MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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miércoles, 16 de agosto de 2017

REFLEXIONES SOBRE LAS LECTURAS DE LA MISA DEL 16/8/2.017




MOISÉS ES EL MÁS GRANDE DE LOS PROFETAS PORQUE ES
LA PREFIGURA DE JESÚS


De la misma manera que Moisés con su bastón, abrió las aguas del Mar Rojo para permitir el paso de los Israelitas a la Tierra Prometida, Jesús el divino Redentor, con su Cruz,  abrió el paso a los hijos de Dios para alcanzar la Vida eterna que es la Tierra Prometida a los creyentes.
Satanás intentó, por todos los medios a su alcance, como el Faraón que esto sucediera y quiso aniquilar a los israelitas con su potente caballería, para castigarlos y volver a esclavizarlos, pero fueron aniquilados y ahogados en el mar.
de la misma manera, Satanás Príncipe de este mundo, presenta constantemente dura batalla para impedir que lleguemos a la meta, Pero Jesús después de abrir el mar que simboliza las mentiras de este mundo, insalvables para las almas, hace volver la mentira a su sitio, para sumergir en ella a Satanás que es su medio natural, en donde quedará sepultado para toda la eternidad.



Deuteronomio 34,1-12.

Moisés subió de las estepas de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, frente a Jericó, y el Señor le mostró todo el país: Galaad hasta Dan, todo Neftalí, el territorio de Efraím y Manasés, todo el territorio de Judá hasta el mar Occidental, el Négueb, el Distrito y el valle de Jericó - la Ciudad de las Palmeras - hasta Soar. 
Y el Señor le dijo: "Esta es la tierra que prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, cuando les dije: "Yo se la daré a tus descendientes". Te he dejado verla con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella". 
Allí murió Moisés, el servidor del Señor, en territorio de Moab, como el Señor lo había dispuesto. 
El mismo lo enterró en el Valle, en el país de Moab, frente a Bet Peor, y nadie, hasta el día de hoy, conoce el lugar donde fue enterrado. 
Extraño comportamiento del Señor con Moisés, algunos dicen que no entró en la Tierra Prometida porque había pecado contra Dios. Punto que me parece inverosímil, parece más bien que como le ocurrió a Jesús, este dijo que era conveniente que se fuera para que nos mande el Espíritu Santo, que aclarará muchas cosas sobre El, por eso murió, fue sepultado y Resucitó, que es en cierta manera lo que le ocurrió a Moisés, que murió, fue sepultado por el Señor, y nadie sabe donde está porque resucitó como él.
Entonces Jesús dijo: "Por un poco más de tiempo estoy con vosotros; después voy al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ir. Decían entonces los judíos entre sí: ¿Adónde piensa irse éste que no le hallemos? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersión entre los griegos y enseñar a los griegos?…(Juan 7, 34)

Cuando murió, Moisés tenía ciento veinte años, pero sus ojos no se habían debilitado, ni había disminuido su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés durante treinta días en las estepas de Moab. Así se cumplió el período de llanto y de duelo por la muerte de Moisés. 
Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había impuesto sus manos sobre él; y los israelitas le obedecieron, obrando de acuerdo con la orden que el Señor había dado a Moisés. 
Josué y sus seguidores simbolizan aquí a Pedro y a los futuros seguidores de Jesús en la Tierra, y a su santa Iglesia Católica, plenipotenciaria y embajadora suya en esta Tierra, puesta por Él para conducir a los fieles a través de los numerosos enemigos suyos, como así ocurrió a los Israelitas con todos los habitantes de Palestina.

Nunca más surgió en Israel un profeta igual a Moisés  con quien el Señor departía cara a cara, ya sea por todas las señalas y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto contra el Faraón, contra todos sus servidores y contra todo su país, ya sea por la gran fuerza y el terrible poder que él manifestó en presencia de todo Israel. 
Estas palabras se pueden aplicar perfectamente a Jesús el Hijo de Dios, con la diferencia que Él no era un Profeta, era el Mesías hijo de Dios, lleno de belleza y Majestad, Rey de reyes, y esplendor del Universo creado por Él,  ante el cual toda rodilla se dobla en el Cielo, en la Tierra y en el infierno.



Salmo 66(65),1-3a.5a.8.16-17.

¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre! 
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!»

Vengan a ver las obras del Señor, 
las cosas admirables que hizo por los hombres.
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, 
hagan oír bien alto su alabanza:

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, 
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia él, 
mi lengua comenzó a alabarlo.

Este Salmo atribuido al Real Profeta David canta de una manera sublime los atributos de Dios, hay que subrayar el último párrafo del Salmo: Dios se comunica solo a los que temen al Señor, y que por eso son humildes, nunca mantiene relación con los soberbios a los que le gustan los reconocimientos públicos y los baños de alabanzas, como tantos creadores de sectas protestantes, y otros que se llaman católicos y no lo son por su soberbia.




Evangelio según San Mateo 18,15-20.

Jesús dijo a sus discipulos: 
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. 

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. 

También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos. 

Aquí está muy bien detallado lo que les ocurre a los impíos que son los que se complacen en su pecado, y que no se arrepienten, son los que Dios no puede perdonar, como ocurre con Satanás y sus hijos. La Iglesia tiene el poder de excomulgarlos, cuando advertidos personalmente, a través de testigos y de la Asamblea, persisten en su pecado.
Es el pecado de herejía que va contra el Espíritu Santo, que no tiene perdón ni en esta Vida ni en la otra sencillamente porque no hay arrepentimiento de la culpa.

Por esa razón, dice San Juan en su Epístola: "Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, ore y alcanzará vida para los que no pecan de muerte. Hay un pecado de muerte, y no es este por el que digo yo que se ruegue" (1, San Juan 5-16).







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