MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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viernes, 2 de octubre de 2015

DICE JESÚS: AL VENCEDOR LE DARÉ A COMER DEL ÁRBOL DE LA VIDA.

DE LOS CUADERNOS DE Mª VALTORTA 
(18 DE AGOSTO DE 1.943)



El Don del Temor de Dios






Dice Jesús:

"Continuo explicando los pasajes que creo oportunos.
Está dicho: "Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida...". Y tal pensamiento se ha aplicado a Mí.

Sí, soy el árbol de la vida eterna y me doy a vosotros como alimento en la Eucaristía, y mi visión será alimento gozoso de los vencedores en la otra vida. Pero hay otro significado que muchos ignoran, precisamente porque muchos que me comentan no son "vencedores".

¿Quien es vencedor? ¿Qué es necesario para serlo? ¿obras resonantes de heroísmo? No. Entonces serían demasiado pocos los que vencen. Son vencedores los que vencen en sí a la Bestia que quisiera someterles. En verdad entre el martirio atroz, pero breve, ayudado por coeficientes sobrenaturales y naturales, y la lucha secreta, oscura y continua, tiene mayor peso en las balanzas de Dios, o al menos un peso de distinto género, pero precioso, esta última.

No hay mayor tirano que la carne y el Demonio. Y quienes saben vencer la carne y el Demonio y hacer de la carne un espíritu, y del demonio un vencido, son los "vencedores".

Pero para serlo, es necesario haberse entregado totalmente al Amor. Totalmente, quien ama con todas sus fuerzas, no reserva nada para sí mismo, y no reservando para sí mismo no lo hace para la carne ni para el Demonio. Lo da todo a su Dios, y Dios le da todo a su amador.

Le da su Verbo. esto es lo que da de comer al vencedor, ya desde esta Tierra, no podía darle nada mayor. Le da a Mí, Verbo del Padre, para ser alimento del espíritu consagrado al cielo.

Mi Palabra desciende a nutrir las almas que se han dado totalmente a su dios y Señor. Mi Palabra viene para seros sacerdote y guía a quienes buscáis la guía verdadera, y veis tantas guías débiles para las gentes que perecen sin guía verdadera. Vosotros que habéis entendido la Verdad, sabéis que solo eso es verdadero: Vivir de mi Palabra.

[...] ¿Por qué la misa, por qué la Eucaristía, por qué la confesión, no os santifica como debía de suceder? Porque para vosotros son formalismos, no las hacéis fecundas atendiendo a mi Palabra. Peor aún: sofocáis mi Palabra, que Yo lanzo desde lo alto del Cielo para llamaros e iluminaros, bajo la tibieza, la  hipocresía, la culpa más o menos grave.

No me amáis, eso es todo. Amar no quiere decir hacer de vez en cuando una visita superficial de cortesía mundana. Amar quiere decir vivir con el alma unida, fundida, encendida con un único fuego que alimenta a otra alma. entonces en la fusión, se realiza entonces la comprensión.

No hablo, no ya lejos, desde lo alto de los Cielos, sino que hago morada - y conmigo el Padre y el Espíritu, porque somos una sola cosa - Yo hago morada en el Corazón que me ama y mi Palabra ya no es susurro, sino Voz plena, ya no es aislada, sino continua.

Entonces soy el "Maestro" verdadero. Soy aquel que hace ahora 20 siglos hablaba a las muchedumbres incansablemente y que ahora encuentra su delicia en hablar a sus predilectos que le saben escuchar y de los cuales hago mis canales de Gracia.

¡Cuánta Vida os doy! Vida verdadera, Vida Santa, Vida eterna, vida gozosa con mi Palabra que es Palabra del Padre y Amor del Espíritu. Si, en verdad, al "vencedor" Yo le doy de comer del fruto del árbol de la Vida. Os lo doy, ya en esta Tierra con mi Doctrina espiritual que vuelvo a traer entre los hombres a fin de que no todos perezcan. Os la doy en la otra Vida  con mi estancia entre vosotros para siempre.

Yo soy la Vida verdadera. Permaneced en Mí, amados míos, y no conoceréis la muerte"



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