueno para mí y lo malo para ti".

El Evangelio de los invitados a la boda, simboliza lo que es el mundo: Un filtro para diferenciar los buenos, hijos de Dios que se mueven por Amor, de los malos, hijos de Satanás, que se mueven por egoísmo y odio.


Parábola de la Gran Cena (Lc 14-15,24)

Uno de los convidados que oyó esto dijo:
-Dichoso el que pueda participar en el banquete del Reino de Dios.
-Jesús le respondió:

-Un hombre daba una gran cena e invitó a muchos. A la hora de la cena, envió a su criado a decir a los invitados: "Venid, que ya está todo preparado". Pero todos, uno tras otro, comenzaron a excusarse. El primero le dijo: "He comprado un campo y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses".

Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas; te ruego que me excuses.

Otro dijo: "Acabo de casarme y por tanto no puedo ir".

El criado regresó y refirió lo sucedido a su señor. Entonces el Señor se irritó y dijo a su criado: "Sal de prisa a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a los pobres y a los lisiados, a los ciegos y los cojos".

El criado le dijo: "Señor, se ha hecho como mandabas y todavía hay sitio". El Señor le dijo entonces: "Sal por los caminos y las veredas y convence a la gente para que entre, hasta que se llene mi casa. Pues os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados probará mi cena".



Interpretación mística

El Señor que invita a la cena: Dios Todopoderoso, que quiere que todos hereden su Reino.

El criado: Los enviados por Jesús-Dios para anunciar el Reino de Dios desde los Profetas, y su Santa Iglesia Católica.

El que ha comprado el campo: El que ha puesto su fe en las cosas terrenales.

El que ha comprado los bueyes y que va a probarlos: El que ha puesto su esperanza en las cosas de este mundo.


El que se ha casado: El que ha puesto su amor en las cosas de este mundo.

Los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos: Los que han renunciado a los bienes terrenos y los han puesto en los bienes celestiales, los que han descubierto el tesoro escondido en el campo y han vendido todo para comprarlo.

Los que han sido persuadidos por los caminos y las veredas: Los que son de regiones lejanas y que están atraídos por la Doctrina de Cristo, porque siguen la voz de su Conciencia puesta por Dios en su corazón, como la Reina del Sur.







jueves, 27 de febrero de 2025

DISCUSIÓN DE JESÚS CON BELCEBÚ; LA VOCACIÓN DE LA MUJER EN EL PLAN DE DIOS

La mujer tiene otra meta: el amor. El hombre tiene otra formación.
La mujer tiene esta, sensible, aun mas perfecta porque
está destinada a la generación. 



             Relato impresionante y detallado del exorcismo de Jesús a un endemoniado poseído como consecuencia de una entrega a todos los vicios capitales, y poseído por el Príncipe de las Tinieblas, el mismísimo Belcebú, poseso que había sido llevado a Jerusalén para ser curado, pero que no había sido liberado, por la poca virtud de los Sacerdotes Judíos y que seguía en libertad atentando contra todo ser viviente que se cruzaba en su camino, a los cuales acechaba como una serpiente oculta entre las hierbas del campo, y particularmente contra las mujeres, porque sabia que la Santísima Virgen María era la que iba a propiciar su derrota, trayendo a la Tierra el Salvador.

          Y es que, de la misma manera que Eva había salido de la costilla de Adán, Jesús, hijo de Dios, tenia que salir de una Mujer, porque el proceso de la Redención tenia que ser inversamente proporcional al de la caída en el Jardín del Edén. En donde Eva había ofrecido el fruto prohibido a Adán,  aquí­ María ofrece el fruto suyo a toda la Humanidad, y es una Madre medianera de todas las gracias, a la inversa de Eva que es madre medianera de todas las desgracias de la Humanidad. 


           Dialogo de Belcebú con Jesús, en donde se demuestra como actúa Satanás, engendrando demonios, de una manera análoga a como Jesús engendra a los hijos de Dios, indicación de como Judas será el mismo demonio que se vengara, propiciando la terrible pasión y muerte de Jesús.

             De este intercambio de pareceres se ve como la actuación diabólica esta permitida por Dios ya que es necesaria en un mundo donde se da licencia al bien y al mal, para que el hombre pueda escoger libremente su destino, aquí esta teologicamente explicado por Jesús, como la acción demoníaca trae siempre consigo perturbación, amargura, odio, rencor y sufrimiento, al contrario, de la acción de Dios que trae serenidad, dulzura, amor, perdón y alegría espiritual.

          Sublime descripción de la vocación de la sensibilidad de la mujer al amor hacia sus hijos, y para ser la ayuda del hombre, imagen perfecta de la Virgen María. 



Del Poema del Hombre-Dios de María Valtorta 

         Jesús y los suyos siguen andando por los campos. Aquí la siega de los cereales esta ya terminada y los campos muestras los rastrojos resecos. Jesús camina por el margen de un sendero umbroso. Va hacia unos hombres que se han unido al grupo de los Apóstoles. 

            Si, dice uno. Nada le cura. Esta más que desquiciado. Mira es el terror de todos, especialmente de las mujeres, porque las sigue con gestos o palabras obscenos. Y ¡Ay si las echara mano!

         Nunca se sabe donde está dice otro. En los montes, en los bosques, en los surcos de los prados... aparece al improvisto como una serpiente... las mujeres tienen mucho miedo de él. Una, jovencita, murió a causa de él en pocos días, por una fuerte fiebre. 

       ... ¿Y aquella vez que se recordó de que Tobías y Daniel le habían cogido por la fuerza, le habían atado y le habían llevado de nuevo a su casa? Los espero medio sepultado entre las cañas y el barro del río y, cuando montaron en barca para la pesca o para atravesar el río, no se bien, con su fuerza de demonio alzó la barca y la volcó. Salvaron la vida de milagro, pero todo lo que había en la barca se perdió y la misma barca salió de aquello con la quilla rota y los remos destrozados. 

            Pero no lo mostrasteis a los Sacerdotes? 
       Si, atado como una carga de mercancí­a, ¡Le llevaron hasta Jerusalén...Que viaje!... te digo, yo estaba, que no necesito bajar al infierno, para saber lo que sucede y se dice allá. Pero no sirvió de nada. 
            Como antes?. 
            Peor!. 
            Y, sin embargo... el Sacerdote!.... 
          
            Si fuese Santo, quieres decir, y no te atreves a decirlo. Yo te digo: evita de juzgar: Pero es verdad cuanto dices. Es dolorosamente verdadero... dice Pedro. 

             Jesús calla y suspira. Un breve silencio embarazoso. 

                Luego uno se atreve a hablar de nuevo.
             ¿Si lo encontramos, le curas,
             liberarás estas comarcas?. 
             Esperas que pueda hacerlo? Por que?
             Porque eres Santo.
             Santo es Dios. 
             Y Tu, que eres Hijo suyo. 
            ¿Cómo puedes saberlo? 

            Hombre, corre la voz! Y además somos del río y sabemos lo que hiciste hace tres lunas. Quien para una crecida, si no es el Hijo de Dios?. 
           Y Moisés Y Josué? 
          Obraban en nombre de Dios y su gloria.    
          Y podían porque eran Santos. Tu los superas. 
          Lo vas a hacer, Maestro? 
          Lo haré si lo encontramos. 
       
          ¡Vete! ¡Vete! ¡Retrocede o te mato! 
          ¡Ahí­ está el poseso, nos ha visto! ¡Yo me marcho! 
          Yo también. 
          Y yo os sigo. 
          No temáis. Quedáos y ved. 

     Jesús se muestra tan seguro que los...valientes obedecen, aunque, eso si, se ponen detrás de Jesús. También se quedan atrás los discípulos. Jesús va delante solo y solemne, como si nadie viera y oyera. 
         ¡Vete!. El grito de la voz es desgarrador, tiene componentes de gruñido y aullido. Parece imposible que pueda salir de garganta humana. Vete Atrás. Te mato, ¿Por qué me persigues?. No quiero verte. El poseso pega saltos, completamente desnudo, moreno, barba y pelo largos y enredados.

        Los mechones negros e hirsutos, llenos de hojas secas y polvo, le caen por encima de los ojos torvos, inyectados de sangre, móviles alrededor de sus órbitas; y llegan hasta la boca, abierta mientras grita y mientras emite demenciales carcajadas que parecen una pesadilla, hasta la boca, que emite espuma y que sangra (porque el desquiciado se golpea la boca con una piedra puntiaguda) y dice: ¿Por qué no te puedo matar?. ¿Quien me ata la fuerza? ¿Tú?  ¿Tú? 

          Jesús le mira y sigue adelante. 
          El loco se revuelca por el suelo, se muerde, echa más espuma todavía, se golpea con su piedra, se pone de nuevo en pie bruscamente, apunta el índice hacia Jesús, mirándole fuera de sí, y dice: Oh! Este que viene es... 

          ¡Calla, demonio de hombre! Te lo ordeno. 

      ¡No! ¡No! ¡No!, no me callo, no, no me callo. ¿Que hay entre nosotros y Tu?  ¿Por qué no nos dejas tranquilos?  ¿No te ha bastado habernos encerrado en el reino del infierno? ¿No te basta venir, haber venido para arrebatarnos al hombre? ¿Por qué nos impeles hasta allá abajo? ¡Déjanos vivir en nuestras presas! Tu, grande y poderoso, pasa y conquista, si puedes.

          Pero déjanos a nosotros gozar y hacer daño. Para eso estamos. ¡Oh! ¡Mal...!, ¡No! No puedo decirlo. ¡No te lo dejes decir! ¡No te lo dejas decir! ¡No puedo maldecirte! ¡Te odio! ¡Te persigo! ¡Te espero para torturarte! Te odio a Ti y a aquel de quien procedes, y odio a aquel que es vuestro Espíritu.

         ¡Odio el Amor, yo que soy Odio! ¡Quiero maldecirte! ¡Quiero matarte! ¡Pero no puedo! ¡No puedo! ¡No puedo todavía! ¡Pero te espero, Cristo, te espero! ¡Muerto te veré! ¡Oh, hora de felicidad! ¡No! ¡No felicidad! ¿Muerto Tu? No. No muerto. ¡Y yo vencido! ¡Vencido! ¡Siempre vencido!... ¡Ah!. El paroxismo toca su cúlmen. 

        ... Jesús, después de la orden de callar, no ha vuelto a hablar. Solamente mira fijo al poseso. Pero ahora, Jesús se detiene y alza los brazos, los extiende hacia el endemoniado, está para hablar. Los gritos se hacen verdaderamente infernales. El poseso se retuerce, da saltos a la derecha, a la izquierda, hacia arriba. Parece como si quisiera huir o arremeter, pero no puede. Esta clavado allá y aparte de sus contorsiones no se le permite ningún otro movimiento.

         Cuando Jesús tiende sus brazos, con las manos extendidas como quien jura, el demente grita mas fuerte y, después de haber mucho imprecado, reído y blasfemado, se pone a llorar y a suplicar.
     
        ¡En el infierno, no! ¡No en el infierno! No me mandes allá, horrenda es mi vida ya aquí­, en esta cárcel de hombre, porque quiero recorrer el mundo y despedazar a tus criaturas. Pero, allá­, allá. ¡No!, ¡no!, ¡no! ¡Déjame fuera!.... 

           Sal de este. Te lo mando. 
           ¡No! 
           ¡Sal! 
           ¡No! 
           ¡Sal! 
           ¡No! 
           ¡En el nombre del Dios verdadero, sal! 

             Oh! ¿Por qué me vences? ¡Pero no salgo, no
             Tu eres el Cristo, Hijo de Dios, pero ya salgo.
             ¿Quien eres? 

            Yo soy Belcebú, Belcebú soy, el Amo del mundo, y no me               doblego. Te desafío, Cristo!

          El poseso se inmoviliza de golpe, rígido, casi hierático, y mira fijo a Jesús con ojos fosforescentes, apenas moviendo los labios con palabras no inteligibles y haciendo, con las manos llevadas hacia los hombros, los codos flexionados, leves movimientos. 

         Jesús también se ha detenido. Ahora tiene los brazos recogidos sobre el pecho. Le mira. También Jesús mueve lentamente los labios. Pero no oigo ninguna palabra. 

     Los presentes esperan con opiniones contrarias: No lo consigue!, Si, ¡ahora el Cristo lo consigue!, No. Vence el otro, Es bien fuerte, ¡Si!, ¡No!

        Jesús abre los brazos. Su Rostro es un resplandor de imperio, su voz, un trueno. ¡Sal! Por última vez. ¡Sal, Satanás! ¡Lo mando Yo! 
      ¡Aaaaah! (Es un grito larguí­simo de aflicción infinita. No lo emite así uno que sea traspasado lentamente por una espada). Y luego el grito se concreta en palabras: Salgo, si. Me has vencido. Pero me vengaré. Tu me echas a mi, pero tienes un demonio a tu lado y en ese entraré para poseerle, vistiéndole con todos mis poderes. Y no habrá orden tuya que me lo arrebate. 

         En todo tiempo, en todo lugar, me engendro hijos. Yo, el autor del mal. Y como Dios se ha generado por si mismo, yo por mi mismo me genero. Me concibo en el corazón del hombre, y este me da a luz, da a luz un nuevo Satanás que es él mismo, y yo exulto, exulto de tener tanta prole! Tu y los hombres, siempre encontrareis estas criaturas mías que son otros idénticos a mí. 

       Voy, Cristo, a tomar posesión de mi nuevo reino, como Tu quieres, y te dejo este trapo de hombre maltratado por mí­. Por este que te dejo, limosna de Satanás a Ti, Dios, me tomo ahora mil, diez mil y los encontraras cuando seas un sucio harapo de carne, arrojado como escarnio a los perros; y tomaré otros en el transcurso de los siglos, millares y millares, para hacer de ellos mi instrumento y tu tormento. Crees vencer alzando tu Signo? Los míos lo echarán abajo y yo venceré...¡Ah, no, no te venzo! ¡Pero te torturo en ti y en los tuyos!.... 

         Se oye un fragor como de rayo. Pero no hay ni culebrina de luz ni rumor de trueno. Solo un estallido seco y desgarrador y, mientras el poseso cae como muerto al suelo, y se queda alli­, un grueso tronco que estaba cerca de los discípulos cae al suelo, como si a un metro de la base hubiera sido segado por una sierra de acción fulmínea. El grupo apostólico apenas si tiene tiempo de apartarse. ¿Y los lugareños?...¡Huyen del todo.
     
       ... Los Apóstoles se pegan a Jesús.
          Pedro pregunta: ¿Por qué, Maestro, el espíritu inmundo ha               opuesto tanta resistencia?
          Porque era un espíritu completo. 

          ¿Que quiere decir esta palabra?

          Escuchadme. Hay quien se da a Satanás abriendo una puerta a un vicio capital. Hay quien se da dos veces, quien tres, quien siete. Cuando uno ha abierto el espíritu a los siete vicios, entonces entra en el un espíritu completo. Entra Satanás el Príncipe Negro. 
Este hombre, joven todavía, ¿Como podía estar poseído por Satanás? 

          Oh! Amigos! ¿Sabéis por que sendero viene Satanás? Tres son las vías generalmente holladas, y una no falta nunca. Tres: la carnalidad, el dinero, la soberbia de la mente. La carnalidad es la que no falta nunca. Emisaria de las otras concupiscencias, pasa sembrando veneno y todo florece con floración satánica. Por eso os digo: Sed dueños de vuestra carne. Que sea este dominio el comienzo de cualquier otro dominio, de la misma forma que esta esclavitud es el comienzo de cualquier otra. El esclavo de la lujuria se hace ladrón y tramposo, cruel, homicida, con tal de servir a su ama. 

          La misma sed del poder esta emparentada con la carne ¿No os parece así? Así es. Meditad y veréis si me equivoco. Por la carne Satanás entra en el hombre y, feliz si puede hacerlo, por la carne entra de nuevo; el, uno y septipartito, con la proliferación de sus legiones de demonios menores. 

         María de Magdalá, Tu dijiste que tenia siete demonios, Tu lo dijiste, y ciertamente eran demonios de lujuria. Y, sin embargo la liberaste con mucha facilidad.

           Si, Judas, es verdad.
          ¿Y entonces?
       Y entonces, dices, mi teoría se viene abajo. No, amigo. La mujer quería ya ser liberada de su posesión. Quería. La voluntad es todo. 
        ¿Por qué, Maestro, vemos que muchas mujeres están atrapadas por el demonio y, se puede decir, por ese demonio?

      Mira, Mateo. La mujer no es igual que el hombre ni en su formación ni en las reacciones a la culpa original. El hombre tiene otras metas para su deseo, mejor o peor. 

    La mujer tiene otra meta: el amor. El hombre tiene otra formación. La mujer tiene esta, sensible, aun mas perfecta porque está destinada a la generación. Tu sabes que toda perfección genera un aumento de sensibilidad. Un oído perfecto oye aquello que pasa desapercibido a otro oído menos perfecto, y goza en ello. Y así el ojo, el paladar y el olfato. La mujer debía haber sido la dulzura de Dios en la Tierra; debía haber sido el amor, la encarnación de este fuego que mueve Aquel que es, la manifestación, el testimonio de este amor. 

     Dios por eso, la había dotado de un espír­itu supra eminentemente sensible, para que, madre un día, supiera y pudiera, abrirle a sus hijos, los ojos del corazón a Dios y a sus semejantes, de la misma forma que el hombre habría abierto los ojos de la mente a sus hijos para la inteligencia y la acción. Reflexiona sobre el imperativo de Dios a si mismo: Hagámosle a Adán una compañera. 

         Dios-Bondad no podía sino querer hacer una buena compañera a Adán. Quien es bueno ama. La compañera de Adán debía por tanto, ser capaz de amar para acabar de hacer dichoso el día de Adán en el jardín feliz. Debía ser tan capaz de amar, que fuera segunda, colaboradora y sustituta de Dios en amar al hombre, su criatura de forma que, incluso en las horas en que la Divinidad no se revelaba a su criatura con su voz de amor, el hombre no se sintiera infeliz por falta de amor. Satanás sabia que existía esta perfección.

             Muchas cosas sabe Satanás. Es aquel que habla en los labios de los pitones, diciendo mentiras entremezcladas con verdades. Y dice estas verdades que él odia, porque es Mentira, solo, tenedlo presente vosotros y los futuros, para seducirlos con la quimera de que no es la tiniebla que habla, sino la Luz. 

          Satanás astuto tortuoso y cruel, se introdujo en esta perfección y ahí mordió, y ahí dejó su veneno. La perfección de la mujer en el amar se hizo así instrumento de Satanás para dominar a la mujer y al hombre y propagar el mal... 

                  Pero y nuestras madres, entonces? 

           Juan, Temes por ellas? No todas las mujeres sirven de instrumento a Satanás. Perfectas en el sentimiento, son siempre extremas en la acción: Ángeles si quieren ser de Dios, demonios, si quieren ser de Satanás. Las mujeres santas, y tu madre entre ellas, quieren ser de Dios, y son Ángeles. 

          ¿No te parece injusto el castigo de la mujer, Maestro? También el hombre pecó.

           ¿Y el premio, entonces? Está escrito que por la mujer volverá al mundo el Bien y será vencido Satán. 

           No juzguéis nunca las obras de Dios. Esto lo primero. Pensad mas bien que, como por la mujer entró el Mal, por la Mujer es justo que entre el Bien en el Mundo. Debe de ser anulada una pagina escrita por Satanás. Y lo hará el llanto de una Mujer. Y, puesto que Satanás gritara eternamente sus voces, he aquí que una voz de Mujer cantara para cubrir esas voces. 
            ¿Cuando? 
          
         En verdad, os digo que su voz ya ha descendido de los Cielos           donde eternamente cantaba su Aleluya. 

          ¿Será más grande que Judit? 
          ¡Mas grande que cualquier otra mujer!
          ¿Qué hará? ¿Qué será lo que hará? 

         Invertirá a Eva y su ternario pecado. Obediencia absoluta. Pureza absoluta. Humildad absoluta. Sobre esta base se erguirá, regia y victoriosa. 

    ¿Pero es tu Madre, Jesús, la más grande por haberte engendrado? 

           Grande es quien hace la voluntad de Dios. Y María por esto es grande. Todo otro merito viene de Dios. Pero este es todo suyo, y bendito sea por ello.

           Y todo termina. 

          Dice Jesús: 

       Has visto a un poseso de Satanás. Muchas respuestas hay en mis palabras. No tanto para ti; mas bien para otros. ¿Les servirán? No. A aquellos a quienes más necesidad tienen de ellas no les servirán. Descansa en mi Paz. 

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      En estas palabras de Satán, están resumidas todas las preguntas que se pueden presentar acerca de su acción en el mundo. Como leemos, Satán ha sido encerrado en el reino del infierno, y sin embargo por razones de Justicia, para la nueva creación del hombre, que tiene que realizarse en el tiempo, es necesario que se de licencia al Bien y al Mal por partes iguales, en caso contrario, la Salvación o la condenación del ser humano no se podría realizar, porque al suprimir la acción del mal, simbolizada por Satán, y al no poder escoger entre las dos opciones, ni la Salvación ni la condenación, se podría llevar a cabo. 

      Filosóficamente hablando, y situándonos desde un observatorio eterno, en donde no existe el tiempo tal como lo conocemos, se puede decir que el mundo material, en donde el tiempo pasa, es un mundo cuya naturaleza es un espejismo, es decir que nos encontramos en una realidad virtual, que es una mentira, porque nada es inmutable y todo es ilusión: ilusión lo que vemos, porque mañana todo será distinto, y el reloj que indica a cada instante una hora distinta, esta mintiendo constantemente.

            Por eso dice San Juan en su Epístola: "No améis al mundo ni lo que hay en él, porque el mundo pasa, y el que lo ama desaparecerá con él, pero el que permanece en Jesús, durará para siempre". 

           Satán que esta en el infierno desde el punto de vista de la Eternidad, esta virtualmente presente en este mundo que es mentira, porque donde esta la mentira, esta él, que es el Padre de la mentira. 

            Como está condenado "In Aeternam", el odio que tiene a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, como así­ lo confiesa en este relato, es un odio también eterno, él quiere matar a Jesús, cegado por ese odio, creyendo que con esa muerte va a acabar con Él, pero al mismo tiempo tiene que confesar que no puede, y que siempre saldrá vencido del enfrentamiento abierto contra Dios.

         Como Padre del Mal, recogerá a sus hijos, que son toda la escoria de la humanidad, para llevarlos a su maldito Reino del horror, mientras que Jesús como Padre del Bien, recogerá toda la nata y la flor de la humanidad que son sus Hijos, para llevarlos a su Bendito Reino de la felicidad. 

         La presencia de Satán en el mundo es pues necesaria, porque sin ella, no se podrí­a producir la separación entre el Bien y el Mal, por eso Dios en su eterna Sabiduría lo permite, hasta el fin del mundo.

       Pero cuando este espejismo de mundo en que vivimos desaparezca - y en eso todos los cientí­ficos del mundo están de acuerdo, ya que a cada instante el sol para producir su fabulosa energía, consume miles de millones de toneladas de helio - entonces, Satán y sus hordas infernales, serán eternamente encerrados en las "Oubliettes*" eternas, y la muerte y el mal habrán desaparecido ya para siempre. 

*Oubliette: Palabra francesa que es intraducible que viene de la palabra Oublier (olvidar), significa Cárcel del olvido, que había, en los castillos feudales, es donde se encerraban de por vida a los enemigos.