MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA

DIJO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA:

“QUIERO QUE ASÍ COMO MI NOMBRE ES CONOCIDO POR TODO EL MUNDO, ASÍ TAMBIÉN CONOZCAN LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN INMACULADO QUE NO PUEDO POR MÁS TIEMPO CONTENER EN MÍ, QUE SE DERRAMA CON FUERZA INVENCIBLE HACIA VOSOTROS. CON LA LLAMA DE MI CORAZÓN CEGARÉ A SATANÁS. LA LLAMA DE AMOR, EN UNIÓN CON VOSOTROS, VA A ABRASAR EL PECADO".

DIJO SAN JUAN DE LA CRUZ:

"Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de Conciencia que todas esas obras que quieres hacer"


A un compañero que le reprochaba su Penitencia:

"Si en algún tiempo, hermano mío, alguno sea Prelado o no, le persuadiere de Doctrina de anchura y más alivio, no lo crea ni le abrace, aunque se lo confirme con milagros, sino Penitencia y más Penitencia, y desasimiento de todas las cosas, y jamás, si quiere seguir a Cristo, lo busque sin la Cruz".

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viernes, 11 de agosto de 2017

TRANSCRIPCIÓN (Y CONTESTACIÓN) AL MENSAJE CRITICANDO ABIERTAMENTE LAS PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO




Su Santidad el Papa Francisco, el legítimo
representante de Jesús en la Tierra




Contesto a cada una de las objeciones contra el Papa Francisco, calificándolo nada menos que de hereje, Anticristo y masón, graves acusaciones, publicadas en una Comunidad religiosa en Internet, cuya gravedad dejo al juicio de Dios y del lector, individuo que como Lucifer dijo a Dios: "Non serviam".

Quiero aquí hacer constar que todos los seres humanos, incluso los Pontífices, tienen una mentalidad heredada del mundo de la época que les ha tocado vivir. Esa mentalidad, cuando no se trata de la proclamación de Dogmas, en cuyo caso están asistidos por el Espíritu Santo, puede ser muy variable según la moda y costumbre de cada época.

En la época de Santa Teresita, Santa y Doctora de la Iglesia esta se lamentaba de que no se le diera sepultura cristiana a un niño muerto sin bautizar, lo que no dejaba de ser una directiva completamente opuesta a la más mínima caridad cristiana. Igualmente tampoco se daba sepultura en un cementerio católico a los que se suicidaban, lo que hoy día es un absurdo, ya que está científicamente demostrado que ciertas enfermedades mentales pueden llevar a algunas personas a esta determinación.

Otra cosa que es impensable en nuestra época es hacer distinción entre la gente rica y pobre, lo que es una falta absoluta de caridad cristiana, teniendo en cuenta que Jesús era el ejemplo más perfecto de la suma pobreza, diciendo que no tenía donde reclinar su cabeza, y que además afirmó que Él está presente en cada pobre, y que lo que se haga a cada uno de ellos, es lo que se le hace a Él mismo.

En aquella época, en los Monasterios, los pobres que no podían pagar la dote, no podían ser acogidos en el Convento, quedando excluidos por su condición, fue el caso de  Santo Domingo de Porres, que no solo no fue admitido de hermano lego, pero además lo fue de una categoría inferior, porque encima era mulato. No deja de ser una verdadera vergüenza que se discriminen así a los pobres. Además, sin ningún reparo hacia la gente humilde y de color, se le obligaba a  entrar por una puerta de servicio, apartada de la entrada más suntuosa reservada para los ricos, y eso ocurría también en los palacios episcopales.

Hoy día, siguiendo las modas y la mentalidad cambiante del mundo, se desprecian a los ricos y se admiran a los “pobres proletarios”, comulgando con la mentalidad marxista que está de moda en nuestros días, que predica que los ricos son todos unos usureros y explotadores y los pobres unos desgraciados seres explotados por ellos. Y así como la mentalidad “señorial” antigua, era lo que le gustaba al pueblo, la mentalidad actual, es ahora la que está de moda.

Conocí muy bien a cierta persona muy espiritual, que decía que la Iglesia iba a remolque de la opinión del Pueblo, antiguamente el lema favorito de los predicadores era los pecados del sexo, ahora como la gente le da poca importancia, y se fija en las desigualdades sociales, y el medio ambiente, ese es el tema favorito de las prédicas.  


Sobre el autor
Omito su nombre y profesión

Sobre el contestatario
Andrés Luaces Mercado
Nacido en 1.939 en El Ferrol
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, casado,  padre de 6 hijos y abuelo de 11 nietos.

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“La tolerancia igualitaria de todas las religiones es lo mismo que el ateísmo”, Papa León XIII.
El Papa Francisco nunca ha dicho que todas las religiones son igualitarias.

Aún no he salido de mi asombro. He tenido que ver el vídeo de intenciones de oración del Papa Francisco un par de veces, les puedo asegurar que la primera vez que lo vi pensé que era un burdo montaje, pero no señores, es absolutamente verídico.
Efectivamente, es absolutamente verídico.

¿Qué mensaje se está transmitiendo en él? Creo que es evidentísimo y requiere poca explicación: todos somos Hijos de Dios, y pues todas las religiones no son más que expresiones “diversas” mediante las cuales los hijos se comunican con el Padre, cada una con su forma y modo, pero igualmente válidas. La supuesta realidad de que el Padre nos escucha a todos, independiente de la religión que profesemos, debe ser un punto común de unión entre todo el género humano para obtener la paz y el amor universal soslayando lo que nos separa. En la práctica, como conclusión del mensaje, todas las religiones, en tanto que tales, se convierten en medios válidos para llegar a Dios, lo cual se escenifica con las imágenes del niño Jesús junto a Buda y similares.
Efectivamente, todos los hombres, al ser creados por Dios, tienen grabado en sus genes espirituales la huella del Creador, por esa razón todos, incluso los más aislados que viven en la selva, veneran a unos seres superiores, y tienen grabado en su conciencia puesta por Dios, la noción del bien y del mal, que se traduce por: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”, también saben que tienen un alma inmortal, y veneran a sus ancestros. Dice, creo que es San Pablo, que los que no hayan recibido el Evangelio, serán juzgados por su Conciencia.

Por eso, esas personas que no han recibido la Revelación, si cumplen con su conciencia, o los que viven en otra Religión, y permanecen en ella, porque es lo que le han enseñado sus padres, también son hijos de Dios, porque la filiación divina no se obtiene solo por el Bautismo. Un Bautizada que no cumple con la Ley de Dios, es más pecador que un no bautizado que si cumple con los mandamientos de Dios, y así hay bautizados católicos practicantes, de misa diaria y retiros espirituales que no tienen caridad con sus subordinados y que son infieles a su pareja, y mucha gente no bautizada que si cumple.

Esto es lo que dijo nuestro Señor recordando las palabras del Profeta: “Esta gente cumple con los preceptos, pero su corazón está lejos de Mí”. Es lo que ocurría con los Fariseos antiguos y los Fariseos de hoy.

Por esa razón, el Padre celestial escucha a todos sus hijos, y además dialoga con ellos, ya que cuando hacen una acción perversa, sienten remordimiento, y cuando hacen una acción buena, sienten alegría como nosotros los católicos: Es Dios que se expresa no con palabras pero con sentimientos.
A**------------a tales opiniones y tentativa*************

***********, r
¿Es esto nuevo? No, venimos soportando este discurso sincrético-indiferentista desde el Vaticano II y se ha explicitado en múltiples documentos y actos públicos (Asís), pero al menos, a donde me llega la memoria, la doctrina subyacente a todo esto no se había explicitado de una forma tan expresiva como en este vídeo. ¿Es esto católico? Digámoslo sin bagatelas: rotundamente NO. Seguro que muchos se sorprenderán por esta afirmación, pues el conocimiento del catecismo y la doctrina católica ha caído a unos límites glaciales. Algunos recordatorios:
Partiendo de la base de que la filiación divina no se consigue sino por el Bautismo, nadie va al Padre sino por Jesucristo y su única Iglesia, la Iglesia católica.
Razonamientos de una falta absoluta de caridad, es el pecado de Satanás: según lo que se dice, todos los que no están bautizados por la Iglesia católica se condenan, ya que la filiación divina solo se consigue por el Bautismo, esto me recuerda cierta secta, cuando uno de sus miembros me decía que por el pecado de Enrique VIII, todos los anglicanos se condenan. También decía que su fundador había asistido a las Reuniones del Concilio Vaticano II, y que al tener discernimiento de los Espíritus, ¡Al cruzarse con Pablo VI, vio al mirarle,  que estaba poseído por Satanás!

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí” (Juan 14, 6).
El significado espiritual de estas palabras de Jesús es que cualquier persona de la religión que sea, o incluso, si no sigue ninguna religión, si sigue su conciencia que le dice que hay que adorar a su Creador sobre todas las cosas y a su  prójimo como a sí mismo, practicando el bien con su semejante, siendo honrado, buen hijo, o buen padre o madre, sigue a Jesús, ya que va por su camino y  practica la verdad.

El que no está conmigo está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt 12, 30).
Esto es repetir el mismo argumento: quiere decir que el que no cumple los mandamientos, en cualquier religión, está contra Jesús.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, se salvará, más el que no creyere se condenará” (Mc 16, 15-16).
Una persona de otra religión puede estar impedido en creer en Jesús por muchas circunstancias: Por el medio en que vive, por el ejemplo de ciertos católicos, que practican, van a misa y comulgan y a pesar de ello, explotan a sus semejantes y no saben tener caridad hacia los demás.

Interpretado al pie de la letra como lo hacen los Protestantes, esto significa que el que es bueno, ama a su prójimo, es honrado, trabaja,  da cariño a su familia, socorre a los necesitados, a los abandonados, a los enfermos, en los cuales está Jesús, se condenará, cuando en realidad, tiene más mérito que un católico, cuando a pesar de ir a misa y cumplir con todos los preceptos, no tiene caridad con los demás, e incumple los mandamientos. Recordemos las palabras de Jesús a los Fariseos: “Las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos”

El que me odia a mí, odia también a mi Padre” (Jn 15, 23).
El que odia a Jesús, es el que incumple sus mandamientos, aunque vaya a Misa y comulgue todos los días.

Si no hubiera venido y les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado” (Jn 15, 22).
Eso es lo que le pasa a muchos católicos, que a pesar de cumplir con los preceptos, explotan a sus empleados, o les ponen los cuernos a su pareja:
Recuerdo que en la hermosa Basílica  de San Juan de Dios de Granada, oyendo misa con una boda, mi mujer y yo, quedamos  desagradablemente sorprendidos cuando el Párroco en su sermón, le dijo a la Novia: “¡Tienes que estar preparada para perdonar, incluso cuando tu marido se vaya con otra!”.(sic)

Vosotros (judíos) tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque la verdad no estaba en él(Jn 8, 44).
Estas palabras se las aplicó Jesús a los que no admiten que los milagros que realizaba fueran obra de Dios, y los atribuían al poder de Belcebú, hay cierta similitud con los que practican otra religión y que hacen el bien, y que a pesar de ello, algunos católicos afirman que se condenarán porque no están ni bautizados ni pertenecen a la Religión Católica.

El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios” (Jn 8, 47)
No se trata solo de oír la palabra de Dios, pero hay que ponerla en Práctica, como dice el Proverbio: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”.

No todo el que dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 7, 21).
Estas palabras de Jesús, vienen a confirmar todos mis razonamientos anteriores. Y habrá muchos, como dice Jesús, que preguntarán: “¿No hemos predicado en las plazas, no hemos echado demonios en tu nombre?  y se les contestará: “¡No os conozco, retiraros de Mí, obradores de maldad!”

¿Les queda alguna duda?
¡Eso pregunto yo!

En Mortalium Animos [2], el papa Pío XI parecería haber visto el triste vídeo y anticipadamente nos advertía sobre aquellos que “convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión”.
Los apóstatas son los que reniegan de Jesús, y no cumplen con su voluntad, son menos culpables los que se han ido de la Iglesia, que los que siguen en ella, y no hacen la voluntad de Dios, y escandalizan a los no creyentes, apartándolos por su conducta de pecado a la verdadera religión.

Y, continúa el Santo Padre Pío XI:
Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio”.
Pero es que, a la hora del Juicio, las almas no serán nunca juzgadas por su Religión, eso es lo que piensan las sectas y los iluminados, conocí a un Testigo de Jehovah, que al hablar con otra persona, que decía que iba a haber un castigo a la Humanidad por los pecados, le contestó. “¡Eso es imposible, Dios nos tendría que avisar a nosotros primero!”(sic)
San Juan de la Cruz, decía: “A la tarde te examinarán en el Amor, aprende a amar como Dios quiere ser amado, y deja tu condición”.

Me pregunto, ¿alguien con dos dedos de luces y que no haya renunciado por completo al razonamiento puede pensar que lo que se expresa en este vídeo no es EXACTAMENTE lo que Pío XI considera como que “no puede, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos”. No se trata de mi juicio, de mis consideraciones, es la propia iglesia la que ha condenado anticipadamente lo que aquí se está haciendo y diciendo.
Pero no termina aquí, dejemos seguir a Pío XI:

Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”.
Los Católicos que no cumplen con los Mandamientos de la Ley de Dios, aunque vayan a misa, comulguen y se confiesen todos los días, si no cumplen con los preceptos del Evangelio,  se apartan totalmente de la Religión revelada por Dios, sean laicos o lleven el hábito talar.

Los de otra religión, si cumplen con los mandamientos del Amor no solo no se apartan de la religión revelada por Dios, e incluso tienen más mérito que los católicos de fachada, verdaderos “sepulcros blanqueados”.

No estamos ante un tema baladí, estamos, digámoslo sin contemplaciones, ante pura apostasía y herejía. Es absolutamente escandaloso como se iguala al Niño Dios en el pesebre con Buda y otros fetiches idolátricos. Pura blasfemia.
Nunca dijo el Papa Francisco en ningún momento que se iguala al Niño Dios en el pesebre con Buda, y otros fetiches idolatras. Blasfemar es denigrar y decir falsedades sobre el representante de Jesús en la Tierra, plenipotenciario de Dios en el Mundo entero.

Sinceramente parece que vamos cuesta abajo y sin frenos. Espero de corazón que algunos se decidan de una vez por todas a hablar con todas las letras, esto es gravísimo y no es admisible en modo alguno ya contemporizaciones, diplomacias ni miedos. O con Cristo, o contra Él, no hay punto intermedio.
¡Ojala fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca” (Apocalipsis 3, 16)
Espiritualmente hablando, el frío es el que no tiene ni amor ni misericordia hacia sus semejantes, el tibio es el indiferente, y el caliente es el que arde en amor a Jesús, y pregunto:
¿Es que no te das cuenta que eres frío y estás congelado?







domingo, 6 de agosto de 2017

EL SANTO CURA DE ARS, EL SER MÁS DESPRECIADO POR TODAS LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA CATÓLICA QUE SON LOS PROGRESISTAS Y LOS PROTESTANTES.









Sobre la vida del santo Cura de Ars
Lo que más me impactó sobre la vida del Santo 


           Del extenso volumen sobre la vida del santo cura de Ars, Patrón de todos los Sacerdotes del mundo entero, escrita magistralmente por Monseñor Francis Trochú, y que consta de 664 páginas, reeditado ya 17 veces, se me quedaron grabadas varios hechos que me impactaron sobre manera, pasajes que voy a intentar rememorar.

           Lo que más me llamó la atención es como, por la acción del Espíritu Santo, un personaje de una inteligencia mediocre, ya que era prácticamente el último del Seminario, en cuyas aulas era el mayor de todos los alumnos, del cual se llegó a expulsar por su incapacidad de aprender el latín, se llegó a transformar en un Santo de una capacidad teológica tal, que algunas personas lo han querido comparar con el mismísimo San Juan de la Cruz, que estudió en la Universidad de Alcalá de Henares. 

         Y digo que esa transformación, solo se puede explicar por la acción del Espíritu Santo, y viene a contradecir lo que muchos piensan, los cuales poniendo la teología al nivel de cualquier otra Ciencia se creen que se puede acceder a conocer mejor a Dios a través de conocimientos intelectuales, como ocurre con cualquier otra ciencia como la Medicina o la Ingeniería, y aquí incluyo grandes teólogos con doctorados y que saben Hebreo, Griego y Latín y que, al no tener presencia del Espíritu Santo, son verdaderos herejes. 

        Y me vienen a la mente las palabras de nuestro Salvador, el cual afirmó: "te doy gracias Padre, porqué has querido revelar estas cosas a los sencillos y humildes y las has ocultado a los sabios". Y esa manera de proceder del Padre de las lumbres, es para mí algo maravilloso porque si no fuera así, solo entrarían en el Reino los inteligentes y los cultos, cualidades que la mayoría de las veces, solo se obtienen gracias al nivel social, y quedan vedadas a los pobres y a los indigentes. 

         Recuerdo también que San Juan de la Cruz afirmó que el que se une a Dios místicamente, recibe la Ciencia infusa del conocimiento de las cosas de Dios, por esa razón, el Cántico Espiritual, obra maestra de la mística, la dedicó el Santo Doctor a la monja carmelita Ana de Jesús, que fue la que introdujo el Carmelo en Francia, diciéndole: aún que carezca Ud. de conocimientos escolásticos, esta obra la entenderá por su experiencia mística y por su unión con la Divinidad. 

         Pero volviendo al santo Cura de Ars: una de las virtudes que más destacan es su grandísima humildad, condición necesaria y suficiente para obtener la Gracia de dios, ya que su Majestad no puede comunicarse con los soberbios. 

          Cuando su fama comenzaba a extenderse por las Parroquias vecinas, empujados por la envidia, los otros Párrocos se reunieron para mandar una carta al Obispo del lugar diciendo que por su gran ignorancia y falta de preparación teológica, el Cura de Ars tenía que ser cesado, ya que inducía a sus parroquianos a practicar una doctrina contraria a la moral Cristiana. Esa carta, con las firmas de los Párrocos, cayó en manos del Santo. Este, como se reconocía indigno de su ministerio, apoyó con su misma firma la solicitud, ¡Diciendo que quería ir a llorar su pobre vida en el Monasterio Trapense! 

         En otra ocasión recibió una carta anónima de otro Párroco, en la cual se le indicaba su incapacidad, debida a su bajo nivel teológico, para desempeñar su cargo, el Santo reconoció la letra del Párroco, y le escribió diciéndole que solo él lo había comprendido, y que le ayudara para convencer al Obispo que lo trasladara a la trapa. Naturalmente, el Sacerdote al ver esa humildad que no podía ser fingida, vino a pedirle perdón y se convirtió en uno de sus más firmes defensores. 

        Otra cosa que llama la atención era su grado de penitencia: en cierta ocasión fue a predicar un retiro en un pueblo vecino y se alojó en casa de una anciana viuda, al final del retiro, el Obispo fue a visitarla para pagar los gastos de manutención que había producido el Sacerdote, la viuda dijo que no había hecho ningún gasto, y que no se le debía nada.

        Todos se preguntaron cómo había sobrevivido estos días, hasta que la criada declaró que al llegar, le había pedido que le preparara una olla de patatas hervidas, con las cuales se había alimentado durante su estancia de 10 días en esa casa. 

         A un Sacerdote de una Parroquia vecina que se quejaba de la falta de devoción de sus fieles, el Santo le preguntó: "¿Ha hecho Ud. penitencia, ha dormido sobre duro, ha ofrecido Ud. sacrificios para sus feligreses?, ¡Entonces no tiene por qué quejarse!". 

        Para un alma espiritual, la santidad de una persona se descubre, como lo dice San juan de la Cruz, por sus actitudes, sus ademanes y sus gestos, y la verdadera humildad, aunque se quiera, no se puede ocultar. Esto es lo que ocurría con el Santo Cura de Ars. 

        Vemos que muchas almas se convertían solo al contemplarlo: en cierta ocasión, un ateo asistió a una misa celebrada por el Santo: al observarlo celebrar con el rito lionés, con las manos levantadas mucho tiempo al cielo, después de la consagración, al verlo, en la acción de gracias después de la misa, arrodillado un largo rato en el suelo ante el altar, ajeno a todo lo que le rodeaba, le causó tal impresión que se convirtió en el acto.

          En otra ocasión, un ateo empedernido, que vino a Ars solo a acompañar a una devota, tuvo la ocasión de hablar con el Santo, éste le enseñó un crucifijo vertiendo abundantes lágrimas, lo que provocó una conversión inmediata. 

      Por fin terminaré con otras dos anécdotas importantísimas:

       -Contra la mentalidad relativista que impera hoy día: la del "dios-merengue", que dice que por la gran misericordia de Dios, el infierno está vacío: el Santo Cura pasaba noches enteras delante del Santísimo, llorando, para que no se condenara ninguno de sus feligreses.

      -Contra el relativismo de ese Dios ante el pecado: en cierta ocasión un joven confesó todos sus pecados, el santo Cura, después de oírlo pasó un largo rato llorando, este le preguntó: "¿Padre, por qué llora Ud?, a lo cual le contestó: "hijo mío lloro por todos los pecados que has cometido y que tú no has sabido llorar".
















VIDA DE JEAN MARIE VIANNEY, EL SANTO CURA DE ARS (De Francis Trochú)




El Santo Cura de Ars, que cuando se refería a su cuerpo lo llamaba
"Mi cadáver", está de cuerpo incorrupto en la Basílica de Ars.





Los deseos de soledad

Leyendo la Vida del Santo Cura de Ars, y nos estamos dando cuenta de la distancia tan grande que nos separa de la Santidad:

¡Ah, decía entre gemidos, no es el trabajo lo que cuesta; es la cuenta que hay que dar de la vida de Párroco en el día del Juicio!; le dijo a un predicador que había venido a su parroquia, y que le aseguraba de su santidad: Ah, amigo mío suspiró el Santo, tomando de repente una expresión grave, casi angustiosa: Ud. no sabe lo que es pasar de una Parroquia al tribunal de Dios".

Le escribió en múltiples ocasiones a su Obispo para que le dejara ir a la Trapa ¡para llorar sus numerosos pecados!, buscaba la soledad que le podría según creía, acercarse más a Dios. Decía en su carta al Obispo: "Que vuestro corazón, Monseñor, me perdone todas las molestias que os he causado... Tengo gran confianza en que vuestra excelencia me concederá esta gracia que le pido. Bien sabéis que no soy sino un pobre ignorante. Este es el parecer de todo el mundo. Firmaba sus cartas: Juan María Vianney, pobre Cura de Ars, la carta no tuvo éxito, más tarde el Obispo recibirá esta petición apremiante:

Monseñor, voy debilitándome de día en día. He de pasar parte de la noche en una silla y he de levantarme tres o cuatro veces en una misma hora. Me desmayo en el confesionario y me pierdo por espacio de dos o tres minutos.
A causa de mis achaques y de mis años, quiero decir adiós a Ars para siempre, Monseñor.
Esta vez firma: Vianney pobre y desgraciado sacerdote.

En 1843, el cura de Ars creyó llegado su fin - ya muy fatigado había escrito, hace más de dos años, su testamento: "Doy mi cuerpo de pecado a la Tierra y mi pobre alma a las tres Personas de la Santísima Trinidad".

El Santo cura sobrevivió a esta grave enfermedad, y diez días después, no había ya lugar a dudas. El Señor alcalde, Conde de Garets fue a visitar al Santo, aún convaleciente. Lo encontró en su cuarto apoyado en su cama y derramando abundantes lágrimas . "¿Pero, qué le pasa a Ud?” le preguntó el señor alcalde. ¡Oh!, respondió el Cura de Ars, nadie sabe las lágrimas que han caído sobre este lecho, después de once años que voy en pos de la soledad... "Y acabó diciendo entre sollozos. "¡Siempre me ha sido negada"!

Pidamos al Santo Cura, Patrono de los Sacerdotes del mundo entero, que nos ayude en nuestros problemas, los cuales serán directamente proporcionales al grado de humildad que tenemos, y que vendrán por los múltiples acontecimientos por todas las personas que nos rodean, para ablandar y limpiar con fuerte  lejía y estropajo, nuestras almas manchadas  por todas nuestras imperfecciones.


LAS IMPONENTES PENITENCIAS DEL 
SANTO CURA DE ARS


[…] Cuando el Rdo. Vianney se ausentó de Ars por espacio de quince días, durante la misión de Saint-Trivier, una terrible noticia conmovió a sus parroquianos. Corrió la voz de que su cura había muerto de fatiga en el confesionario. El rumor que no carecía del todo de fundamento, fue pronto desmentido. Provenía del hecho de que al marchar a Saint-Trivier, había partido en ayunas, se había extraviado entre las nieves y había caído desmayado… Para confesarse con él, acudieron de todas las Parroquias vecinas. Muy de mañana se iba a la Iglesia y oía a los penitentes hasta el mediodía. La Iglesia era glacial y le llevaron un braserillo para los pies; él lo aceptó por cumplimiento, pero lo dejó a un lado, sin hacer ningún uso.

En Montmerle, durante el jubileo de 1.826, por falta de lugar en la casa parroquial, se alojó en la casa de la señora Montdésert, que vivía en la calle de los Mínimos, junto a la Iglesia. Apenas instalado en la casa de esta venerable sexagenaria, que ejercía sin ninguna retribución las funciones de sacristana, el cura de Ars pidió en secreto a la criada que le hirviera un puchero de patatas y se lo subiera al cuarto. Acabado el Jubileo, el párroco de Montmerle fue a dar las gracias a la complaciente señora y a abonar los gastos que le hubiera ocasionado su huésped. “¡Ah, señor Cura, por un par de trapillos, no vale la pena….

         ¿Pero, y la alimentación? En la casa parroquial no ha comido.
         Aquí, tampoco no ha comido nada – replicó la señora Montdésert. Solamente estaba aquí cinco minutos hacia el mediodía.

Entonces intervino la criada y refirió lo que queda dicho. Subieron a su cuarto y encontraron la olla completamente vacía detrás de la campana de la chimenea. El Rdo. Vianney, durante los diez días que estuvo en Montmerle, sin dejar por decirlo así, la Iglesia, no había comido más que aquellas patatas. El cura de Montmerle hizo una investigación en su parroquia. Su Santo colega no había comido ni una vez en casa de persona alguna.






sábado, 5 de agosto de 2017

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA HA TENIDO QUE RECONSTRUIR TODO LO QUE HABÍA DESTROZADO EVA


NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO
MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA







Extraordinaria revelación de la Santísima Virgen María a María Valtorta, explicándole como y por qué ha aceptado ser la Madre de Dios, no solo para dar a luz lo más importante que es la Redención del Género Humano por su Hijo Jesucristo, pero también para reparar el inmenso daño que había producido Eva con su egoísmo, y su desobediencia a Dios, que costó al género humano todos los sufrimientos y las desgracias que estamos padeciendo, y que padeceremos hasta el fin del mundo, con la muerte del cuerpo y su agonía, consecuencias de su pecado propiciado por Satanás. 

Esta sublime revelación echa por tierra todos los argumentos de las sectas protestantes que dicen que adoramos a la Virgen María, y muchos la menosprecian y hasta la desprecian por la veneración que le tenemos a la Madre de Dios y a nuestra Madre. Carentes de la Gracia de Dios por estar en una Iglesia que no ha obtenido la promesa de Jesús cuando dijo que las puertas del Infierno no prevalecerán en la Iglesia de Pedro y de sus sucesores, nunca llegarán a comprender su Grandeza.




Dice María:
“Te había prometido que Él vendrá a traerte su paz. ¿Te acuerdas de la paz que tenías durante los días de Navidad, cuando me veías con mi Niño? Entonces era tu tiempo de paz, ahora es tu tiempo de sufrimiento. Pera ya sabes que es en el sufrimiento donde se conquista la paz y toda la gracia para nosotros y para el prójimo. Jesús-Hombre tornó a ser Jesús-Dios después del tremendo sufrimiento de la Pasión; tornó a ser Paz, Paz en el Cielo del que había venido y desde el cual, ahora, derrama su Paz sobre aquellos que en el mundo le aman. Más durante las horas de la Pasión, Él, Paz del mundo, fue privado de esta paz. No habría sufrido si la hubiera tenido, y debía sufrir plenamente.

Yo, María, redimí a la mujer con mi Maternidad divina, más se trataba solo del comienzo de la redención de la mujer. Negándome, con el voto de virginidad, al desposorio humano, había rechazado toda satisfacción concupiscente, mereciendo gracia de parte de Dios. Pero no bastaba, porqué el pecado de Eva era árbol de cuatro ramas: soberbia, avaricia, glotonería, lujuria. Y había que quebrar las cuatro antes de hacerle estéril en sus raíces.

Vencí la soberbia humillándome hasta el fondo.

Me humillé delante de todos. No hablo ahora de mi humildad respeto a Dios; ésta  deben tributársela al Altísimo todas las Criaturas. La tuvo su Verbo. Yo, mujer debía también tenerla. ¿Has reflexionado, más bien, alguna vez, en qué tipo de humillaciones tuve que sufrir de parte de los hombres y sin defenderme de manera alguna? Incluso José que era justo, me había acusado en su corazón. Los demás, que no eran justos, habían pecado de murmuración sobre mi estado, y el rumor de sus palabras, había venido, como ola amarga, a estrellarse contra mi humanidad.

Y estas fueron sólo las primeras de las infinitas humillaciones que mi vida de Madre de Jesús  y del género humano me procuraron. Humillaciones de Pobreza; la humillación de quien debe abandonar su tierra; humillaciones a causa de las reprensiones de los familiares y de las amistades que, desconociendo la verdad, juzgaban débil mi forma de ser Madre respeto a mi Jesús, cuando empezaba a ser ya un Hombre; humillaciones durante los tres años de su Ministerio; crueles humillaciones en el momento del Calvario; humillaciones hasta en el tener que reconocer que no tenía con qué comprar ni sitio ni perfumes para enterrar a mi Hijo.

Vencí la avaricia de los Progenitores renunciando con antelación a mi hijo.

Una madre no renuncia nunca a su hijo, si no se ve obligada a ello. Ya sea la Patria, o el amor de una esposa, o el mismo Dios quienes piden al hijo a su corazón, ella se resiste a la separación. Es natural que sea así. El hijo crece dentro de nosotros, y el vínculo de su persona con la nuestra jamás queda completamente roto. A pesar de que el conducto del vital ombligo haya sido cortado, siempre permanece un nervio que nace en el corazón de la madre (un nervio espiritual, más vivo y sensible que un nervio físico) y arraiga en el corazón del hijo, y que siente como si le estiraran hasta el límite de lo soportable, si el amor de Dios o de una criatura, o las exigencias de la Patria alejan al hijo de la madre; y que se rompe, lacerando el corazón, si la muerte arranca el hijo a su madre.

Yo renuncié desde el momento que lo tuve, a mi Hijo. A Dios se lo dí, a vosotros os lo dí. Me despojé del Fruto de mi vientre para dar reparación al hurto de Eva del fruto de Dios.

Vencí la glotonería, tanto del saber como del gozar, aceptando saber únicamente lo que Dios quería que supiera, sin preguntarme a mí misma, sin preguntarle a Él, más de cuanto se me dijera.

Creí sin indagar. Vencí la gula del gustar porqué me negué todo deleite del sentido. Mi carne la puse debajo de las plantas de mis pies. Puse la carne, instrumento de Satanás, y con ella el mismísimo Satanás, bajo mi calcañar para hacerme así un escalón para acercarme al Cielo. ¡El Cielo!... Mi meta. Donde estaba Dios. Mi única hambre. Hambre que no es gula sino necesidad bendecida por Dios, por este Dios que quiere que sintamos apetito de Él.

Vencí la lujuria, que es la gula llevada a la exacerbación.

En efecto, todo vicio no refrenado conduce a un vicio mayor. Y la gula de Eva, ya de por sí, digna de condena, la condujo a la lujuria; efectivamente, no le bastó ya el satisfacerse sola sino que quiso portar su delito a una refinada intensidad; así conoció la lujuria y se hizo maestra de ella para su compañero. Yo invertí los términos y, en vez de descender, siempre subí; en vez de hacer bajar, atraí siempre hacia arriba; y de mi compañero, que era un hombre honesto, hice un ángel.

Es ese momento en que poseía a Dios, y con Él sus riquezas infinitas, me apresuré a despojarme de todo ello, diciendo: “Que por Él se haga tu voluntad y que Él la haga”. Casto es aquel que controla no sólo su carne, sino también los afectos y los pensamientos. Yo tenía que ser la Casta para anular a la impudicia de la carne, del corazón y de la mente. Me mantuve comedida sin decir ni siquiera de mi Hijo, que en la Tierra era sólo Mío, como en el Cielo era solo de Dios: “Es Mío y para Mí lo quiero”.

Y a pesar de todo no era suficiente  para que la mujer pudiera poseer la Paz  que Eva había perdido. Esa Paz os la procuré al pié de la Cruz, viendo morir a Aquel que tú has visto nacer. Y, cuando me sentí arrancar las entrañas ante el grito de mi hijo, quedé vacía de toda feminidad de connotación humana: ya no carne, sino Ángel. María la virgen desposada con el Espíritu, murió en ese momento; quedó la Madre de la Gracia, la que os generó la Gracia desde su tormento y os la dio. La hembra, a la que había vuelto a consagrar mujer la noche de Navidad, a los pies de la Cruz conquistó los medios para venir a ser Criatura del Cielo.

Esto hice Yo por vosotras, negándome toda satisfacción, incluso las satisfacciones santas. De vosotras, reducidas por Eva a hembras no superioras a las compañeras de los animales, he hecho – basta con que lo queráis – las santas de Dios. Por vosotras subí y, como a José os elevé. La roca del Calvario es mi Monte de los Olivos. Ese fue mi impulso para llevar al Cielo, santificada de nuevo, el alma de la mujer, junto con mi carne, glorificada por haber llevado al Verbo de Dios y anulado en Mí hasta el último vestigio de Eva, la última raíz de aquel árbol de las cuatro ramas venenosas, aquel árbol que tenía hincada su raíz en el sentido y que había arrastrado a la humanidad a la caída, y que hasta el final de los siglos y hasta la última mujer os morderá las entrañas. 

Desde allí, donde ahora resplandezco, envuelta en el rayo del Amor, os llamo y os indico cual es la Medicina para venceros a vosotras mismas: La Gracia de mi Señor y la sangre de mi Hijo. 

Y tú, voz Mía, haz descansar a tu alma con la Luz de esta alborada de Jesús para tener fuerza en las futuras crucifixiones que no te van a ser evitadas, porque te queremos aquí, y aquí se viene a través del dolor; porque te queremos aquí, y más alto se viene cuanto mayor ha sido la pena sobrellevada para obtener Gracia para el mundo.

Ve en Paz, Yo estoy contigo”.




jueves, 3 de agosto de 2017

PARA QUE DIOS NOS ENTREGUE TODO A NOSOTROS, TENEMOS PRIMERO QUE ENTREGARLE TODO A ÉL


Este cuadro simboliza espiritualmente hablando, el misterio de la Redención
que tiene lugar en este mundo




Todos los creyentes somos hijos de Abrahán, ya que Dios le entregó ese título, porque creyó en su Palabra, cuando le dijo “Sal de tu casa, y yo te haré padre de un pueblo innumerable”, que iba a ser toda la multitud de los seres humanos que iban a imitar su comportamiento.

Pero, para que este axioma se cumpla, es necesario que esa creencia no sea solo un vulgar compromiso, Dios pone a prueba en este mundo a cada creyente, para analizar si este compromiso es verídico y así, poder ver si es verdadero: Hay que confirmar la creencia con los actos, por eso Yahvé pidió a Abrahán que sacrificara a su único hijo Isaac, depositario de la Promesa. 

De la misma manera Dios nos examina, diciendo Jesús que el que quiera a su padre, a su madre o a su hijo más que a Mí, no es digno de Mí, o el que quiere salvar su vida la perderá, y el que la pierda por Mí la salvará.

Existe pues una verdadera dicotomía entre los hijos de Dios y los hijos de las Tinieblas en esta vida: Son los que han querido salvar su vida terrestre, entregándose a todos los atractivos del mundo, demonio y carne, y los que han abandonado esos apetitos y se han entregado a Dios.

Hay pues en este mundo una diferencia entre el verdadero creyente y el ateo, que hablan dos lenguajes espirituales completamente distintos, por ser radicalmente opuestos, diferencia que se va acentuando cada vez más en esta vida, ya que un abismo llamando a otro abismo, una virtud, llama a otra virtud, y un pecado llama a otro pecado. Pero la Virtud causa al alma un estado de Paz y de esperanza, incluso en los peores sufrimientos, y un estado de impaciencia y de desesperación en los que se dan al mundo.

El mundo es pues un verdadero “banco de pruebas”, en donde en presencia de la Cruz que Dios manda a cada uno, se producen dos comportamientos completamente distintos y opuestos, uno que lleva a la Vida eterna, el Reino de Dios y otra que lleva a la perdición, el Reino de Satanás.

El ejemplo más claro de ello, se encuentra en el Gólgota, con Jesús clavado en la Cruz, y San Dimas a su derecha, que lo reconoció como Hijo de Dios y el mal ladrón a su Izquierda, el relativista que no vio diferencia alguna entre el pecado y la virtud, como tantísima gente de hoy día.

Jesús también como los otros crucificados, fue en toda su vida puesto a prueba en su naturaleza humana, como todos los creyentes, fue enviado por su Padre para redimir a los hombres de buena voluntad, porque también Abrahán estaba dispuesto a sacrificar a su único Hijo por Dios. Dos comportamientos completamente distintos y opuestos, uno que lleva a la Vida eterna, el Reino de Dios y otra que lleva a la perdición, el Reino de Satanás.

El ejemplo más claro de ello, se encuentra en el Gólgota, con Jesús clavado en la Cruz, y San Dimas a su derecha, que lo reconoció como Hijo de Dios y el mal ladrón a su Izquierda, el relativista que no vio diferencia alguna entre el pecado y la virtud, como tantísima gente de hoy día.

Jesús también como los otros crucificados, fue en toda su vida puesto a prueba en su naturaleza humana, como todos los creyentes, fue enviado por su Padre para redimir a los hombres de buena voluntad, porque también Abrahán estaba dispuesto a sacrificar a su único Hijo por Dios.

¿Qué hubiera pasado si Abrahán hubiera dicho que no?; ¿Qué hubiera pasado si la Santísima Virgen María, tan despreciada por las sectas Protestantes también hubiera dicho que no? ¡Creo sinceramente que Dios no hubiera podido enviar a su Hijo! ¿Qué hubiera sido entonces de la Humanidad entregada a Satanás? 




DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA
(7 de Julio de 1.944)

Dice Jesús:
En verdad, te he concedido una flor porque “aún” eres una mujer. Y el sufrimiento de tu sensibilidad de mujer no comprendida me causa piedad.

Pero Yo quiero que me pertenezcas solo a Mí. No eres aún lo suficientemente generosa para saber romper todas las ataduras que te ligan a la Tierra, y quedes ligada solamente a Mí, y me oigas solamente a Mí. Entonces, Yo rompo esas ataduras: Te hago ver la miseria de los afectos humanos y te hago compararlos con el mío. Son tan diferentes como una hoja de papel de aluminio respeto a una lámina de oro puro, o mejor, a un lingote de oro puro. Son como astillas de vidrio respeto a un brillante purísimo. ¿Y tú quieres demorarte en mirarlos y remirarlos y añorarlos? ¡Oh, niña Mía! ¡Ve adelante, libre, dichosa con la libertad y la dicha de los bienaventurados!

Hay una frase que vosotros, los elegidos por Mí, meditáis demasiado poco. Pertenece al apóstol Pablo, y dice: “Cuando Él que me separó desde el seno de mi madre, y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo…yo, enseguida sin escuchar ni la carne ni la sangre…”(Galatas 1, 15-16). Luego Pablo volvió a la gente, pero para ese entonces, por obediencia a Dios, había terminado la “segregación” que Dios había iniciado y para la cual, dejando de lado la carne y la sangre, se había dado por completo al amor verdadero.

¡Oh todos vosotros, los elegidos por Mí para una misión particular!, sois todos vosotros unos “segregados”. Te hablé de esto hace unos días (27 de junio): “Vete de tu casa y de junto a tus parientes”.

Entre el alma elegida y el resto del mundo se alza un impalpable muro, más sólido que el de una fortaleza. Os convertís en extranjeros para los demás, Aunque seguís hermanados a ellos, porque con las lágrimas de vuestra evangélica soledad trabajáis para su bien. No les repudiáis. Al contrario, les amáis con un amor perfecto, porque para dicho amor no cuentan ni la carne, ni la sangre, ni el provecho, ni el afecto, para él cuenta solo la caridad que viene de Dios y que hermana amigos y enemigos, a parientes y desconocidos, a buenos y malvados, porque no os fijáis en su rostro y en su corazón, miráis el santo rostro de Dios, Padre de todos los creados, y mi corazón, que ama a todos los hombres.

Ve adelante, ve adelante. El último trecho del camino es el más empinado, para recorrerlo hay que estar libre de todo peso. Más a cada paso se dilata el horizonte y está más cerca el sol.

Ven, ven. Mírame solo a Mí. Mira esta Morada, esta Patria. No mires las pequeñas y mudables moradas y las pequeñas y mudables patrias de la Tierra. Mira esta eterna Casa, que es también la tuya y esta eterna Patria, que también es la tuya y este eterno Amor, que es tuyo. 

Yo, Yo, Yo soy el Amor.


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domingo, 23 de julio de 2017

MAGNÍFICO CANTO GREGORIANO PARA LLAMAR AL ESPÍRITU SANTO






Santa Teresa de Jesús cantó este cántico y se le apareció un ángel que le traspasó el corazón con un dardo de fuego, la Santa no supo decir que tipo de ángel era, y dice que le movió el corazón inflamado de amor como el que mueve un montón de ascuas ardiendo que se han quedado mortecinas, causándole un deleite celestial que se trasmitió del espíritu al cuerpo material.

Este fenómeno místico tan raro, fue plasmado por el gran escultor italiano Bernini en una magistral obra en Roma. San Juan de la Cruz lo describe como si fuera un hecho corriente, aclarando que el ángel era un Serafín, que son los ángeles más altos de la Jerarquía angélica, cuya característica principal es el amor a la Divinidad, dice que es común que esto ocurra cuando el alma experimenta un éxtasis místico, y que lo que hace el ángel es "trabucar" el corazón que está ardiendo de amor, para atizar ese fuego que está como adormecido. 

Cuando después de muerta, se observó el corazón de la Santa, se pudo ver la herida del corazón producida por el dardo de fuego del Serafín.



jueves, 20 de julio de 2017

LAS VIRTUDES DE LA PACIENCIA Y LA OBEDIENCIA



Jesús el Dios-Emperador del Universo, por Él creado
era Paciente y Obediente, ya que estaba sometido
a la Stma. Virgen María y a San José



Jesús explica a la gran mística italiana María Valtorta las virtudes necesarias para alcanzar la Vida eterna, Jesús ha querido en estos tiempos donde la fe y la Religión católica están cada vez más "vapuleadas", explicar claramente como debemos de ser los católicos, el razonamiento y la explicación es de una intensidad y de una claridad tan impresionantes, que yo me explico el por qué la Gran Santa de nuestra época, la Madre Teresa de Calcuta, tenía además de su breviario y su rosario, esos escritos tan impresionantes.






 DE LOS CUADERNOS DE MARÍA VALTORTA  11 DE OCTUBRE DE 1.944

Dice Jesús:

“La paciencia y la obediencia son dos grandes virtudes. La paciencia aporta la paz; aporta la amistad con Dios, el respeto a Dios, la caridad hacia el prójimo, la salud espiritual y física y las bendiciones celestes.
El impaciente está inquieto. Dios no está en la inquietud, pues se siente solo en la paz del corazón. También un corazón apenado puede estar en paz. Hay paz cuando hay resignación. Más en el corazón que se obstina ante la voluntad eterna y el embate de las cosas comunes, siempre hay esfuerzo, sufrimiento, inquietud.
¡Como si sirviera para algo ser inflexibles y obstinarse como mulos reacios, para cambiar a su favor el curso de los acontecimientos, aún de las más sencillos! ¡Más no es así, hijos míos! Los acontecimientos humanos no se doblegan y, si oponéis resistencia, os doblegarán duramente con el rigor de las leyes, o los superiores. Y en cuanto a las sobrenaturales, es más fácil que se modifiquen ante una filial y dócil sumisión vuestra y que no lo hagan ante vuestra arrogante rebelión.

El impaciente termina por no tener respeto hacia Dios. Para él, es fácil pasar a pensamientos, actos y palabras que nunca deberían brotar de un hijo y súbdito, respeto a la paternidad y majestad de Dios. El impaciente es soberbio. Se cree más acertado que Dios y del que le dirige, y por lo tanto, desea obrar por sí mismo. El impaciente llega a desairar a su prójimo y se hace responsable del retraso para obtener lo que desea. El impaciente daña su salud espiritual al ofender la confianza y la caridad hacia Dios y hacia el prójimo y daña su salud física porque todo resquemor deprime el organismo. El impaciente cierra con el dique de su rebelde impaciencia los ríos de la Gracia que son las bendiciones celestes.

¿Creéis no merecer ese sufrimiento que padecéis? ¿Sois acaso como esos perfectos monstruos de soberbia, que se creen tan perfectos que proclamáis no tener culpas por expiar? Mirad hacia atrás, hacia vuestro pasado. No digáis: “No maté, no robé”. No solo son esas culpas que merecen un castigo. Y no roba solamente el que se oculta y luego ataca a uno que pasa. ¡Oh, se puede robar de tantos modos! Y pueden robarse muchas cosas, no solo dinero.

¿Queréis conocer algunas cosas que se pueden robar, además de las monedas, las alhajas y los bienes materiales? Son el honor, la pureza, la estima, la salud, las ganancias y, en cuanto a Dios, el respeto, el culto sincero y la obediencia hacia Él. ¿Veis? Y os he citado solo algunos. En cambio, ¡Cuántos y cuántos otros robos comete hasta el hombre que parece más honesto! ¿Acaso no mata el que lleva a su prójimo a la desesperación, aun cuando el desesperado no se mate? Sí que mata, mata la parte más selecta, el espíritu, que en su desesperación se aparta de Dios, matriz de todo hombre destinado a nacer para el Cielo, y por eso muere. ¿Acaso no comete un robo el que quita la fe  del corazón de su prójimo? Sí que lo comete y, sin embargo. ¡Cuántos arrancan la fe, con obras y palabras a quien creía en su justicia y siembran en él la incredulidad hacia toda fe, o la venenosa planta de la idolatría! ¿Acaso no roba el que quita el honor y la paz a una mujer y le niega la paternidad al bastardo, nacido por su causa? Sí que roba: comete dos robos, que están entre los más graves y maldecidos por Mí. He citado los hechos más graves, pero luego…pero luego…

¡Oh!, nadie está libre de culpas para expiar. Yo me he ofrecido para evitaros el castigo que habíais merecido aquí en la Tierra; es un castigo de Amor, porque no he querido castigaros en aquel otro lugar en donde el castigo se mide en siglos o en eternidad, mientras aquí – ya sean meses o años - siempre se trata de una migaja de tiempo. Pues bien, si yo me he entregado, ¿Por qué queréis reavivar inmediatamente mi severidad con vuestra desobediencia y mostrándome un corazón airado por la impaciencia?  Haced que Dios sea amigo vuestro, y Él estará con vosotros contra vuestros enemigos, que son los hechos de la vida, las consecuencias por la tragedia que habéis provocado por vuestra culpable ligereza, al dejar que Satanás y los demonios menores quedaran libres para torturar al género humano.

Más, si queréis hacer lo que más os gusta, según la antigua soberbia de la raza humana, si queréis haceros sordos a las voces celestiales que desean vuestro bien, sordos a las voces de la caridad y movidos por vuestro sentimiento de egoísmo que aborrezco, Yo os digo: “Hacedlo, más no evitaréis lo que os habríais evitado si os hubierais entregado a Mí. Y entonces, será inútil llamar a Dios”.


Luego Jesús me dice:
“Esto es para ti. Pero no para ti sola. Que cada uno tome su parte y lo use como medicina”.
No dice nada más. Y yo, por lo que me toca, tomo la parte que reconozco que me corresponde. Y por los demás, siento dolor, un verdadero y sincero dolor. No habría querido este dictado, en el que vuelvo a recordar al severo Maestro de un año atrás.




martes, 11 de julio de 2017

DIJO EL PADRE PIO DE PIETRELCINA: "HAY QUE VACIAR DE ALMAS EL PURGATORIO"



DEBEMOS REZAR POR LAS ÁNIMAS: LES HACEMOS
 UN GRAN BIEN A ELLAS Y A NOSOTROS







Un refrán castellano dice: "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", y eso es lo que ocurre en las misas por los difuntos, y en todas las misas a las cuales yo asistí, he visto siempre el sacerdote afirmar que el difunto está ya en el cielo, cuando en realidad no es así: Al cielo que es un intercambio de amor entre Dios y el alma, solo se puede entrar con el alma completamente purificada y limpia, no solo de sus vicios, pero también, y es lo más difícil, de las profundas raíces que los alimentan.

Es una tarea que es larga y difícil, para darse cuenta de ello basta recordar lo que nos cuesta perdonar y olvidar las ofensas recibidas, cuando para entrar en el  Cielo, hay que deshacerse completamente de esas raíces. Pero además hay que expiar toda la falta de Amor a nuestros parientes y hermanos, en la Vida de la gran Mística italiana María Valtorta, que pasó muchos años paralítica en su cama, sin el amor de su madre, que la desatendía, esta se le apareció, y entre otras cosas le dijo: "¡Si supieras como se paga aquí la falta de amor hacia nuestro prójimo!" 



¡ROGAD POR LOS DIFUNTOS!
(De una imagen piadosa de Ayuda a la Iglesia necesitada)

Desgraciadamente cuando alguien muere, sus familiares creen que, ya con la misa del funeral tiene bastante...¡Qué poco saben de la otra vida!... si en vez de tantas lágrimas, coronas, flores y mausoleos costosos, se acordaran de rezar por ellos, de dar limosnas en su nombre, de decirles misas, las Misas Gregorianas serían las ideales, pues tras treinta misas seguidas aplicadas al mismo difunto, según privilegio de la Iglesia, el alma del Purgatorio  sube al cielo, así acertarían. ¡Pero nadie escarmienta en cabeza ajena!, y mientras los familiares difuntos sufren los tormentos y llamas del Purgatorio, ellos disfrutan las rentas y herencias  que les dejaron los que ahora gimen en aquel lugar de purificación...

No seas tu de estos y cuéntalos en tus oraciones, limosnas y sacrificios, y sobre todo, con la misa, remedio con excelencia para sacar almas del Purgatorio. Ellas saben lo que tu haces a su favor y jamás olvidarán el gran beneficio que les haces al aliviarlas de sus dolores y sacarlas de aquel lugar de sufrimientos. Las almas del Purgatorio jamás permitirán que pasen hambre quienes piden, rezan o encargan misas por ellas. No los olvides. Si tienes dificultadas para decirles misas a tus difuntos en la parroquia, puedes escribir a: Ayudas a la Iglesia necesitada, Ferrer del Río, 3, Madrid 28028, y allí te dirán, mediante un donativo, las misas que quieres incluso las Gregorianas.

Si no tienes medios económicos para decirles misas a tus difuntos, no olvides que después de la Misa, el Rosario es la oración más eficaz aplicable a los difuntos.

Pedidos: 963 919653 y 963 492727.