MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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viernes, 29 de enero de 2016

LA VERDADERA VISIÓN DE LA SALVACIÓN Y DE LA CONDENACIÓN ETERNAS: ORACIONES MANDADAS POR LA VIRGEN DE FÁTIMA

Aparición de la Stma. Virgen del
 Rosario en Fátima


EN LAS APARICIONES DE FÁTIMA, LA Stma. VIRGEN RECOMENDÓ, DESPUÉS DE CADA MISTERIO DEL ROSARIO, AÑADIR LAS ORACIONES SIGUIENTES:


¡Oh, Jesús perdonadnos nuestras culpas, preservadnos del fuego del Infierno, llevad al Cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra Divina Misericordia.


Y también esta oración de desagravio:

Padre Eterno yo te ofrezco la preciosísima Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la Tierra, en reparación de todos los Sacrilegios ultrajes e indiferencias con que Él mismo es ofendido, y por los méritos infinitos de su Santí­simo Corazón y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María os pedimos la conversión de los pobres Pecadores.



Y la oración para los pecadores

Dios mío yo creo y espero en Vos, os adoro y os amo; os pido perdón por los que no creen, ni adoran, ni esperan ni os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la Tierra, en reparación de los sacrilegios, ultrajes e indiferencias con las que él mismo es ofendido, y por los méritos infinitos del Sacratísimo Corazón y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, os pedimos la conversión de los pobres pecadores. Amen.


Y para mayor redundancia, afirmó a los pastorcillos:

¡¡CUANTA GENTE SE CONDENA, PORQUÉ NO HAY NADIE QUE RECE POR ELLOS!!


Para que luego venga el señor Arzobispo a afirmarme que por ser todos hijos de Dios, el Infierno está vacío, y luego al citarle la Parábola del Evangelio del Rico Epulón y del Pobre Lázaro, en donde aparece el primero sepultado en el Infierno, decirme que eso "¡¡son interpretaciones mías!!" (sic), me quedé tan sorprendido que se me olvidó decirle que eso era también la interpretación de todos los grandes Santos, y que estaba explicado en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Y aquí hay que recordar la espantosa visión del Infierno ofrecida por la Santísima. Virgen María a los niños, sabiendo que iban a quedar marcados para toda la vida, ya que hasta la hora de su muerte, los hermanos de Sor Lucía, no paraban de repetir: "¿POR QUÉ DIOS NO ENSEÑA EL INFIERNO A LOS PECADORES?", naturalmente en su inocencia, no se les pasaba por la cabeza que la conversión es un acto libre y que hay que escoger nuestro destino, lo que no sería posible contemplando la visión del Infierno, que nos haría morir de horror, o la visión del Paraíso, que nos haría morir de Amor, ya que como lo dice San Juan de la Cruz:

"Si pudiésemos ver el Paraíso aún que sea un instante, pasaríamos mil terribles agonías, solo para poder verlo otro momento".

Y ese es el sufrimiento tan terrible de las almas del Purgatorio, que vieron por un momento la Gloria de Dios y su Reino en el momento del Juicio particular, y están padeciendo y también consolándose porqué no lo disfrutan, y porque saben que algún día lo poseerán. Este padecer con consuelo, es lo que siempre manda Dios a sus elegidos, ya en esta tierra: es la Cruz que tenemos que llevar para poder seguirle por la senda de la Salvación.
Y eso es lo que sintieron los mártires a la hora del suplicio: el "agri-dulce" sabor del sufrimiento material y el dulce sabor del refrigerio espiritual, atizados por el demonio de la desesperación y por el Ángel de la Consolación.
Eso es lo que sintió la gran santa Teresa de Jesús en el momento de la Transverberación, cuando el Serafín le traspasó el corazón con el dardo inflamado, lo que sintió San Francisco cuando recibió los estigmas; Y también más recientemente el Padre San Pío de Pietrelcina.


 Llama de Amor Viva de San Juan de la Cruz


"Y lo que aquí goza el alma, no hay más que decir sino que allí siente cuan bien está comparado en el Evangelio el Reino de los Cielos al grano de mostaza, que por su gran calor, aunque tan pequeño, crece en árbol grande (Mt 13, 31), pues que el alma se ve hecha como un inmenso fuego de amor que nace en aquel grano encendido del corazón del espíritu. (...)
Volvamos pues, a la obra de aquel Serafín que verdaderamente es llagar y herir interiormente en el espíritu, y así si alguna vez para que salga algún efecto afuera en el sentido corporal al modo que hirió dentro, sale la herida y llaga afuera; como acaeció cuando el Serafín hirió al Santo Francisco, que, llagándole el alma de amor en las cinco llagas, también salía en aquella manera el efecto dellas al cuerpo, imprimiéndolas también en él y llagándole como también las había impreso en su alma llagándola de amor. 

Porque Dios, ordinariamente, ninguna merced hace al cuerpo que primero y principalmente no la haga en el  alma, y entonces, cuando mayor es el deleite y fuerza de amor que causa la llaga dentro de el alma, tanto mayor es el de fuerza en la llaga del cuerpo, y, creciendo lo uno, crece lo otro. Lo cual acaece así porque estando estas almas purificadas y puestas en Dios, lo que a su corruptible carne es causa de amor y tormento, en el espíritu fuerte y sano le es dulce y sabroso, y así es cosa maravillosa sentir crecer el dolor en el sabor.

La cual maravilla echó bien de ver Job en sus llagas, cuando dijo a Dios: Volviéndote a mí, maravillosamente me atormentas (10,16) porque maravilla grande es y cosa digna de la abundancia de la suavidad y "Dulzura que tiene Dios escondida para los que lo temen" (Ps 30,20), hacer gozar tanto más sabor y deleite cuanto más dolor y tormento se siente. 

Pero cuando el llagar es solamente en el alma, sin que se comunique fuera, puede ser el deleite más intenso y más subido; porque como la carne tiene más enfrenado el espíritu, cuando los bienes espirituales de él se comuniquen también a ella, tire ella la rienda y enfrene la boca a este ligero caballo del espíritu y apágale su gran brío, porque si el usa de su fuerza la rienda se ha de romper, pero hasta que ella se rompa, no deja de tenerle oprimido de su libertad, porque, como dice el Sabio:

"El cuerpo corruptible agrava el alma, y la terrena habitación oprime al sentido espiritual, que de por si comprende muchas cosas (Sap 9,15)".





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