MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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jueves, 12 de marzo de 2015

INTERPRETACIÓN MÍSTICA DEL LIBRO DE LAS LAMENTACIONES DE JEREMÍAS



MIRAD Y VED SI HAY DOLOR SEMEJANTE AL MÍO



                    LAMENTACIONES 1-12,16 y 1-21,22 


        Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor que me atormenta; así me ha herido el Señor al encenderse su ira contra Mí.


         Lamentos de Jesús en la Cruz, enviados a todos los caminos al mundo entero, angustiosa llamada, para que meditemos con la mirada del corazón y seamos capaces de ver el significado de la Redención. 

           No hay dolor semejante al tormento de Jesús, porqué está cargado con todos los pecados, hasta los más inmundos, de la Humanidad pasada, presente y futura. 

          Para arrancar a la Humanidad de las garras de Satán, se ha puesto en manos de las fuerzas del mal y ha pagado con su dolorosísima Pasión el precio del Rescate, ha sido inmolado para toda la Humanidad pecadora, para que Dios Padre que era el ofendido, pueda descargar su ira y recibir el tributo de la Redención, este rescate solo lo podía hacer una víctima perfecta, y sin tara, ya que solo esta ofrenda es digna de Dios y por eso puede absolver la culpa. 



Desde lo alto ha lanzado fuego, que ha consumido mis huesos; ha tendido una red a mis pies, me ha tirado de espaldas; me ha dejado desolado, todo el día indispuesto. 


        Espiritualmente hablando, el fuego de Dios es la sequedad espiritual, que es la que consume los huesos que simbolizan la fe, por eso Jesús clamó: “¿Señor mío, porqué me has abandonado?" 

       La red en los pies simboliza la esclavitud de Jesús, que son los clavos, que le clavaron tendido de espaldas en la Cruz. 
         Esta desolación e indisposición diaria de Jesús, no se refiere solo al momento de la Cruz, pero sigue aún vigente en nuestros días, debido a la falta de compasión, el pecado, la idolatría y la indiferencia de muchísima gente, que son otros flagelos, ya que se ha desentendido por completo del significado del sacrificio de la Cruz. 

        En efecto Jesús verdadero Dios y verdadero Hombre, no puede sufrir como Dios, pero sí como Hombre, y por esa razón está sujeto al dolor que le ocasiona el pecado, y la falta de correspondencia a su cruento sacrificio, por parte de la Humanidad. 


El Señor ató con sus manos el fardo de mi pecado, 
Y lo puso sobre mi cuello doblegando mi fuerza. 
El Señor me ha entregado a los que no puedo resistir 




        Palabras proféticas que describen el fardo de la Santa Cruz, que provocó las caídas de Jesús, y la entrega a sus enemigos para ser torturado y muerto como un vulgar malhechor. 



Ha hecho desaparecer a todos los valientes 
que me defendían. 
Ha convocado contra mí una asamblea, 
para acabar con mis jóvenes. 
El Señor ha pisado, como uva en lagar,
a la capital de Judá. 


          Este pasaje de la Escritura, hace referencia a la huida de los Apóstoles cuando prendieron a Jesús. 
    La convocación de la asamblea, hace referencia a la conspiración del Sanedrín para condenar a Jesús y acabar con los jóvenes que son la imagen del nacimiento del Cristianismo. 

        Para ello, ha permitido la apostasía de Jerusalén contra su Mesías, que, pisando el lagar que es el cuerpo de Cristo, pueda extraer su Sangre hasta la última gota, para que brote el agua, que borra la culpa de sus fieles. 


Por eso lloro, y mis ojos se derriten en lágrimas. 
Porque no tengo quien me consuele, nadie que me reanime. 
Mis hijos están desolados, porque ha triunfado el enemigo. 




       Amargo llanto de Jesús en la Cruz, por sentirse abandonado por casi todos sus discípulos, e incluso por su Padre y por ver como los hombres y la Jerarquía le han tratado, después de haber pasado su vida en la Tierra predicando la Verdad, haciendo el bien, curando a los enfermos y echando demonios. 

          En este trance de dolor tan grande, parece que Jesús se ha olvidado del Ángel de la Consolación, el Arcángel Gabriel, que le entregó el cáliz en el huerto de los Olivos, y parece que no ve a María y las Santas mujeres, ni al Apóstol Juan que están al pié de la Cruz.
     Pero sí se acuerda de los Apóstoles que han huido desconcertados, por el aparente triunfo de Satán. 




La gente oye mis gemidos, pero nadie me consuela; 
Mis enemigos se alegran de mi desgracia, 
que tú has ejecutado. 
¡Haz que llegue el día anunciado 
Para que corran la misma suerte que Yo! 



          Esto es lo que ocurrió y está ocurriendo en nuestros días: la mayoría de la gente se olvida de Cristo, que es no oír sus gemidos, y no acudir a consolarle, amándole y compadeciéndole, sentir dolor por su total entrega, y demostrar que su Sacrificio no ha sido vano, renaciendo a una vida nueva. 

      Naturalmente, Satanás y sus secuaces, se alegran de lo que creen ser la derrota del Hijo de Dios, pero su gozo se va a mudar en desgracia cuando vean su gloriosa Resurrección, que es la que certificará su derrota definitiva. 

       Y su desgracia se transformará en pánico, cuando llegue el día anunciado, de su Juicio y condena, que los sepultará definitivamente en los abismos infernales. 



¡Ten presente toda su maldad; 
Trátalos como me trataste a mí por todos mis pecados! 
Porque gimo sin cesar y tengo enfermo el corazón. 



      Afortunadamente, “Cuando Dios venga a escudriñar a Jerusalén con lámparas encendidas”, y pedirá a cada cual cuentas de “cualquier palabra ociosa que habrá pronunciado”, entonces, a los elegidos y a toda la jauría de renegados, vividores, abominables, se les dirá: 

       “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. ¡Dichosos los que han lavado sus vestidos para tener derecho al árbol de la Vida y poder entrar en la Ciudad por sus puertas! ¡Fuera en cambio los perros, los hechiceros, los lujuriosos, los asesinos, los idólatras y todos cuantos aman y practican la mentira!” (Ap 22-13,15) 


        ¡Entonces, y por toda la eternidad, ya nunca más se oirá el gemido de Jesús, y desaparecerá para siempre el dolor de su corazón, debido al pecado y a la ingratitud del género humano! 


¡¡ ALABADO SEA JESUCRISTO; SEA POR SIEMPRE IN SAECULA SAECULORUM, BENDITO Y ALABADO!! AMEN




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