MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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martes, 19 de enero de 2016

DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS Y DA SU GRACIA A LOS HUMILDES (2 Ped 5-5). ES IMPOSIBLE ACCEDER AL CIELO CON SOBERBIA


LA HUMILDAD DE LA SAGRADA FAMILIA



“Revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones, pues Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (1 Ped 5-5)




Libro de Isaías 11,1-10.

         En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.
        Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor.

      -Y lo inspirará el temor del Señor -. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir:
        juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.

        La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas.
El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.

        La vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey.
El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado.

        No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.
       Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.
    

          Maravillosa profecía del Profeta Isaías explicando cómo será el Reino de Dios, en el corazón de los Santos que han llegado a alcanzar la perfección Evangélica en esta Tierra. Es además una descripción simbólica pero perfecta de cómo serán las almas en el Reino de los Cielos, vueltas a nacer en esta matriz de las almas que es el mundo, por la acción espiritual de nuestra Madre María Santísima y de Cristo, nuestro Padre y Salvador, que evitó el intento de aborto del alma, producido por Satanás en el Jardín del Edén.

         Jesús aparece aquí, para los que quieren seguir su Doctrina, como el que ha restablecido el equilibrio perfecto de la Creación, tal como Dios la había creado antes del pecado Original, es la Cruz de Cristo, la raíz de Jesé, que se ha erigido como emblema para todas las naciones. Es el estandarte victorioso que acabará derrotando definitivamente a las fuerzas del mal, y que traerá la paz y la hermandad a todos los habitantes de la nueva Jerusalén.



Salmo 72(71),1-2.7-8.12-13.17.

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.

Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz.



          Maravillosa plegaria para que actúe la Ley de Dios en la Tierra, para que florezca la Justicia y la Paz, ya que todas las calamidades, las guerras, las hambrunas y las epidemias, están producidas por la degeneración humana, que ha ocurrido porque la humanidad ha rechazado los mandamientos de la Ley de Dios y las enseñanzas de Jesucristo.




Evangelio según San Lucas 10,21-24.


         En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
         "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

         Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

          Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!

         ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".


          Este es uno de los pasajes del Evangelio más conmovedores: Jesús solo se comunica con los humildes, con los que son como niños, las grandes científicos, que están imbuídos de soberbia, por sus diplomas, sus condecoraciones, y premios, que han editado multitud de libros; los divulgadores científicos, que por unas cuantas descubrimientos sobre fenómenos de la naturaleza, quieren otra vez, como Satanás, ser como dioses, son los grandes ignorantes.

          Niegan tajantemente a Dios, pero siempre se estrellan contra la evidencia: ¿Quién hizo y ordenó el Universo?, ¿De dónde salió la materia del Big Bang, que proviene según ellos, de un punto de densidad infinita?, razonamiento que enseñan, pero que es absurdo e inaceptable para las leyes humanas, ya que implica necesariamente el milagro que ellos no quieren admitir y que proclama: “Dios creó todo el Universo de la nada”.

        Y cuando se ven imposibilitados para dar una explicación razonable sobre cualquier misterio de la naturaleza, al cual no encuentran solución, todo lo explican diciendo: “Es que ha tenido lugar gracias a una “evolución” de miles de millones de años”.

          Una de las grandes ventajas de que Dios se comunica solo a los humildes de corazón, es que los más pobres pueden alcanzar la Salvación eterna, de otra manera, como la mejor ciencia se suele obtener en las grandes y costosas academias, solo se salvarían los más ricos.

         La Humildad es pues la condición necesaria y suficiente para poder alcanzar a Dios, porque Dios dará a quien la posee la Sabiduría eterna, y la Soberbia de los que poseen la Ciencia perecedera, y  que reniegan de Dios, solo les permitirá alcanzar a Satanás. Espiritualmente hablando, la humildad significa la pobreza de Espíritu, y la Soberbia la riqueza de espíritu, por eso dice Jesús en el sermón de la montaña: Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios, y ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! 

         Y es que la Sabiduría es y seguirá siendo por toda la Eternidad, y la Ciencia es y ya no será;  terminará cuando se acabe este mundo finito.




De los cuadernos de Mª Valtorta
(27-5-1.944)

            Dice Jesús:

          María, di como las estrellas de que habla la profecía (Baruc 3, 32.38): "Heme aquí" y, rebosante de leticia, ven a escucharme.

            Es la víspera de Pentecostés. La Sabiduría, con su fuego, no descendió una sola vez. Siempre desciende a iluminaros. Es suficiente que la améis y que la busquéis como se busca un tesoro inapreciable. El mundo perece porque, al apartarse de los tesoros de la Sabiduría, la ha escarnecido y rechazado.
          
            Mucha es la Ciencia que se ha acumulado en la mente del hombre, pero este es hoy más ignorante que en la edad primitiva. Por entonces buscaba la vía del Señor y disponía de ánimo para recibir su Palabra. Ahora busca todo lo que no tenía que buscar y colma su ser con todas las palabras engañosas e inútiles, las más peligrosas e inútiles, pero no con las que serían su vida.

          Dice Baruc: "El Señor no eligió a los gigantes para comunicarles las palabras de la Sabiduría".

                 No, el Señor no elige a los gigantes. No los elige, no los elige, ¡Oh, hombres laicos u hombres consagrados a la vida Religiosa, que os creéis tan superiores solo porque estáis recolmos de orgullo! A mis ojos sois aún menos que ruidosas cigarras. El Señor no mira vuestros certificados o vuestro cargo, ni vuestro atavío o vuestro nombre. Todas esas cosas son como la cáscara que envuelve lo que Dios observa realmente para medir su valor: el ánimo. Si no tenéis un ánimo encendido en caridad, un ánimo generoso en el sacrificio, un ánimo humilde, casto, el Señor nuestro Dios, no os elige como a predilectos suyos, como depositarios de sus riquezas sapienciales.

          No sois vosotros quienes podéis decirme: "Quiero ser yo el que sabe". Soy Yo quien puede decir: "Quiero que este sepa". Puedo sentir piedad por vosotros, sí, aún puedo sentir piedad, porque sois infelices infectados por horribles lepras. Mas no puedo elegiros para predilectos, No lo merecéis.

            Aprended a merecerlo con una vida recta, totalmente recta pues, si obedecéis a vuestros deberes más graves pero faltáis respecto a lo que, aún siendo menos evidente, es más profundo, ya no sois rectos. No lo sois y vuestro rencor no es más que un motivo humano que se oculta bajo una embustera apariencia de celo. La intención no es recta, por eso no vale.

          Ven a conversar con tu Maestro. Ven, pues Yo te aparto del sepulcro del dolor y no te abato con una visión - que por otra parte, ya has visto - de pavorosa majestad. Observa solo el lado espiritual de la resurrección de los muertos, aplicado a la solemnidad actual, ya que el Espíritu de Dios infundido en vosotros da la Vida. Ámalo, invócalo, séle fiel. Tendrás la Vida y la Paz: aquella, más allá de la Tierra; ésta, incluso en la Tierra".



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