MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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jueves, 15 de octubre de 2015

LA MEJOR ORACIÓN QUE PODEMOS HACER A DIOS, CONSISTE EN AMARLE SIN MEDIDA.

NO HAY MAYOR AMOR QUE DAR SU VIDA POR LOS DEMÁS





AMOR CON AMOR SE PAGA


Jesús nos amó con la mayor intensidad que se puede imaginar, una intensidad que no es humana, que solo puede realizar una persona, con una naturaleza sobrenatural, es decir que solo es capaz de llevar a cabo el Hombre-Dios, Jesús el sublime Redentor, que estaba asistido en todo momento por el Espíritu Santo, que es la mayor fuerza espiritual que se puede concebir, ya que es el motor que sostiene y mueve el Universo visible e invisible.

Esa era la única posibilidad que existía para salvar a una Humanidad caída bajo el poder de Satanás, y lograr rescatarla del pecado de Adán y Eva, que habían transmitido sus genes espirituales de pecado a todos sus descendientes, como así ocurre con una enfermedad hereditaria. Y si fue el odio de Satanás, el Príncipe negro, movido por la envidia, que es fruto del odio, lo que había logrado la caída y la corrupción de la Creación de Dios, tenía que ser el Amor de Jesús, el Hijo de Dios, movido por la Misericordia, que es fruto de ese Amor, lo que ha logrado el renacer y la sanación de esa Creación.

Para que esa recreación de Dios, llevada a cabo por el tremendo Sacrificio de Cristo pueda realizarse,  necesita la colaboración de las almas, las cuales son libres de aceptarla o rechazarla. Para lograrlo, Jesús nos asiste de una manera visible a través de su Embajada plenipotenciaria en la Tierra, la Santa Iglesia Católica y Apostólica, y de una manera mística a través de la Gracia Santificante, que se tiene que pedir insistentemente a Dios.

Y es que de la misma manera que el alma participó en su perdición, oyendo y aceptando la voz del tentador, obrando con soberbia, queriendo ser como Dios, de la misma manera, la Justicia exige que, para ser redimida, esa alma escuche la voz del Salvador, obrando con humildad, para así heredar y no robar la Divinidad.

Esta posibilidad de ser dioses por participación, que es la herencia de Dios, necesita su ayuda, ya que como lo dijo Jesús, contestando a sus discípulos, asustados por la dificultad de alcanzar el Reino de los Cielos, lo que es imposible al hombre, es posible a Dios. Tenemos pues que solicitar esa ayuda si queremos lograr la felicidad eterna.

Muchísima gente se cree que recitando oraciones largas y repetidas, que "aburren hasta su ángel de la Guardia", participando a misas diarias, largas peregrinaciones y confesiones generales, van a alcanzar la Vida eterna, pero si no tienen  amor, que es la Fuerza de Dios, siguen con sus defectos e imperfecciones, faltando a la Caridad con su Prójimo, y al verdadero amor hacia Dios, incumpliendo el primer mandamiento que está antes del mandamiento que dice: no matarás.


COMO HA DE SER LA VERDADERA ORACIÓN

Dice Santa Teresa de Jesús:
(Libro de la Vida)

"No es otra cosa la oración, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama". 

Dice San Juan de la Cruz
(Llama de amor viva)


Y esta es la operación del Espíritu Santo en el alma transformada en amor, que los actos que hacen interiores es llamear, que son inflamaciones de amor, en qué, unida la voluntad del alma, ama subidísimamente, hecha un amor con aquella llama.

Y así, estos actos de amor del alma, son preciosísimos, y merece más en uno y vale más que cuanto había hecho en toda su vida sin esta transformación, por más que esto fuese, etc.


De los cuadernos de María Valtorta
(21-10-1.943)

Recordad que un verdadero latido de amor, que suba como una nube de incienso de las llamas de vuestro corazón enamorado de Mí, tiene para Mí un valor infinitamentes veces mayor que miles y miles de oraciones y de ceremonias realizadas con el corazón tibio o frío.

Atraed mi Misericordia con vuestro amor. ¡Si supierais que activa y grande es mi Misericordia hacia quien me ama! Es una ola que pasa y lava cuanto constituye mancha en vosotros. Os da una estola cándida para entrar en la Ciudad Santa del Cielo, en la que la Caridad del Cordero que se ha dejado inmolar por vosotros resplandece como el sol.

El Evangelio recuerda y confirma esas afirmaciones tan sublimes: en el episodio de la pecadora arrepentida: la conversación de Jesús con Simón el Fariseo, cuando este se quejaba de que Jesús se dejaba lavar los píes con sus lágrimas, y secarlos con su cabello, pecadora que amaba de tal manera a Jesús que no le importó lo más mínimo la presencia de tanta gente en el convite, le dijo al Fariseo: 

"Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho". (Luc 7, 47) 

  

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