MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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domingo, 7 de febrero de 2016

EXCURSUS TEOLÓGICO SAPIENCIAL SOBRE EL DOGMA DEL INFIERNO


JESÚS REY DE REYES, CAMBIARÁ SU CAYADO DE PASTOR
POR UN CETRO REAL PARA SEPARAR LAS
 OVEJAS DE LOS CABRITOS




Jesús cambiará su cayado de Pastor por su Cetro de Rey de Reyes, su juicio será inexorable, en el Cielo solo entrarán las almas sin rastro alguno de pecado, el pecado venial será destruido por el fuego del Purgatorio, el pecado mortal, no tendrá redención alguna, será merecedor de un castigo eterno y el alma será por toda la eternidad esclava de Satanás.

Dios paga a las almas con la misma moneda que han utilizado en su vida terrena, las que han sido misericordiosas con sus hermanos, obtendrán misericordia, las almas que han sido impías, serán tratadas con impiedad. Lo que ocurre es que el bien y el mal que esas almas han hecho en la Tierra, que es de una cuantía limitada, serán correspondidas por un ser que es infinito, por eso el premio y el castigo serán de una duración y de una intensidad infinitas.

Lo que para mí es incomprensible es que se haya excomulgado a Mons. Lefebvre, que nunca predicó contra ningún Dogma de la Santa Iglesia Católica - menos mal que el Papa Benedicto levantó dicha excomunión - , y se dejen campar a sus anchas predicadores que niegan el Dogma del Infierno, o que dicen que está vacío por la Gran Misericordia de Dios, se trata de Cardenales, Arzobispos y predicadores, que sigan a sus anchas expandiendo esa Doctrina satánica.

Me acordaré toda mi vida una misa de Navidad Concelebrada con varios Sacerdotes, en donde el predicador, pidió perdón a la numerosa asamblea. ¡Porqué el Infierno lo hemos inventado nosotros los curas!, cualquier alma de esa asamblea que hubiera estado en pecado mortal, si no fuera por la Misericordia de Dios, estaba en ese momento alentada para seguir en su pecado, lo que firmaría la sentencia de muerte de su alma.


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Por Saulo de Santa María

―Y todo el que no fue hallado escrito en el libro de la vida fue arrojado en el estanque de fuego. Pero los cobardes, los infieles, los abominables, los homicidas, los fornicadores, los hechiceros, los idólatras y todos los embusteros tendrán su parte en el estanque, que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte”. 
Apocalipsis 20:15; 21:8 

No es del gusto general oír hablar del infierno o de la muerte, así lo reflejan nuestras diarias conversaciones con los amigos, los compañeros de trabajo o los comentarios de las noticias televisivas cuando muere algún personaje célebre. Lo mismo ocurre cuando muere un familiar o un amigo, solemos regalarle un pasaporte gratis que lo lleva directamente al cielo sin pensar que el destino de esa alma solo lo decide Dios que es el dueño de la vida y de la muerte, el Justo y el Veraz. La Justicia de Dios es inalcanzable e incomprensible para el hombre. 

Es Dios quien por su propia naturaleza es Justo, su justicia es perfecta, emanada de su divina Omnisciencia (Is. 45, 21–24). En contraposición, la Justicia del hombre es imperfecta y profundamente distinta de la Divina, nunca llegará a ser perfecta, por tanto sus juicios pueden ser erróneos, salvo la de aquellos ―justos‖ que viviendo en santidad la plena gracia de Dios, comparten como don divino la justicia procedente de la Divinidad. 

Hay mucha confusión con el tema del infierno, confusión plenamente enraizada con la grave contaminación que está afectando a la Iglesia Católica por parte de sectas protestantes, gnósticas, teosóficas, espiritistas, religiones orientales, Testigos de Jehová, teorías de teólogos herejes o simplemente con las enseñanzas de la Nueva Era (New Age) tan en boga hoy en día. 

Otro factor contribuyente a esta confusión e ignorancia de este fundamental Dogma, es aquel ―silencio o ausencia total de la palabra infierno en las homilías de algunas parroquias, hasta llegar a suprimirse de las lecturas, como ocurrió en un caso reciente que conozco personalmente, cuando un sacerdote suprimió alegremente una frase del Santo Evangelio, donde se mencionaba la frase ―… Y allí será el llanto y rechinar de dientes‖ (Lc. 13, 28). 

¿Cómo podemos interpretar esta actitud de algunos sacerdotes? Puede haber varias respuestas, pero las más acertadas son, que se debe a una TIBIEZA latente, a una falta de FE en los primordiales Dogmas de nuestra Santa Religión, a una falta de DESOBEDIENCIA al Magisterio de la Iglesia y al Santo Padre, y a un ENVENENAMIENTO DOCTRINAL con teologías modernistas y afines.

En las homilías y catequesis no se habla ni del Infierno ni del Demonio, se tratan estos temas ―diplomáticamente, como ―con pinzas, para no asustar al personal. La predicación sobre los NOVÍSIMOS ya no se hace, se ha caído en el olvido, no se toma ejemplo de grandes predicadores y santos como el Santo Cura de Ars, San Vicente Ferrer, San Roberto Belarmino, San Alfonso Mª de Ligorio entre otros.

En las Misas de difuntos se proclama inequívocamente que ― el difunto en cuestión ya está en el Cielo, se halagan los oídos de la familia para no crear psicosis ni angustia o para no hacerles ― pasar un mal rato porque ― se pueden traumatizar emocionalmente aquellos caracteres demasiado susceptibles‖, difundiéndose la idea de que Dios es exclusivamente Misericordia infinita, (que es verdad) pero despreciando el rigor de su divina Justicia que también es perfecta, como lo es todo en Dios.

Nos olvidamos que la Santísima Virgen de Fátima en 1917, les enseñó una visión  terrorífica  del  Infierno  a  3  niños  de  7,  9  y  10  años  sin  que  por  ello  se ―traumatizaran‖. Enfermizadamente hoy en día no se predica sobre  el infierno, no ya a los niños, sino tampoco a los adultos. Es una realidad que si un sacerdote habla del infierno, se le tache de proscrito y se le ridiculice hasta llamarle ingenuo o ignorante, porque ese tipo de predicaciones es del pasado cuando se le daba más importancia a la atrición que a la Misericordia y a la misión salvífica, fruto de la inmolación de Cristo en la Cruz.

La tendencia generalizada  hoy  en  día  en  relación  al  tema  del  Infierno,  es  o negarlo en absoluto o creer vagamente en el con una idea totalmente distorsionada, es decir unos creen que Dios Padre infinitamente Misericordioso no puede destinar a sus hijos a un sufrimiento tan cruel y además eterno, por tanto el Infierno no existe, se niega el dogma; otros creen que si existe, pero que allí no va nadie. 

Por desgracia, algunos teólogos modernos como el caso del ex religioso Leonardo Boff (censurado por Roma) se pregunta ―¿Cómo un Dios todo amor, puede condenar a sus hijos a las penas eternas del infierno?, tanto él como el también desgraciadamente célebre Hans Küng, (ambos herejes), llegan prácticamente a negar dicho dogma, cuestionando su eternidad, es decir que el infierno en el caso de que exista, solo lo sería por un determinado período de tiempo, tras el cual, habría una ―amnistía general y desaparecía para siempre.

He tenido la vergonzosa experiencia de oír hablar a un respetado sacerdote religioso, teólogo y profesor en ejercicio de una universidad católica española negar la existencia del Dogma del infierno, afirmando claramente que ―Allí no hay nadie, ni va nadie.

Nuestros padres y abuelos comentan que antes se predicaba más sobre el infierno, que se hablaba tal vez en demasía, pero aun así eso era bueno porque se obtenían muchísimas conversiones, no obstante en la actualidad es todo lo contrario, se omite, se pasa por encima, se tergiversa o se niega. Hemos pasado de la hartura a la duda, de la duda a la ausencia, y de ésta a la negación, es decir a la HEREJÍA estrechamente cercana a la APOSTASÍA. 

Como ejemplo tomo estas palabras del caudillo de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff, al que acolitan algunos sacerdotes y fieles. (Que los lectores juzguen por si mismos): «…Si pudiese, anunciaría esta novedad: el infierno es un invento de los curas para mantener al pueblo sometido a ellos; es un instrumento de terror excogitado por las religiones para garantizar sus privilegios y sus situaciones de poder. Si pudiese, lo anunciaría y ciertamente significaría una liberación para toda la humanidad. (Hablemos de la otra vida‖ Ed. Sal Terrae).

Narra el P. Marcel Nault, que cierto sacerdote en una conferencia carismática dijo a una multitud de unas 3 mil personas y 100 sacerdotes: ―Dios es amor, Dios es misericordia y verán su infinita Misericordia en el fin del mundo, cuando Jesús liberará a todas las almas del Infierno, aún a los demonios. ¡¡Este sacerdote sigue predicando y su Obispo no suspende sus facultades por enseñar tal herejía!! 

Tal es el daño que está causando estas erróneas interpretaciones teológicas, que hay seminarios en Hispanoamérica donde años antes florecían y llenaban por completo vocaciones ejemplarizantes, que se han ido vaciando a medida que se introducían estas corruptas ideas que desgarran la FE de los seminarista, propias no ya de un religioso o sacerdote, sino del mismo Demonio o Anticristo.

Es  por  estos  motivos,  y  por  el  alarmante  convencimiento  que  cunde  entre algunos teólogos, seminaristas, religiosos, fieles y de algún que otro sacerdote de que el Infierno no existe, o de que Dios en su infinita Misericordia, va a preparar  una ―amnistía‖ general,  perdonando a los condenados y cerrándolo para siempre,  por lo que publicamos este artículo que no presenta novedad alguna, solo es un recordatorio de lo que el Santo Magisterio de la Iglesia tiene registrado como Dogma primordial y del que parece que hoy en día es algo realmente ―repugnante,  del que hay que huir inmediatamente.  Nos  dejamos  arrastrar  por  los  pensamientos  del  mundo  y  sus acólitos: los actores, artistas de moda,  escritores famosos, políticos,  sociólogos, y  los personajillos de la telebasura, los tomamos como personas muy inteligentes, y si dicen lo que dicen  por algo será y habrá que tenerlo en cuenta, ¡¡hay que ―estar a la moda!!

Como botón de muestra expongo a continuación un breve párrafo del libro ―Espejos: una historia casi universal‖ del conocido escritor contemporáneo uruguayo Eduardo Galeano: 

«La Iglesia Católica inventó el Infierno y también inventó al Diablo. El Antiguo Testamento no mencionaba esa parrilla perpetua, ni aparecía en sus páginas ese monstruo que huele a azufre, usa tridente y tiene cuernos y rabo, garras y pezuñas, patas de chivo y alas de dragón. Pero la Iglesia se preguntó: ¿Qué será de la recompensa sin el castigo? ¿Qué será de la obediencia sin el miedo? Y se preguntó: ¿Qué será de Dios sin el Diablo? ¿Qué será del Bien sin el Mal? Y la Iglesia comprobó que la amenaza del Infierno es más eficaz que la promesa del Cielo, y desde entonces sus doctores y santos padres nos aterrorizan anunciándonos el suplicio del fuego en los abismos donde reina el Maligno. 

En el año 2007, el Papa Benedicto XVI lo confirmó:―Hay Infierno. Y es eterno. Los librepensadores, los filósofos, los científicos, los literatos y muchos amantes de la ―cultura‖, todos ellos hijos de este mundo, seguro que aplaudirán a rabiar la prosa del famoso escritor, pero además de despreciar la palabra de Dios, olvidan flagrantemente que los padres de la filosofía como Sócrates, Platón, Aristóteles, Séneca y Cicerón que aunque paganos, hablaron sobre el Tártaro, aquel infierno de los griegos, ―adonde llegaban los impíos que despreciaban las santas leyes‖. A pesar de ser ―cultos, las celebridades contemporáneas interpretan algunas obras literarias de los autores clásicos griegos Homero y Virgilio, como simples fábulas de la época y no digamos lo que opinan de las Sagradas Escrituras.

Encontramos en todos los pueblos de esta trillada tierra, la creencia universal del Cielo y del Infierno. Desde los más antiguos pueblos paganos como Asiria, India, etc. hasta los más salvajes pueblos indígenas de la América precolombina y pueblos del África negra una creencia sobre ese lugar de castigo para los malvados. 

Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla‖ (Mat. 11, 25–30).


 I. Origen  semántico de la palabra Infierno.

La palabra infierno es una palabra castellanizada proveniente del latín, ― infernus Pero como la Biblia no fue originalmente escrita en latín, no podemos encontrar este término en los textos primigenios que fueron hebreo, arameo y griego, por tanto vamos a analizar los diferentes nombres asignados en las lenguas originales, y que se prestan a alguna confusión cuando surgieron las diversas traducciones al igualar el término griego Hades con Gehenna y que son dos conceptos distintos, este análisis semántico no consigue otro fruto que la interpretación apropiada de los diferentes términos, resultado de una revelación progresiva.


EL INFIERNO

Seól (heb. she‘ôl): Significa ―mundo invisible o lugar de los muertos sin espíritu. (Utilizada en el Antiguo Testamento. Hades (gr. hád‘s): Quiere decir ―tumba o ―sepulcro. Inframundo, Morada de los muertos (palabra utilizada en el Nuevo Testamento). Infernus: (Lat. Infernus): Lo que yace debajo, la región inferior. 

Gehenna (gr. guéenna), Lugar cercano a Jerusalén donde se quemaba la basura. (Mt. 5,29–30; 18,9), Mc. 9,42 ss. en la Vulgata latina) (Se usa en el Nuevo Testamento). 

Tártaro (gr. Tartaróo), un lugar que existía debajo del Hades para castigar a los malos. 

Los tres primeros se refieren a un término general, algo escueto e impreciso, es aquel lugar llamado ―Morada de los muertos‖, un estado intermedio, sin especificar si son condenados o no, pues estaban esperando el juicio. Los dos últimos si definen enfáticamente como aquel lugar de castigo para los ―malos‖ o impíos‖. Por tanto el Infierno de castigo (gehenna, tártaro) no hay que confundirlo con el Hades o Seol o ―Seno de Abraham‖ o ―Limbo de los Padres. 

El Seno de Abraham como tal, se menciona solamente en dos versículos del Evangelio de San Lucas (Luc. 16, 22–23): parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, que nos describe un lugar donde el alma de los justos comparten el reposo y la felicidad de Abraham, ― el padre de los fieles‖; no obstante esta ―felicidad‖ no era una felicidad completa, sino más bien una felicidad ―imperfecta‖ donde no se gozaba de la visión beatífica de Dios, donde no se sufría, sino que era aquel lugar de descanso hasta después de ser vencidos el pecado y la muerte tras la Gloriosa Resurrección del Salvador Jesucristo.

No obstante lo anterior, el concepto judío de Seol había evolucionado en el período inter–testamentario pues ya se creía que existían dos compartimentos distintos. También en este período, el concepto de Hades evoluciona llegando a ser más puntual, y es el mismo Jesús quien lo ratifica en aquella parábola de Lucas 16, 19 (Parábola de Lázaro y el rico Epulón) donde hace referencia tanto al Seno de Abraham, lugar de descanso, como al Hades referido como a ―ese lugar de tormentos‖ de donde nadie sale por toda la eternidad.

En el Credo apostólico y las Sagradas Escrituras se dice:…descendió a los infiernos (Dogma definido en 1215 en el IV Concilio Lateranense), hay quien se pregunta confusamente por qué el alma de Jesucristo bajo a los Infiernos, (creyendo sea el Infierno de los condenados), si con su muerte tras la inmolación en el glorioso trono de la Santa Cruz obtuvo la victoria sobre la muerte y el pecado, consiguió la apertura de las puertas del Cielo para todos los justos (Ef. 4, 9–10), y por tanto no era necesario que fuera a ver a los condenados.

Pero, ―el por qué bajó a los infiernos está relacionado con otra pregunta: ¿Bajó solamente al ―infernus Seol o Hades de los justos o seno de Abraham, o también al ―infernus de los condenados? A la primera respondemos lo que claramente rezan las Sagradas Escrituras y el Catecismo de la Iglesia Católica (631, 632, 633, 634 y 635), es decir que Jesucristo bajo a la ―morada de los muertos para proclamar la buena nueva a los espíritus allí detenidos y llevarlos consigo al Cielo, entre esta multitud de justos estaban San José, los patriarcas y los profetas.

A la segunda respondemos que Jesucristo bajó al Seno de Abrahan para rescatar a los justos, pero no al infierno de los condenados o Hades según lo escribe San Lucas en Hechos 2, 31 en donde no hace clara referencia al descenso a dicho lugar de castigo, para dar testimonio a los espíritus encarcelados, es decir proclamó su victoria sobre la muerte y el pecado, el demonio, y el resto de condenados. No bajó pues para liberar a los condenados, ni para destruir el infierno. 

Se entiende entonces que el Seno de Abraham fue un lugar temporal y por lo tanto ya no existe desde la Resurrección de Jesucristo y su Ascensión a los Cielos, demarcándose la perfecta diferenciación entre Cielo e Infierno y el estado intermedio y temporal o Purgatorio. 

Por último, una pequeña aclaración: no hay que confundir el ―Seno de Abraham con el Purgatorio, aunque ambos son temporales, el primero ya dejó de existir, y el segundo todavía lo es hasta la consumación de los siglos y la finalización de las penas purgantes del último ser humano que tenga que permanecer allí.


II. Definición: ¿Qué es el infierno?


El infierno es un lugar en el estado de la más grande y completa desgracia eterna, destinado a ser morada de los ángeles réprobos o demonios, junto con su líder llamado Diablo o Satanás. Es también el destino final de las almas de los que ya han muerto y rechazaron libre y voluntariamente a Dios, de aquellos que no aceptaron las gracias de la salvación otorgadas por Dios que en su infinita bondad, merced a su pasión y muerte en la Cruz ha regalado a todos los hombres, por tanto estas almas y todos los demonios están condenados en la eternidad.

III. La existencia del Infierno. El dogma.

La existencia del infierno es un dogma de la Iglesia, definido en el IV Concilio de Letrán (1.215) y explicado en muchos documento del Magisterio. Por tanto al ser dogma de fe hay obligación de creer, de lo contrario caeremos en herejía y apostasía, con la debida carga de pecado mortal. Según el diario de Santa Faustina Kowalska, dice que en su visita al infierno, se le dio a conocer que la mayor parte de los condenados no habían creído en el infierno durante su vida terrenal.

Respecto al Dogma del Infierno, dice S.S. Juan Pablo II el 28 de julio de 1999:―El pensamiento del infierno y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar ―Abbá, Padre (Rm 8, 15; Ga 4, 6). 

Es  muy  cómodo  para  las  conciencias  anestesiadas  negar  la  existencia  del infierno. No se puede creer desde luego que ese rechazo se deba a la ignorancia, o a una dudosa premisa intelectual. Es más bien una problemática de índole moral, ya que  esa  doble  moral  se acomoda a  los  apetitos  carnales  de  los  que  no se quieren desvincular, más bien se desdibuja la arquitectura de la conciencia para admitir toda clase de pecados considerándolos lícitos, de ahí la ausencia de temor. Por eso es tan importante predicar sobre los novísimos, porque aunque resulte indigesto a muchos, solo por el temor se convertirían. Es por eso que los ateos y agnósticos niegan a Dios, pues es fácil creer que si no hay Dios, no hay pecado, por tanto no hay demonio, y menos aún infierno, y consecuentemente se puede vivir libremente, sin temores ni culpas; ya lo decía Dostoyevsky: Si Dios no existe, todo es lícito.

La Iglesia es rotundamente clara al afirmar como dogma de fe, que el infierno tiene  una  duración  eterna.  Así  en  las  traducciones  del  griego,  se  toma  la  palabra aionios  que  se  traduce  como  ″aquello  que  no  tiene  fin  en  clara  referencia a  la eternidad del infierno (Ap,14, 11) , es también la misma palabra utilizada por San Juan para hablar de la eternidad de Dios (Rom. 26, 16) y la misma para hablar de la vida eterna (Jn. 3, 16). Esta palabra no tiene doble significado, por tanto es claro que si Dios es eterno y la vida es eterna, la duración del infierno también es eterna.

Hemos descrito desde el principio, como la revelación de las Sagradas Escrituras es rica en fuentes primarias que describen el infierno  bajo varias palabras, bien sean  procedentes del arameo, hebreo o griego. No es de recibo, citar todos los versículos de la Biblia donde se menciona al infierno, por tanto el Magisterio de la Iglesia en la actualidad  resume el Dogma del Infierno en el Catecismo de la Iglesia Católica en su 1ª  parte,  2ª  sección,  Capítulo  3º,  artículo  12,  epígrafes  1030  a  1041,  y  que  aquí transcribimos solo dos:

1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, ―el fuego eterno‖ (cf DS 76; 409; 411; 80 1; 858; 1002; 135 1; 1575; SPF 12). La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

1037 Dios no predestina a nadie a ir al infierno (cf DS 397; 1567); para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final. En la liturgia eucarística y en las plegarias diarias de los fieles, la Iglesia implora la misericordia de Dios, que ―quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen a la conversión‖ (2 P 3:9).

Por otra parte, es necesario reseñar que en el canon romano de la Misa de San Pío V o Misa Tradicional (plegaria eucarística n. 1 del ―novus ordo), recuerda y conserva el dogma del infierno eterno en la oración ―Hanc igitur momentos antes de la Consagración: ―… Líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.







viernes, 5 de febrero de 2016

HAY QUE COMPRAR EL BILLETE DE ENTRADA PARA EL CIELO, PROVIENE DEL LIBRO DE SANTA TERESITA EDITADO POR LAS CARMELITAS DE LISIEUX





Este billete para entrar en el Cielo, se ha podido comprar después de haber aprobado los exámenes de la escuela de la Paciencia en la vida de la Tierra.

En el lado izquierdo se puede leer de abajo a arriba: Nadie tendrá la corona, y a la derecha de arriba abajo: Si no ha combatido adecuadamente.

El dibujo representa una mano levantando las armas del triunfo, debajo de la corona de estrellas, hay una Cruz grande que representa la Cruz del Redentor, y cinco cruces más pequeñas, que son las que ha tenido que sobrellevar el alma domando sus cinco sentidos corporales que son el olfato, el gusto, el tacto, la vista y el oído, para adaptarlos a los mandamientos de la Ley de Dios.

de la mano cuelga el Escapulario del Carmen, que simboliza la protección de la Madre de Dios, y Madre nuestra, y cuatro estandartes en dos de los cuales se puede leer: Enfermedades y sufrimientos.

Está arriba el sello de Jesús JHS, que es Jesús Hombre Salvador, y debajo del escapulario el sello de la Virgen del Carmen, que son los seres que conceden el billete de la Vida Eterna a cada alma que ha aprobado el examen de la Vida.

Debajo está la firma del aprobado, cuyo nombre está escrito en el Libro de la Vida, que dice: ¡Ya lo tengo! (He aprobado), y la oración que certifica su humildad: ¡Oh, Virgen María ayúdame a conservarlo cuidadosamente, en mi corazón! 

Se refiere al billete que me da acceso al Cielo tan deseado.





jueves, 4 de febrero de 2016

EL ÚNICO CAMINO PARA SALVAR EL MUNDO ES EL DOLOR: HAY QUE TOMAR LA CRUZ PARA SEGUIR A CRISTO.


JESUCRISTO ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA, ES NUESTRO MODELO A SEGUIR PARA ALCANZAR LA REDENCIÓN
NUESTRA Y LA DE LOS HERMANOS




Estremecedoras palabras de Jesús que explica el por qué y el valor del sufrimiento de la Humanidad, que tiene que expiar por los graves pecados de la Sociedad como víctimas reparadoras, es lo que está pasando ahora mismo con la atroz persecución de los Cristianos en los Países musulmanes, sin lo cual el mundo no existiría, eliminado por Dios por ser una creación abyecta, donde impera el relativismo y en donde se da más valor al pecado que a la Virtud.



Profunda explicación de Jesús de como al tener una Naturaleza divina, tiene además una Naturaleza humana, cuyo corazón sufre por tener que ver el sufrimiento de la Humanidad doliente, que por razones de Justicia no puede remediar, ya que al ser la Tierra un campo de batalla neutral, en el cual combaten libremente el bien y el mal, tiene que dejar libertad a las fuerzas del mal, que traen consigo las funestas consecuencias del dolor y del sufrimiento, siendo Él el primero que sufrió esas consecuencias, con la Stma. Virgen María, y a ejemplo suyo, todos los Santos y los Mártires.




Dijo San Juan de la Cruz a un hermano que le recriminaba 
su vida de Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno, fuese Prelado o no, le persuadiere de doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni lo abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino penitencia, y más penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere llegar a la posesión de Cristo, lo busque sin la Cruz". Jesús le preguntó un día: "Juan, ¿que quieres por tus servicios?", a lo cual el Santo, que conocía perfectamente los beneficios tan grandes del sufrimiento, le contestó: "¡Señor, ser despreciado por todos por tu Amor!", deseo que se cumplió perfectamente hasta su cruenta muerte en Úbeda.

Y Santa Teresa de Jesús, cuyo lema era: Sufrir o morir, y que después de muerta, se pudo observar en su corazón, la huella del dardo que le traspasó el Serafín en el milagro de la Transverberación, lo que se recuerda en la estatua de Berníni que se encuentra en Roma, se apareció después de muerta a una carmelita y le dijo: "Vosotras estáis en la Tierra para sufrir por los pecadores, y nosotras estamos en el Cielo para gozar por haber sufrido en la Tierra".

En cuanto a Sta Teresita del Niño Jesús, se ofreció como víctima al Amor Misericordioso de Dios, y murió de tuberculosis con grandes sufrimientos, solo Dios sabe la cantidad de almas que salvó!

En cuanto a Santa Bernadette, la vidente de Lourdes, la Stma Virgen le dijo: "No te prometo hacerte feliz en esta vida, pero si te haré dichosa en la otra por toda la Eternidad"

Y el gran asceta San Pedro de Alcántara, cuya Penitencia dejaba impresionada a la misma Santa Teresa, también se apareció después de muerto, y dijo: "Bendita Penitencia, que me ha dado esta gloria tan grande que tengo en el Cielo".

En cuanto al Cura de Ars, Patrón de todos los sacerdotes católicos del mundo, que solo se alimentaba de patatas que hervía una vez a la semana, hacía una penitencia tan profunda, que la Congregación de los HH Trapistas, decían que les era imposible poder igualarlas, le gustaba repetir: "Si supierais los provechos que traen el sufrimiento, correríais tras ellos".

Naturalmente, no se trata de penitencias corporales, ya que como lo decía S. Juan de la Cruz eso son penitencias de bestias, basta aceptar con resignación y sin acritud, las pruebas que Dios nos quiera mandar a cada uno, como lo decía también ese Santo, Dios manda a cada cual, unos sufrimientos proporcionales al grado de imperfección de cada uno, y también al grado de Gloria a la cual los quiere levantar.

Por fin, terminaré con la visión de los elegidos del Apocalipsis, en donde la multitud innombrable de elegidos, con palmas en las manos, que simbolizan el triunfo sobre las fuerzas del mal, eran, según lo anunció el Ángel al Apóstol Juan , los que habían venido de la gran tribulación.





De los cuadernos de Mª Valtorta 
(Dictado del 11 de Junio de 1.944)


Dirigido a los Espíritus que viven en el plano espiritual


Dice Jesús:

           [...] No te turbes si te sientes turbada. Deja que la turbación venga de los otros – sean hombres o sea Satanás – pero no añadas  nunca la tuya. Sería siempre la turbación más hiriente porque sería la más íntima.

            Nunca te digas: “No soy capaz de hacer bien lo que hago”, “No se servir a Dios con perfección”, “En lugar de santificarme, peco”. Claro que no sabes hacer bien lo que haces, que no eres perfecta en el servir, que aún tienes innumerables  imperfecciones. Más, ¿Quién, mientras sea hombre, será capaz de hacer las cosas bien, a la perfección, sin pecar nunca? ¿Quién es perfecto si se compara con la Perfección?        
        
         [...] Más el único camino para salvar al mundo es el dolor. Hasta Yo que soy Dios, no encontré otro camino para llegar a ser el Salvador. El júbilo será júbilo para vosotros, pero lo será en la otra Vida. Para vosotras, ¡oh, víctimas amadas!, el júbilo no está aquí. Aquí está mi Paz, está la unión conmigo, está mi amor. Es decir, aquí están los gozos del espíritu, pero nada hay para la carne. Para la carne solo hay dolorUn dolor que no acaba nunca porque el error aumenta cada vez más. Vosotras sois las reparadoras del error y no podéis tener pausas en vuestro cometido, porque el Enemigo sigue destruyendo y hay que seguir edificando para que el mundo mantenga aún un aspecto humano, un aspecto no completamente satánico.

            En el cielo, Cristo ya no llora, pero sufre aún porque, aunque es Dios, también es hombre y tiene un corazón. Y, ¿por qué sufre ese corazón Mío, perfecto en sus pasiones? Sufre porque ve que no le aman y porque ve sufrir; sufre porque debe dejar que sufran los que le aman, esos a quienes ama.

           ¡Oh, como sufro viéndoos sufrir para cumplir en vosotros la redención del hombre! ¡Como sufro! Pero en cada latido de dolor que responde en Mí a vuestro  dolor, Yo uno un don para el Cielo, para vuestro Cielo. Es vuestro, por cierto, pero lo conquistáis hora a hora y él os espera.

           ¡Oh, cuáles resplandores brillan aquí para vosotros  ¡Oh, cuál amor os espera! ¡Cuánta ansiedad por dároslo! Alza los ojos y mira. Entre los mil fulgores de lo que has merecido, el Rostro de tu Dios resplandece para ti, te sonríe y te bendice.

               Sí, te bendigo. Ve en paz”.   





miércoles, 3 de febrero de 2016

EL RELATIVISMO PREDICADO POR UNA GRAN MAYORÍA DE RELIGIOSOS Y FIELES, ES LA CAUSA DE TODOS LOS MALES DE LA IGLESIA


ALEGORÍA DEL REINO DE DIOS, DONDE ESTÁN LOS ELEGIDOS






EL RELATIVISMO ES CONTRARIO A LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

Desde los inicios de la Iglesia, que tuvo lugar después de la Redención de Cristo,  la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, se ha ido desarrollando de acuerdo con las Leyes del Evangelio: Renuncia a todas las seducciones del mundo, huida del pecado bajo todas sus formas, y lucha contra los tres enemigos naturales del alma de los fieles que eran, son y serán el Mundo, el Demonio y la Carne.

La Fe se ha podido implantar en el mundo entero, gracias a esos principios fundamentales, que se pueden resumir en una sola Cosa: Amor a Dios y al Prójimo, que es el primer mandamiento, lo que exige Renuncias, Sacrificios y huida del pecado bajo todas sus formas, ya que el pecado es el arma que tiene Satanás y sus socios que son el Mundo y la Carne.

Esos tres enemigos, formidables, ya que están liderados por Lucifer, que fue el Ángel más subido de la Creación, y que está dotado de una inteligencia y astucia sobrenatural, solo se puede vencer por la Virtud que es el arma de Dios, y sus socios que son la Santa Iglesia con sus armas que son los santos sacramentos, que nutren, curan y fortalecen las lamas de los fieles.

Así ha florecido la Santa Iglesia durante siglos, trayendo al mundo la prosperidad, y ha hecho florecer el valor de las virtudes cristianas, enseñando y predicando la belleza y la importancia de esas virtudes, que llevan las almas a conseguir la filiación divina, ya que como lo dijo Jesús a Nicodemo, el alma tiene que volver a nacer para ser herederos del reino de Dios. La Iglesia ha predicado también la fealdad del pecado que conduce a la muerte del alma, es decir que cuando el pecador es impenitente, y comete pecado mortal, abandona la filiación divina y se hace hijo de Satanás.

Muchos miembros de la iglesia predican el relativismo y el abandono del sacrificio. No ven diferencia alguna entre el pecado y la virtud, en cuanto a la existencia del Infierno y del demonio, nunca hablan de ello, haciendo como dicen que hace la avestruz, escondiendo la cabeza debajo de la arena para no ver el peligro.

La existencia del Infierno es un Dogma de la iglesia, definido en el IV Concilio de Letrán (1.215)  y explicado en muchos documentos del Magisterio. por tanto, al ser Dogma de fe, hay obligación de creer, de lo contrario se cae en herejía y apostasía, con la debida carga de pecado mortal. Según el diario de Santa Faustina Kowalska, dice que en su visita al infierno, se le dio a conocer que la mayor parte de los condenados no habían creído en el Infierno durante su vida terrenal.




TODOS LOS SANTOS HAN LUCHADO CONTRA EL RELATIVISMO, Y HAN TENIDO HORROR AL PECADO, PORQUE SIMBOLIZA LA MUERTE DEL ALMA Y UNA NUEVA HERIDA AL REDENTOR.


Vida de San Juan de la Cruz
Por Crisogono de Jesús O.C.D.


[…] Otro viaje a Bujalance, esta vez desde Córdoba. También le acompaña el hermano Martín de la Asunción. Salidos de Córdoba, al llegar a las ventas de Alcoleo, próximo al recodo del Guadalquivir, que baja buscando la vega cordobesa, sale una mujer a la puerta del mesón con ademanes provocativos para los hombres que allí están. Es el momento en que llegan los descalzos. Fray Juan se encara con ella y le reprende con energía. Le dice que tenga vergüenza y piense que su alma la ha redimido Jesucristo con su sangre; que se enmienda y se recoja. La mujer se queda mirando unos momentos al Reformador y cae desplomada al suelo. Se acude a echarle agua al rostro, mientras otros le toman el pulso, dándola por muerta. Después de un rato en que permanece insensible y desfigurada, vuelve en sí, pidiendo confesión a gritos y diciendo que quiere ser buena. El Padre Fray Juan la consuela, la exhorta hablándola de Dios, y le da una cédula para que vaya a Córdoba al convento de los Descalzos a confesarse.

Lo hace y cambia totalmente de vida. Luego se la verá ya casada y viviendo en Córdoba, vestida con el hábito de San Francisco, ceñida la cintura con una soga de esparto, haciendo vida ejemplar de virtud y recogimiento.

[…] Venta de Benalúa entre Granada y Jaen, el Padre Juan pasa con el hermano Martín en el momento en que dos hombres luchan enfurecidos a la puerta, tirándose cuchilladas. Uno de ellos sangra ya, herido en una mano. Fray Juan se acerca a ellos montado en si cabalgadura y les grita: "En virtud de Nuestro Señor Jesucristo, os mando que no riñáis más, y arroja en medio de los dos contendientes el sombrero que llevaba en la mano. Como por encanto, los dos hombres se quedan inmóviles, mirándose el uno al otro. Fray Juan se apea del machuelo, les hace darse un abrazo y hasta logra que se besen mutuamente los pies en señal de perdón. La gente de la venta, que ha contemplado toda la escena y que antes de llegar Fray Juan había intentado inútilmente de reconciliar a los dos pendencieros, lo da por un milagro.





EL SANTO CURA DE ARS, PATRÓN DE TODOS
LOS SACERDOTES DEL MUNDO ENTERO
(De Francis Trochu)



“El Cura de Ars, ha dicho el Rdo. Toccanier, tenía un atractivo particular para convertir a los pecadores”. Podría decirse que les amaba con todo el odio que sentía por el pecado. Lo detestaba y “hablaba de él  con horror e indignación”; pero tenía para los culpables una compasión inmensa, y sus gemidos por la pérdida de las almas, partían el corazón: “Dios mío, exclamaba en su habitación, un día de Cuaresma de 1.841, Dios mío, ¡que vos hayáis sufrido tantos tormentos para salvarlos y que ellos se hayan condenado!...”. Y en los catecismos decía: “¡qué dolor más amargo al pensar que hay hombres que mueren sin amar a Dios!”…. “¡Ah, los pobres pecadores! – y había que oír con qué tono pronunciaba esas palabras – si yo pudiese confesarme por ellos!”. 

La Sta. Marta des Garets lo oyó, toda temblorosa, conjurar un día, desde el  púlpito, a los oyentes que quisieran condenarse, que al menos cometieran el menor número posible de pecados mortales, para no aumentar los eternos castigos… Hasta el fin de mi vida, recordaré aquel sermón sobre el Juicio Universal, durante el que repetía muchas veces: “¡Maldito de Dios!... ¡maldito de Dios!... ¡qué desgracia…!”. Aquello no eran palabras; eran gemidos que arrancaban lágrimas a cuantos se hallaban presentes”.




domingo, 31 de enero de 2016

COMENTARIOS SOBRE LOS ILUMINADOS QUE SE TOMAN POR ENVIADOS. Y ELEGIDOS POR DIOS PARA REFORMAR SU SANTA IGLESIA


LA SECTA DEL PALMAR DE TROYA: Declaráron la sede vacante
 y eligieron un nuevo  papa: Pedro II, su basílica está llena 
de Cardenales  nombrados por ellos.



La secta del Palmar de Troya, en la Provincia de Sevilla han construido una enorme y costosa basílica, la TV hizo un extenso reportaje sobre ella, consultando todos los habitantes y orfebres de la región, los cuales atestiguaron que pagan todos los servicios que encargan para las obras y los objetos de culto espléndidamente bien, escogiendo siempre bordaros de hilo de oro, y prendas muy costosas repartiendo espléndidas propinas.
Nadie sabe de donde sacan esa cantidad ingente de dinero, tienen también varias propiedades en casas y apartamentos en Sevilla Capital.
El Papa Pedro II ha abandonado su cargo y se ha casado con una empleada del Ayuntamiento de Monachil, un pueblo de Granada cerca de donde yo vivo, entrevistado por los reporteros dijo que perdió la fe, y que tiene muchos secretos que desvelar. 


EVANGELIO 

[...] Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»

En la lectura del Poema del Hombre-Dios de Mª Valtorta, se puede leer un vasto discurso de Jesús (19 paginas) antes de la Ascensión, son un compendio para sus Apóstoles sobre el comportamiento que tienen que tener ellos y sus descendientes, y las predicciones sobre el futuro de su Santa Iglesia. 

En mis publicaciones en las Comunidades religiosas, me encontré con algunos que quieren interpretar a ultranza la Religión Católica, y que dicen que la Corrupción de la Doctrina ha llegado hasta el mismísimo Papa, que es depositario de la promesa de Cristo que dijo: "Las puertas del Infierno no prevalecerán en mi Iglesia", por eso, siendo conocedores de esas palabras, les han dado la vuelta, diciendo que la Sede de Pedro está vacante, y que tenemos un falso Papa.

Son los que toman al pie de la letra las palabras: "Fuera de la Iglesia Católica no hay Salvación posible", y las Palabras de Jesús en su Evangelio: "El que cree en mí aunque esté muerto, yo lo resucitaré", e "Ir y predicar el Evangelio, el que cree se salvará, y el que no cree se condenará".

Su fanatismo que proviene del pecado de Soberbia, ya que se creen los únicos que saben interpretar las Escrituras, creyéndose elegidos e iluminados, les lleva a ser los nuevos luteranos, son los heréticos de hoy.

No pueden comprender, - porque los soberbios tienen ojos y no ven, y tienen oídos y no oyen - que no sirve para nada creer en Jesucristo si no se cumplen con sus mandamientos, es la mentalidad luterana, que es el padre de todas las miles de sectas protestantes que han pululado hasta hoy, los que al revés de nuestro padre Abrahán no están justificados por su fe, porque tienen una fe muerta ya que no tiene obras.

y los que al oír la predicación de los Apóstoles, creen y se salvarán, son también los que ponen en práctica los mandamientos de Jesús, el más importante de ellos es amar, palabra que desconocen porque solo saben odiar. De la misma manera, el que cree se condenará, a pesar de ser católico de misa diaria, de retiros espirituales, de confesiones semanales y de largas oraciones y rosarios, o que sea un purpurado, si no pone en práctica los mandamientos, y no ama a sus semejantes, o si tiene una Empresa y no paga lo que se le debe a sus empleados, y muy al contrario, los explota para incrementar su fortuna. (He conocido en mi larga vida algunos de ellos).


Lección sobre los Sacramentos
y predicciones sobre la Iglesia.
(De la extensa obra de María Valtorta)


Dice Jesús:

[...] No faltan los justos en ninguna nación o religión. Dios observa las obras de los hombres, no sus palabras. Y si ve que un gentil, por justicia de corazón, hace naturalmente lo que la ley del Sinaí manda, ¿Por qué debería considerarlo abyecto?  ¿No es aún más meritorio el que un hombre que no conoce el mandato de no hacer esto o aquello porque está mal, se imponga por si mismo un imperativo de no hacer lo que su razón le dice que no es bueno y lo siga fielmente?...¿no es esto mayor respeto al mérito relativo de aquel que, conociendo a Dios, fin del hombre, y conociendo la Ley, que permite conseguir este fin, haga continuos compromisos y cálculos para adecuar el imperativo perfecto a la voluntad corrompida?

¿Qué os parece? ¿Creéis que Dios aprecia las escapatorias que Israel ha puesto a la obediencia para no tener que sacrificar mucho su concupiscencia? ¿Qué os parece? ¿Creéis que cuando salga de este mundo un gentil justo ante Dios por haber seguido la recta ley que su conciencia se impuso, Dios le va a juzgar como demonio?

Os digo que Dios juzgará las acciones de los hombres, y el Cristo, Juez de todas las gentes, premiará a aquellos en quienes el deseo del alma tuvo voz de íntima ley para llegar al fin último del hombre, que es unirse de nuevo con su Creador, con el Dios desconocido para los paganos pero sentido como verdadero y santo, más allá del escenario pintado de los falsos Olímpos.

Es más, tened mucho cuidado de no ser vosotros escándalo para los gentiles. Ya demasiadas veces ha sido mancillado el nombre de Dios entre los gentiles por las obras de los hijos del pueblo de Dios.

No intentéis creeros tesoreros absolutos de mis dones y méritos. Yo he muerto para judíos y gentiles. Mi Reino será de todas las gentes. No abuséis con la paciencia con que Dios os ha tratado hasta este momento diciéndoos a vosotros mismos: "A nosotros, todo nos está permitido". No. Os lo digo. Ya no existe éste o aquel pueblo. Existe mi Pueblo. y en él tienen el mismo valor los vasos que se han gastado en el servicio del Templo y los que ahora se colocan en las mesas de Dios. Es más, muchos vasos gastados en el servicio del Templo, pero no de Dios, serán arrinconados, y en vez de ellos, sobre el altar, serán colocados los que ahora no conocen ni incienso ni aceite ni vino, ni bálsamo, pero están deseosos de llenarse de esto, y de ser usados para la Gloria de Dios.













sábado, 30 de enero de 2016

LA REINA DEL SUR SE LEVANTARÁ EL DÍA DEL JUICIO CONTRA TODOS LOS HEDONISTAS Y LOS VIVIDORES QUE IGNORAN EL EVANGELIO.




"La Reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar" (Mateo 12: 42).

Cuantos Profetas, y cuantos justos estaban esperando el Mesías, y hubieran deseado oír y ver al Hijo de Dios, el Ser más Sublime que haya pisado la Tierra, lleno de Majestad, triunfador de Satanás con su poder expulsando los demonios, con sus prodigiosos milagros, devolviendo la vista a los ciegos, soltando la lengua a los mudos, liberando a los paralíticos, sanando a los enfermos, multiplicando los panes y los peces, resucitando los muertos, mandando al mar y a los vientos, que le obedecieron inmediatamente, evitando el hundimiento de la barca con los Apóstoles.

El que predicó en el Sermón de la montaña el mensaje más maravilloso: Las Bienaventuranzas, el que tiene la llave del Reino del Cielo y del Hades, el que hizo el Cielo y la Tierra, y el Universo infinito, de una dimensión inalcanzable, hecho a su imagen y semejanza, porque Él también es infinito en poder, gloria, majestad y es fuente de todas las Virtudes, el Creador de la Belleza, el que posee la fuerza infinita que hace temblar hasta los ángeles más subidos como los Serafines y Querubines.

La Reina de Saba, que es la Reina del Sur, ha venido para ver la Sabiduría de Salomón, se quedó admirada, pero los Judíos del tiempo de Jesús no creyeron y hoy tampoco, muchos no creen, el simbolismo místico está en el Juicio de Salomón.

Las dos mujeres que dicen que el niño es suyo, representan a toda la Humanidad, los hijos de Dios son los misericordiosos, condición necesaria y suficiente para alcanzar la Salvación, es el simbolismo del Amor que dice: "Lo bueno para ti y lo malo para mí", y esto es lo que ocurrió con la verdadera madre misericordiosa, que antes de ver descuartizado a su hijo prefirió dárselo a la mala madre, que quería que lo mataran con tal de no renunciar a su deseo, tenía lo que es contrario al amor, el odio que dice: "Lo bueno para mí y lo malo para ti".

El Evangelio de los invitados a la boda, simboliza lo que es el mundo: Un filtro para diferenciar los buenos, hijos de Dios que se mueven por Amor, de los malos, hijos de Satanás, que se mueven por egoísmo y odio.


Parábola de la Gran Cena (Lc 14-15,24)

"Uno de los convidados que oyó esto dijo:
-Dichoso el que pueda participar en el banquete del Reino de Dios.
-Jesús le respondió:

-Un hombre daba una gran cena e invitó a muchos. A la hora de la cena, envió a su criado a decir a los invitados: "Venid, que ya está todo preparado". Pero todos, uno tras otro, comenzaron a excusarse. El primero le dijo: "He comprado un campo y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses".

Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas; te ruego que me excuses.

Otro dijo: "Acabo de casarme y por tanto no puedo ir".

El criado regresó y refirió lo sucedido a su señor. Entonces el Señor se irritó y dijo a su criado: "Sal de prisa a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a los pobres y a los lisiados, a los ciegos y los cojos".

El criado le dijo: "Señor, se ha hecho como mandabas y todavía hay sitio". El Señor le dijo entonces: "Sal por los caminos y las veredas y convence a la gente para que entre, hasta que se llene mi casa. Pues os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados probará mi cena".



Interpretación mística

El Señor que invita a la cena: Dios Todopoderoso, que quiere que todos hereden su Reino.

El criado: Los enviados por Jesús-Dios para anunciar el Reino de Dios desde los Profetas, y su Santa Iglesia Católica.

El que ha comprado el campo: El que ha puesto su fe en las cosas terrenales.

El que ha comprado los bueyes y que va a probarlos: El que ha puesto su esperanza en las cosas de este mundo.


El que se ha casado: El que ha puesto su amor en las cosas de este mundo.

Los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos: Los que han renunciado a los bienes terrenales y han escogido los bienes celestiales, los que han descubierto el tesoro escondido en el campo y han vendido todo para comprarlo.

Los que han sido persuadidos por los caminos y las veredas: Los que son de regiones lejanas y que están atraídos por la Doctrina de Cristo, porque siguen la voz de su Conciencia puesta por Dios en su corazón, como la Reina del Sur.







RELATO DEL EVANGELIO DE HOY; ENSEÑANZAS DE JESÚS, DEL POEMA DEL HOMBRE-DIOS DE MARÍA VALTORTA


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Uno de los milagros más grandes de Jesús
La tempestad calmada




Este es uno de los milagros más extraordinarios y estremecedores de Jesús, que da testimonio de su Divinidad, porque solo Dios puede con su poder infinito mandar callar al viento para que enmudezca, y aplacar al mar enfurecido por la tormenta que iba a engullir la embarcación donde estaban Jesús y sus discípulos.


Este relato contiene una extraordinaria enseñanza: Jesús, aunque parezca dormido ante los peligros de la Vida, y las acechanzas de Satán, está perfectamente enterado de todos los acontecimientos, y solo espera nuestra llamada suplicante para defendernos del peligro, por grave y peligroso que sea. Como Dios, Jesús es invencible y puede hacer posible, para los que tienen fe en Él, los acontecimientos que parecen insolubles.

 Y aquí me permito otra opinión personal: Siempre me pregunté: ¿Por qué el hombre solo se acuerda de Dios cuando tiene necesidades?, cumpliendo así el famoso proverbio castellano, que dice: “Solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”. ¿Por qué el hombre no se acuerda de Dios, cuando es feliz y dichoso, dándole constantes gracias por ser tan Bueno, con él?
           Sobre todo ¿Por qué no se da constantemente gracias a Dios, en este mundo en donde se ve tanta desdicha, sabiendo que lo que se tiene en la tierra es un bien perecedero, que no tiene nada que ver con el Bien eterno, que solo se encuentra en el Santo Reino de Dios? A ese respecto, Adán y Eva eran en eso menos culpables, ya que antes del pecado, estaban en un mundo donde no existía aún el sufrimiento, debido a las desgracias, al hambre, a la injusticia y la muerte, y al ser inocentes no podían saber la terrible consecuencia de sus actos, por eso merecieron un Redentor.


Al contrario de Lucifer y sus ángeles, eran seres mucho más inteligentes y por eso sabían las consecuencias del mal, pero al estar cegados por la Soberbia, cuyo fruto es el odio, y al querer ser semejantes a Dios, no merecieron a un posible Redentor.







PARA EL EVANGELIO DE HOY 28 DE ENERO  DE 2.017


          Ahora que todos duermen les voy a expresar mi alegría. He “visto” el Evangelio de hoy.

          Tenga en cuenta que esta mañana, mientras lo leía, me he dicho a mí misma: “Este es un episodio evangélico que no veré nunca porque se presta poco a una visión”. Sin embargo, cuando menos me lo esperaba, ha venido a llenarme de alegría.

                 Cuanto sigue es lo que he visto.
          Una barca de vela, ni demasiado grande ni demasiado pequeña, una barca de pesca en la que se pueden mover cómodamente cinco o seis personas, surca las aguas de un hermoso lago de color azul intenso.

              Jesús duerme en la popa. Va vestido de blanco, como de costumbre. Tiene la cabeza reclinada sobre el brazo izquierdo; debajo del brazo y la cabeza, ha colocado su manto azul-gris doblado varias veces. Está sentado, no echado, en el fondo de la barca; su cabeza apoya sobre esa porción de entablado que está en el extremo de la popa (no sé como la llaman los marineros). Duerme plácidamente. Se le ve cansado. Está sereno.

          Pedro guía el timón. Andrés se ocupa de las velas. Juan con otros dos que no conozco está poniendo en orden maromas y redes en el fondo de la barca, como si tuvieran ocasión de prepararse para la pesca (quizás nocturna). Yo diría que el día se encamina al atardecer, pues el sol desciende ya hacia occidente. Todos los discípulos se han subido las túnicas, de forma que, sujetas con el cinturón, están abolsadas a la altura de la cintura, para así estar más libres de movimientos y poder desplazarse mejor sobre la barca, salvando remos, cestas y redes, sin que las túnicas estorben; todos se han quitado el manto.

          Veo que el cielo se oscurece y el sol se esconde detrás de unos nubarrones de tormenta que han aparecido de improviso detrás del pináculo de una colina. El viento les empuja velozmente hacia el lago. Por el momento, el viento está alto y el barco se mantiene sereno; eso sí, adquiere una tonalidad más oscura y su superficie se frunce: no son todavía olas, pero empieza a agitarse el agua.

          Pedro y Andrés observan el cielo y el lago, y organizan las maniobras para acercarse a la orilla. Pero, he aquí que el viento se abate sobre el lago y en pocos minutos todo bulle y espuma. Olas que se embisten mutuamente, que chocan contra la barquilla, levantándola, bajándola, girándola en todas las direcciones, impidiendo las maniobras del timón, como el viento la de la vela, que ha de ser arriada.

          Jesús sigue durmiendo. No le despiertan ni los pasos, ni las azogadas voces de los discípulos, ni el silbar del viento; ni siquiera los latigazos de las olas contra los costados y la proa. Sus cabellos ondean al viento. Le alcanza alguna salpicadura del agua. Pero Él duerme. Juan saca de debajo de un entablado su manto y, desde la proa corre a la popa, y le tapa; le cubre con delicado amor.

          La tempestad se hace cada vez más amenazadora. El lago está tan negro, que parece que en él se haya derramado tinta; estriado por la espuma de las olas. La barca traga agua. El viento la va empujando cada vez más mar adentro. Los discípulos ya sudan haciendo las maniobras y achicando por la borda el agua vertida adentro por las olas. Pero no sirve de nada; se ven chapoteando ya en el agua, hasta la mitad de las piernas, y la barca se hace cada vez más pesada.
          Pedro pierde la calma y la paciencia. Deja a su hermano el timón, y bamboleándose, se llega a Jesús y le menea vigorosamente.
      Jesús se despierta y levanta la cabeza.

Me permito aquí hacer un inciso, para explicar cómo se debe obrar ante una situación de gravísimo peligro: Primero es necesario arropar a Jesús, como lo ha hecho Juan, lo que significa darle amor, y adorarle más que nunca cuando hay peligro. Luego hay que pedir insistentemente con la oración y mucha humildad ayuda a Jesús, porque Él siempre responde, es lo que hace Pedro, cabeza de la Iglesia, meneando y despertando a Jesús que estaba aparentemente dormido.

            “¡Sálvanos, Maestro que perecemos!” grita Pedro (tiene que gritar para ser oído).

Jesús mira a su discípulo fijamente, mira a los demás y luego al lago. “¿Tienes fe en que os puedo salvar?”.

          “Rápido, Maestro” grita Pedro, mientras una verdadera montaña de agua originada en el centro del lago, se precipita contra la pequeña barca; tan alta y espantosa que parece una verdadera tromba de agua. Los discípulos, que la ven venir se arrodillan y se agarran dónde pueden y como pueden, convencidos que ha llegado el final.

          Jesús se alza. Está erguido sobre el entablado de la barca: figura blanca sobre el color lívido de la tempestad. Extiende los brazos sobre la enfurecida ola y dice al viento: “¡Detente y calla!”, y al agua: “¡Cálmate, lo quiero!”.

          Y la tromba se disuelve en espuma, que cae inocua: un último bramido que se transforma en susurro; y también el viento, transformándose en suspiro su último silbido. Sobre el lago pacificado vuelve el cielo despejado, la esperanza y la fe, al corazón de los discípulos.

          Es imposible describir con palabras la Majestad de Jesús: hay que verla par entenderla. Me deleito con ella en mi interior, pues todavía tengo su presencia, y pienso en cuán plácido era el sueño de Jesús y tan potente su imperio sobre el viento y las olas.

             Jesús dice luego:

          “No te voy a comentar el Evangelio en el sentido en que lo hacen todos. Voy a ilustrarte los preliminares del pasaje evangélico.
           ¿Por qué dormía Yo? ¿No sabía acaso que la borrasca estaba llegando? Sí, lo sabía. Yo solo lo sabía. Y entonces ¿Por qué dormía?

          Los apóstoles eran hombres, María; animados sí de buena voluntad, pero todavía muy “hombres”.  El hombre se cree siempre capaz de todo. Y si se da el caso de que realmente sea hábil, se envanece y se llena de apego por su “habilidad”.

          Pedro, Andrés, Santiago y Juan eran buenos pescadores y, por tanto, se creían insuperables en las maniobras marineras. Yo, para ellos, era un gran “rabí”, pero no valía nada como marinero. Por ello, me creían incapaz de ayudarles, y cuando subían a la barca para atravesar el Mar de Galilea, me rogaban que estuviera sentado porque no era capaz de nada más. También lo hacían por afecto, porque no querían darme trabajos físicos, si bien el apego a sus capacidades era el elemento más importante.

          María, Yo solo me manifiesto en casos excepcionales. Generalmente os dejo libres y espero. Aquel día, cansado como estaba y habiéndome solicitado que descansara, o sea que les dejase actuar a ellos – a ellos que tan duchos eran – me puse a dormir… y a constatar como el hombre “es hombre” y quiere actuar por sí solo, y no percibe que Dios solo quiere ayudarle. Veía en esos “sordos espirituales”, a todos los sordos y ciegos del espíritu que durante siglos y siglos acarrearían su propia ruina por querer “actuar por sí solos”, teniéndome a Mí, abierto a sus necesidades, en espera de su llamada pidiendo ayuda.

          Cuando Pedro gritó “¡Sálvanos!”, mi amargura se disipó como una piedra por su propio peso.

          Yo no soy “hombre”, soy el Dios-Hombre. No actúo como vosotros, que, cuando uno ha rechazado vuestro consejo o ayuda, y luego le veis en problemas, aunque no seáis tan malos que os alegréis de ello, si lo sois siempre en cuanto que os lo quedáis mirando desdeñosamente y con indiferencia – y no os conmovéis ante su grito que pide ayuda – con grave ademán que significa: “¿No me has aceptado cuando te quería ayudar? ¡Pués ahora arréglatelas solo!”. No, Yo soy Jesús, soy Salvador, y salvo, María, salvo siempre, en cuanto se me invoca.

           Más vosotros, bienquistos hombres, podríais objetar: “¿Y por qué permites que se formen tempestades en el individuo o en la colectividad?”.

          Si con mi poder destruyese el Mal (del tipo que fuera), acabaríais creyéndoos autores del Bien – que en realidad es un don Mío – y no os volveríais a acordar jamás de Mí, jamás.

           Tenéis necesidad, bienquistos hijos, del dolor para acordaros de que tenéis un padre, como el hijo pródigo, que se acordó de que lo tenía cuando pasó hambre. Las desventuras sirven para convenceros de vuestra nada, de vuestra insipiencia – causa de tantos errores – y de vuestra maldad – causa de tantos lutos y dolores - , de vuestras culpas  - causa de castigo que vosotros mismos os proporcionáis – y de mi existencia, potencia y bondad.

          Eso es lo que os dice el evangelio de hoy, “vuestro” evangelio de la hora presente, pobres hijos míos. Llamadme. Jesús duerme sólo porque está angustiado de ver vuestro desamor hacia Él. Llamadme y acudiré”.