MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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lunes, 30 de julio de 2012

LAS DIVERSAS MANIFESTACIONES DE LA ACTUACIÓN DE DIOS EN LAS ALMAS COMPARACIÓN DEL RÍO DE LA GRACIA CON LOS CURSOS DE AGUA. EXPLICACIÓN DE COMO UN ALMA MUY SUBIDA PUEDE PRODUCIR LA MISMA CANTIDAD DE ENERGÍA DE AMOR A LA IGLESIA QUE MUCHÍSIMAS ALMAS APEGADAS AL MUNDO.


I/ LOS CURSOS DE AGUA DE GRANDES CAUDALES
(Son todos los religiosos de vida activa que están en el mundo)


Turbina Kaplán




A/ Caso de un río circulando por un cauce que desemboca directamente en una central hidroeléctrica (caso de las turbinas Francis o Kaplán).

Supongamos un caudal de 100 m3/s (El río Ebro tiene un caudal medio de Q= 600 m3/s, y el río Paraná tiene un caudal de 17.000 m3/s).
Si ese caudal circula a una velocidad de V=  31 km/h (9,81 m/s), la fuerza de la corriente sería de:

 F=d/g. Q. V = 1/9,81x100x9,81= 100Tn=1.000Nw
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II/ LOS CURSOS DE AGUA DE PEQUEÑOS CAUDALES
(Son todos los contemplativos alejados del mundo)


Turbina Peltón con 2 inyectores
B/ Caso de una acometida que presenta un importante desnivel entre la fuente del agua, y la central hidroeléctrica, en donde el agua se dirige a través de una conducción por tubería de hierro, con una cámara de equilibrio, en donde el agua pueda oscilar para contrarrestar el “golpe de ariete” producido por el cierre de las válvulas en la central (Caso de la turbina Peltón).




¿Qué desnivel de caída del agua se necesita para producir la misma fuerza que en el ejemplo anterior, con un caudal de 10 m3/s en vez de 100 m3/s?
Sabiendo que la velocidad del agua en la tubería (despreciando el rozamiento del tubo), está dado por la famosa fórmula de caída libre: V= (2.g.h)0,5, tenemos:

100=d/g.(2.g.h)0,5  = 4,515 (h)0,5, de donde: h=490,5 m

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C/ CONCLUSIÓN


Con un caudal de 10 m3/s, con una tubería estanca, dotada de un pozo para cámara de expansión,  para evitar el golpe de ariete en caso de cierre brusco de la compuerta de l tubería,, con una caída de menos de 500 m de desnivel, se puede producir la misma potencia que en el cauce de un río y un caudal de 100 m3/s. El gran caudal necesita una presa  que contenga toda el agua del río, para crear un desnivel, es decir un embalse artificial. Es una solución mucho más costosa, pero que tiene la gran ventaja, en caso de presas de gran altura, de poder aprovechar el depósito para otros fines como regadío, y contención de grandes avenidas.




D/ ANALOGÍA CON LA ACCIÓN DE LA GRACIA DE DIOS


Las almas del tipo “Francis o Kaplán”, que necesitan un gran caudal de agua, representan a esa parte de la Iglesia que se alimenta de grandes conocimientos, son los teólogos que conocen las escrituras, y dominan las lenguas muertas, pero que carecen de gran humildad: son los que se hacen llamar grandes teólogos, que acaparan un gran conocimiento, no por la ciencia infusa que le comunica el Espíritu Santo, pero sobre todo por sus conocimientos escolásticos, con el peligro de que cuando hay ausencia de humildad,  estos conocimientos no solo no son de ningún provecho ni para ellos, ni para la Iglesia, pero que además, derivan siempre en herejías, ya que Dios no se comunica nunca con los soberbios.

Son antiguamente los Fariseos, los escribas y los rabinos que no podían comprender a Jesús, ya que se creían depositarios de la Ciencia, por creerse los elegidos de Yahvé. Pertenecen al mundo activo: grandes escritores, predicadores, conferenciantes, pueden hacer mucho bien cuando poseen cierta humildad, en caso contrario, siempre acaban apartándose de la sana Doctrina, porque Satán les hace creer que su punto de vista es divino, y debe anteponerse a la tradición, porque son los elegidos: Son los Progresistas, que poco a poco van predicando y ejerciendo una Religión inventada por ellos, y desprecian los que no comparten sus ideas, a los cuales los tratan de retrógrados y de fanáticos, se autodenominan Iglesia peregrina.

Las almas del tipo “Peltón”, que necesitan poco agua, representan a la otra parte de la Iglesia, que se alimenta de conocimientos infusos por el Espíritu Santo, porque son humildes, y están alejados del mundo como ocurre con la gran distancia desde la caída de agua de la montaña a la turbina, ya que cuando esa distancia es más grande, como así lo hemos visto, más crece la velocidad del agua, que es la gracia y el amor comunicados por la Divinidad. Son almas humildes porque no están contaminadas por el mundo, y no les afecta lo que pensará la gente de ellos, al contrario del alma tipo “Kaplán”.

 Dios se comunica con ellos, y el demonio los tiene fichados y los aterroriza, por su amor a Dios y su gran provecho para la Santa Iglesia,  porqué proclaman una doctrina que siempre encamina a la gente hacia la Verdad, porque los corderos saben siempre reconocer la voz del Pastor, son los que pertenecen a la Verdadera Iglesia militante, los tradicionalistas tan menospreciados hoy día.

Y solo una alma que haya llegado a este estado de contemplación mística, y de alabanza a Dios, hace más labor y es más importante para la Iglesia que muchas almas predicando y conferenciando por todo el mundo, cuando no tienen temor de Dios, porqué Josué nunca habría ganado la batalla, si Moisés no hubiera levantado los brazos al cielo para rezar implorando a Dios.
La Iglesia ha llegado a comprenderlo, aunque hoy día, con la mentalidad progresista que está invadiendo todas las esferas, no solo no se comprende, paro además se menosprecia y hasta se critica.




San Juan de la Cruz: Llama de amor viva Canción 1,2


        “Y esta es la operación del Espíritu Santo, en el alma transformada en amor, que los actos que hace interiores es llamear, que son inflamaciones de amor, en que, unida la voluntad del alma, ama subidísimamente, hecha un amor con aquella llama.

         Y así estos actos de amor del alma son preciosísimos, y merece más en uno y vale más que cuanto había hecho en toda su vida sin esta transformación por más que ella fuese, etc".










sábado, 28 de julio de 2012

COMO ACTÚA EL RIO DE LA GRACIA DE DIOS; ANALOGÍA ENTRE EL RÍO DE LA GRACIA Y LAS CORRIENTES FLUVIALES.







ANALOGÍA MATEMÁTICA ENTRE LA FUERZA DEL AGUA
Y LOS RIOS DE AGUA VIVA QUE SALTARÁN HASTA LA VIDA ETERNA, SEGÚN PROFETIZÓ JESÚS A LA SAMARITANA



                  Cuando estando en Francia, elegí mi especialidad como Ingeniero hidráulico, tuve que estudiar detenidamente y con fórmulas matemáticas todos los complejos mecanismos del agua, para poder comprender su comportamiento y poder aprovechar este conocimiento para fines industriales, como puede ser los regadíos, las obras de los ríos, de los mares, y del abastecimiento de agua en las ciudades.
Para eso, tuve que estudiar las asignaturas siguientes:

Mecánica de fluidos, hidráulica General, hidrodinámica, hidráulica subterránea, hidráulica fluvial ,hidráulica marítima, hidráulica agrícola, hidráulica urbana

Pues bien, a pesar de todas las complejas leyes que rigen el comportamiento del agua en todos esos medios en donde se encuentra, solo existe una ley que, una vez calculada  la velocidad y el caudal del agua, permite obtener la fuerza que produce este líquido  elemento sobre cualquier obstáculo que se le interponga: Es la que hace trabajar a las turbinas en las centrales eléctricas, y la que destroza todos  lo que se interponga en las riadas, las inundaciones o los famosos tsunámis..

Esta ley es la siguiente:

F=p/g. Q. V


F=fuerza en toneladas (Tn)
p= peso del fluido (agua: 1 Tn/m3)
g= Aceleración de la gravedad terrestre: 9,81 m/s2
Q= caudal en metros cúbicos por segundo (m3/s)
V= velocidad del agua en metros/segundos (m/s)


Al analizar esta fórmula podemos avanzar las conclusiones siguientes:

La fuerza ejercida por un fluido en movimiento es directamente proporcional a la densidad del líquido; inversamente proporcional a la atracción terrestre (Es decir que a mayor atracción de la tierra, la fuerza es menor).
Esta fuerza es igualmente proporcional al caudal del fluido; y también proporcional a la velocidad del mismo.

  

ANALOGIA CON LA GRACIA DE DIOS

En las Escrituras, podemos leer que Dios creó el mundo a su imagen y semejanza, tiene pues que existir una correlación entre todo lo creado y entre la acción de Dios en la recreación del alma, que es el volver a nacer como dijo Jesús a Nicodemo, trataremos de ver como las leyes que rigen en la naturaleza en lo que se refiere a los movimientos del agua, tienen su correspondencia con las leyes que se refieren a la acción de la Gracia de Dios. 

De la misma manera, la gracia de Dios, que es la fuerza comunicada por la acción del Espíritu Santo sobre el alma humana es directamente proporcional a la densidad de la misma, es decir a su “peso específico” que la capacita para ser receptiva a la gracia, y por eso, a mayor fortaleza del alma se aplica una fuerza específica mayor.

Esa acción es también inversamente proporcional a la aceleración de la gravedad de la Tierra, es decir que cuando más el alma humana esté atraída por las cosas terrenales, menor será esta fuerza de la gracia de Dios, por esa razón dijo Jesús:

      “Entonces, se puso decir a todo el pueblo:
El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a si mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga. Porque el que quiere salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, ese la salvará.” (Lc 9-23,24)

Y la Salvación del mundo se opera únicamente bajo la acción del Espíritu Santo, que es la fuerza F, que siempre está condicionada por la variable p que es el peso del alma, sometido a la atracción de la gravedad, representada en la fórmula por la variable g, que cuanto mayor es, más frena a la gracia, disminuyendo esa fuerza que es necesaria para impulsarla hacia el Reino de Dios.
Se ha demostrado pues matemáticamente, la necesidad que tiene el alma de renunciar a todas las apetencias del mundo, porque son las que impiden su Salvación eterna, por eso dice el Apóstol:

“No améis al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo – los apetitos desordenados, la codicia de los ojos y el afán de grandeza humana – no viene del Padre, sino del mundo. El mundo y todos sus atractivos pasan, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”(1 Jn 2-15,17)

Sobre el caudal Q: ese caudal son los dones 7 dones del Espíritu Santo, necesarios para encauzar el alma hacia el Cielo: Son el don de Ciencia, el don de Consejo, el don de Fortaleza, el don de Inteligencia, el don de Sabiduría y el más importante: el don del Temor de Dios.
Estos dones, que se reparten a criterio de Dios, son el caudal que nace del costado de Cristo, una vez agotada toda la Sangre divina que produce el Rescate y el Lavacro de toda la Humanidad, es lo que a su vez inunda el alma, y es el caudal que la transporta hacia el río de la Vida eterna, según así lo dijo Jesús a la Samaritana:
“Jesús le respondió:
-Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, sin duda que tú mismo me pedirías a mí y yo te daría agua viva.
Contestó la mujer:
-Señor, si ni siquiera tienes con que sacar el agua, y el pozo es hondo, ¿Cómo puedes darme agua viva? Nuestro padre Jacob nos dejó este pozo del que bebió él mismo, sus hijos y sus ganados. ¿Acaso te consideras mayor que él?
Jesús replicó:
Todo el que bebe de esta agua, volverá a tener sed. En cambio el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed. Porque el agua que yo quiero darle, se convertirá en su interior en un manantial del que surge la vida eterna”(Jn 4-10,14)

Naturalmente este caudal que impulsa el alma hacia el Cielo, es el río que está nutrido por esos siete afluentes que son los dones del Espíritu consolador, su caudal varía en función de las variables precedentes que son la capacidad del alma, que es la variable p, y la acción de la gravedad terrestre que es la variable g.
La acción de esas variables es la que, condiciona el caudal Q, y por eso existe esta variedad tan grande entre los individuos en cuanto a su grado de perfección y de amor a Dios, que vamos a ver en la aclaración sobre la velocidad V.

LA VELOCIDAD V DEL CAUDAL

Cuando se estudia en hidráulica el régimen del río, se califica de régimen laminar o turbulento, dependiendo del número de Reynolds, el cual se calcula con la pendiente del río, su cauce y su forma.
Lo mismo ocurre con la Gracia de Dios existe el régimen laminar que es el movimiento tranquilo de la gracia en las almas, y el régimen turbulento que es el movimiento rápido y torrencial de las almas de los grandes Santos, que tienen prisa e impaciencia por ver a Dios.
Se enseña en hidráulica fluvial que el paso del régimen laminar al turbulento, genera siempre un resalto que es el que marca la transición de un régimen al otro.

Lo mismo se produce en el río de la Gracia de Dios, unas almas elegidas viajan por el régimen laminar que es lo más corriente, y otras, al aumentar el caudal de la Gracia, y la pendiente del río, que simboliza el grado de Amor del alma a Cristo Jesús que es el camino, la verdad y la Vida, están sometidas a un régimen turbulento, después de haber franqueado el resalto de las aguas del Jordán.
Y ese régimen turbulento simboliza la vida de los grandes Santos, los cuales sometidos a las fuerzas divinas e infernales, por razones de Justicia, transcurren con esas aguas, hasta alcanzar la meta de la Vida eterna que es el río de aguas cristalinas del trono de Dios, a las orillas del cual crecen los árboles de la vida.

Me mostró entonces el ángel un río de agua viva, trasparente como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza de la Ciudad, a uno y otro lado del río, había un árbol de vida que daba doce cosechas, uno cada mes, cuyas hojas servían de medicina a las Naciones.
Ya no habrá nada maldito. Será la Ciudad del trono de Dios y del Cordero, en la que sus servidores le rendirán culto, contemplarán su rostro y llevarán su nombre escrito en la frente. Ya no habrá noche; no necesitarán luz de lámparas, ni la luz del sol; el Señor Dios alumbrará a sus moradores, que reinarán por los siglos de los siglos. (Ap 22-1,5)










miércoles, 25 de julio de 2012

EL ÚNICO CAMINO PARA SALVAR EL MUNDO ES EL DOLOR: EL VALOR DEL SUFRIMIENTO


La Gloria de la Resurrección de las almas solo es posible viniendo de la gran tribulación 




Estremecedoras palabras de Jesús que explica el por qué, y el valor del sufrimiento suyo y el de la Humanidad, que tiene que expiar por los graves pecados de la Sociedad como víctimas reparadoras, es lo que está pasando ahora mismo con la atroz persecución de los Cristianos en los Países musulmanes, sin lo cual el mundo no existiría, eliminado por Dios por ser una creación abyecta, donde impera el relativismo y en donde se da más valor al pecado que a la Virtud.



Profunda explicación de Jesús de como al tener una Naturaleza divina, tiene además una Naturaleza humana, cuyo corazón sufre por tener que ver el sufrimiento de la Humanidad doliente, que por razones de Justicia no puede remediar, ya que al ser la Tierra un campo de batalla neutral, en el cual combaten libremente el bien y el mal, tiene que dejar libertad a las fuerzas del mal, que traen consigo las funestas consecuencias del dolor y del sufrimiento, siendo Él el primero que sufrió esas consecuencias, con la Santísima. Virgen María, y a ejemplo suyo, todos los Santos y los Mártires.




Dijo San Juan de la Cruz a un hermano que le recriminaba 
su vida de Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno, fuese Prelado o no, le persuadiere de doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni lo abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino penitencia, y más penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere llegar a la posesión de Cristo, lo busque sin la Cruz". Jesús le preguntó un día: "Juan, ¿que quieres por tus servicios?", a lo cual el Santo, que conocía perfectamente los beneficios tan grandes del sufrimiento, le contestó: "¡Señor, ser despreciado por todos por tu Amor!", deseo que se cumplió perfectamente hasta su cruenta muerte en Úbeda.

Y Santa Teresa de Jesús, cuyo lema era: "Sufrir o morir", y que después de muerta, se pudo observar en su corazón, la huella del dardo que le traspasó el Serafín en el milagro de la Transverberación, lo que se recuerda en la estatua de Berníni que se encuentra en Roma, se apareció después de muerta a una carmelita y le dijo: "Vosotras estáis en la Tierra para sufrir por los pecadores, y nosotros estamos en el Cielo para gozar por haber sufrido en la Tierra".

Santa Teresita del Niño Jesús, se ofreció como víctima al Amor Misericordioso de Dios, y murió de tuberculosis con grandes sufrimientos, ¡Solo Dios sabe la cantidad de almas que salvó!

En cuanto a Santa Bernadette, la vidente de Lourdes, la Santísima Virgen le dijo: "No te prometo hacerte feliz en esta vida, pero si te haré dichosa en la otra por toda la Eternidad".

Y el gran asceta San Pedro de Alcántara, cuya Penitencia dejaba impresionada a la misma Santa Teresa, también se apareció después de muerto, y dijo: "Bendita Penitencia, que me ha dado esta gloria tan grande en el Cielo".

En cuanto al Cura de Ars, Patrón de todos los sacerdotes católicos del mundo, que solo se alimentaba de patatas que hervía una vez a la semana, hacía una penitencia tan profunda, que la Congregación de los HH Trapistas, decían que les era imposible poder igualarlas, le gustaba repetir: "Si supierais los provechos que traen el sufrimiento, correríais tras ellos".

Naturalmente, no se trata de penitencias corporales, ya que como lo decía San Juan de la Cruz, eso son penitencias de bestias, basta aceptar con resignación y sin acritud, las pruebas que Dios nos quiera mandar a cada uno, como lo decía también ese Santo, "Dios manda a cada cual, unos sufrimientos proporcionales al grado de imperfección de cada uno, y también al grado de Gloria a la cual los quiere llevar".

Por fin, terminaré con la visión de los elegidos del Apocalipsis, en donde la multitud innombrable de elegidos, con palmas en las manos, que simbolizan el triunfo sobre las fuerzas del mal, eran, según lo anunció el Ángel al Apóstol Juan, los que habían venido de la gran tribulación.



De los cuadernos de Mª Valtorta 
(Dictado del 11 de Junio de 1.944)


Dirigido a los Espíritus que viven en el plano espiritual.


Dice Jesús:

           [...] No te turbes si te sientes turbada. Deja que la turbación venga de los otros – sean hombres o sea Satanás – pero no añadas  nunca la tuya. Sería siempre la turbación más hiriente porque sería la más íntima.

            Nunca te digas: “No soy capaz de hacer bien lo que hago”, “No se servir a Dios con perfección”, “En lugar de santificarme, peco”. Claro que no sabes hacer bien lo que haces, que no eres perfecta en el servir, que aún tienes innumerables  imperfecciones. Más, ¿Quién, mientras sea hombre, será capaz de hacer las cosas bien, a la perfección, sin pecar nunca? ¿Quién es perfecto si se compara con la Perfección?        
        
         [...] Más el único camino para salvar al mundo es el dolor. Hasta Yo que soy Dios, no encontré otro camino para llegar a ser el Salvador. El júbilo será júbilo para vosotros, pero lo será en la otra Vida. Para vosotras, ¡oh, víctimas amadas!, el júbilo no está aquí. Aquí está mi Paz, está la unión conmigo, está mi amor. Es decir, aquí están los gozos del espíritu, pero nada hay para la carne. Para la carne solo hay dolor, Un dolor que no acaba nunca porque el error aumenta cada vez más. Vosotras sois las reparadoras del error y no podéis tener pausas en vuestro cometido, porque el Enemigo sigue destruyendo y hay que seguir edificando para que el mundo mantenga aún un aspecto humano, un aspecto no completamente satánico.

           En el cielo, Cristo ya no llora, pero sufre aún porque, aunque es Dios, también es hombre y tiene un corazón. Y, ¿por qué sufre ese corazón Mío, perfecto en sus pasiones? Sufre porque ve que no le aman y porque ve sufrir; sufre porque debe dejar que sufran los que le aman, esos a quienes ama.

          ¡Oh, como sufro viéndoos sufrir para cumplir en vosotros la redención del hombre! ¡Como sufro! Pero en cada latido de dolor que responde en Mí a vuestro  dolor, Yo uno un don para el Cielo, para vuestro Cielo. Es vuestro, por cierto, pero lo conquistáis hora a hora y él os espera.

          ¡Oh, cuáles resplandores brillan aquí para vosotros  ¡Oh, cuál amor os espera! ¡Cuánta ansiedad por dároslo! Alza los ojos y mira. Entre los mil fulgores de lo que has merecido, el Rostro de tu Dios resplandece para ti, te sonríe y te bendice.

               Sí, te bendigo. Ve en paz”.     
                            




sábado, 21 de julio de 2012

EL PODER INMENSO DE LA VIRGEN MARÍA


LA VIRGEN MARÍA EL TERROR DE SATANÁS

EN UN EXORCISMO, SATÁN ESTÁ OBLIGADO POR DIOS A RECONOCER LA VIRGINIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, ASÍ COMO SU PODER
 SOBRE LAS FUERZAS DEL MAL.


  En mi última asistencia a un exorcismo, sentados los comparecientes en el primer banco de la capilla, estando el Santísimo sobre el Altar, el Exorcista, Padre Fortea, inició las oraciones propias del ministerio, a mi izquierda del banco, una posesa se tiró en el suelo entre gemidos y convulsiones, y tuvo que ser sujetada por varias personas, el Exorcista que tenía que ausentarse, dejó que continuara la labor otro Sacerdote.

         Después de muchas imprecaciones, y oraciones, se me indicó que subiera al coro para recitar el Rosario, lo que hice con agrado, y con bastante dificultad, a pesar de que recito el Santo rosario todos los días, creo que el espíritu inmundo interfería para hacerme olvidar la letanía, a través de la mirada fija, magnética y sin parpadeo de la posesa. El Sacerdote, ordenó, que en nombre de Jesús, al Demonio diga su nombre y que indicara que es lo que le haría salir.


        Entre gemidos y convulsiones dijo que su nombre era “Jairo”, y que lo que le haría salir era La Virgen María.

            Quiero hacer constar que no dijo María de Nazaret, sino, obligado por Dios, dijo “La Virgen María”, dejando claro que María era Virgen antes y después del nacimiento de Jesús
.


      Conozco personalmente a una persona cuyo hijo estaba sometido a una tremenda influencia demoníaca, como así lo dictaminó el Exorcista Padre Fortea.

         En sueños, el padre del hijo entró en diálogo con Satanás, que le afirmaba que su hijo le pertenecía, a lo cual el padre le contestó que rezaría por su hijo hasta la muerte, lo que provocó en el demonio un ataque de rabia, que se notó por el terror del padre que aumentó de una manera considerable.

        Como nunca lo había comprendido antes, ese padre se dio cuenta, gracias al mismo demonio, del poder de la oración, y eso viene a confirmar lo que dijo la Santísima Virgen en Fátima: "¡Cuanta gente se condena porque nadie reza por ellos!".








     

De los cuadernos de María Valtorta
(Dictado del 6-9-1.943)


Dice Jesús:
          
   “Bendita tú entre todas las mujeres”.

          Esta bendición que vosotros pronunciáis de cualquier manera o que ni siquiera decís a Aquella que con su sacrificio ha iniciado la Redención, resuena continuamente en el Cielo, pronunciada con amor infinito por nuestra Trinidad, con infinita caridad por los salvados por nuestro sacrificio y por los coros angélicos. Todo el Paraíso bendice a María, obra maestra de la creación universal y de la Misericordia divina.

           Aunque toda la obra del Padre para crear la tierra de la nada sólo hubiera servido para acoger a María, la obra creadora hubiera tenido su razón de ser, porque la perfección de esta Criatura es tal que es testimonio no sólo de la sabiduría y del poder, sino también del amor con el que Dios ha creado el mundo.

           Habiendo dado en cambio, la creación terrestre a Adán y a la raza de Adán, María testimonia el gran amor misericordioso de Dios hacia el hombre, porque a través de María, Madre del Redentor, Dios ha obrado la Salvación del Género humano. Yo soy el Cristo porque María me ha concebido y me ha dado al Mundo.

         Vosotros me diréis que, como Dios podía superar la necesidad de hacerme carne en el seno de una mujer. Es cierto, todo lo podía. Pero pensad que ley de orden y de bondad hay en mi anonadamiento en aspecto mortal.

               La culpa cometida por el hombre debía de ser  descontada por  el hombre y no por la divinidad no encarnada. ¿Cómo habría podido la Divinidad, espíritu incorpóreo, redimir  con el sacrificio de Sí misma las culpas de la Carne? Era necesario por tanto, que Yo, Dios pagara con el tormento de una Carne y de una Sangre inocentes, nacido de una inocente, las culpas de la carne y de la sangre.
             Mi mente, mi sentimiento, mi espíritu habrían sufrido por vuestras culpas de mente, de sentimiento y de espíritu. Pero para ser Redención de todas las concupiscencias inoculadas por el Tentador en Adán y en sus descendientes, debía, el Inmolado por todas, estar dotado de una naturaleza similar a la vuestra, hecha digna, por la Divinidad escondida en ella, de ser dada en rescate a Dios, como una gema de infinito valor sobrenatural escondida bajo una apariencia común y natural.

               Dios es orden y Dios no viola y no violenta el orden, salvo en casos excepcionales, juzgados útiles por su Inteligencia. No era este el caso de Mi Redención.
             No debía cancelar tan sólo la culpa desde el momento en que se cometió hasta el sacrificio y anular en los futuros los efectos de la culpa haciéndoles nacer, como Adán antes de cometerla, ignorantes del mal. No. Yo debía reparar la culpa y las culpas de toda la humanidad con un sacrificio total, dar a la humanidad ya extinguida la absolución de la culpa, a la entonces viviente y a la futura, el medio para ser ayudada a resistir el mal y para ser perdonada por el mal que su humanidad le habría inducido a cometer.
             Por eso mi Sacrificio debía de ser tal que presentara todos los requisitos necesarios, y así podía ser tan solo en un Dios hecho hombre: Hostia digna de Dios, medio comprendido por el hombre. Además Yo venía a traer la Ley.

             Si no se hubiera dado mi Humanidad, ¿Cómo podríais haber podido creer, vosotros, pobres hermanos míos, si tanto os cuesta creer en Mí que he vivido durante 33 años en la tierra, Hombre entre los hombres?¿Y cómo podía aparecer ya adulto entre pueblos hostiles o ignorantes  persuadiéndoles de mi Naturaleza y de mi doctrina? Entonces habría aparecido ante los ojos del mundo como un espíritu que hubiera tomado aspecto de hombre, pero no como un hombre que nació y murió vertiendo Sangre verdadera por las heridas de una verdadera carne – y esto como prueba de ser  hombre – y resucitó y subió al Cielo con su cuerpo glorificado, y esto como prueba de ser Dios que vuelve a su morada eterna.

            ¿No es mas dulce para vosotros el pensar que soy realmente vuestro hermano, con el destino de las criaturas que nacen, viven, sufren y mueren, que no el pensarme como Espíritu superior a las exigencias de la humanidad?

             Por tanto era necesario que una mujer que generase según la carne, después de haberme concebido por encima de la carne, porque de ninguna unión de criaturas, por santas que fueran, podía ser generado el Dios – Hombre. Sino sólo de un desposorio entre la Pureza y el Amor, entre el Espíritu y la Virgen, creada sin mancha para ser matriz de la carne de un Dios, la Virgen cuyo pensamiento era el gozo de Dios antes de que existiese el tiempo, la Virgen en la que se compendia la Perfección creadora del Padre, alegría del Cielo, salvación de la Tierra, flor de la creación mas hermosa que todas las flores del Universo, astro vivo ante el cual los soles creados por mi Padre parecen apagados.

                    -Bendita la Pura, destinada al Señor.
                  -Bendita la deseada por la Trinidad que anticipaba con el deseo el instante de fundirse a   Ella con abrazo de trino amor.
             -Bendita la Vencedora que aplasta al tentador bajo el candor de su naturaleza inmaculada.
                -Bendita la Virgen que no conoce más que el beso del Señor.
                   -Bendita la  Madre que se hizo tal por santa obediencia a la voluntad del Altísimo.
                  -Bendita la Mártir que acepta el martirio por piedad de todos vosotros.
               -Bendita la Redentora de la mujer y de los hijos de la mujer, que anula a Eva, y se injerta en su lugar para traer el fruto de la vida allí donde el Enemigo ha puesto semilla de muerte.
              -Bendita, bendita tres veces bendita por tu “sí”, ¡Oh  Madre mía! Que has permitido a Dios mantener la promesa hecha a Abrahán, a los Patriarcas y a los Profetas, que has sido alivio del Amor, oprimido por el tener que ser castigador y no salvador, que has aliviado a la Tierra de la condena que le había traído Eva.
                  -Bendita, bendita, bendita por tu santa humildad, por tu inflamada caridad, por tu virginidad intacta, por tu maternidad divina, múltiple, perpetua, verdadera y espiritual, Madre que con tu amor y tu dolor, continuamente generas hijos para el Reino  de tu Jesús.

           -Generadora de gracia y de salvación, generadora de la divina Misericordia, generadora de la Iglesia Universal, que Tú seas bendecida eternamente por cuanto has cumplido, como bendita para siempre eras por cuanto habrías cumplido.

           -Sacerdotisa santa, santa, santa, que has celebrado el primer sacrificio y preparado con parte de ti misma la Hostia para inmolar sobre el  altar del mundo.

          -Santa, santa, santa Madre mía, que nunca me has dado añorar el Cielo y el Seno de mi Padre, porque en Ti  he encontrado otro Paraíso que no es distinto de aquel en que la Trinidad realiza sus obras divinas; María que has sido el consuelo de tu Hijo en la tierra y el gozo del Hijo en el Cielo, que eres la gloria del Padre y el Amor del Espíritu”.  

          Quiero aquí añadir una reflexión personal. ¿Por qué la Iglesia Católica ha tardado tanto tiempo en proclamar el Dogma de la Inmaculada Concepción?; ¿Por qué no se proclama ya el dogma de María Medianera de todas las Gracias de Dios? Será que la Verdad es un impedimento para el Ecumenismo, entonces me pregunto: ¿Qué es más importante, la Doctrina Verdadera o la ocultación de la verdad para alcanzar un Ecumenismo descafeínado?


EL NACIMIENTO DE JESÚS CON LA 

             VIRGINIDAD DE LA VIRGEN MARÍA                    
                             
Dictado a María Valtorta del 15 de Septiembre de 1.943:

Dice Jesús:
….Mi Nacimiento fue un éxtasis dulcísimo. En el silencio de la noche que aislaba del mundo la morada solitaria y humildísima, María se había sumergido en sus fervientes contemplaciones de Dios. La oración de María era siempre rapto en Dios. Y saliendo del rapto conoció al Hijo. Fue más bien el primer llanto del Hijo–Dios el que arrancó a la Madre de la contemplación espiritual de Dios para llevar su mirada a contemplar el Milagro más grande del Universo: Un Dios encarnado para la Redención del hombre…….





                   

jueves, 19 de julio de 2012

DISCUSIÓN DE JESÚS CON LOS DOCTORES DEL TEMPLO















Esta disputa de Jesús con los doctores del Templo, es la increíble rebeldía de los Jerarcas de Israel ante el Mesías prometido y esperado por toda la gente de buena fe, todos los justos y Profetas, incluso los que no pertenecían al Pueblo Judío, cuya simbología son Los Reyes Magos.

Jesús, como luz del mundo y con la autoridad de Hijo de Dios, les recrimina con toda crudeza su falta de fe, pecado que es mucho mayor que el de cualquier otro ser humano porque ellos, gracias a los Profetas conocían perfectamente las Escrituras, donde está constantemente relatada la venida de Jesús. El Profeta se expresa siempre con un lenguaje místico, para los enamorados de Dios, es la Voz del Pastor que solo reconocen sus ovejas para que, como lo dijo Jesús los que no son de su rebaño, no puedan entenderlo, por eso dijo:

"A vosotros os ha sido dado el misterio del Reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas; para que viendo vean, pero no perciban. y oyendo oigan, pero no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados" (Marcos 4, 12)

Estas palabras, dichas hoy día, así como otras del Evangelio, como lo que dijo Jesús «Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra» (Lc 12, 51-5). Hoy día son inaceptables para la numerosa gente relativista que no ve diferencia entre el pecado y la virtud, y están convencidos que el cielo se gana en la Tierra con una Iglesia militante, que ahora llaman Iglesia Peregrina, como si la vida fuera un alegre peregrinaje, y además creen que todos somos hijos de Dios, y que por eso no existe ni Satanás, ni el Infierno.



Del Poema del hombre Dios de María Valtorta



La Ciudad está llena de gente. Jesús ha subido al Templo nada más entrar en Jerusalén, casi enseguida porque ha entrado por la puerta situada junto a la Probática, antes de que la gente se pudiera dar cuenta de que estaba en la Ciudad, antes de que la noticia se propagase desde la casa en que han dejado las bolsas y se han limpiado el polvo y el sudor para entrar limpios en el Templo, que está abarrotado de gente.

(…) Pero si bien, esparcidos entre la gente, hay escribas, fariseos y doctores (estos con sus discípulos) que hacen risitas y se dicen los unos a los otros medias frases que son burlas (como: “Lo aconseja la prudencia”, o: “¡Eh, un poco de miedo…!”, o: “Ha alcanzado la edad del discernimiento”, o también: “Menos estúpido de cuanto pensábamos…”), la mayoría, los que o por conocerlo con amor, o por un buen deseo de conocerlo no odian, insisten diciendo: “¿Nos vas a privar de esta fiesta en la fiesta? ¡Maestro bueno, no puedes hacerlo! Muchos de nosotros han hecho sacrificios para estar aquí esperándote…”, y algunos tapan la boca, o responden bruscamente a algún sarcástico.

(…) Israel no se ha arrepentido. Por eso las amenazas de Dios contra Israel se han repetido una y mil veces con toda gravedad. Israel no se arrepiente ni siquiera ahora, ahora que no un profeta, sino más que un profeta, le habla. Y Dios, que ha tenido para Israel la suprema misericordia y me ha enviado ahora, os dice. “Puesto que no escucháis a mi propia voz, me doleré del bien que os he hecho y prepararé contra vosotros la desventura”. 

Y Yo, que soy la Misericordia, aun sabiendo que esparzo inútilmente mi voz, grito a Israel: “Que cada uno vuelva sobre sus pasos dejando su mal camino. Haced, cada uno, recta vuestra conducta y vuestras tendencias. Para que, al menos, cuando se cumpla el designio de Dios para la Nación culpable, los mejores de ella, en medio de la pérdida general de los bienes, de la libertad, de la unión, conserven su espíritu libre de la culpa, unido a Dios, y no pierdan los bienes eternos de la misma forma que hayan perdido los bienes terrenos”.

Las visiones de los profetas no suceden sin una finalidad: la de avisar a los hombres de lo que puede ocurrir, Y ha sido dicho, por medio de la figura de la arcilla cocida, rota en presencia del pueblo, lo que les espera a las ciudades y reinos que no se dobleguen ante el Señor y…”.

Los ancianos, escribas, doctores y fariseos, que antes se habían marchado, deben de haber ido a avisar a los guardias del Templo y a los magistrados encargados del orden. 



lunes, 16 de julio de 2012

DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LAS ALMAS CONSAGRADAS: HAY QUE REZAR INSISTENTEMENTE PARA LOS SACERDOTES

El Santo Cura de Ars, Patrón de los Sacerdotes de todo el mundo















En los cuadernos de María Valtorta, hay un pasaje en donde Jesús le explica la visión del Apocalipsis en donde el dragón barre con su cola la tercera parte de las estrellas del Cielo.

El significado es este: esas estrellas son los Sacerdotes, y el trabajo preliminar de Satán es hacerlos caer, ya que él sabe muy bien, como así lo dice Jesús, que una vez que han caído, tiene el campo libre para hacer caer igualmente y mucho más fácilmente a los fieles, para los cuales los sacerdotes son las lumbreras que iluminan la noche del Espíritu.
El Papa, dirigiéndose a los sacerdotes en el encuentro en Madrid de la J.M.J., no tuvo reparo en afirmar que el que no sienta verdadera vocación, es mejor que abandone el futuro ministerio, por la responsabilidad tan grande que tienen los sacerdotes para la comunidad.
Bajo mi punto de vista, igual que gracias a este Papa se expulsan los sacerdotes pederastas, se tendrían que expulsar igualmente a los sacerdotes que predican doctrinas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia, a la tradición y a la Doctrina de los Santos Padres, negando el Infierno, la existencia del Demonio, y que pintan un Dios hecho a su semejanza y acorde con sus ideas heréticas.
No se trata de restablecer la Inquisición, pero hoy día, cualquier profesional que no cumple adecuadamente con su tarea, sea Ingeniero, Profesor o cualquier trabajador que no sabe ejercer su Profesión, es expulsado de su trabajo, lo mismo hay que hacer con ciertos Sacerdotes que están contaminando al Pueblo de Dios con su doctrina herética y contraria a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia, porque aquí se trata de un asunto más importante que cualquier oficio: La Salvación de las almas con la verdadera Doctrina de Jesús-Dios.
Si no se obra de esa manera, Satán tendrá las manos libres para corromper cada vez más a la gente incauta, y a los fieles que creen firmemente todo lo que dicen ciertos sacerdotes.

Dice Jesús:

“Ora, ofrenda y sufre mucho por mis sacerdotes. Mucha sal se ha vuelto insípida y las almas sufren por ello perdiendo el sabor de Mí y de mi Doctrina.
Hace algún tiempo que te digo esto, pero tú no quieres escucharlo. Y no quieres escribirlo. Te retraes. Entiendo el por qué. Pero antes que tú, otros han hablado de ello, por mi inspiración, y eran santos. Es inútil querer cerrar los ojos y los oídos para no ver y no oír: la verdad grita incluso con el silencio. Grita con los hechos que son la palabra más fuerte.
¿Por qué no repites la oración de M. Magdalena de Pazzi? Antes la decías siempre. ¿Por qué no ofreces parte de tus sufrimientos cotidianos para todo el sacerdocio? Oras y sufres por mi Vicario. Está bien. Oras y sufres por algún consagrado o consagrada que se encomiendan a ti o hacia los cuales tienes un especial deber de gratitud. Pero no es suficiente. Y por los otros ¿Qué haces? Has puesto una intención de sufrimiento por el clero el miércoles. No basta. Es necesario que todos los días ores por mis sacerdotes y que ofrezcas parte de tus sufrimientos por esto. No te canses nunca de orar por ellos que son los mayores responsables de la vida espiritual de los católicos.
Si basta que un laico haga por diez para no escandalizar, mis sacerdotes deben hacer por cien, por mil. Deberían ser semejantes a su Maestro en pureza, caridad, desapego de las cosas del mundo, humildad, generosidad. En cambio, el mismo relajamiento de vida cristiana que hay en los laicos está en mis sacerdotes y en general en todas las personas consagradas por votos especiales. Pero de estas hablaré después.

Ahora hablo de los sacerdotes, de quienes tienen el honor sublime de perpetuar desde el altar mi Sacrificio, de tocarme, de repetir mi Evangelio.


Deberían ser llamas. En cambio son humo. Hacen fatigosamente lo que deben hacer. No se aman entre ellos y no os aman a vosotros como pastores que deben estar preparados para darse completamente, incluso con el sacrificio de sus vidas, para sus ovejitas. Vienen a mi Altar con el corazón lleno de preocupaciones de la tierra. Me consagran con su mente en otra cosa y ni siquiera mi comunión enciende en su espíritu esa caridad que debe estar viva en todos, pero que debe ser vivísima en mis Sacerdotes.

Cuando pienso en los diáconos, en los sacerdotes de la Iglesia de las catacumbas, y los comparo con los de ahora, siento una infinita piedad por vosotros, multitudes que os quedáis sin o con demasiado poco alimento de mi Palabra.

Aquellos diáconos, aquellos sacerdotes  tenían en contra a toda una sociedad malévola, tenían en contra el poder constituido. Aquellos diáconos, aquellos sacerdotes debían desempeñar su ministerio entre mil dificultades; el más incauto movimiento les podía hacer caer en manos de los tiranos  y conducirlos a morir escarnecidos. Sin embargo, ¡cuanta fidelidad, cuanto amor, cuanta castidad, cuanto heroísmo había en ellos! Han cimentado con su sangre y con su amor a la Iglesia naciente y de cada uno de sus corazones han hecho un altar.

Ahora resplandecen en la Jerusalén Celestial como tantos altares eternos sobre los cuales Yo, el Cordero, descanso complaciéndome en ellos, mis intrépidos confesores, los puros que han sabido lavar las suciedades del paganismo que los había saturado de sí durante años y años antes de su conversión a la Fe, y que salpicaba su fango sobre ellos incluso después de su conversión, como un océano de barro sobre rocas inquebrantables.

Se habían bañado en mi Sangre y habían venido a mí con blancas estolas que tenían por adorno su sangre generosa y su caridad vehemente. No tenían vestidos externos, ni signos materiales de su milicia sacerdotal. Pero eran sacerdotes en el ánimo.
Ahora existe el vestido externo pero su corazón ya no es mío.
Tengo piedad de vosotros, greyes sin pastores. Por esto todavía detengo mis rayos: porque tengo piedad. Se que mucho de lo que sois proviene de que no estáis sostenidos.
¡Son demasiado pocos los sacerdotes verdaderos que se parten a si mismos para prodigarse a sus hijos! Nunca como ahora es necesario rogar al Dueño de la mies, que mande verdaderos obreros a su mies, que cae mustia porque no es suficiente el número de verdaderos incansables obreros, sobre los cuales se posa mi ojo con bendiciones y amor infinitos y agradecidos.
Como me gustaría poder decir a todos mis sacerdotes: “¡Venid, siervos buenos y fieles, entrad en el gozo de vuestro Señor!”.
Reza por el clero secular y el conventual.
El día en que el mundo no hubiera más sacerdotes realmente sacerdotales, el mundo terminaría en un horror que la palabra no puede describir. Habría llegado el momento de la “abominación de la desolación”. Pero llegado con una violencia tan espantosa, de ser un infierno traído sobre la tierra.
Reza y di que se rece para que toda la sal no se haga insípida en todos menos en Uno, en el último Mártir que estará para la última Misa, porque hasta el último día existirá mi Iglesia militante y el Sacrificio será cumplido.

Cuantos más verdaderos Sacerdotes existan en el mundo cuando se hayan cumplido los tiempos, menos largo y cruel será el tiempo del Anticristo y las últimas convulsiones de la raza humana. Porque “los justos” de los que hablo cuando predigo el fin del mundo, son los verdaderos Sacerdotes, los verdaderos consagrados en los conventos esparcidos sobre la tierra, las almas víctimas, hilera desconocida de mártires que solo mi ojo conoce mientras que el mundo no los ve, y quienes actúan con verdadera pureza de Fe. 

Pero estos últimos son, aun sin que ellos lo sepan, consagrados y víctimas.



sábado, 14 de julio de 2012

LAS DESVIACIONES DE LA ORTODOXIA EN LA IGLESIA Y LA MISIÓN DE LAS “VOCES” EN LA IGLESIA DE HOY



Dios Todopoderoso se comunica con las almas que son como niños, nunca quiere hablar con los soberbios.






Proféticas palabras de Jesús acerca de los acontecimientos de la futura Iglesia, que por el tedio, y las presiones del medio ambiente, se irá alejando del camino, guiada por ciertos pastores que no han sabido conservar la auténtica esencia de las instituciones (Huida del sacrificio y de la Cruz de Cristo, antigua teología de la liberación con los curas obreros, y moderna teología de la secularización, con su relativismo, quietismo y alejamiento de las enseñanzas de Jesús y de la tradición de los Santos Padres de la Iglesia Católica, mutilando las Escrituras al no querer hablar del Infierno; del Demonio, de las posesiones y de los exorcismos, predicando insistentemente una doctrina "descafeinada".


Con su dios, completamente indiferente al pecado y al vicio, criticando con contundencia a los Santos Padres, que son los "faros" puestos por Dios para alumbrar a los creyentes - a este respecto, cuando estudiaba para ser profesor de Religión en Granada, me levanté y le dije a un profesor: "Ud. enseña una doctrina contraria a lo que decía S. Juan de la Cruz", a lo que me respondió: "Eso eran cosas de la Edad media" - (Sic).

         

Por esta razón, en caso de grave peligro, la Santísima Virgen se comunicó a la Iglesia a través de unos niños inocentes, que son los que están de verdad preparados para recibir a Dios, o de personas que son como niños. Y así la Santísima Virgen se apareció en Lourdes, para indicar que la Salvación está en el rezo del Santísimo Rosario, como así lo dijo siglos antes a un gran Santo:San Antonio María Claret: "La salvación de tu País está en el rezo del Santo Rosario". 



También se apareció a los pastorcillos de Fátima, explicando que la primera guerra mundial era debida a los pecados de la Humanidad, y que si no se arrepentía vendría otra peor, que fue la segunda guerra mundial, donde se produjo la mayor masacre de la historia de la Humanidad.



En este pasaje del Evangelio "ampliado", y no cambiado, de María Valtorta, Jesús explica que hoy día, Dios se comunica a través de ciertas almas escogidas que serán el desprecio de la Jerarquía, cuya misión profética es recordar las enseñanzas del Evangelio, y avisar de los errores doctrinales, que ciertos Pastores, sometidos a la presión del mundo de las modas, y de la mayoría, no son capaces de distinguir.


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EL ENCUENTRO CON LA MADRE Y LAS DISCÍPULAS
(Del Evangelio como me ha sido revelado de Mª Valtorta)


  [...] Están ahora en la otra parte del Jordán y andan ligeros en dirección sudoeste, dirigidos hacia una segunda cadena de montes – más elevada que la primera, que está formada por pequeñas colinas – pasada la cual se ve la llanura del Jordán. Por lo que comentan, comprendo que han evitado la llanura para evitar de caer de nuevo en el limo  que han dejado en la otra parte, y piensa dirigirse a su destino, siguiendo por los caminos interiores, mejor conservados y más transitables, sobre todo en periodo de lluvia.
“¿A qué altura estaremos?” pregunta Mateo, que se orienta mal.
“Sin duda entre Silo y Betel. Reconozco los montes” dice Tomás. “Pasamos hace poco por aquí, con Judas, que en Betel se hospedó donde algunos fariseos”.
“Te podían hospedar también a ti. No quisiste venir. Pero ni yo, ni ellos te dijimos: “No vengas”.
“Yo tampoco digo que no me lo dijerais. Digo solo que preferí quedarme con los discípulos que evangelizaban aquí”.
Y el incidente termina. Es más, Andrés manifiesta su alegría: “Si en Betel tenemos fariseos amigos, no vendrán contra nosotros”.
“Pero estamos volviendo, no estamos yendo a Jerusalén” le objetan.
“¡Tendremos que ir en todo caso para la Pascua! Y ya no se como nos las vamos a ingeniar…”.
“¡Sí, claro! ¿Por qué ha dicho que vuelve a Caná? Podían volver las mujeres, y nosotros cumplir el peregrinaje…”.
“¡Está escrito que mi mujer no celebre la Pascua en Jerusalén!” exclama Pedro.
Juan le consulta a Jesús, que está hablando animadamente con el Zelote: “Maestro, ¿cómo nos las vamos a ingeniar para ir y volver en tan poco tiempo?”.
“No lo sé. Me pongo en las manos de Dios. Si nos retrasamos, no será culpa mía”.

“Has hecho bien siendo prudente” dice el Zelote.
“¡Por mí, habría seguido! Porque no ha llegado todavía mi hora. Esto Yo lo siento. Pero, ¿Cómo habríais soportado, vosotros, la aventura; vosotros que de un tiempo a esta parte estáis tan… cansados?”.
“Maestro… tienes razón. Parece como si un demonio hubiera espirado su aliento sobre nosotros. ¡Estamos muy cambiados!”.

“El hombre se cansa. Quiere las cosas rápidas. Y sueña cosas estúpidas. Cuando se percata que el sueño es distinto de la realidad, se agita y, si no tiene buena voluntad, cede.
Olvida que el Omnipotente, que hubiera podido, en un instante, hacer el Universo del cáos, lo hizo en fases ordenadas y separadas en espacios de tiempo que se han llamado días.

Yo debo sacar del cáos espiritual de todo un Mundo, el Reino de Dios. Y lo haré. Construiré sus bases. Ya las estoy construyendo. Y debo quebrar la roca durísima, para labrar dentro de ella los bases cimientos que no han de derrumbarse. Vosotros levantaréis lentamente los muros. Vuestros sucesores continuarán la obra, en anchura y altura. De la misma manera que Yo moriré en la obra, vosotros también moriréis, y habrán muchos otros que morirán cruenta o incruentamente, consumidos, de todas formas por este trabajo, que requiere espíritu de inmolación, de generosidad, y lágrimas y sangre y paciencia sin medida…”.

Pedro introduce su cabeza entrecana entre Jesús y Juan, y pregunta: “¿Se puede saber qué decís?”.
“¡Hombre, Simón! Ven aquí. Hablábamos de la futura Iglesia. Estaba explicando que, al contrario de vuestras prisas, cansancios, desánimos, etc. requiere calma, constancia, esfuerzo, confianza. Estaba explicando que requiere el sacrificio de todos sus miembros. Desde Mí, que soy su fundador, su Cabeza mística, hasta vosotros, hasta todos los discípulos, hasta todos aquellos que lleven el nombre de cristianos y el de pertenecientes a la Iglesia Universal.

 Y, en verdad, los que harán verdaderamente vital a la Iglesia, no pocas veces serán los más humildes de la gran escala de las jerarquías, es decir, aquellos que parezcan simplemente “números”. Verdaderamente, no pocas veces tendré que refugiarme en éstos para seguir manteniendo viva la fe y la fuerza de los colegios apostólicos que se renovarán siempre; y tendré que hacer de estos apóstoles personas atormentadas por Satanás y por los hombres envidiosos, soberbios e incrédulos. Y su martirio moral no será menos penoso que el martirio material: si, se verán entre la voluntad activa de Dios y la voluntad mala del hombre, instrumento de Satanás, que tratará por todas las artes y violencias de presentarlos embusteros, locos, obsesos, para paralizar mi obra en ellos y los frutos de mi obra, cada uno de los cuales es un golpe victorioso contra la bestia”.

“¿Y resistirán?”.

“Resistirán. Incluso sin tenerme materialmente a su lado. Deberán creer no solo en lo que se debe ser, sino también en su secreta misión; creerla santa, creerla útil, creerla proveniente de Mí. Y, mientras, en torno a ellos, Satanás, sibilante, tratará de aterrorizarles, y el mundo gritará para escarnecerlos, y gritarán los no siempre perfectamente luminosos ministros de Dios para condenarlos. Este es el destino de mis futuras voces. Y, con todo, no tendré otro modo de hacer reaccionar a los hombres y llevarlos al evangelio y a Cristo.

Ahora bien, como contrapartida a todo lo que les pida y les imponga y de todo lo que reciba de ellos, ¡Oh, les daré eterno gozo, una Gloria especial! En el Cielo hay un libro cerrado. Solo Dios puede leerlo. En él están todas las verdades. Pero Dios, alguna vez quita los sellos y despierta las verdades ya dichas a los hombres, y constriñe a un hombre, elegido para tal destino, a conocer el pasado, presente y futuro como están contenidos en el libro misterioso. ¿Habéis visto alguna vez a un hijo, el mejor de la familia, o a un alumno, el mejor de la escuela, ser convocados por el padre o el maestro para leer en un libro de adultos y para escuchar la explicación?

Está al lado de su padre o de su maestro, abarcado por uno de sus brazos, mientras la otra mano, del padre o del maestro, señala con el índice los renglones que quiera que lea y conozca el predilecto. Lo mismo hace Dios con sus consagrados para tal destino. Los acerca hacia sí, los tiene cogidos con su brazo, y los fuerza a leer lo que Él quiere, y a saber su significado, y luego a decirlo, y recibir a cambio burlas y dolor. Yo, el hombre encabezo la estirpe de los que dicen las Verdades del libro celeste; y recibo burlas, dolor y muerte. Pero el Padre ya prepara mi Gloria. Y Yo, cuando haya subido a ella, prepararé la gloria de aquellos a quien haya forzado a leer en el libro cerrado los puntos que quería que leyeran, y, en presencia de toda la Humanidad resucitada y de los coros angélicos, los señalaré como los que fueron, y los invitaré a acercarse; entonces abriré los sellos del Libro que ya será inútil tener cerrado, y ellos sonreirán al verlos de nuevo escritas, al volver a leer las palabras que ya les fueron iluminadas cuando sufrían en la Tierra”.

“¿Y los otros?” pregunta Juan, que está atentísimo a la lección.
“¿Qué otros?”.
“Los otros, que como yo no han leído en la Tierra aquel Libro, ¿no sabrán nunca lo que dice?”.
“Los bienaventurados en el Cielo, absorbidos en la Sabiduría infinita, sabrán todo”.
“¿Inmediatamente? ¿Nada más morir?”
“Nada más entrar en la Vida”.

“¿Pero entonces porqué en el Último día vas a hacer ver que los llamas para conocer el Libro?”.
“Porque no estarán solo los bienaventurados viendo esto, sino toda la Humanidad. Y muchos, en la parte de los condenados, serán de aquellos que se burlaron de las voces de Dios como de voces de locos y de endemoniados, y los atormentaron por causa de aquel don suyo. Tardía pero obligada revancha concedida a estos mártires del malvado embotamiento del Mundo”.
“¡Qué bonito será verlo!” exclama Juan arrobado.
“Sí. Y ver a todos los fariseos amolar los dientes de rabia” dice Pedro, y se frota las manos.

“¡Yo creo que miraré solo a Jesús y a los benditos que lean con Él el Libro!...” responde Juan con una sonrisa de niño en sus labios rojos, soñando con esa hora, perdido sus ojos en quien sabe que visión de Luz, ahora más brillantes por un acceso de llanto emotivo que no brota pero pone esplendorosos sus iris garzos.
El Zelote le mira, también Jesús le mira. Pero Jesús no dice nada. El Zelote, sin embargo dice: “¡Te mirarás entonces a ti mismo! Porqué si entre nosotros hay uno que será “voz de Dios” en la Tierra y será llamado a leer los puntos del Libro sellado, ése eres tú, Juan, predilecto de Jesús y amigo de Dios”.
“¡No digas eso!” Yo soy el más ignorante de todos. Soy tan negado para todo que, si Jesús no dijera que de los niños es el reino de Dios, pensaría que no podría nunca alcanzarlo. ¿No es verdad, Maestro, que yo valgo sólo porqué soy semejante a un niño?”.

“Sí, perteneces a la bienaventurada infancia. ¿Y bendito seas por ello!”.

Siguen andando todavía un rato; luego Pedro, que mira hacia atrás por el camino de caravanas en que ya se encuentran, exclama: “¡Misericordiosa Providencia! ¡Aquel es el carro de las mujeres!”.
Todos se vuelven. Es realmente el pesado carro de Juana. Viene tirado por dos robustos caballos al trote. Se paran para esperarle. La cubierta de cuero, enteramente echada, impide ver a las personas que vienen dentro del carro. Pero Jesús hace un gesto para que se detenga, y el conductor reacciona con una exclamación de alegría cuando ve a Jesús erguido y con el brazo levantado al borde del camino.

Mientras el hombre para a los dos caballos que venían resoplando, se asoma por la apertura del tendal el rostro flaco de Isaac: “¡E Maestro!” grita. “¡Madre, alégrate! ¡Está aquí!”.
Se producen en el interior del carro voces de mujeres y confuso rumor de pisadas; pero antes de que una sola de las mujeres baje, ya han saltado al suelo Manahén, Margziam e Isaac, y corren para venerar al Maestro.
“¿Todavía aquí, Manahén?”.
“Fiel a la consigna. Y ahora más que nunca, porque las mujeres tenían miedo… Pero… Te hemos obedecido porque se debe obedecer, aunque – créelo -  no había nada preocupante. Sé con certeza que Pilatos ha llamado al orden a los turbulentos, diciendo que quienquiera que provoque sediciones en estos días de fiesta será castigado duramente. Creo que no es ajena a esta protección su mujer, y sobre todo, las damas amigas de su mujer. En la corte se sabe todo y nada. Pero se sabe lo suficiente…” y Manahén se aparta para dejar sitio a María, que ha bajado del carro y ha recorrido los pocos metros de camino, trémula y toda emocionada.
Se besan, mientras todas las discípulas, veneran al Maestro. Pero no están ni María ni Marta de Lázaro.

María susurra: “¡Cuanta congoja desde aquella noche! ¡Hijo, cómo te odian todos!” y unas lágrimas descienden siguiendo las líneas rojas, que son las señales de muchas otras, vertidas esos días.
“Pero ya ves que el Padre provee. ¡Así que no llores! Yo desafío con coraje a todo el odio del mundo. Pero una sola lágrima tuya me abate. ¡¡Ánimo, Madre Santa!!” y, teniéndola arrimada contra sí con un brazo, se vuelve hacia las discípulas para saludarlas; y dedica palabras especiales a Juana, que ha querido regresar para acompañar a María.

“¡Maestro, no es ningún esfuerzo estar con tu Madre! María está retenida en Betania por los sufrimientos de su hermano. He venido yo. He dejado a los niños al cuidado de la mujer del guardián del palacio; es una mujer buena y maternal. Y ya está también Cusa. ¡Fíjate Tú si le va a faltar algo a nuestro querido Matías, predilecto de mi marido! Pero también Cusa me dijo que partir era inútil. La medida de contención impuesta por el Procónsul le ha roto las uñas también a Herodías. Y además él, el Tetrarca, tiembla de miedo, y no tiene más que un pensamiento: vigilar para que Herodías no le destruya  ante los ojos de Roma. La muerte de Juan ha echado abajo muchas cosas que estaban a favor de Herodías. Y Herodes siente también, y muy bien, que el Pueblo está rebelado contra él por la muerte de Juan. La raposa intuye que el peor castigo sería perder la odiosa y humillante protección de Roma. El Pueblo arremetería contra él inmediatamente. . Por tanto, no dudes que no hará nada por propia iniciativa”.

“¡Entonces volvemos a Jerusalén! Podéis caminar tranquilos en cuanto a vuestra seguridad. Vamos. Que las mujeres monten de nuevo en el carro, y con ellas Mateo y quien esté cansado. Descansaremos en Betel. Vamos”.
Las mujeres obedecen, suben con ellas Mateo y Bartolomé. Los otros prefieren seguir al carro a pie junto con Manahén, Isaac y Margziam. Y Manahén cuenta como ha hecho las averiguaciones para saber lo que había de verdad en la bravata del herodiano, que había extendido un velo de dolor sobre el grupo tranquilo reunido en Betania en casa de Lázaro, “que sufre mucho” (dice Manahén).

“¿Ha ido una mujer a Betania?”.
“No, Señor. Pero nosotros hace tres días que faltamos de allí. “¿Quién es?”.
“Una discípula. Se la daré a Elisa, porque es joven, está sola y no tiene medios”.
“Elisa está en el palacio de Juana. Quería venir. Pero está muy resfriada. Ardía en deseos de verte. Decía: “¿Pero no comprendéis que mi paz está en verle?”.
“Voy a darle también una alegría con esta joven. ¿Y tú, Margziam, no hablas?”.
“Escucho, Maestro”.
“El muchacho escucha y escribe. De uno u otro requiere que le repitamos tus palabras, y escribe, escribe. ¿Pero las habremos dicho bien?” dice Isaac.

“Las miraré Yo y añadiré lo que falte en el trabajo de mi discípulo” dice Jesús acariciando al carrillo morenito de Margziam. Y pregunta: “¿Y el anciano padre? ¿Le has visto?”.
“¡Sí! No me reconocía. Lloró de alegría. Pero le veremos en el Templo porque Ismael los envía. Es más, les ha dado más días este año. Tiene miedo de Ti”.
“¡Claro, mira este! ¡Después de la bromita que le sucedió a Cananías en Sebat!” dice Pedro, y ríe.
“Pero el miedo a Dios no construye; al contrario, destruye. No es amistad. Es solo una espera que a menudo se transforma en odio. Pero cada uno da lo que puede…”.
Prosiguen el camino y los pierdo de vista.