MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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sábado, 9 de junio de 2018

DISCUSIÓN DE JESÚS CON LOS FARISEOS Y LOS DOCTORES DE LA LEY EN EL TEMPLO



El divino Maestro enseñando en el Templo de Jerusalen



Esta discusión de Jesús con los doctores del Templo, es la increíble rebeldía de los jerarcas religiosos de Israel ante el Mesías prometido y esperado por toda la gente de buena fe, todos los justos y Profetas, incluso los que no pertenecían al Pueblo Judío, es decir el mundo entero, cuya simbología son Los Reyes Magos.

Jesús, como verdadera Luz del mundo, con la autoridad de Hijo de Dios, les recrimina con toda crudeza su falta de fe, pecado que es mucho mayor que el de cualquier otro ser humano porque ellos, gracias a los Profetas conocían perfectamente las Escrituras, donde está constantemente relatada la venida del Mesías. Los Profetas se expresan siempre con un lenguaje místico, que solo entienden los humildes, y nunca podrán asimilar los soberbios, que eran los fariseos y escribas ya que se tomaban por los elegidos y los depositarios de la fe. Es como la voz del Pastor que solo reconocen sus ovejas para que, como lo dijo Jesús los que no son de su rebaño, no puedan entenderlo, por eso dijo:
"A vosotros os ha sido dado el misterio del Reino de Dios pero, los que están afuera reciben todo en parábolas; para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS" (Marcos 4, 12).

Estas palabras de Jesús, si no hubieran estado escritas en el Evangelio, y si las hubiera dicho hoy día alguna persona, hubiera sido tratado de hereje, y rechazado por la mayoría de los nuevos fariseos, ya que no comprenden tampoco las palabras de Jesús que dijo: 
"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan contra vosotros" (Mateo 7, 6)



Del Poema del hombre Dios de María Valtorta



La Ciudad está llena de gente. Jesús ha subido al Templo nada más entrar en Jerusalén, casi enseguida porque ha entrado por la puerta situada junto a la Probática, antes de que la gente se pudiera dar cuenta de que estaba en la Ciudad, antes de que la noticia se propagase desde la casa en que han dejado las bolsas y se han limpiado el polvo y el sudor para entrar limpios en el Templo, que está abarrotado de gente.

(…) Pero si bien, esparcidos entre la gente, hay escribas, fariseos y doctores (estos con sus discípulos) que hacen risitas y se dicen los unos a los otros medias frases que son burlas (como: “Lo aconseja la prudencia”, o: “¡Eh, un poco de miedo…!”, o: “Ha alcanzado la edad del discernimiento”, o también: “Menos estúpido de cuanto pensábamos…”), la mayoría, los que o por conocerlo con amor, o por un buen deseo de conocerlo no odian, insisten diciendo: “¿Nos vas a privar de esta fiesta en la fiesta? ¡Maestro bueno, no puedes hacerlo! Muchos de nosotros han hecho sacrificios para estar aquí esperándote…”, y algunos tapan la boca, o responden bruscamente a algún sarcástico.

(…) Israel no se ha arrepentido. Por eso las amenazas de Dios contra Israel se han repetido una y mil veces con toda gravedad. Israel no se arrepiente ni siquiera ahora, ahora que no un profeta, sino más que un profeta, le habla. Y Dios, que ha tenido para Israel la suprema misericordia y me ha enviado ahora, os dice. “Puesto que no escucháis a mi propia voz, me doleré del bien que os he hecho y prepararé contra vosotros la desventura”. 

Y Yo, que soy la Misericordia, aun sabiendo que esparzo inútilmente mi voz, grito a Israel: “Que cada uno vuelva sobre sus pasos dejando su mal camino. Haced, cada uno, recta vuestra conducta y vuestras tendencias. Para que, al menos, cuando se cumpla el designio de Dios para la Nación culpable, los mejores de ella, en medio de la pérdida general de los bienes, de la libertad, de la unión, conserven su espíritu libre de la culpa, unido a Dios, y no pierdan los bienes eternos de la misma forma que hayan perdido los bienes terrenos”.

Las visiones de los profetas no suceden sin una finalidad: la de avisar a los hombres de lo que puede ocurrir, Y ha sido dicho, por medio de la figura de la arcilla cocida, rota en presencia del pueblo, lo que les espera a las ciudades y reinos que no se dobleguen ante el Señor y…”.

Los ancianos, escribas, doctores y fariseos, que antes se habían marchado, deben de haber ido a avisar a los guardias del Templo y a los magistrados encargados del orden.