MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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jueves, 15 de agosto de 2019

EL ALMA CONTEMPLATIVA QUE ES EL MÍSTICO ENAMORADO DE DIOS ES COMO EL RUISEÑOR




La oración del contemplativo, se parece al maravilloso canto del ruiseñor porque como él es también "escondedizo y solitario"y de humilde aspecto, por eso es tan hermosa para Dios.



Copiado de Internet


Este pájaro cantor de unos 16 cm de longitud, plumaje castaño rojizo uniforme, más oscuro en el dorso y la cabeza que en el vientre; es apreciado por su bello canto, sostenido y muy melodioso; habita en bosques frondosos."El ruiseñor es un ave escondediza y solitaria ".
Su canto ha sido ensalzado por muchos poetas, o escritores y músicos ya desde la antigüedad. Son un auténtico tesoro de la Naturaleza.



PREEMINENCIA DE LA VIDA CONTEMPLATIVA
SOBRE LA VIDA ACTIVA

El contemplativo que es el místico enamorado de Dios es como el ruiseñor que tiene un plumaje corriente a diferencia del ave arco iris o del ave del Paraíso, que tienen colores magníficos para llamar la atención de las hembras, y se exponen por esa razón para ser vistos y llamar la atención. Muy al contrario el ruiseñor es un pájaro esquivo, escondedizo y solitario, y canta de noche para huir del mundanal ruido y para que no lo vean  los demás y puedan escuchar su melodioso canto sin interferencias mundanas, sin saber de donde viene.


María Valtorta era con la Biblia la lectura de la Madre Teresa de Calcuta, y la del Padre Pío de Pietrelcina que la recomendaba a sus fieles, diciéndoles que debían leer sus escritos.



DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE MARÍA VALTORTA

Palabras de Jesús a Marta después del milagro de la 
Resurrección de Lázaro




        (…) “¿Y tú, Marta? ¿Tú has aprendido? No. Todavía no. Eres mi Marta, pero no eres todavía mi perfecta adoradora. ¿Porque obras y no contemplas? Es más santo. ¿No lo ves? Tu fuerza, estando dirigida a cosas terrenas, ha cedido ante la constatación de esos hechos terrenos que pueden parecer algunas veces sin remedio, si Dios no interviene. La criatura necesita por eso saber creer y contemplar; necesita amar hasta el extremo de las fuerzas de todo hombre, con el pensamiento, el alma, la carne, la sangre, con todas las fuerzas del hombre, repito. 


     Te quiero fuerte, Marta, te quiero perfecta. No has sabido obedecer porque no has sabido creer y esperar completamente, y no has sabido creer y esperar porque no has sabido amar totalmente. Pero Yo te absuelvo de ello, te perdono, Marta. He resucitado a Lázaro hoy. Ahora te doy un corazón más fuerte. A él le devuelvo la vida, a ti, te infundo la fuerza de amar, creer y esperar perfectamente. Ahora estad contentas y en paz, perdonad a quien os han ofendido en estos días…”.
       “Señor, en esto yo he pecado, hace poco, al viejo Cananías, que te había tomado a burla los otros días, le he dicho: “¿Quién ha triunfado, tú o yo? ¿Tú o Dios? ¿Tu burla o mi fe? Cristo es el Viviente y es la Verdad. Yo sabía que su Gloria refulgirá con mayor fuerza. Y tú, viejo, reconstrúyete el alma, si no quieres conocer la muerte”.

      “Está bien lo que has dicho. Pero no disputes con los malvados, María. Y perdona. Perdona si me quieres imitar… Ahí está Lázaro. Oigo su voz”.







martes, 13 de agosto de 2019

EL BEATO TRÁNSITO DE LA Stma. VIRGEN MARÍA (Comentarios de Jesús y María)



EL APÓSTOL JUAN RODEÓ EL LECHO DE MARÍA DE FLORES
Y DE RAMOS DE OLIVO ANTES DE LA ASUNCIÓN

Jesús habla aquí de la diferencia que existe entre el éxtasis del arrobamiento de los santos, cuya alma en su parte mejor se aparta del cuerpo, y al final del rapto vuelve a él, y el tránsito de María en sentido inverso: su parte más sublime del alma sube al Cielo ante el trono de Dios, y no vuelve al cuerpo que está en la Tierra, sino es el Cuerpo que sube al alma, con la ayuda de los ángeles.

Jesús relata un hecho misterioso: es el caso de Enoc y del Profeta Elías, que fueron raptados con su cuerpo mortal, siendo de virtud inferiores a la Virgen María, y están en un lugar solo conocido por Dios y por los moradores del Cielo, como así lo afirma Jesús en este comentario. Al no haber muerto su cuerpo, y al no estar ni en el Limbo, ya que Jesús ha abierto sus puertas con su Resurrección, ni tampoco en el Cielo, el misterio sigue patente. Este hecho me hace pensar en Melquisedec Sacerdote y Rey, de procedencia desconocida, que en realidad era la prefigura de Jesús, ¿Será que tanto Enoc como Elías han sido esos Sacerdotes y Reyes para otros mundos habitados que nunca llegaremos a conocer? 



DEL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO DE MARÍA VALTORTA


6 de Enero de 1.944:
Dice Jesús:
“Llegada la última hora, como una azucena cansada, que después de haber exhalado todos sus aromas, se pliega bajo las estrellas y cierra su cáliz de candor. María, mi Madre, se recogió en su lecho y cerró sus ojos a todo lo que la rodeaba, para recogerse en una última, serena  contemplación de Dios.
Velando reverente su reposo, el ángel de María esperaba ansioso que el éxtasis urgente separara su espíritu de la carne, durante el tiempo señalado por el decreto de Dios, y lo separara para siempre de la Tierra, mientras ya del Cielo, descendía el dulce e invitante imperativo de Dios.
Inclinado también Juan, ángel terreno, hacia ese misterioso reposo, velaba a su vez a la Madre que estaba para dejarle. Y cuando la vio extinguida siguió velando, para qué, no tocada por miradas profanas y curiosas, siguiera siendo, incluso más allá de la muerte, la Inmaculada Esposa y Madre de Dios que tan plácida y hermosa dormía.

Una tradición dice que la urna de María, abierta por Tomás, se encontraron solo flores. Pura leyenda. Ningún sepulcro engulló el cadáver de María, porque nunca hubo cadáver de María, según el sentido humano, dado que María no murió como todos los que tuvieron vida.
Ella se había separado por decreto divino, solo del espíritu, y con este, que la había precedido, se unió de nuevo su carne santísima. Invirtiendo las leyes habituales, por las cuales el éxtasis termina cuando cesa el rapto, o sea, cuando el espíritu vuelve al estado normal, fue el Cuerpo de María el que se unió de nuevo con el espíritu, después de la larga estancia en el lecho fúnebre.
Todo es posible para Dios, Yo salí del sepulcro sin ayuda alguna; solo con mi Poder. María vino a Mí, a Dios, al Cielo, sin conocer el sepulcro con su horror de podredumbre y lobreguez. Es uno de los más fúlgidos milagros de Dios. No único en verdad, si se recuerda a Enoc y a Elías, quienes por el Amor que el Señor les tenía, fueron raptados de la Tierra sin conocer la muerte, y fueron transportados a otro lugar, a un lugar que solo Dios y los celestes habitantes de los Cielos conocen. Justos eran y, de todas formas, nada respecto a mi Madre, la cual es inferior en santidad sólo a Dios.
Por eso no hay reliquias del cuerpo y del sepulcro de María, porque María no tuvo sepulcro, y su cuerpo fue elevado al Cielo.



Dictado del 8 y 15 de Julio de 1.944.

Todo los relatos anteriores, y especialmente este último de María Stma. desmontan todas las visiones de Ana Catalina de Emmerick, que decía que María ascendió en los Cielos desde una casa en Efeso, de lo que hoy es Turquía; que todos los Apóstoles habían sido avisados por ángeles para asistir al tránsito de la Virgen María, y tantos cuentos y leyendas falsas.

Dice María:

"Un éxtasis fue la concepción de mi Hijo. Un éxtasis aún mayor es darle a luz. El éxtasis de los éxtasis fue mi tránsito  de la Tierra al Cielo. Solo durante la Pasión ningún éxtasis hizo soportable mi atroz sufrimiento.

La casa en que se produjo mi Asunción se debió a uno de los innumerables actos de generosidad de Lázaro para con Jesús y su Madre: la pequeña casa de Getsemaní, cercana al lugar de la Ascensión. Inútil es buscar los restos. Durante la destrucción de Jerusalén  por obra de los romanos, fue devastada, y sus ruinas fueron dispersadas durante el transcurso de los siglos.




jueves, 8 de agosto de 2019

¿QUE ES LA GRACIA DE DIOS? COMO EL SOL, SE REPARTE A TODOS POR IGUAL; PERO UNOS LA TOMAN Y OTROS LA DEJAN



La preciosa Sangre de Cristo es la que perdona los pecados,
el agua de su costado es
la que borra las raíces del mismo



Muy pocas personas tienen el exacto conocimiento de lo que es la Gracia de Dios, y no es que su divina Majestad lo haya ocultado y revelado solo a algunos. De la misma manera que el Sol imparte su calor y su luz al mundo entero, Dios distribuye su Gracia a todos por igual, sin embargo, como lo dice San Juan en su Evangelio, unos la reciben, pero otros la rechazan para que sus malas obras no sean manifiestas.

La condición necesaria y suficiente para alcanzar esta Gracia es creer en Jesús, como el prometió el mismo: "El que crea en Mí alcanzará la Vida Eterna". El mecanismo de salvación de las almas, es la Sangre que da vida y el Agua de su Sagrado costado, que justifica a las almas con el lavacro divino.







María Valtorta era con la Biblia la lectura de la Madre Teresa de Calcuta, y la del Padre Pío de Pietrelcina que la recomendaba a sus fieles, diciéndoles que debían leer sus escritos


      DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
 (6 DE JUNIO DE 1.943) 

Dice Jesús:

“Hoy quiero hablarte de la “Gracia”. Verás que tiene relación con los otros temas aunque a primera vista no lo parece. Estás un poco cansada, pobre María, pero escribe de todas formas. Estas lecciones te servirán para los días de ayuno en los cuales Yo, tu Maestro no te hablaré.

¿Qué es la Gracia? Lo has estudiado y explicado muchas veces (cuando fuiste catequista). Pero Yo te lo quiero explicar en Mi modo y mi Naturaleza y en sus efectos.

La Gracia es poseer en vosotros la Luz, la fuerza, la Sabiduría de Dios. Esto es, poseer la semejanza intelectual con Dios, el signo inconfundible de vuestra filiación con Dios.

Sin la Gracia seríais simplemente criaturas animales, llegadas hasta tal punto de evolución de estar proveídas de razón, con un alma, pero un alma a nivel de tierra, capaz de guiarse en las contingencias de la vida terrena pero incapaz de guiarse a las regiones en las que se vive la vida del espíritu; por ello poco más que las bestias que se regulan solamente por el instinto y, en verdad, a menudo os superan con su modo de comportarse.

La gracia es por lo tanto un don sublime, el mayor don que Dios, Mi Padre, os podía dar. Y os la da gratuitamente porque su amor de Padre, por vosotros, es infinito, como infinito es Él mismo. Querer decir todos los atributos de esa Gracia significaría escribir una larga lista de adjetivos y sustantivos, y aún no explicarían todavía perfectamente que es este don.

Recuerda solamente esto: 
La gracia es poseer al Padre, vivir en el Padre; la gracia es poseer al Hijo, gozar de los méritos infinitos del Hijo; la Gracia es poseer el Espíritu Santo, disfrutar de sus siete dones. La Gracia, en fin, es poseernos a Nosotros, Dios Uno y Trino, y tener alrededor de vuestra persona mortal, las legiones de Ángeles que nos adoran en vosotros.

Un alma que pierde la Gracia, lo pierde todo. Inútilmente para ella, el Padre la ha creado, inútilmente para ella, el Hijo la ha redimido, inútilmente para ella el Espíritu Santo le ha infundido sus dones, inútilmente para ella están los Sacramentos. Está muerta. Rama podrida que bajo la acción corrosiva del pecado se separa y cae del árbol vital y termina de corromperse en el barro. Si un alma supiera conservarse como es después del Bautismo y después de la Confirmación, esto es, cuando ella está embebida literalmente de la Gracia, aquella alma sería poco menor a Dios. Y que esto te lo diga todo.

Cuando leéis los prodigios de mis Santos os sorprendéis. Pero, querida mía, no hay nada de asombroso. Mis Santos eran criaturas que poseían la Gracia, eran dioses, por esto, porqué la Gracia os deifica. ¿Acaso no dije Yo en mi Evangelio que los míos harán los mismos Prodigios que Yo hago? Pero para ser míos, es necesario vivir de Mi Vida, esto es, de la Vida de la Gracia.

No todas las almas en gracia poseen la gracia en la misma medida. No porque Nosotros se la infundamos en medida distinta, porque de distinta manera la sabéis conservar entre vosotros. El pecado mortal destruye la Gracia, el pecado venial la resquebraja, las imperfecciones la debilitan.

Hay almas, no del todo malas que languidecen en una tisis espiritual porque, con su inercia, que las empuja a cometer continuas imperfecciones, enflaquecen cada vez mas la Gracia, haciéndola un hilo debilísimo, una llamita languideciente. Mientras debía de ser un fuego, un incendio vivo, bello, purificador.

El mundo se derrumba porque se derrumba la Gracia en casi la totalidad de las almas, y en las demás languidece.

La gracia da frutos distintos, según esté más o menos viva en vuestro corazón. Una tierra es más fértil cuando más rica es de elementos y beneficiada por el sol, por el agua, por las corrientes aéreas. Hay tierras secas, estériles, que inútilmente están regadas por el agua, calentadas por el sol, agitadas por los vientos. Lo mismo es en las almas. Hay almas que con cada ocasión se cargan de elementos vitales y por ello logran disfrutar al cien por cien los efectos de la Gracia.

Los elementos vitales son: vivir según mi Ley, castos, misericordiosos, humildes, amorosos de Dios y del prójimo; es vivir de oración “viva”. Entonces la Gracia crece, florece, echa raíces profundas y se eleva en árbol de vida eterna. Entonces el Espíritu Santo, como un sol, inunda con sus siete rayos, de sus siete dones; entonces Yo, Hijo, os penetro con la lluvia divina de mi Sangre; entonces el Padre os mira con complacencia viendo en vosotros su semejanza; entonces María os acaricia estrechándoos contra su seno en el que me ha llevado a Mí como a sus hijitos menores pero queridos, queridos por su Corazón; entonces los nueve coros angélicos hacen corona a vuestra alma, templo de Dios y cantan el “Gloria” sublime; entonces vuestra muerte es Vida y vuestra Vida es Bienaventuranza en mi Reino”.

Si quisierais, todos podríais ser capaces de prodigios, esto es, de Santidad. Mejor dicho, Yo quisiera que lo fuerais porque entonces querría decir que mi Sacrificio ha sido coronado por la Victoria y que realmente Yo os he arrancado del imperio del Maligno, desterrándole a su Infierno, remachando su boca con una piedra inamovible y poniendo sobre ella el Trono de mi Madre, que fue la Única que tuvo su calcañal sobre el dragón, impotente para dañarle.


lunes, 22 de julio de 2019

NO HAY PALABRAS HUMANAS PARA DESCRIBIR LA SUBLIMIDAD DEL AMOR DE DIOS A LOS ELEGIDOS.




El Amor de Dios a las almas puras, es mucho
más grande que el de una madre a su hijo.




El amor de Dios es inimaginable para las almas que no lo hayan catado en este mundo, porque siendo Dios infinito en todos sus atributos, inmensamente rico y poderoso el alma en esta tierra está encerrada en un cuerpo mortal,  por eso solo un místico que se ha desprendido de todos los atractivos del mundo, puede dar noticias de ello porque ha logrado vaciar completamente las tres potencias de su alma que son Memoria, Entendimiento y Voluntad, para así dejarla preparado, completamente limpia y libre de cualquier otro deseo que no sea Dios. Esta unión mística es mucho más grande que el amor de una madre o que el amor entre esposos, que son, como lo dice San Pablo, una imagen de lo que será para las almas la unión con su divino Esposo en el Paraíso de Dios. 

El místico por excelencia como San Juan de la Cruz, que está venerado hasta por los Luteranos y las Anglicanos, fue el que afirmó en sus escritos que el milagro de la Transverberación, que tuvo Santa Teresa de Jesús, y que esculpió el gran artista italiano Bernini, es un hecho que ocurre a menudo cuando el alma mística está en contacto con la Divinidad. Fue él que pudo afirmar por experiencia propia que "Cuando Dios se comunica místicamente con el alma, ¡a esta le parece que es la única criatura de la Creación y que Él no tiene otra cosa que hacer que ocuparse de ella!".


DEL CÁNTICO ESPIRITUAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ
Canción 27

Se comunica Dios al alma en esta unión interior, con tantas cuantías de amor, que no hay afición de madre que  acaricie a su hijo con tanta ternura, ni amor de hermano ni amistad de amigo que se le compare, porque aún llega a tanto la ternura y verdad de amor con que el inmenso Padre regala y engrandece a esta humilde y amorosa alma, ¡oh cosa maravillosa y digna de todo pavor y admiración!, que se sujeta a ella verdaderamente para engrandecerla, como si Él fuese su siervo y ella fuese su señor. Y está tan solícito en regalar, como si Él  fuese su esclavo y ella fuese su Dios ¡Tan profunda es la humildad y dulzura de Dios! 

Porque Él en esta comunicación de Amor, en alguna manera ejercita aquél servicio que se dice en el Evangelio, que hará a sus elegidos en el Cielo, que, ciñéndose, pasando de uno a otro. los servirá (Luc 12, 37), Y así, aquí está empleado en regalar y acariciar al alma como la madre en servir y regalar a su niño, nutriéndolo en sus mismos pechos. En lo cual conoce el alma la verdad del dicho de Isaías, que dice: A los pechos de Dios seréis llevados y sobre sus rodillas seréis regalados (66, 12).

Qué sentirá pues el alma aquí, entre tan soberanas mercedes? ¡Cómo se derretirá el amor! ¡Cómo agradecerá ella viendo estos pechos de Dios abiertos para sí con tan soberano y gran amor! Sintiéndose puesta entre tantos deleites, se entrega toda a sí mismo a Él, y le da también los pechos de su voluntad y amor, y sintiéndolo, y sucediendo en su alma como la esposa lo sentía en los cantares, hablará con su Esposo de esta manera: Yo para mi Amado, y la transformación de Él para mí. Ven, Amado mío; salgamos al campo, moremos junto en las granjas; levantémonos por las mañanas a  las viñas y veamos si ha florecido la viña y si las flores dan sus frutos, si florecieron las granadas. Allí te daré mis pechos (7, 10-12); esto es los deleites y fuerza de mi voluntad emplearé en servicio de tu Amor; y por pasar así estas dos entregas del alma y Dios en esta unión, lo refiere ella en esta canción, diciendo:

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa
y yo le dí de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí ser su esposa.



sábado, 20 de julio de 2019

EL SUFRIMIENTO DEL ALMA ES NECESARIO PAPA PODER ALCANZAR EL CONOCIMIENTO DE LA SABIDURÍA

El más puro padecer trae más íntimo y puro entender
 (S. Juan de la Cruz)


En este mundo hedonista, en donde todo el mundo busca la felicidad terrena, y huye de todo sacrificio, estas palabras de San Juan de la Cruz parecen locura. La mayoría de la gente, incluso los que se dicen cristianos, han olvidado todas las recomendaciones de la Doctrina de Jesús, que consiste en amarlo y seguir sus enseñanzas, que son luchar en contra de los tres enemigos del alma que son Mundo, demonio y Carne, y tomar su Cruz y seguirle. 
La sociedad se apartó de Dios, arriconándolo y se intentó llevar una vida sin sus leyes, que no solo estaban inscritas en las piedras del Sinaí, sino también en la conciencia de cada ser humano, y lo que durante tantos siglos fueron las lineas maestras de Europa se olvidaron. Las consecuencias han sido desastrosas, han crecido los asesinatos, los robos, la inmoralidad, y la sociedad actual se ha precipitado en las tinieblas y están caminando hacia el precipicio a marchas forzadas.
Todos los sufrimientos permitidos por Dios tienen, según San Juan de la Cruz dos motivos y dos finalidades: son proporcionales al grado de imperfección del alma y también al grado de gloria a la cual Él la quiere llevar.




DEL CÁNTICO ESPIRITUAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ
Entremos más adentro en la espesura

En la espesura de tus maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud es tanta y de tantas diferencias, que se puede llamar espesura; porque en ellos hay sabiduría abundante y tan llena de misterios, que no solo la podemos llamar espesura, más aún repleta, según lo dice David diciendo: Mons Dei, mons pinguis, mons coagulatis (Sal 67, 16). Que quiere decir; el monte de Dios es monte repleto y monte cuajado.
Y esta espesura de sabiduría  y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa que, aunque más el alma sepa de ella, siempre el alma puede entrar más adentro, por cuanto es infinita y sus riquezas incomprensibles, según exclama San Pablo diciendo: ¡Oh alteza de riquezas de Sabiduría y Ciencia de Dios, cuán incomprensibles son sus juicios e incomprensibles sus vías" (Rom 11, 33).

Pero el alma en esa espesura e incomprensibilidad de juicios y vías desea entrar porque muere de deseo de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el saber de ellos es un inestimable deleite, tan inestimable que excede todo sentido. De donde hablando David del sabor de ellos, dijo así: Los Juicios de Dios son verdaderos y en si mismo tienen justicia. Son más deseables y codiciados que el oro y las piedras preciosas de gran valor, y son más dulces que la miel y el panal, tanto que tu siervo los amó y guardó (Sal 18, 10.12). Y por eso, de gran manera, el alma desea sumergirse en esos juicios y conocer más acerca de ellos; y para conseguirlo, sería para ello un gran alivio y alegría padecer todos los aprietos y trabajos del mundo, y afrontar todo aquello que le impida conseguirlo, por dificultoso y penoso que sea, incluso pasar por todas las angustias y peligros de muerte, para conseguir estar aún más cerca de Dios.

De donde también por esta espesura en que aquí el alma quiere entrar, se entiende como es necesario la espesura y multitud de trabajos y sufrimientos en los cuales el alma desea entrar, por eso le es muy sabroso y muy provechoso el padecer, ya que este es el medio necesario para entrar más adentro en la espesura de la deleitable Sabiduría de Dios. Porque el más puro padecer trae más  íntimo y puro entender, y por consiguiente, más puro y subido gozar porque es de más puro saber. Por tanto, no limitándose a cualquier manera de padecer, dice: entremos más adentro en la espesura. Es decir. hasta los aprietos de la muerte, con tal de poder ver a Dios. De donde deseando el profeta Job este padecer por ver a Dios dijo: ¿Quién me dará que mi petición se cumpla, y que Dios me dé lo que espero, y ese que me comenzó me desmenuce, desate su mano y me acabe y tenga ese consuelo, que al ser afligido con dolor, no me perdone? (Job 6, 8-10).

¡Oh, si se acabase ya de entender como no se puede llegar a la espesura y sabiduría de las riquezas de Dios, que son innumerables, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniéndose en eso el alma su consolación y deseo! ¿Y como el alma que de verdad desea sabiduría divina, desea primero el padecer, para entrar en ella, en la espesura de la Cruz! Era por eso que San Pablo amonestaba a los de Efeso que no desfallecieran en las tribulaciones, que estuviesen bien fuertes y arraigados en la caridad, para que pudiesen comprender con todos los santos que cosa sea la anchura y la grandeza y la altura y la profundidad, y para saber también la supereminente caridad de la Ciencia de Cristo, para ser llenos de toda grandeza de Dios (3, 17-18).

Porque para entrar en estas riquezas de su sabiduría, la puerta es la Cruz, que es angosta. y desear entrar por ella es de pocos; más desear los deleites a que se viene por ella es de muchos.







miércoles, 17 de julio de 2019

LA SOBERBIA DE LOS APLAUSOS Y DE LOS TÍTULOS UNIVERSITARIOS VUELVE CIEGOS A MUCHAS PERSONAS.





Aprovechando el Evangelio de hoy y el excelente comentario de San Vicente de Paul, quiero aquí hacer un breve comentario acerca de un hecho ocurrido a cierta persona que fue a pedir consejo a cierto presbítero, doctor en teología y que además era doctor de universidad, esta persona le había confesado que un hijo suyo, que estaba aún residiendo en su casa, se había negado tajantemente a realizar un pequeño servicio de oficina que le había pedido, este se negó tajantemente diciéndole  que no estaba obligado a hacerlo.

A su gran sorpresa, el sacerdote le dijo que era completamente normal, y que no era falta alguna. El padre le dijo que estaba en su casa, no trabajaba para ganarse la vida y que le había pedido solo un trabajo manual, y que no entendía la razón que existía para negárselo. Este le contestó que "¡Para entenderlo, había que ser doctor en teología!(sic)".


Evangelio según San Mateo 11, 25-27.

Jesús dijo: 
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el se lo quiere revelar.
San Vicente de Paúl (1581-1660) 
Presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad.

Si supierais, mis hijas, lo que le place a Dios el ver que una pobre hija de aldea, una pobre [religiosa] Hija de la Caridad, se dirige con amor a Él, ¡Oh! Iríais con más confianza de la que yo os puedo aconsejar. ¡Si supierais cuánta ciencia podéis adquirir, cuánto amor y dulzura podéis encontrar! Lo encontrareis todo, queridas hijas, ya que es la fuente y el manantial de todas las ciencias, [de cualquier conocimiento].

¿Dónde habéis visto que personas sin letras hablen bien de Dios y expliquen los misterios con más de inteligencia con que lo haría un doctor? Un doctor no tiene más doctrina para hablar de Dios que la ciencia que ha aprendido; pero una persona de oración habla de otra manera. Y la diferencia entre los dos, hijas mías, consiste en que uno habla por simple ciencia adquirida, y otro por una ciencia infusa, plena de amor, de modo que el doctor, en este punto, no es el más sabio. Y es necesario que se calle dónde hay una persona de oración, ya que esta habla de Dios de una manera que él no puede hacer.




domingo, 14 de julio de 2019

COMO TIENEN QUE SER LOS SACERDOTES QUE SON LOS MÉDICOS DE LAS ALMAS QUE LE SON ENCOMENDADAS

El que ama de verdad quiere ser
semejante al ser amado




PARA CONOCER EL ESTADO DE SALUD DEL ALMA HABRÍA QUE PODER REALIZAR LO QUE HACEN LOS MÉDICOS PARA VER EL ESTADO DE SALUD DEL CUERPO.



- Mirar la tensión del corazón es mirar el grado de Amor a Dios que va unido al amor al prójimo. Una tensión muy baja significa cansancio en el cuerpo e indolencia, una tensión muy alta significa orgullo que puede acarrear la muerte del cuerpo, y en el alma su muerte espiritual que es la condenación eterna.
De la misma manera de que un cuerpo material necesita un corazón sano para que la sangre pueda llegar a todas las partes del cuerpo, para nutrirlo y luchar contra las infecciones producidas por el contacto con las bacterias, el alma necesita un corazón espiritual que es el Amor a Dios para recibir la fuerza necesaria para llegar a todas las zonas más débiles del alma por donde pueden entrar los pecados, y que el Demonio conoce a la perfección.

- Auscultar con el estetoscopìo la respiración de los pulmones, es mirar si el alma tiene alguna infección causada por el virus del pecado, que le impida recibir la Gracia de Dios. Y de la misma manera que unos pulmones sanos dan una respiración perfecta, que aporta el oxígeno a la sangre y elimina los desechos que transporta, un alma limpia de pecados e impurezas, es apta para recibir la Gracia de Dios que aporte alimento al alma para poder crecer en virtud y alcanzar la capacidad para ser apta a ser un habitante del Reino de Dios.









martes, 2 de julio de 2019

LAS FLORES BUSCAN AL SOL Y ABREN SU COROLA PARA RECIBIR SU CALOR QUE ES SIMILAR AL ALMA QUE ADORA A DIOS Y ANHELA CON SUS ORACIONES, QUE SON EL PERFUME DE LAS FLORES EL CALOR DE SU AMOR.







¿Como pueden existir tantas personas que crean que la Religión consiste solo en asistir a practicas religiosas, y en el mundo son lobos rapaces, ignorando por completo la misericordia y la compasión que hay que tener hacia nuestros hermanos que padecen necesidades?

Dice Jesús en el Evangelio:

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".



jueves, 27 de junio de 2019

LA TIERRA ENTERA ES LA BESTIA DE 7 CABEZAS Y 10 CUERNOS DEL APOCALIPSIS.


GALAXIA NGC 6753 ( ¡A 150 millones de años luz de la tierra!)


Estuve siempre interesado por los posibles descubrimientos de los astrónomos, que intentan descubrir vida extra-terrestre, los cuales, apoyados financieramente y moralmente por los gobiernos más ricos, que están liderados por la masonería, con su falsa mentalidad de demócratas y de tolerantes, buscan afanosamente huellas de vida inteligente en el Universo, mandando sondas, con mensajes para los supuestos seres que puedan captarlas, con el fin de entrar en contacto con ellos.

Estos enormes gastos, para conseguir este fin, que podrían utilizarse para aliviar el hambre y las necesidades de una gran multitud de seres humanos, sumidos en las más atroces de las miserias, solo tienen, bajo mi punto de vista, aparte del conocimiento de los misterios del cosmos, una finalidad: demostrar que la idea de Dios y las enseñanzas de la Biblia, son solo un cuento inventado por los hombres, creyendo que si encuentran vida inteligente, se desmontaría toda la teología de la Iglesia Católica, ya que la no coincidencia de la misma religión en otros mundos, sería la prueba irrefutable de su falsedad.

En Universo con millones de galaxias, cada una con millones de estrellas, con su corte de planetas, me hicieron siempre personalmente creer, que tenían que existir mundos habitados por seres humanos dotados como nosotros de almas, que es la creación del hombre hecho a la imagen de Dios, pero siempre creí, y sigo creyendo firmemente que nunca se podrá entrar en contacto con ellos por varias razones:

Primera razón: las distancias siderales infinitas de millones de años luz nunca se podrán alcanzar, a pesar de la teoría absurda de los falsos profetas, que llegan a imaginar un mundo curvo, que acortarían las distancias con supuestos agujeros llamados “gusanos”.

Segunda razón: Dios nunca permitirá que se compruebe de una manera indiscutible su existencia, ya que entonces creer en Él no tendría ningún mérito, y todo el mundo, incluso los más corruptos, se apuntarían a creer en un Dios cuya existencia sería incontestable. 

Tercera razón: No se podría realizar la separación de los dos componentes Bien – Mal, que es la finalidad del mundo en que vivimos. Y a este respecto, me recuerdo la interpretación de San Juan de la Cruz sobre el episodio del Capitán Gedeón: La Santa Fe, que llevamos en nosotros, está en este mundo encerrada en vasijas de barro, que son nuestro cuerpo mortal; a la hora de comparecer ante Dios, que es cuando se rompan estas vasijas, será cuando resplandecerá el tesoro que tenemos dentro, y derrotaremos a todos los incrédulos, como ocurrió con el capitán Gedeón. 

Cuarta razón: Sería caer en la segunda tentación de Satán que presentó a Jesús en el desierto:

“Después el Diablo lo llevó a la Ciudad Santa, lo puso en el alero del Templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo; porque está escrito: Dará órdenes a sus ángeles para que te lleven en brazos, de modo que tu pie no tropiece en piedra alguna”. (Mt 4- 5,6).

Y es que el Demonio sabía que entonces, desde el Sumo Sacerdote Caifás, hasta todos los Fariseos, y Doctores de la Ley, se adherirían incondicionalmente a su Doctrina, sin mérito alguno. 

Y es que Dios es un Dios escondido, y el mérito está en descubrirlo, lo que solo se obtiene con una gracia especial de Dios, que hay que merecer, para poder triunfar de Satanás que siempre, de una manera o de otra, sale al paso de los que quieren encaminarse a Dios.




DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA (22-8-1.943)

[…] Mirad, mirad si queréis, pisotead la Ley del Amor y del perdón, esparcid la sangre fraterna y especialmente la sangre de los buenos, que perseguís especialmente porque son buenos. Pero tened cuidado, no sea que un día, Dios os obligue a saciar vuestra hambre y vuestra sed con la sangre que habéis derramado, en oposición con mi orden de Paz y Amor.

Rebeldes vosotros a las leyes que os he dado, rebeldes hacia vosotros los astros y los planetas que hasta ahora os han dado la luz y el calor que necesitabais, obedeciendo ellos, a las reglas que Yo he señalado por bondad hacia vosotros.

Enfermedades repugnantes como marca de vuestro vicio; sangre en las aguas, como testimonio de toda la sangre que habéis querido derramar y entre estas, está la Mía; fuego del sol, para haceros probar por adelantado las brasas eternas que esperan a los malditos; tinieblas para advertiros de que las tinieblas esperan a quien odia la Luz todo esto para induciros a reflexionar y arrepentiros.

Y no servirá. Continuaréis precipitando, continuaréis cumpliendo vuestras alianzas con el mal, preparando el camino a los “reyes de Oriente”, es decir, a los ayudantes del hijo del Mal. Parece que son mis ángeles quienes traen las plagas. En realidad sois vosotros. Vosotros las queréis, y vosotros las tendréis. 

Hechos dragones y bestias vosotros mismos, por haberos desposado con el Dragón y la Bestia, daréis a luz, de vuestro interior corrompido, los seres inmundos: Las doctrinas demoníacas absolutas, que realizando falsos prodigios seducirán a los poderosos y los arrastrarán a la batalla contra Dios. Estaréis tan pervertidos que tomaréis por prodigios celestiales cuanto es creación infernal.

María, ahora te cojo de la mano para conducirte al punto más oscuro de Juan. Los comentaristas del mismo han agotado su capacidad en muchas deducciones para explicar a sí mismos y a las muchedumbres quien sea la “Gran Babilonia”. Con visión humana, a la que las sacudidas por acontecimientos deseados o acontecimientos sucedidos no es ajeno, han dado el nombre de Babilonia a muchas cosas. ¿Pero, como no han pensado nunca que la “Gran Babilonia” sea toda la Tierra? ¡Sería un Dios Creador muy pequeño y limitado si solo hubiera creado la Tierra como mundo habitado! Con un latido de mi querer he suscitado mundos y mundos de la nada y los he proyectado, polvillo luminoso, en la inmensidad del firmamento.

La Tierra, de la que estáis tan orgullosos y tan feroces, no es más que uno de los polvillos rotantes en el infinito, y no el más grande. Pero ciertamente, es el más corrompido. Vidas y vidas pululan en los millones de mundos que son la alegría de vuestra mirada en las noches serenas, y la perfección de Dios os aparecerá cuando podáis ver, con la visión intelectual del espíritu unido nuevamente a Dios, las maravillas de esos mundos.

¿No es acaso la Tierra la gran meretriz que ha fornicado con todas las potencias de la Tierra y la del Infierno, y los habitantes de la Tierra no se han prostituido a sí mismos: cuerpo y alma, con tal de triunfar en el día de la Tierra?

Quiero aquí aclarar lo que está ocurriendo en este mundo: Crímenes atroces con las leyes apoyadas por los políticos: las leyes sobre la cultura de la muerte, con la eliminación de millones de criaturas indefensas desmembradas vivas en el cuerpo de su madre, que podían estar dados en adopción.

Auge cada vez más intenso de la pornografía infantil, y de los abusos sexuales a menores, destrozando la vida de unos niños inocentes y de sus padres, jueces que tienen que aplicar las leyes maléficas que obligan a soltar estos individuos, sabiendo que van a reincidir.

Equiparación de la familia tradicional, instituida por Dios, con la familia homosexual, la cual es visto como una aberración en la Biblia. Divorcios cada vez más numerosos, con las leyes del "divorcio exprés" aprobadas en España, con desgracia para el cónyuge más débil económicamente, y destrozo de los hijos, que a su vez, imitarán a sus padres cuando sean mayores.

Orgías desenfrenadas de los poderosos con el tráfico de drogas, la prostitución, la pornografía, la explotación de los trabajadores, aprovechándose del paro, aplicando la famosa ley de la oferta y la demanda, que esclaviza a muchos trabajadores, que trabajan por un “puñado de higos”.

Políticos y sindicalistas cuya misión es defender al Pueblo que los ha elegido, y que solo miran sus intereses, vaciando las arcas del Estado, llevándose enormes cantidades de dinero a los “paraísos fiscales”.

Irrupción en los Países musulmanes de verdaderos demonios, que degollan y queman vivos a los cristianos y a todos los seres inocentes con tal de causar dolor y sufrimiento, instalando el régimen de terror para poder conseguir sus propósitos. 

Sí que es así Los delitos de la Tierra tienen todos los nombres de blasfemia, como lo tiene la Bestia con la cual se ha aliado la Tierra y sus habitantes con tal de triunfar. Los siete pecados están como ornamento horrible sobre la cabeza, que transporta Tierra y terrestres a los pastos del Mal, y los diez cuernos, número metafórico, están para demostrar las infinitas infamias cumplidas, con tal de obtener a cualquier precio, cuanto quiere su feroz codicia.

¿Acaso no está la Tierra empapada con la sangre de los mártires, ebria con este licor santo, que bebido por su boca sacrílega se ha transformado en filtro de embriaguez maldita? La Bestia que la lleva: síntesis y compendio de todo el mal cumplido desde Adán en adelante con tal de triunfar en el mundo y en la carne, trae detrás de sí a quienes, adorándola, se harán reyes de una hora y de un reino maldito, cuando adoráis a Satanás, el solo puede daros un efímero triunfo pagado a precio de una eternidad de horror.

La Bestia – dice Juan – fue y no es. Así será al final del mundo. Fue, porque realmente ha existido, no es porque Yo, Cristo, la habré vencido y sepultado porque, entonces, ya no será necesaria para los triunfos del mundo. […]






viernes, 21 de junio de 2019

RELATO DE UN MARAVILLOSO ENCUENTRO DE JESÚS CON UN GRUPO DE NIÑOS

Las obras de María Valtorta eran con la Biblia la lectura de la Madre Teresa de Calcuta, y la del Padre Pío de Pietrelcina que la recomendaba a sus fieles, diciéndoles que debían
 leer sus escritos



JESÚS RODEADO DE NIÑOS INOCENTES.


Quiero aquí abrir un breve comentario sobre ciertos individuos, de una radicalidad extrema, que se creen enviados por Dios Todopoderoso para reformar las costumbres. En mi larga vida he encontrado todo tipo de comentarios de ese tipo, emitidos por personas soberbias, que son los abanderados de una ideología, que va en contra de lo que la Santa Iglesia Católica permite y autoriza.

-He oído un individuo que afirmaba que la Santa Misa era un Sacrilegio porque se volvía a matar a Jesucristo, cuando la misa es una conmemoración de su Pasión y muerte.

-He oído a una mujer que afirmaba que la misa no tenía validez porque el sacerdote se alejaba del altar para predicar.

-Cuando cambiaron la misa para introducir las lenguas vernáculas, salió toda una jauría de iluminados afirmando que la misa no era válida, parece que se evitó el cisma con los Lefrebianos y el Papa Benedicto XVI suprimió la excomunión, proclamada por el Papa anterior.

-Actualmente existe toda una retahíla de excéntricos personajes que están clamando contra el "Sacrilegio" de comulgar en la mano, práctica autorizada por Roma, plenipotenciaria de Dios en la Tierra, que tiene la promesa de que las Puertas del Infierno no prevalecerán. Personalmente tengo la gran alegría de comulgar en la mano, lo que me permite admirar y venerar a Jesús y darle un beso de agradecimiento. El día que la Santa Iglesia lo prohíba (cosa que creo que no ocurrirá nunca), dejaré de hacerlo.

El razonamiento es sencillo: la lengua es el lugar de donde salen todas las maldiciones, imprecaciones, injurias, y han sido la causa de tantas desgracias y pecados como la gula y la incitación a la violencia. La mano, es la herramienta que Dios nos ha dado para comer, Jesús en la Sagrada Eucaristía no entregó a sus discípulos el pan y el vino en la boca, pero se los dio en la mano.

Esto de querer enmendar a la Santa Iglesia por sus enseñanzas, es la prueba fehaciente e irrefutable de un gran orgullo, recuerdo lo que le ocurrió a María, la hermana de Moisés por querer ponerse a su altura: fue la primera leprosa de la historia.
En este pasaje del poema del hombre Dios de María Valtorta, vemos como Jesús le deja tocar y venerar su mano milagrosa, y como Él le explica de donde viene su fuerza para hacer milagros: El Amor.


Del Evangelio como me ha sido revelado de María Valtorta.

En Yuttá, con los niños. La mano de Jesús obradora de curaciones


Veo un lugar de montaña, no se donde está. Hay una angostura formada por montes que entran y salen con sus ramales en un valle por cuyo lecho corre un riachuelo torrentoso lleno de saltos y espumas. Es estrecho, pero como todos los cursos de agua de montaña es rápido, con el sonar de sus cascaditas.

(...) Por el sendero sube Jesús junto con los discípulos. No todos. Veo a Pedro y Andrés, a Juan y a Judas Iscariote. No veo a los otros. Jesús está vestido de blanco, y envuelto en un manto azul oscuro, más azul marino que azul. Va con la cabeza descubierta y sube ágilmente solo. Detrás, en grupo los cuatro Apóstoles, hablando entre ellos y Jesús les precede unos metros y no habla. Piensa. Mira en torno a Él pero no habla nunca.

(...) Luego una vez juntos, les dice unas palabras que no capto. Le veo inclinarse ligeramente para hablar, porque es mucho más alto que ellos. No comprendo las palabras, pero intuyo su significado, porque veo a Judas Iscariote dirigirse con buen paso hacia una casa que se alza al final del murete.

(...) Judas entra libremente en la casa, como si conociera muy bien a sus moradores. Y sale enseguida una lozana madre rodeada con tres niños y con el más pequeño en brazos. Se dirige sonriendo hacia Jesús, que entre tanto, se ha acercado hasta el pozo.
(...) Su atuendo me hace pensar que no es Galilea, porque los caracteres somáticos y el vestido son distintos a los de las mujeres galileas.

El pequeñuelo que está en brazos de la mujer, morenito como ella, tendrá dos años como mucho. Es un niño lindo, vestido con una especie de camiseta de lana blanca. Los otros niños son: una niñita, de unos seis años, de pelo muy rizado rubio castaño, vestida de color rosa pálido; y dos chiquillos, más pequeños, que llevan también dos tuniquitas de lana color azul claro, como su mamá. Deben conocer muy bien a Jesús, porque se arremolinan risueños alrededor de Él.

La joven madre le saluda: “Entra, Maestro, que mi casa es tuya” y sonríe. Jesús le responde: “El Señor te recompense”, y luego alarga el brazo derecho – el derecho lo tiene doblado en el pecho, y tiene recogido con la mano un extremo del manto – para acariciar al pequeñuelo. Veo la bonita mano de mi Jesús acariciando la frente del pequeñuelo, que se pone mimoso y esconde su cabecita riendo, contra el cuello de su mamá, y desde ese nido mira a Jesús, y ríe, ríe para invitarle a repetir la caricia.

Cerca del pozo, bajo un manzano, cargado de fruta que ya empieza a madurar, hay un banco de piedra, un lugar para sentarse. Jesús se sienta allí, mientras la mujer entra en casa y vuelve con una ánfora. Jesús le pide que le deje el niñito, y lo sienta en sus piernas mientras la mujer saca el agua y luego viene con una copa colmada de agua y otra de leche, y se las da a Jesús, y elige para Él manzanas maduras (entre otras agrias), y se las ofrece también, disponiendo todo en una bandeja colocada encima del banco, al lado de Jesús. Se comprende que ya otras veces lo ha hecho así. Sabe lo que le gusta a Jesús.

Los Apóstoles han seguido a Judas y también beben bajo el pórtico.
Jesús bebe primero el agua; sigue teniendo el pequeñuelo en sus piernas, y ríe, porque el niño le coge el pelo y la barba. Los otros tres están alrededor de Jesús. Jesús coge las manzanas y da, una a una, a los tres más grandes, y por último, toma Él también una y se la come. Al pequeño, sin embargo, le da de beber de la leche que hay en la copa y luego, bebe Él también. Jesús está contento. Ríe como nunca le he visto reír.

La niña se echa contra sus rodillas y, al mismo tiempo, descansa su cabecita en sus piernas. Jesús le acaricia los rizos. Los dos chiquitos, que se habían alejado corriendo, vuelven: uno con una palomita sobre su pecho; el otro arrastrando, cogido de una oreja a un corderito de pocos días, que bala lamentándose. Muestran a Jesús sus tesoros.

Jesús se interesa, pero compasivo con la condición de los dos animalitos, pide que le den la palomita y, después de admirarla, la deja volar a su nido, luego sube el corderito al banco, lo acaricia y lo custodia hasta que la mamá de los niños vuelve y lo lleva de nuevo a su sitio.

La niña, al no tener otra cosa, se agacha, hace un ramito de flores y se lo da a Jesús. El Maestro, es también maestro con esos pequeñuelos, y habla de las flores a los más grandes, mientras sigue teniendo en sus brazos al más pequeño, de las flores “hechas tan bonitas por el Padre Celestial, desde las más grandes a las más pequeñas; las flores, que son a los ojos de Dios bonitas como los niños, cuando son buenos. Y para ser buenos, hay que ser como las flores que no hacen daño a nadie sino que, por el contrario, dan perfume y alegría a todos y hacen siempre la voluntad del Señor, naciendo donde Él quiere, floreciendo cuando Él quiere, dejándose arrancar si le place a Él”. 

Habla de las palomas, “tan fieles a su nido y tan limpias, que no se posan nunca encima de las cosas feas, y que recuerdan siempre su casa, y son amadas por Dios por su fidelidad y pureza. También los Hijos de Dios tienen que ser así: como tortolitas que aman la casa del Señor y en ella hacen su nido de amor y que, para ser dignos de ella, saben conservarse puros”.

Habla de los corderitos “tan mansos, tan pacientes, tan resignados, que dan lana y leche, y carne y se dejan inmolar para bien nuestro, dándonos un gran ejemplo de amor y de mansedumbre; los corderitos, tan amados de Dios, que Dios llamará “Cordero” a su Hijo. El buen Dios ama, como a hijos predilectos, aquellos que saben conservar su alma de cordero hasta la muerte”.

Mientras Jesús habla, otros niños entran en el recinto y se arremolinan alrededor suyo. Y no solo niños. También hay adultos escuchando. Hay otras madres que ofrecen a los más pequeños y algunos que están enfermos a Jesús para que los acaricie, los suba un momento a sus piernas. Los más grandecitos se las arreglan solos.

Jesús está rodeado de un enjambre de niños. Tiene niños delante, a los lados, detrás, entre las piernas. No puede moverse. Pero ríe en medio de esta barrera agitada y también un poco reñidora. Todos querrían el primer puesto y los amitos de casa no tienen intención de cederlo, cosa que aprovecha Jesús para ser una vez más Maestro: “No hay que ser egoístas ni siquiera en el bien. Sé que me queréis, y me alegro por ello.Yo también os quiero, pero os querré más si ahora dejáis a los otros venir a Mí. Un poco para cada uno. Como buenos hermanos. Sois todos hermanos e iguales ante los ojos de Dios y ante los míos. Todos iguales. Es más, los que son obedientes y amorosos con sus compañeros, son los más amados por Mí y por Dios”.

El enjambre, para mostrar que… es obediente y amoroso, se aleja de golpe. ¡Son todos buenos! Jesús ríe. Pero vuelve otra vez el enjambre inocente; vuelve a pesar de las mamás, que no querrían tanta extralimitación atrevida, y a despecho sobre todo, de los discípulos. Judas Iscariote es el más intransigente, Juan el menos (se ha sentado en la hierba y ríe él también, rodeado de niños). Pero Judas pone ojos amenazadores y gruñe. También Pedro se queja.

Pero los niños, apiñados en torno a Jesús, no hacen caso. Miran desafiantes a los rezongadores y solo el respeto a Jesús les retiene de hacer alguna mueca contra los dos. Se sienten protegidos por Jesús, que ha abierto los brazos y ha arrimado hacia sí a la mayor cantidad de niños que ha podido: un ramo de flores vivas.

Hay algunos niños que enseñan a Jesús unos juguetes…rotos. Y Jesús, con un trocito de rama, pone de nuevo el eje a las ruedas de un carrito, y arregla (con una cuerdecita y el refuerzo de un palo) la pierna a un caballito de madera que le enseña un niño morenito. Hay unos pastorcitos, que dejando un momento el rebaño en el camino – ya cae la tarde - , se acercan a Jesús, que los acaricia y bendice. Uno le trae una corderita herida, y Jesús, que no quiere que el patrón regañe a su pequeño amigo, detiene la sangre de la corderita y la devuelve.

Entra una madre y se abre paso. Lleva en brazos a un niño céreo, enfermo. Está muy enfermo. Totalmente sin fuerzas sobre el pecho de su madre. Jesús, que ya ha tocado a otros niños enfermizos, que le habían presentado las madres, abre los brazos y toma en sus piernas al niño muertecito. La madre implora llorando.

Jesús la escucha y la mira. Luego mira a la pobre criaturita flaca y pálida. La acaricia y la besa, y la acuna un poco porque llora. El niño o niña – no distingo lo que es, porque tiene el pelito largo hasta las orejas – abre los ojos y mira a Jesús con una triste sonrisa. Jesús le habla en voz baja. No entiendo lo que dice, porque lo dice susurrando. El enfermito sonríe otra vez.

Jesús se lo devuelve a su mamá, que está llorando, y la mira fijamente con sus ojos dominadores: “Mujer, ten fe. Mañana por la mañana, tu niño jugará con estos. Ve en paz”. Y traza una señal de bendición en la carita de cera.

Y aquí, ¡oh, Padre! Y aquí tengo la impresión de acercarme a mi Jesús y decirle. “Maestro, ¿Qué hay en tu mano, que todo lo arregla, y se cura, o cambia de aspecto, cuando uno la toca?”.

Una pregunta muy tonta, verdaderamente. Pero a ella, mi Jesús responde con divina bondad: “Nada, hija, aparte del fluido de mi inmenso amor. Mira mi mano, obsérvala”. Y me ofrece la derecha.

La tomo con veneración, con la punta de los dedos, por la punta de los dedos. No me atrevo a más, mientras el corazón me late muy fuerte. No he tocado nunca a Jesús. Él me ha tocado, pero yo no me había atrevido nunca. Ahora le toco. Siento el leve calor de sus dedos. Siento su epidermis lisa, las uñas muy largas (no salientes, sino largas de forma en la última falange). Veo los largos dedos delgados, la palma marcadamente cóncava, noto que el metacarpo es mucho más corto que los dedos; observo, en donde empieza la muñeca, el recamo de las venas.

Jesús me deja su mano benignamente. Ahora se ha puesto de pié y yo estoy de rodillas. Por eso no veo su cara, pero siento que sonríe, porque su voz porta la sonrisa: “Como puedes ver, alma amada, no hay nada. Mis años de trabajo me han proporcionado la habilidad de arreglar los juguetes de los niños, y uso esta habilidad mía porque sirve también para atraer hacia mí a las criaturas que prefiero: los niños. Mi humanidad, que se acuerda de haber sido obrera, obra en esto. Mi divinidad obra en esto otro de curar a los niños enfermos, de la misma forma que curo los juguetes enfermos y los corderitos.

No tengo nada aparte de mi amor y mi poder de Dios. Y no lo derramo sobre nadie con tanta alegría, como sobre estos inocentes que os doy por modelo para entrar en el Reino de los Cielos. Y yo, que seré abandonado por quienes, con reflexión de adulto, piensen en ponerse a salvo en horas de borrasca, hallo consuelo junto a estos que creen en mí, sin pensar si su fe puede acarrearles un bien o un mal; creen porque me aman. Sé tú también una niña. Como una de estas, y tuyo será el reino de los Cielos, que se abre con el empuje impaciente de Jesús, que arde en deseos de tener a su lado a aquellos a quienes más ha amado, porque le han amado más. Puedes ir en paz ahora. Te acaricio como a uno de esos pequeñuelos para hacerte feliz. Ve en paz”.

Observo que la visión ha venido mientras, con el sinsabor de una respuesta desconsiderada – que no es la primera de hoy – lloraba desconsolada y desolada y llena de nostalgia y sinsabor por las cosas que constato del corazón de otros. La visión me ha tranquilizado desde que empezó, y luego me ha dado alegría. Y cuando luego he podido experimentar la alegría de sentir los dedos de Jesús, he sentido la dulzura del éxtasis sobrepujando todas las armaduras.

Miro mi mano, que escribe y conserva la sensación de haber tocado la mano de Jesús, y me parece santa como una cosa que ha tocado una reliquia. ¡Bendito sea mi Jesús!