MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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sábado, 25 de julio de 2015

ES PECADO EL EXCESIVO AMOR A LA RELIGIÓN Y A LA PATRIA, PORQUE SE HACE EGOÍSMO

LOS CATÓLICOS NO TIENEN QUE FANATIZARSE CON LA
RELIGIÓN, O CON EL AMOR A SU PATRIA 




Dos cosas me han llamado la atención en este escrito del Poema del hombre Dios de María Valtorta, porque son difíciles de entender hasta para las almas religiosas, por eso muy poca gente llega a ponerlas en práctica.

--Es pecado el excesivo amor a la Religión y a la Patria.
--Un pecador empedernido, teniendo algo de buena voluntad, realizando actos espontáneos de virtud, puede conducirle a Dios.
--El que hace una acción buena creyendo que es mala, también peca, ya que Dios mira la intención y no la acción.

Es por eso que de vez en cuando, vemos algunos ateos que se convierten espontáneamente, sobre todo si alguien rezó por ellos, y es por eso que unos minutos antes de comparecer ante Dios, algunos pueden arrepentirse y salvarse de la condenación eterna, porque en algún momento de su vida, han hecho una obra agradable a Dios. 

Es lo que le pasa a algunos que se suicidan: el caso de la persona que llevó unas flores a la Virgen, y se suicidó, se arrepintió antes de morir, como así se lo dijo el Santo cura de Ars a su mujer que, estaba desesperada, pensando que estaba condenado. Es también el caso de una prostituta que se tiró bajo un tren para quitarse la vida, diciendo: “Así no ofenderé más a Dios”, se sabe que se apareció a alguien y le dijo que esas palabras la habían salvado de la condena de Dios.

El excesivo amor a la Patria, hace al ciudadano racista y "Chauvinista", haciéndole creer que su raza es superior a todas las demás, es lo que ha provocado tantas guerras, muertes y sufrimientos atroces en el curso de la Historia.
Ese excesivo amor a la Patria y a su Religión, vuelve a los fieles fanáticos e intolerantes para los que no están de acuerdo con sus creencias. Es lo que ha provocado en Francia las famosas guerras de Religión, y los abusos de la Inquisición, y digo abusos porqué a mi parecer, estoy de acuerdo con lo que dijo el famoso escritor anticlerical francés Voltaire: "La Inquisición ha evitado los horribles masacres de las guerras de Religión en Francia". 

Hoy día ese excesivo "amor" a la Religión, hace intolerable su predicación, para algunos predicadores que tienen que trasmitirla a los fieles, o unos padres a sus hijos: Produce el efecto contrario. Esa actitud de puritanismo, produce el rechazo a la Religión, hace retraerse ciertas almas, ya que como lo dijo el Papa Francisco: "La fe se propone, y nunca se impone". Y es que la fe es un don de Dios y por eso, debemos transmitirla con precaución, ya que solo somos la gran mayoría, mediocres instrumentos de Dios.
Ese excesivo amor, hace a algunos fieles fanáticos enemigos del Papa, y quieren "enmendar la plana" al mismo representante y Embajador de Dios en la Tierra, llegando algunos a calificarlo de Anticristo, afirmando que la Sede está vacante porque el Pontífice no es de su agrado. De esa mentalidad salieron las miles de sectas protestantes, cuyos fundadores, ciegos por haber perdido la Gracia de Dios, han querido reformar a su gusto la Religión, de la misma manera que Lucifer ha creído que Dios estaba equivocado. 




Del Evangelio como me ha sido revelado de María Valtorta
(Tomo 7 Cap. 448;  24 de Junio de 1.946))


Dijo Jesús:

[...] "No. Simón de Jonás. No. Te equivocas. Hasta las cosas que nos pertenecen, nos pertenecen porque Dios nos las concede. Por tanto, aunque por un tiempo limitado se posean, hay que pensar siempre que Uno solo es el que posee todo y sin limitación alguna en el tiempo ni en la medida. Uno solo es el Amo. Los hombres... ¡Oh, los hombres son solo los administradores de pequeñas parcelas de la gran creación!. Pero el Amo es Él, el Padre Mío y tuyo y de todos los vivientes. Además, Él es Dios, y por lo tanto son perfectísimos todos sus pensamientos y acciones. Ahora bien, si Dios mira benigno el impulso de estos corazones paganos hacia la Verdad y no solo mira, sino que favorece este impulso, imprimiéndole un movimiento cada vez más fuerte hacia el Bien, ¿no te parece que tú, ¡oh hombre!, pretendiendo impedírselo, en el fondo, pretendes impedir a Dios una acción? Y, ¿cuándo se impide una cosa? Cuando se la juzga no buena. Tú, por tanto, pensarías esto de tu Dios: que realiza una acción no buena. Ahora bien, si juzgar a los hermanos no es cosa buena (porque todos los hombres tienen sus defectos y una capacidad de conocer y juzgar tan limitada, que siete veces de diez yerran su juicio), absolutamente malvado será el juzgar las acciones de Dios. ¡Simón! ¡Simón! Lucifer quiso juzgar un pensamiento de Dios, y lo definió como errado, y quiso ocupar el lugar de Dios, creyéndose más justo que Él. Y ya sabes, Simón, lo que consiguió Lucifer; y ya sabes que todo el dolor que padecemos ha venido por aquella soberbia...".

[...] "No, no murmuréis meneando la cabeza. Repito, aquí no había pecado. ¿Cuándo se forma la culpa? Cuando hay voluntad de pecar, conocimiento de que se peca y persistencia en querer pecar aún después de haber entendido que una acción es pecado. Todo depende de la voluntad con que uno cumple un acto, sea virtuoso, sea pecaminoso. Incluso cuando uno cumple un acto aparentemente bueno, pero ignora que está haciendo un acto bueno, sino que cree que, al contrario que está realizando un acto malo, comete pecado como si llevara a cabo un acto malo y viceversa.

Pensad en un ejemplo. Uno tiene un enemigo y sabe que está enfermo. Sabe que por orden del médico no puede beber agua fría; es más, algún líquido. Va a verlo, fingiendo afecto. Le oye quejarse: "¡Tengo sed!, ¡Tengo sed!", y fingiendo piedad, se preocupa solícito de darle agua helada de pozo diciendo: "Bebe, amigo, Te quiero y no puedo verte sufrir de esta manera por el ardor. Mira, he pensado traerte esta agua tan fresca. Bebe, bebe que gran recompensa asiste el que asiste a los enfermos y da de beber a los sedientos". Y, dándole de beber le acarrea la muerte. ¿Creéis que este acto, bueno en sí por estar constituido por dos obras de misericordia, es bueno ahora que se produce por voluntad mala?  No lo es".

[...] "Y otro ejemplo: ¿el soldado que mata en guerra es homicida? No, si su espíritu no acepta la masacre y combate porque se ve obligado  a ello, pero combate con ese mínimo de humanidad que la dura ley de la guerra y de la subordinación impone". 

[...] "Dios es Misericordia, más que intransigencia. Dios es bueno. Dios es Padre. Dios es Amor. El verdadero Dios es esto. Y el verdadero Dios abre su corazón a todos, a todos, diciendo: “Venid”, indicando a todos su reino. Y es libre de hacerlo, porque es Él el Señor único, universal, creador, eterno.
Os ruego a vosotros, israelitas, que seáis justos. Recordad estas cosas. Que no os suceda que las comprendan los que veis como cosa impura y para vosotros permanezcan incompresibles. 

También es pecado el excesivo y determinado amor a la Religión y a la Patria, porque se hace egoísmo. Y el egoísmo es siempre razón y motivo de pecado.

Sí, el egoísmo es pecado porque siembra en el corazón una mala voluntad que hace rebelde el hombre a Dios y a sus mandamientos. La mente del egoísta ya no ve a Dios nitidamente, ni tampoco las verdades de Dios. La soberbia exhala sus vapores en el egoísta y empaña las verdades. En la calígine, la mente que ya no ve la luz clara de la verdad como la veía antes de hacerse soberbia, empieza el proceso de los por qués, y de los por qués pasa a la duda, de la duda a la indiferencia, no sólo respeto al amor y a la confianza en Dios y en su Justicia, sino también respeto al temor de Dios y el temor a su castigo.

De ahí la predisposición a pecar, y de ésta se pasa a la soledad del alma que se aleja de Dios, la cual no teniendo ya la voluntad de Dios como guía, cae en la ley de su voluntad de pecador. ¡Muy mala cadena es la voluntad del pecador, uno de cuyos extremos lo tiene en su mano Satanás, mientras que del otro ata a los pies del hombre una bola pesada, para tenerle sujeto, esclavo en el fango, abatido, en tinieblas! ¿Puede entonces el hombre no incurrir en culpas mortales? ¿Puede no incurrir en ellas, teniendo en sí solo mala voluntad? Entonces, solo entonces, Dios no perdona.

Pero, cuando el hombre tiene algo de buena voluntad y lleva a cabo incluso actos espontáneos de virtud, ciertamente acaba poseyendo la Verdad, porque la buena voluntad conduce a Dios, y Dios, el Padre Santísimo se inclina amoroso, compasivo, indulgente a ayudar, a bendecir, a perdonar a sus hijos que tienen buena voluntad".






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